Archivo de julio, 2007

Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?: el origen de la ficción

 Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?: el origen de la ficción

 Un homenaje a Angel Rivière (1949-2000)

 

juego-simbolico.jpg- Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?

- ¡¡No!!, ¿por qué tengo que ser yo siempre el bebé?

- Bueno, un ratito tú y un ratito yo.

En este diálogo dos niños están planeando actuar "como si" fueran otras personas distintas a las que son. Se están repartiendo los papeles de madre e hijo y, al no haber consenso, recurren a la alternancia de identidades en períodos de tiempo breves. En el ámbito de la Psicología Evolutiva este tipo de ficción mantiene el nombre de "juego simbólico", el que le dió Jean Piaget a principios del siglo pasado. 

El juego simbólico es muy frecuente en la primera infancia y constituye uno de los síntomas más representativos de un óptimo desarrollo intelectual. Según Angel Riviére, para llegar a jugar así el niño ha tenido que recorrer un largo camino conquistando espacios para la ficción. A través de la aplicación de mecanismos de suspensión va "dejando en el aire" aspectos de la realidad hasta alcanzar una dimensión lúdica en la que puede hacer y deshacer, ser y dejar de ser, sin que rijan las consecuencias adaptativas.

Las primeras "suspensiones" aparecen entre los 8 y 12 meses en entornos interactivos. Primero se deja en el aire la exploración del objeto sustituyéndose por el gesto de señalar. Imaginemos al bebé que, en vez de lanzarse hacia un cochecito nuevo para cogerlo, morderlo, estrujarlo o lanzarlo, nos mira y nos lo señala con el dedo índice para pedírnoslo o simplemente para mostrárnoslo. Después se deja en el aire la acción instrumental sustituyéndose por gestos enactivos. Imaginemos ahora a un niño que quiere bañarse y empieza a frotarse la tripita delante de su mamá, o a otro que sopla en el aire para que su papá le encienda una cerilla.

"Lo que está haciendo el niño es dejar en suspenso la acción, dejarla en el aire de tal manera que esa acción ya no ejerce una causación eficiente sobre el mundo: ya no toca el mundo, lo toca de lejos, lo toca semióticamente, lo toca para otro"

Sgesto-deictico.jpgiguiendo a Angel Riviere, los gestos deícticos y los gestos enactivos son requisitos imprescindibles para que surja la ficción. Así, a partir del primer año de vida, el niño no se conforma con suspender acciones sino que llega a suspender las propiedades de los objetos. Las manifestaciones conductuales de esta ampliación del espacio de ficción ya se pueden etiquetar como juegos: el niño que utiliza una escoba como si fuera un caballo, el plátano como si fuera un teléfono…

"Si tú descubres que tu acción, en la medida en que ya no es una acción que empuja, que golpea, que clava, que apaga el fuego, que modifica o desplaza un objeto, sino que es una acción que ejerce semiosis, porque tú no terminas la acción, la dejas cortada a la mitad, la presentas -sólo la presentas- para el otro, comienzas a descubrir una cosa importante y es que no existe una relación unívoca entre los objetos y que las acciones y las propiedades mismas de los objetos se pueden dejar en suspenso, que las propiedades de lo real se pueden dejar en suspenso. Ahora sí que estamos hablando de juego de ficción en el que, en ese proceso de semiosis de sustituir un objeto con otro, tú puedes hacer como si la escoba en la que cabalgas fuese un caballo"

jugando-a-los-medicos.JPGSólo nos queda un paso para llegar al ejemplo que encabeza la entrada: la capacidad para alterar las identidades. Paul Harris describe su adquisición en tres etapas:

1. Entre los 12 y los 13 meses el niño empieza a realizar acciones "en el vacío": con un cojín en el suelo hace como si durmiera, con un cacharrito hace como si comiera. El referente es siempre el propio niño.

2. A partir de los 18 meses empieza a ejercer este tipo de acciones sobre un receptor pasivo: da de comer o duerme a un muñeco.

3. A partir de los 2 años y medio convierte al muñeco en un agente independiente, con mente propia. Como un director de teatro va generando monólogos de este tipo: "Cuqui tiene sed. Va a la cocina…¡No, que me da miedo el pasillo!. Toma, Cuqui, yo te doy agua. No me gusta, quiero leche….". 

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Los muñecos entran en el mundo de ficción abriendo el paso a las personas de carne y hueso. El niño descubre que se pueden dejar en el aire las propiedades de las personas. Es posible jugar a transformarse y a transformar a los demás. Yo puedo ser mi mamá y mi hermana puede ser el bebé. Pero si mi hermana no quiere jugar así, no importa, yo también puedo ser el bebé.

 

 

Referencias

Comunicación, suspensión y semiosis humana: Los orígenes de la práctica y de la comprensión interpersonales. Angel Rivière y María Sotillos. Obras Escogidas, Vol. III; Cap. 13. Madrid: Editorial Panamericana. 2002.

Los niños y las emociones. Paul L. Harris. Madrid: Alianza Psicología minor. 2001.

 

 

¿Dónde queda la intimidad en el mundo digital?

