Archivo de marzo, 2011

Robo de identidad

Es un problema preocupante y en el mundo digital más. Para bien o para mal es un tema que suele salir a la palestra con personajes famosos y es cuando tiene gran repercusión con titulares más o menos espectaculares como “Scarlett Johansson, al desnudo”  Que creo que no reflejan la gravedad del asunto, porque desvían la atención del principal problema.

De preadolescente, cuando forjaba mis convicciones, me reconfortaba saber que tenía gran posibilidad de que nadie supiese mis pensamientos, o al menos mis sentimientos. Eso me permitió en alguna ocasión guardar una pose de respeto tanto ante el policía nacional, como ante la autoridad religiosa,  ganando tiempo, con el convencimiento de que ellos no tenían futuro y yo sí. Es más llegue a pensar que con drogas o tortura podrían saber lo que pensaban pero nunca como llegue a esas conclusiones. Que tierno se es a esa edad!

badooMe solidarizo con Scarlett, ¿quién no?, pero pienso en la gravedad silenciosa de otros robos de identidad más dolorosos por comunes  y anónimos.  Por ejemplo este hipotético chat de badoo:
Badoo él: Hola qué tal, ¿cuándo nos vemos?
Badoo ella: Ya me gustaría verte para inflarte los morros
Badoo él: ¿??
Badoo ella: Soy su marido, deja ya de molestarla.

Que tristeza, que duro debe ser cuando ella descubra, ¿o no? que él la ha suplantado, y si es verdad que en las redes sociales no mentimos,¿Mentimos en Facebook?   él sabrá no sólo sus pensamientos si no como llega a ellos, e infinidad de intimidades que nunca debían haber sido compartidos. Hay inviolabilidad del correo, de las conversaciones telefónicas, de prensa, etc… pero y ¿de nuestra intimidad digital? Cuántos de estos casos se están dando y no tienen la repercusión que debieran. ¿Nadie piensa en ellos? Además ni es legal, ni ilegal, ¿Alegal?

En un futuro presencial que cada vez tiende más al digital, el horario comercial acabará sucumbiendo al 24h x 365 días de la red, las redes sociales se convertirán en la manera más común de comunicarse, ver gráfico del Informe de la SI 2010. No deberíamos plantearnos que posiblemente en breve cuando nos presentemos en lugar de una tarjeta de papel con nuestra dirección y teléfono escrito daremos un ítem donde se represente nuestra reputación, tantos amigos en Facebook, tantos seguidores en twitter, tantos contactos en linkedin, … Quizá en ese momento tengamos más conciencia de nuestra intimidad en la red, protejamos mejor nuestras claves, mantengamos distintas personalidades y sea un delito punible y muy denostado robar identidades digitales. Todo llegará. Mientras tanto mi solidaridad a esa victimas anónimas, parejas espiadas por sus parejas, adolescentes escudriñados por sus padres y tantos otras víctimas olvidadas.

¿Mutamos en las redes sociales? II

Si leemos el anterior post parece evidente que no mutamos, pero si vamos más adelante y leemos este, no nos queda más remedio que concluir que debemos mutar, si no lo hemos ya. Espero con ello dar cumplida respuesta a nube.
ms_mono_astroside.jpgSin ser un experto en teoría de la evolución parece claro que ante cambios del entorno solo las especies que evolucionan sobreviven. Y por muy preocupante que sea el cambio climático la verdadera lucha del homo sapiens está en su mente, en su conocimiento, en cómo encontrar las estructuras mentales capaces de asimilar, procesar, y responder con éxito a los problemas que sólo su propia mente es capaz de plantearse. Nuestra evolución debe de estar en el plano mental.

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Ya sucedió así. No somos el depredador más temible del planeta por nuestras dotes físicas, sino porque en su momento supimos procesar mejor la información del entorno, tuvimos una mayor capacidad de abstracción y construimos herramientas para transmitir este conocimiento. Desde el lenguaje, pasando por la escritura, y desde hace sólo unos 25 años Internet.

