Construyendo mi memoria digital
Estas navidades me regale un ordenador coincidiendo con el nuevo año, el nuevo trabajo y la nueva década. Este PC vino cargado de las mejores intenciones y con todos los buenos propósitos propios de las fechas. Así, que amén de darme el gusto y comprarme un ordenador excesivamente caro, al parecer de mis colegas, decidí tomarme en serio el para qué es un ordenador ahora ya entrado el siglo XXI, y estructurar en él lo que debería ser mi memoria digital.
Ni que decir tiene que no lo he conseguido aun. Pero tampoco esperaba acertar a la primera. La realidad de estado actual de la tecnología me ha hecho caer en los retrasos que conlleva cualquier proyecto de IT. A saber, aún sigo con la aproximación de la estructuración de la memoria y mis recuerdos que tenía con el ordenador antiguo. ¿Por qué?
En primer lugar instalar un ordenador sigue siendo una tarea artesanal y con grandes dosis de voluntad. Bien es verdad que el sistema operativo se preinstala, pero no era consciente de la cantidad de software de licencia dudosa que tenía, y los datos que éste referenciaba. Consecuencia, nunca más volveré a usar software propietario. Esta etapa, más las reuniones de exaltación de la amistad propia de las navidades me hizo incurrir en el primer retraso.
El segundo retraso me vino por aquel viejo dicho de que la cabra siempre tira al monte. Decidí con bastante facilidad que información debería estar en el nuevo PC, cuanta en los discos de red de casa, y cuanta en la red, y cual debía ser la política de seguridad para no perderla. Pero luego me enredé a la hora de llevarla a cabo. Aquí al final me apoyé bastante en dropbox y fui dejando por lenta la opción del terabox. Pero al final creo que he llegado a un punto razonable en cuanto a seguridad y accesibilidad de la información.
Así que ahora me hago en el momento de construir mi memoria digital, y para ello que mejor que infórmame de como los psicólogos consideran que es, funciona, la memoria. Algo tan grave como para considerar que la memoria condiciona la formación de la identidad y que el yo se constituye por sensaciones, recuerdos conscientes e inconscientes a partir de los cuales se cimenta el individuo y se estructura su personalidad.
Me ha gustado la aproximación de la existencia de varios tipos de memoria:
- La de representación a largo plazo:
- Perceptiva Recuerdos de imágenes y sonidos
- Semántica: conocimientos generales del mundo
- Episódica: recuerdos de acontecimientos asociados a contextos concretos
- La operativa. Memoria de representación a corto plazo
- La procedimental: conocimiento para la resolución de métodos cognitivos.
Sin enróllame en desarrollar cada una de ellas me interesó mucho la interactuación entre cada una de ellas. De ahí las imágenes de este post, a la hora de recordar un suceso el 11 S, al parecer el orden es:
- memoria perceptiva: El avión y la explosión
- memoria semántica: Los elementos percibidos adquieren un sentido, el avión, el rascacielos, la explosión, lo que significa, las consecuencias que van a tener.
- memoria episódica: donde estaba, con quién y que hacía cuando me sucedió o me enteré.
El reto es: ¿Cómo aplico estos conceptos a la hora de estructura mi memoria digital?
Continuará
Pero mientras tanto, ¿tu cómo lo haces?



¿Por qué me interesan estas aproximaciones? En primer lugar porque forman parte del espíritu que le quiero dar al yo digital. Como apreciar todo aquello intuitivo en el mundo analógico y que a priori parece que se pierde en el mundo digital, comunicación no verbal, emociones ligadas a recuerdos,…. En segundo lugar porque inconscientemente valoro y evalúo así infinidad de situaciones. En mi época de 



Y más cosas, son los que multiplican por dos la adopción de los e-readers. Por inferencia ¿significará esto que leer libros caerá también en desuso? Qué pena y nostalgia, porque tengo que reconocer que cada vez me cuesta más disciplinarme para acabar un libro.
Este fin de año volví a correr la San Silvestre, y me di cuenta de cómo ha cambiado todo. Ya hemos ganado en todos los deportes que nos hemos propuesto. Ya no somos un puñado de pringuis corriendo por Vallekas, somos Madrid entero,
lo más parecido a una burbuja de internet, a una eclosión de una idea con éxito que ha sido comprada por el google del deporte, 