 

amy-polumbo-miss-new-jersey.jpg

La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro;

está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

 

Cuando Rubén Darío escribió su famosa Sonatina, la posibilidad de que un miembro de la familia Polumbo llegase a ostentar el título de Miss New Jersey no era ni siquiera un sueño remoto para los antepasados de Amy. Sin embargo, la citada corona le está costando un disgusto inesperado a esta joven veinteañera norteamericana, cuya "vida digital" ha saltado violentamente a la palestra por ¿culpa? de Facebook, una de las páginas de redes sociales más populares de internet.

Como muchos otros jóvenes -y no tan jóvenes- que navegan por la red, durante un tiempo Amy Polumbo se diviritió colgando sus fotografías personales en la citada web, para así compartirlas más fácilmente con sus amigos online. Por desgracia, en cuanto la corona de Miss New Jersey comenzó a brillar sobre su cabeza, aquellas imágenes se convirtieron en un arma de doble filo: apenas unos días más tarde, un chantajista las sustraía de Facebook para extorsionar con ellas a la recién estrenada miss.

Lamentablemente, la gravedad de este caso supera a otros similares, ya que Amy Polumbo había sido una mujer prudente -no en vano el Estado de New Jersey exige a su miss educación, buenas maneras y una reputación impune y completamente limpia durante todo su reinado- y las fotografías robadas estaban alojadas en una zona privada de su perfil, a la que sólo podían acceder sus amigos.

¿Fue Amy traicionada por una persona de su entorno social en quien confiaba? O tal vez se dejó engañar por unaamypolumbo256.jpg identidad virtual tras la que pensó haber encontrado un/a nuevo/a amigo/a digital? Podemos hacernos muchas preguntas, tantas como Rubén Darío en su Sonatina… Pero en esta ocasión necesitamos encontrarles respuesta, porque nuestra vida digital exige prevenir tales ataques a la privacidad de las personas.

Para webs como Baquia la solución parece fácil y natural: a medida que aumente la frecuencia de incidentes como el de Amy Polumbo, los usuarios se irán volviendo cada vez más cautos en relación al contenido que suben a la web.

Por desgracia, yo no comparto esta opinión. Entre otras cosas, porque en el hipotético caso de que los usuarios se vayan volviendo más cautos, también me temo que los "agresores" de la intimidad digital irán refinando sus métodos para conseguir los fines perseguidos, y no sólo a nivel técnológico, sino también mediante el uso de nuevas técnicas de ingeniería social.

¿Dónde está entonces la solución? Desde el punto de vista de Telefónica I+D y el Equipo ICIV, en una apuesta firme por crear sistemas informáticos capaces de interactuar estrechamente con el usuario, de modo que garanticen tanto la gestión segura de su identidad como la privacidad de los documentos que almacenan en su memoria.

Por supuesto, se trata de un trabajo arduo y todavía en fase de prototipo, pero cuya vigencia se ve acentuada una vez más por incidentes como el que está viviendo Amy Polumbo, Miss New Jersey 2007

Dildónica digital: moral ¿digital?

DILDÓNICA  DIGITAL

En la aldea global y digital, en el Yo digital:

—¿Cómo conviven diferentes ordenes morales? ¿Caducarán?  ¿O siempre unos grupos querrán imponer su moral o otros?  ¿De_generaremos   la moral, sin auto-excluirnos, atacarnos, destruirnos?

fusilamientos.jpgEl ser humano es un animal DILDÓNICO en el más amplio sentido posible, así como en su sentido también literal.  Por eso la teledildónica  que nos presentaba N.Calderon García-Botey, el 27 de Junio en este blog, intensifica y de_genera digitalmente, la capacidad humana de  extender  su  estimulación sensorial en su aspecto hedónico pero también en el representacional.

Dildónica en un sentido amplio implicaría la esencia humana.  Completar, desarrollar, desatar, hacer ficciones, ir más allá de las imágenes  _representaciones e interacciones_  que ofrece el medio natural y social. Es decir, la CULTURA como noción antropológica, la mediación simbólica que los humanos hacen en su construcción de la realidad.  Incluye el juego y el mismo ‘pensar’.

PALEOLÍTICO. Falo doble5dildos-sxxi.jpg

En un sentido más literal lo dildónico desarrolla  el deleite cultural de uno o varios sentidos potenciando notablemente su tono hedónico.  La dimensión hedónica (dildónica) humana converge asintóticamente,  junto a la dimensión simbólica (representa-cional), en un mismo horizonteel  ARTE .

Las artes visuales, plásticas, escénicas y decorativas. ¿Cuál es su valor funcional, adaptativo o sobrevivencial para nuestra especie?

¿No son las melodías, las polifonías y las sinfonías agrupaciones dildónicas de sonidos, desligadas del valor adaptativo-sobrevivencial del sentido del oído?

¿La gastronomía   -ciencia, arte y virtud sublime-  no ha desatado la función originaria del sentido del gusto y del hambre y su valor adaptativo sobrevivencial?   ¿Tiene sentido ordenar, por su valor de supervivencia, conceptos como ‘risotto fiorentina’, ‘sushi’ o ‘yogurt’?  Algunos nutrólogos  solo ordenan lasdmediterranea.jpg categorías no básicas; aquellas más amplias y comprehensivas.  Así, conceden un mayor valor sobrevivencial  a la dieta mediterránea  y otros a las dietas basadas en el omega 3.