nativo_digital.jpgY ahora estamos en otra era, que habiendo comenzado no se vislumbra su fin. Sólo aquellos que manejen de nuevo mejor su procesos mentales sobrevivirán? Prensky acuño el término de nativos digitales y su nueva forma de gestionar la información. Y al igual que en la sabana del paleolítico hacían falta herramientas, de sílex entonces, en este mundo virtual hace falta un soporte, un yo digital.
Pero aun, y espero que por siempre, seguimos siendo seres emocionales, y por ello debemos ser conscientes de lo distintos que son los mundos, físico, emocional, mental, virtual … Los primeros con unas leyes inmutables, los siguientes con reglas mucho más difusas, y por fin los virtuales con leyes aun por crear. Es aquí donde tenemos mayor posibilidad de enriquecimiento y éxito. El problema y la solución consiste en mezclar correctamente ambos mundos, y seguramente lo ideal sea hacerlo mediante las emociones.
olvido.jpgPor ejemplo el olvido, una gran arma de nuestra mente que nos permite abstraernos de nuestros errores sin que nos mortifiquen. Qué alivio cuando olvidamos una relación fallida. Mientras salíamos con ella todos los recuerdos asociados a esa pareja, perfúmenes, canciones, … eran positivos. Tras romper la relación todos tienden a no ser agradables. Sin embargo, actualmente en la red, el olvido ni existe, ni se le espera. Qué bien nos haría un yo digital que gestionase bien esta duplicidad, en modo humano obviaríamos a todos nuestras anteriores relaciones y sus amistades, por ejemplo, y en modo digital, podríamos recordar las cosas como realmente fueron, y no cómo las recordamos, o como queremos recordarlas. (La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para
contarla. Grabiel García Marquez
)
Que ideal sería que pudiésemos difundir nuestra información en Facebook aplicando estos criterios, y además que  automáticamente se obviasen a los amigos de mis amigos  que han caído en descrédito.
No obstante el yo digital tiene que tener otras multiples aplicaciones, mostrarnos con distintas presentaciones, personalidades, …, Ser capaz de tomar decisiones automáticamente en base a reglas de aprendizaje que nosotros le inculquemos, etc …
Bueno mientras pensamos en esas aplicaciones preocupemos también de que el entorno digital se mantenga lo más puro posible. Una internet libre, accesible y neutra. Que realmente permita un mundo globalizado y que rebaje las barreras de entrada para competir en él. Y del mundo real que decir, Fukushima, cambio climático, intervención en Libia, … Esto ya no es lo que era.

Mal vamos

¿Mutamos con las redes sociales?

Tesis
Las redes sociales han llegado para quedarse, han cambiado nuestras relaciones sociales, y hemos cambiado con ellas.
Antítesis
Actuamos y pensamos según nuestros antepasados allá por el paleolítico, nada ha cambiado.
Síntesis
Al final del post.

Tesis

Hally Berry mutanteHacía balance de mis amistades y del contacto que mantenía con ellas a través de las redes sociales. Me di cuenta de que mantenía contactos con amigos y conocidos que nunca fueron parte de mi círculo íntimo de amistades, y de que había perdido por avatares de la vida el contacto con gente a la que había estado muy unido. (y no sólo novietas).
Además dada la natural extroversión de internet resulta que comparto facetas mucho más sensibles en estas relaciones que cuando mantenía con ellas una relación presencial. Además estos vínculos son más difíciles de romper, ni la distancia, dicen que la distancia es el olvido ni el tiempo libre, tienen  la importancia de antaño. Antes no podía quedar con todo el mundo pero al menos ahora sé lo que publican en su muro y si estoy intrigado les pregunto acerca de vicisitudes concretas.
Estamos más conectados a pesar del tiempo y la distancia, hemos cambiado.

Antítesis

Actuamos socialmente igual que en paleolítico. ¡¡?? Leyendo  el artículo de Annette Schäffer Estereotipos Arcaicos  de Mente y Cerebro, parece que no hemos cambiado tanto. Se acepta que la sabana africana conformó la mente del homo sapiens y por ende nuestra forma de pensar y actuar. El artículo da datos muy Hally Berry Los picapiedrasignificativos. A saber, la necesidad de evaluar rápidamente situaciones y relaciones en aras a una supervivencia física y social. De esta manera para mantenerse en el propio grupo social era necesario formarse un pronta idea de los otros, con quién aliarse y con quién no. Y además era necesario evaluar estas situaciones con prontitud y precisión basándonos en rasgos altamente intuitivos, como la apariencia o gestos de comportamiento.
Estudios recientes demuestran que ejecutivos actuales siguen actuando con los mismos patrones de clasificación y autoestima. Dividiendo a los subordinados en un grupo IN y en otro OUT. Con distintos privilegios. Al parecer también hemos heredado nuestra capacidad para sobrevalorarnos, quizá porque en el duro paleolítico y ahora, la seguridad y autoconfianza aumentaba y aumenta las dotes de liderazgo, la capacidad de emparentarnos con el otro género y así transmitir nuestros genes. (lo que realimentaría estos comportamientos y haría que se perdurasen en nuestra especie)
El artículo en cuestión abunda sobre experimentos que apoyan esta teoría y da también datos acerca de cómo nuestros ejecutivos segregan más serotonina, hormona que los hace parecer más atractivos, y testosterona en el caso masculino. (Todo ello muy primitivo, y muy de actualidad por lo que veo en mi entorno laboral)

simios en la oficina

Pero lo que más me ha llamado la atención es la dimensión del grupo antaño y hogaño. Según Robert Dunbar de la universidad de Liverpool, mediante estudios comparativos entre primates y su aplicación al homo sapiens, calculo el número del grupo en 150 individuos. Cifra contrastada en los pueblos cazadores y recolectores que ha llegado hasta hoy. En las organizaciones laborales actuales, cuando se sobrepasa esa cifra se intentan desdoblar los organigramas.