Cuando hacen esto realmente están analizando solo su valor sobrevivencial pero no su valor adaptativo. Estos dos ordenes se distinguen en este punto.  Lo que me da más y mejor salud hoy  (sobrevivencial) frente a lo que permitió la prosperidad de clanes, etnias y pueblos en el pasado usando adaptativamente de forma óptima los recursos alimenticios de su medio material (las ‘culturas’ gastronómicas;  TODAS adaptativas).

La perfumería.  ¡Quizá de forma injusta la menos valorada¡  Al menos en nuestra matriz cultural. En un sentido amplio incluye la aromaterapia.  La manipulación intencional de los brillos e intensidades del aroma, de sus tonos y saturaciones; la paletas de olores como expresaba Pilar Gallo el 20 de julio en este blog. Una valoración trans-cultural de este sentido desacredita, per se, cualquier pretensión de presentarlo como crucial para la especie humana, adaptativa y sobrevivencialmente.  Muchos consideran además que, particularmente en este sentido, los artefactos  humanos, que lo han completado y extendido, han disminuido, incluso, su valor adaptativo.

El   TaCtO,   junto al gesto y la expresión corporal y emocional.   La exploración y estimulación que diferentes culturas han hecho del sentido del tacto no deja dudas a la  tesis  desadaptativa  del  uso dildónico de los sentidos  en el ser humano. Desde los distintos masajes orientales de los diferentes orientes, distinguiendo, por supuesto, al masaje de pies del masaje con los pies, hasta la diferente consideración que los pueblos y culturas hacen de lo qué es una temperatura 'ideal' o de una humedad relativa 'ideal'.  Añadiendo, con obviedad, las exploraciones desadaptativas que oriente y occidente (religiosos y laicos)  han hecho del 'adaptativo' sentido del dolor.

En cuanto a la  presentación  trans-cultural del sexo y   las artes amatorias,  es donde de forma más nítida, emerge una  Ley  antropológica:

   La cultura libera los sentidos de su valor adaptativo pero entonces  LA  MORAL  intenta ser el regulador asociándose al poder y a la VIOLENCIA.. 

              

etica_moral_valores.jpg         certificadomoral.jpg

Cuando las extensiones culturales y dildónicas de la sensorialidad  humana desligan a los sentidos, de su orden en valor de supervivencia y/o adaptativo, entonces la moral intenta ordenar lo que la naturaleza ha desatado en el ser humano.

Meterse en la cabeza de los demás

Meterse en la cabeza de los demás:

El enigma del lenguaje facial

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Tras los viajes interplanetarios y el desciframiento del genoma los seres humanos tenemos la sensación de vivir en un mundo explorado y conocido. ¿Quién nos diría que aún quedan misterios sin resolver y que no hay que irse muy lejos para toparse con ellos?. Es suficiente con plantarse delante de un espejo, mirar nuestra cara y empezar a jugar con el enigma de la sonrisa, de la tristeza, del enfado, del miedo, del asco, de la sorpresa.

De este sistema expresivo facial queda por explicar:

- Su UNIVERSALIDAD: Si viajamos a un país lejano no entenderemos la lengua de sus habitantes pero podremos interpretar sin problemas su lenguaje facial.

- Su ORIGEN: En la escala filogenética no hemos sido los primeros en emplear este lenguaje. Al ver fotografías de primates lo que nos da esa sensación de cercanía -de humanidad- es la expresividad de su rostro. Incluso algunos mamíferos marinos -como la ballena belluga- muestran un rudimentario pero encantador repertorio de caras. En la escala ontogenética el bebé humano despliega su competencia en la sincronización de ojos, cejas y nariz mucho antes de andar y hablar.

 

El planteamiento del enigma ya estaba en Darwin. En su libro "El origen de las expresiones emocionales en el hombre y en los animales" muestra su interés por el tema. Entre la imagen de un mono trepando por los árboles y la de un hombre leyendo es difícil plantear la continuidad evolutiva. No lo es tanto ante una imagen de una mamá chimpancé y de su cría mirándose amorosamente.

Siguiendo su razonamiento, las expresiones emocionales serían un componente del sistema de activación. Por ejemplo, si voy paseando por el bosque y se me aparece un oso, se iniciará una cadena de cambios en mi cuerpo: aumento del ritmo cardíaco, del ritmo respiratorio, erizamiento del vello… Además abriré mucho los ojos y la boca, echaré la cabeza hacia atrás, tensaré la frente… La emoción de miedo abarcaría el fragmento facial de la reacción del cuerpo para emprender la huida.

¿Cómo se segregó la expresión emocional?. Empezaré dando una pista: el lenguaje facial se desarrolla en especies animales en las que se establecen fuertes vínculos entre los miembros de la misma especie. Los reptiles no tienen expresiones emocionales. Algunos mamíferos sí.

Si voy por el bosque y veo un oso mi reacción corporal puede salvarme a mí. La expresión de mi cara, si es interpretada como señal de peligro, puede salvar también a mi familia. No es necesario que vean al oso, es suficiente con que se fijen en mi rostro, con que vean mi expresión de miedo.

El cuerpo tiene otras formas de manifestarse. El olor -predominante en roedores o en perros-, el color -en los camaleones- … Estas primitivas conquistas evolutivas permiten al cuerpo informar sobre su estado. Sobre esta base algunas especies han generado sistemas referenciales para informar sobre el entorno. Evidentemente, ninguno llega a la complejidad léxica y morfosintáctica del lenguaje humano. Las expresiones faciales no son referenciales pero componen un sistema de comunicación mucho más sofisticado que las paletas de olores y colores. Su capacidad para combinarse en emociones complejas nos sugiere una gramática ancestral y oculta.

Los seres humanos somos unos grandes lectores de caras. De manera implícita, sin que nadie nos enseñe, desarrollamos la capacidad para asomarnos al interior de la otra persona a partir de sus expresiones faciales. Es el procedimiento básico para una especie que posee Teoría de la Mente, es decir, que infiere en los demás lo que no es visible: sentimientos, pensamientos, intenciones….

En la actualidad se ha puesto en marcha una simulación de este proceso de decodificación. A partir de un vídeo del rostro de una persona, un software analiza sus cuatro componentes claves -cara, ojos, cejas y nariz- y consigue reconocer si es hombre o mujer y si está triste o alegre. El objetivo es llegar a conseguir "meterse en la cabeza de una persona" para conocer su reacción ante, por ejemplo, un anuncio publicitario.

Fuente: Un software determina el estado de ánimo de las personas en tiempo real

http://www.tendencias21.net/index.php?action=article&id_article=678934

 

Además de estas aplicaciones comerciales, un software de este tipo resultaría de gran ayuda para las personas autistas ya que el núcleo de su trastorno es la incapacidad para desarrollar implícitamente una Teoría de la Mente. Aunque estemos muy lejos de resolver el enigma del lenguaje facial, es una buena noticia que se haya emprendido el camino.

Mujeres en la red

MUJERES EN LA RED

Autora: Marisa Soleto (Directora de la Fundación Mujeres)

Si se puede ser todo no se es nada a priori. En una espléndida noche de verano madrileña mantuvimos durante la cena una conversación en torno a las ventajas que para una mujer tiene un entorno interactivo en el cual puede despojarse de su identidad de género (aquélla que nos hace, entre otras cosas, incompetentes ante los planos e invisibles a los cincuenta). Le pedí que redactara su análisis con el objetivo de iniciar en nuestro blog la reflexión en torno a las posibilidades que abre para las mujeres y para otros colectivos el debilitamiento en la red de los marcos identitarios.

¿Cómo se comporta un hombre que mantiene una identidad femenina en la red? ¿Cuáles son sus referentes para definir el comportamiento adecuado a la identidad que desea mantener en este momento? ¿Y al revés? ¿Cómo se comporta una mujer que finge ser un hombre en sus relaciones virtuales? ¿Tiene el género algo que ver incluso con la suplantación de la identidad del sexo contrario? Pero además de estas preguntas hay una que me parece más útil ¿por qué y para qué se hace? ¿Qué ventajas representa suplantar al sexo contrario?

La historia y la creación literaria y cinematográfica, nos ofrecen ejemplos de mujeres que para ser ellas mismas tuvieron que presentarse como hombres. Seudónimos masculinos de autoras, cortes de pelo, vendado de tórax, incluso en algunos casos un matrimonio conveniente con un científico mediocre, han sido instrumentos de ayuda para poder escribir, estudiar, investigar, guerrear, en definitiva, para estar en espacios que estaban vedados a la presencia y participación de mujeres.

¿Todas estas mujeres tenían un problema de identidad sexual? Yo creo que no. Es cierto que las cosas han cambiado, que vivimos en otro tiempo, que sobre el papel los derechos y el acceso a diferentes ámbitos se ha equilibrado para mujeres y hombres, pero quedan muchos creencias y valores residuales de otros tiempos que determinan comportamientos sociales de mujeres y de hombres.senalmujertrabajando.JPG

En relación con las nuevas tecnologías, por ejemplo, el trabajo de Cecilia Castaño[1], muestra diferencias significativas en el uso y percepción de la utilidad de la tecnología entre mujeres y hombres, incluso entre los grupos de edad más joven, donde podríamos suponer que las cosas están cambiando. Con estas diferencias de partida, resulta lógico pensar que el género (por cierto, concepto virtual donde lo haya), pueda tener más de una implicación en la interacción social que se produce a través de las nuevas tecnologías. Las implicaciones se extenderán, además, a la forma de acceder, usar y aprovechar cualquier novedad en este sentido.

Las diferencias que se producen entre mujeres y hombres en el uso de la tecnología, derivadas en muchos casos del mandato cultural del género y, por lo tanto, con lo definido socialmente como correcto para lo femenino y lo masculino, han de ser tenidas en cuenta en el diseño de nuevos avances. Resulta imprescindible si se desea que el resultado, es decir, el uso, aprovechamiento y percepción de utilidad, reporte un beneficio equivalente, sea cual sea el sexo de las personas, en este caso. Historia a parte es determinar si estamos en presencia de cuestiones relativas a la identidad o, en realidad, son cuestiones relacionadas con los estereotipos que definen y encorsetan los comportamientos sociales que consideramos adecuados y que nos impiden tener lo que realmente queremos.marchamujer051.jpg

Volviendo al principio, cuando suplantamos la identidad del otro sexo ¿no será que estamos buscando algo que se nos niega socialmente desde lo que somos?

(1) Catedrática de Economía Aplicada (UCM) y autora de Las mujeres y las tecnologías de la información.Alianza Editorial.


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El Yo en “Auxilio de la Memoria”

-Símbolos densos corporeizados

-El Yo y la cognición corporeizada

-¿Es la memoria humana un almacén?