Síntesis

beso.jpgSegún Darwin las mutaciones al azar son las que permiten la evolución de las especies y la supervivencia de las mismas. ¿Puede decirse que actualmente puedan las redes sociales propiciar una mutación en este sentido? Quizá, pero por ahora lo que parece ser es que sólo estamos mejorando y perfeccionando nuestras habilidades sociales, con las virtudes y defectos que estás tienen, la dimensión de nuestro grupo social digital será mayor pero aun conservamos nuestros comportamientos paleolíticos.

Corolario

Mejorare mi perfil digital, no quiero causar una mala impresión a los ejecutivos digitales y que me consideren del grupo OUT. (Lo haré cuando tenga tiempo, vete tú a saber, mientras tanto a falta de serotonina digital me pondré más lustre en mi avatar)

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¿Mentimos en Facebook?

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Curiosamente no. Salió este tema durante la última clase de Telemática Sectorial y unánimemente la mayoría de los alumnos reconocieron que no distorsionaban su información y que además sólo tenían un perfil. Para qué, comentó una alumna, si después te van a conocer en la realidad. Una lógica aplastante.

Una de las grandes ventajas y carencias del yo digital es el no estar sujeto a una identidad limitada por la presencia física real. Ventaja por el poder de elección y carencia por nuestra imposibilidad de mantener intuitivamente esta diversidad de personalidades. De esta manera en la red podemos elegir ser quienes y como nos dé la gana. Judío o Árabe, hombre o mujer, joven o anciano, … y sin embargo hete aquí que todos nos mostramos como somos. ¿O no?

Buscando en información parece ser que es cierto. Veamos dos ejemplos, No lie! Your Facebook Profile Is the Real You  o el artículo de sinceridad online  de mente y cerebro, según el cual mediante un experimento llevado a cabo en la universidades de Texas en Austin, y de Mainz en Alemania se pedía a unos colaboradores analizar los perfiles de Facebook de distintas personas y luego se comprobó que existía una gran correlación con los resultados de un estudio psicológico tradicional de los mismos. Tanto que la autora de esta cita Valerie Ross incluso aventura que comprobar las características de un posible empleado en Facebook podría ser tan fiable como una entrevista cara a cara.

ligar-en-red.pngY suponiendo que esto sea cierto, si la respuesta a mentimos en Facebook fuese un no, cuál sería la respuesta si la pregunta fuese  ¿Mentimos en la red?
Aquí le he preguntado a varios amigos expertos en el uso de otras redes sociales más especializadas en encontrar pareja. (Badoo, meetic, parship, match …) La respuesta no tiene ningún respaldo científico, puesto que es sólo su opinión pero coincidían en que distorsionaban más su perfil en función de la edad, a mayor edad mayor distorsión, y en función de lo  esporádico de la cita buscada. Y no se fiaban de nadie a priori. (Solían sentirse más defraudados en la primera cita por la edad de percibida de la otra parte así como por el peso estimado de la misma, ambos menos favorables de lo que indicaba su perfil)
¿Qué consecuencias saco de esta contradicción? Unas buenas y otras menos. Es primer lugar es ilusionador que los alumnos se sientan tan seguros e inocentes como para mostrarse sin miedo, como son, y además es el mejor indicador de que las redes sociales tienen el éxito que se merecen, (sin necesidad de tener que recurrir a cambiar el algoritmo de búsqueda, como hace google, pero esa es otra historia)

 

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Pero en un mundo donde la imagen cada vez es más importante, donde la cirugía estética gana enteros a un ritmo vertiginoso, y donde todavía el deseo de relacionarnos sigue siendo uno de los principales motores que mueve el mundo, ¿Cuánto tiempo quedará para que esta distorsión de nuestra imagen llegue al Facebook? Aunque sólo sea para mejorar la entrevista de trabajo. Si es por ligar ni hablamos. Por eso cada vez veo más importante tener un yo digital, que nos gestione intuitiva y emocionalmente toda nuestra presencia en la red, nuestras distintas personalidades, y el entorno de las relaciones intercambiadas con otros seres digitales. Que si ahora no se siente necesidad de tener varios perfiles en la red, seguro que en breve se tendrá.

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