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El Yo, junto con otras descripciones –modelos- del medio y de los grupos humanos, fue una de las primeras Extensiones de la Memoria biológica. El Yo humano, una vez tejido con palabras y conceptos por el Homo Sapiens, parafraseando a Dennett, se constituyó en una idea (descripción, representación o modelo mental) que junto con otras estaba disponible para ser utilizada en auxilio de la memoria. Para apoyarla y apuntalarla pero también para re-construirla. El Yo, igual que la noción de grupo humano primario, familia o clan, hubo de ser uno de los primeros recursos mnemónicos para organizar y recrear la memoria. Los investigadores de la memoria humana agotan esta tesis distinguiendo entre el yo como herramienta para recordar, y entre el yo como objeto en si mismo de recuerdo. En cuanto al yo como objeto de recuerdo -el conocimiento autobiográfico- hablaremos próximamente en este blog, pues la organización y el conocimiento autobiográfico es una dimensión fundamental del Yo Digital.

En lo referente al Yo como herramienta para recordar -El Yo en auxilio de la memoria-, nos sitúa en el ámbito de la cognición corporeizada. Ahí, además de ésta, aparecerán también más entradas próximas en el blog… Ahora vamos a reseñar:

1. Símbolos densos y articulados

2. Memoria asociativa. El modelo CHARM

3. Comunicación de símbolos densos y Teoría de la Mente

1. Símbolos densos y articulados. ¿Es la memoria humana un almacén?

Mantener la hipótesis de la memoria como almacén nos llevaría a su necesaria separación de continente (memoria), contenido (símbolos, estructuras y reglas) y procesos (sobre tales contenidos). El hipotético almacén necesita también que los contenidos sean estables. Así, la documentación de experimentos sobre como las claves determinan incluso el contenido del recuerdo (p.ej. en Ruiz, 2004: 25-50), comprometen la naturaleza estable de los símbolos. Los recuerdos se ven ahora, sólo como operaciones, como actividad cognitiva misma. Por esto, cobra significación, ahora, la distinción de Kolers (1973-1984) y Glenberg (1997) entre símbolos densos y articulados. Los símbolos articulados son los que entendemos como símbolos prototípicos (lo que siempre entendíamos por símbolo), analíticos, separables –alográficos- e independientes del continente, son comunicables. Los símbolos densos no son independientes del continente, son autográficos, no se pueden copiar, p.ej. el trazo y textura del pincel en un Tiziano o en un Velázquez es parte de su significado (y de la intención del autor) no reproducible en una fotografía del cuadro

Los símbolos densos están corporeizados. Kolers, expone los contenidos mentales como símbolos densos vinculados a la propia acción de pensarlos, son personales –asociados al Yo-. Son símbolos subjetivos con una historia sobre como se construyen y modifican. Su historia –única- forma parte, también, de su significado, por lo que no son comunicables, y, son inseparables de las circunstancias que permitieron y acompañaron su construcción. El contenido denso es personal, continuo, y analógico (muestra iso-morfismo estructural, su relación con el referente es punto a punto). La sintaxis de los símbolos densos es inseparable de la relación que la persona guarda con los referentes externos. No son –no pueden ser- conocimiento abstracto pues están vinculados a la misma obtención y actividad de conocimiento. En ellos no se puede separar el contenido del proceso, pues tales símbolos también son el proceso. Aquí, el conocimiento es el acto mismo de conocer. Recordar es reactivar los procesos de conocimiento. Se aproxima a la llamada representación sub-simbólica de algunos modelos conexionistas (cfr., p.ej., Smolensky, 1988).

Los símbolos densos no son analíticos –diferenciables-, no hay posibilidad de distinguir lo sintáctico de lo semántico. Son símbolos difusos que establecen relaciones cambiantes entre sí. Inherentemente inestables, son de una persona en una situación concreta.

Estos símbolos densos muestran una gran fidelidad al referente. Son tan específicos, al no tener concepto general, que todo el referente “entra” en el símbolo –en el significante o representación-, cfr. Ruiz -2004-.

lights.jpg melena.jpgPara explicar cómo un procesador de contenido siempre cambiante puede recuperar estados anteriores, desde luego, no nos sirve la hipótesis de la reaparición del modelo del almacén. ¿De dónde proviene la apariencia de “recuperación de información”? Proviene de la semejanza perceptible entre “lo recuperado” y “lo captado” –aprehendido-.

Para explicar “la recuperación” bastará entonces con explicar esa semejanza sin postular un almacén, esto se puede hacer en términos asociativos. Entender la recuperación como una respuesta –reacción- ante un estímulo ya pasado.

Con lo dicho, pareciera que nos referimos a un modelo de aprendizaje E_R, pero estamos en modelos de memoria asociativa, capaces de recuperar lo aprendido sin almacén. Caso, del modelo CHARM (pero no el único modelo) que se apoya en la metáfora de la memoria humana asociativa como un “vector”, como un conjunto de operaciones vectoriales: la convolución y la correlación vectorial. Aquí, el cálculo vectorial y el álgebra lineal hacen posible describir asociaciones y recuperaciones sin almacén, en base a principios holográficos. El holograma como modelo y explicación de la memoria humana: el modelo CHARM.

2. Memoria asociativa. El modelo CHARM

En términos asociativos la recuperación es una respuesta –reacción- ante un estímulo expuesto al sistema cognitivo humano. Los modelos asociativos clásicos, y, referentes centrales sobre los que se han desarrollado otros posteriores son, p.ej., el modelo TODAM de Murdoch (1982), Theory of Distributed Associative Memory, y el TODAM2 Murdoch (1993-1997), o el Minerva II de Hintzman (1983-1990). Describen la recuperación de lo aprendido sin almacén. Representan la memoria asociativa como un vector (o también, como en Pike 1984, o en Humphreys, et al., 1989, en una matriz), como un conjunto de operaciones vectoriales, específicamente, la convolución y la correlación vectorial. El cálculo vectorial y el álgebra lineal posibilitan la descripción de las asociaciones y las respuestas-recuperaciones sin almacén.

El modelo CHARM de J.M. Eich 1982-1985 que, en base a principios holográficos, propone el holograma como modelo, da explicación de la memoria humana. El CHARM, Composite Holographic Associative Recall Model, permite recuperar un contenido concreto e individualizado de donde no está presente como tal. Esto se puede expresar así, considerando que el estímulo-presente transforma (convoluciona) al procesador (asociador) para ofrecer una respuesta-futura que pueda “parecer” -desde un punto de vista externo- que estuviera “almacenada”. Delimitamos un contexto de aprendizaje de pares asociados A-B, representativo de las tareas de memoria. Ante una clave asociada anteriormente con una respuesta, el motor asociador ofrece la “misma” respuesta, incluso ante una clave que se le asemeje.

Los elementos se representan en un vector, como una serie, donde el orden no es arbitrario sino totalmente relevante. La asociación se produce por la operación convolución entre dos vectores. La convolución es una síntesis interactiva de los elementos de dos vectores cualesquiera.esquemaconvolucion.jpg

Lo que resulta de mayor interés, en el modelo, es que en el vector resultante de la operación de convolución, los valores de todas, y cada una, de las dimensiones están determinados por todas las dimensiones de los vectores originales. Este carácter interactivo, es en sí, la propiedad formal de un holograma (véase figura). La convolución no lleva a una relación directa entre el orden de los vectores originales y el del vector resultante. Cada una de las unidades obtenidas en el vector convolución es resultado de la participación (disolución) de varias unidades de las señales (o contexto) originales. En el nivel de análisis simbólico, esto, nos lleva a la des-localización del significado. El vector convolución es, simultáneamente, representación distribuida y asociación. El significado de sus elementos no se relaciona con el significado de los elementos originales. Hay representación, y asociación, pero no hay simbolismo, por ello, Smolensky 1988, ha hablado de representación sub-simbólica.

Para una descripción completa y analítica con el detalle de las ecuaciones puede consultarse Ruiz, 2004, Las caras de la memoria. Madrid: Pearson-Preantice Hall.

CHARM aprende acumulando experiencias en un vector memoria, M, que es una suma vectorial de convoluciones, el vector M está indexado temporalmente Mt.

La representación de los vectores originales, no se almacena en el vector memoria, sino que se diluyen en él. En el vector memoria no se distinguen sus aportaciones, ni siquiera, son distinguibles las diferentes convoluciones que se hayan acumulado. Se hace patente que la memoria no es un conjunto de elementos en un almacén (Ruiz 2004: 61), sino que es un solo elemento asociador –matriz- cuya forma y disposición intrínseca es resultado de acumular asociaciones interactivas entre elementos del medio. Un patrón interactivo resultante de asociar “casi todo” con “casi todo”, en incontables acumulaciones de asociar “cada” elemento con “casi todos” los demás. La convolución vectorial expresa esto paradigmáticamente. Un vector, y una matriz, es un ente formal–matemático, único, singular, no plural, que expresa propiedades emergentes de las partes que han contribuido en su formación, pero sin que estas partes componentes puedan ser reconocibles ni separadas, esas partes no están, se han diluido en una estructura singular en un nivel de análisis diferente: el de la matriz o memoria asociativa.

Un vector memoria en un instante t, no contiene ni más ni menos elementos que en un instante previo, t-1 ó t-n. No hay diferencia de cantidad ni de capacidad de almacenamiento. Los vectores, como otros entes formales se distingue por pasar por estados diferentes, procesuales, no se distinguen por cantidad. Luego no tiene sentido hablar de capacidad de almacenamiento en las memorias biológicas, cfr. Ruiz, op.cit.

Bajo estas condiciones de los sistemas no-supervisados, como las memorias o motores asociativos, la imagen del “almacén” simbólico e individualizado se torna inoperante y poco clarificadora. Surge, sin embargo, la imagen de la memoria asociativa como “una estructura de datos” distribuida y dinámica, capaz de aprender y ofrecer respuestas semejantes ante lo aprendido. Un “recogedor" (recoger, aprehender) no_supervisado de la redundancia y covariación informativa del medio. Pero el “recogedor” no sólo recoge, pues también es un “completador” o un “re-constructor”; cuando se encuentra con trocitos de realidad, segmentos del medio, puede completarlo con los trocitos y segmentos que le faltan. Pero este “completado” no se realiza recuperando de un almacén, sino reconstruyendo –respondiendo con- las claves de asociación, respondiendo con el contexto de aprendizaje. Para la implementación de estas estructuras, cfr., las redes de memoria retroasociativa de Hopfield 1982, o, los mapas de características autorganizativos de Kohonen 1984-2001.

Consecuencia de lo anterior, es que la re-construcción de las claves de aprendizaje -la respuesta-, no es literal e idéntica como ocurriría en la recuperación desde un almacén de símbolos, sino que es una aproximación dinámica -una segregación, una emergencia- sobre un fondo de ruido.

La correlación de un contexto -clave- sobre una memoria acumulada ofrece una respuesta-recuperación, del estímulo aprendido en ese contexto, sobre un fondo de ruido. Según la memoria-vector incluya más aprendizajes ortogonales con el contexto de prueba, más aumentará el ruido de fondo (varianza error). Esto es lo que sucede con los aprendizajes biológicos.

La discriminación, o rescate de la respuesta (recuperación), sobre un fondo de ruido nos coloca en todos los trabajos y estudios existentes sobre análisis de la señal y discriminación de señales, tanto en los desarrollos aplicados en las ingenierías, como en la descripción psicológica (atención, psicofísica, percepción y memoria, y teoría de la decisión), como en ciencia cognitiva. El marco de la descripción científica y formalizada de la discriminación nos sitúa en la Teoría de Detección de Señales; para una exposición canónica de la TDS, cfr. Fdez. Trespalacios 1997.

En los modelos de memoria asociativa como el CHARM, la reacción del sistema al estímulo contiene –no_segregada- la respuesta. Desde mediados del siglo pasado los acercamientos a esta cuestión han incluido el término resonancia “resemblance”, como Neisser 1967-1975. La resonancia del sistema es la aproximación a la respuesta, que será buena mientras la varianza error se mantenga a raya. La información no está almacenada, sino que sólo es una posibilidad reconstruida que tendrá que ser “discriminada” sobre ruido.

Esto es: el recuerdo como posibilidad. Si cambian las condiciones de recuperación, las claves ofrecidas al sistema, la respuesta será otra, y, si la historia de aprendizaje del asociador no es muy “ortogonal” la respuesta también será otra.

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3. Comunicación de símbolos densos y Teoría de la Mente

Puesto que hemos expuesto los símbolos densos como únicos y personales e históricos, ¿cómo pueden permitir la comunicación? La salida a este enigma, sólo puede abordarse, al modo cuasi-Chomskyano, apelando a nuestra constitución biológica resultado de las necesidades adaptativas en la evolución. En los límites de la Teoría de la Mente, p.ej., Riviere 1991-2003, ó Dennett 1991-1995, podemos entender los contenidos mentales de otros por analogía con los nuestros. Los símbolos densos pueden ser entendidos aunque no comunicados. Son empáticamente atribuidos a los otros.

Los símbolos articulados posibilitan la comunicación, el pensamiento simbólico y la representación del mundo. Los símbolos personales, les llamemos como les llamemos, densos o corporeizados (Kolers 1984 ó Glenberg 1997), o lenguaje “privado” como los identificó Wittgenstein 1953: PI, representan nuestra realidad interior, personal, mi historia y mi relación con el mundo físico y social.

*Jared LETO -Another Human Chameleon-

*Jared LETO -Another Human Chameleon-
ALTERaciones, ficciones y de_generación.
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¿Quién podría decir, mirando las imágenes arriba y abajo, que TODAS ellas son del mismo y sexy -actor y cantante estadounidense- Jared LETO?

 

El actor y cantante estadounidense Jared Leto, 1971, ha mostrado en diferentes ocasiones su capacidad camaleónica. Donde reside el amor (1995) de J. Moorhouse, Secuestro (1997) de Jeb Stuart, Leyenda urbana (1998) de Jamie Blanks, La delgada línea roja (1998) –T.Malick- o El club de la lucha (1999) o La habitación del pánico (2002), estas dos, ambas, de D.Fincher. Su interpretación más destacada, hasta 2007, está en la muy celebrada e impresionante Réquiem por un sueño (2000) del igualmente impresionante Darren Aronofsky. También en El señor de la guerra (2005) de A.Niccol, y Mr.Nobody (2007) _Jacob van Dormael_. Otra de sus interpretaciones señaladas fue su papel de Hefestión en Alejandro Magno (2004) de Oliver Stone.

La transformación más extrema, llevada a cabo por el camaleón Leto, quizá esté en Chapter 27 (2007) de J.P. Schaefer. Esta película versa sobre los días previos al asesinato de Lennon en diciembre de 1980, interpretando al asesino M.D.Chapman; mostrando una notable y más que lograda obesidad.

“…El fotografo Terry Richardson, ha retratado a Leto para la revista 'Purple Magazine' en ambos momentos. Las fotos tienen 6 meses de diferencia. Las de un Leto obeso se tomaron cuando el rodaje estaba en marcha, y las de Leto visiblemente delgado, una vez que este ya había finalizado y según el actor, ya había conseguido volver a su 'sexy old self', algo así como a su "antigua imagen sexy", en una apariencia física que los de la pasarela Cibeles no permitirían. Estas transformaciones son carne de premios, sobre todo de Oscars, que siempre han demostrado su predilección por aquellos actores o actrices que se entregan físicamente a sus papeles o que son propensos a cambiar su imagen. Ese es el caso de De Niro en "Toro Salvaje", Charlize Theron en "Monster" o Nicole Kidman en "Las Horas", por citar solo unos ejemplos. La entrega de Leto a este papel dará que hablar y si compenetra ese esfuerzo físico con una buena interpretación, podemos encontrarnos ante uno de los papeles del año."Chapter 27" ha sido presentada en el pasado festival de cine de Sundance y todavia no cuenta con fecha de estreno comercial…” (e7cielo.blogspot.com, 2007).

*Por citar a dos actores españoles igualmente camaleónicos he elegido a Fele Martínez, y Jordi Moyá…

Fuentes:

.http://e7cielo.blogspot.com/2007/03/la-transformacion-de-jared-leto.html

.Wikipedia

y .Purple Magazine

 

Emociones en la red

- ¿Qué tal la peli?

- Maravillosa, ¡lo que lloramos!

No hay más que echar una ojeada a la cartelera para constatar que las películas en las que se sufre mucho son las que más éxito tienen. ¿Por qué nos parece maravillosa una pelicula que nos ha hecho llorar?. Porque en el cine las emociones no se experimentan de la misma forma que en la vida. La ficción puede producir un efecto de inversión en el marcaje emocional. Acontecimientos intensamente desagradables son marcados positivamente por el sujeto.

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BABEL

EEUU, 2006,Dir. A.G. Iñárritu

DRAMA: En Marruecos, un juego infantil provoca una cadena de dramáticos acontecimientos que conectan las vidas de una pareja norteamericana, dos chicos marroquíes, una niñera mexicana y una adolescente japonesa. Un cañonazo de cine mexicano: la traumática experiencia de una mujer occidental herida esperando atención médica en una desolada aldea marroquí, la desesperación de una mujer mexicana perdida en el desierto con los niños a los que cuida y la dureza del mundo que sobrepasa a una adolescente sordomuda.

IDEAL YELMO CINEPLEX (v.o.)

 

 

¿Qué requisitos subyacen a este efecto de inversión emocional?

- Un espacio libre de exigencias adaptativas en el que experiencias ficticias representen experiencias reales sin acarrear sus consecuencias.

- Unos sujetos que sientan curiosidad, fascinación e incluso adicción por las emociones.

¿Es posible que se produzca el efecto de inversión emocional en otros entornos?

En la red tiene cabida un espacio de ficción que puede llegar a convertirse en un laboratorio de emociones simbólicas. El anonimato preserva del contacto con el mundo real. De espectadores a actores de tantas películas como se quieran inventar y compartir. ¿Cuánto más desagradables e intensas mejor?.

Manipulación de la identidad

vangogh1.jpgNuestros recuerdos sobre quiénes somos: ¿dependen de nuestras experiencias personales o dependen de las circunstancias en que los recordemos?

Aparentemente la respuesta a esta pregunta es fácil y una gran mayoría nos inclinaríamos por la primera opción. Así, tendemos a pensar que nuestra memoria es como un armario en el que guardamos imágenes, sonidos, ideas, etc., que permanecen inmutables y podemos recuperar en cualquier momento. Y esto, por supuesto, afectaría a los recuerdos que tenemos sobre los episodios de nuestra vida, que nos permiten explicar cómo somos. Tenemos la idea de que nuestra vida es como “una película” que en cualquier momento puede pasar ante nuestros ojos. Sin embargo, como expone magistralmente Daniel L. Schacter en su libro Los siete pecados de la memoria, no hay nada más lejos de la realidad.

3salvador-dali-invisible-man.jpgEl hecho más contrastado es que nuestros recuerdos sobre el pasado tienen más relación con el presente que con lo que realmente sucedió en una época anterior de nuestra vida. Por ejemplo, si se induce a unas personas a creer que un determinado rasgo de personalidad (extraversión o introversión) es más ventajoso, generarán más deprisa recuerdos sobre episodios en los que se comportaban de acuerdo con ese determinado rasgo de personalidad. De la misma manera, cuando se recoge la opinión de unas personas sobre un tema y luego se exponen argumentos a favor y en contra que consiguen que algunas cambien de opinión, en general las personas que han cambiado de opinión no son conscientes de haberlo hecho. Es decir, recuerdan equivocadamente que siempre habían pensado igual. Aunque quizá el hecho más desconcertante sea la posibilidad de inducir recuerdos falsos. En un famoso estudio se preguntó a los participantes sobre recuerdos de su infancia temprana, a partir de la información proporcionada por los padres y los hermanos mayores. Las preguntas se realizaban tanto sobre episodios que habían ocurrido como sobre episodios falsos. Los participantes recordaban con precisión casi todos los hechos verdaderos y al principio no referían recuerdos de episodios falsos. Pero en entrevistas posteriores, entre un 20 y un 40% de los participantes llegaron a describir cierto recuerdo del hecho falso.

Por lo tanto, los datos parecen indicar que la identidad humana no es un concepto estable. En este contexto cabría preguntarse, ¿ocurre lo mismo con la identidad digital? La posibilidad de guardar físicamente fotos, correos electrónicos, canciones que nos gustan, etc. ¿nos permitiría tener una visión más real de quienes éramos y quiénes somos, o también tenderíamos a manipular dichos elementos para que coincidieran con el presente?

Quizá sea cierta la inquietante afirmación atribuida a Julio Cesar: Es imposible no terminar siendo como los otros creen que uno es.