Archivo de abril, 2011

Se busca una mujer

Edna bajaba por la calle con su bolsa de la compra, cuando pasó a la altura del automóvil. Había algo escrito en la ventanilla lateral:
SE BUSCA UNA MUJER.
Se paró. Era un cartón pegado a la ventanilla, con alguna especie de anuncio.
En su mayor parte estaba escrito a máquina. Edna no podía leerlo desde el lugar de la acera en que se encontraba. Sólo podía ver las letras grandes:
SE BUSCA UNA MUJER.
Era un coche nuevo y de los caros. Edna cruzó la hierba y se acercó a leer la parte mecanografiada:
Hombre de 49 años. Divorciado. Busca una mujer con fines matrimoniales. Que tenga entre 35 y 44 años.
Me gusta la televisión y los films. La buena comida.
Soy contable y tengo el trabajo bien asegurado.
Tengo dinero en el banco. Me gustan las mujeres algo rellenas.
Edna tenía 37 años y estaba algo rellena. Había un número de teléfono. También
había tres fotos del caballero que buscaba una mujer.

Charles Bukowski, South of No North 1973

Tengo que reconocer que cuando leí a Bukowski saliendo de la adolescencia me impresionó, y ahora que gracias a mi e-book he vuelto a releerlo me ha vuelto a impresionar. Hoy por otros motivos, y desde luego tengo que reconocer que fue un adelantado. (Siempre lo pensé) Y si no mirar la introducción. Toca todos los palos de cualquier portal de contactos.  Una descripción breve y concisa, un modo de contacto, en este caso un teléfono fijo, (no había ni móvil, ni internet, ni se los esperaba) e incluso tres fotos.  ¿A cuantos nos suena esto?
Sin embargo para la mayoría Bukowski fue y será un escritor maldito aunque con una mente más abierta hubiese sido un avanzado de algunos apartados de la vida en red. Digamos que él siempre tuvo claro lo único, y que muchos de los escritores de ciencia ficción, más afamados, nunca han atinado tanto como él en estas pocas líneas de “Se busca una mujer” o del  “Loneliness“  original.
¿Qué ha cambiado en estos 38 años? Precisamente la comodidad de comunicar nuestras apetencias a través de la red, y preservando, no siempre lo bien que querríamos, nuestra identidad. Desde luego es más cómodo dejar un anuncio en cualquier portal, meetic, badoo, o cualquier portal de contactos, bajo un apodo, que nuestro teléfono fijo, compartido o no. Y nuestras fotos en el portal en red que en nuestro coche aparcado en la acera. Porque superado esto ya no hay nada transgresor en las líneas de Bukowski, ¿o sí?. Bueno la verdad es que Bukowski siempre será Bukowki  y siempre parecerá un poco sucio aunque el tiempo acabe por darle la razón.
Ahora lo que me impresiona, no es tanto el grito de se “Se busca una mujer” como el medio de publicitarlo. De hecho no podría ser de otra forma en  este blog que se centra en la vida digital, en como gestionamos nuestro Yo Digital, y en como manejamos nuestras identidades digitales.
En fin Bukowski nunca será un clásico, ni siquiera un profeta  de la red, pero hay que reconocer que donde menos se espera salta la liebre, o quizá en este caso, el conejo. Gracias Charles Bukowski!

Mi Yo Digital está en crisís de memoria

Pocas cosas tengo tan claras como que necesito un yo digital, al menos uno sino varios. Que lo necesito yo y todos y cada uno de los homo sapiens mortales.  Y que este Yo digital debe ir conmigo, será móvil, y me mantendrá en contacto con el resto de la comunidad digital. Ya no concibo que para entrar al entorno virtual deba sentarme enfrente de un ordenador en un punto concreto. Además será un repositorio de mi memoria, fuertemente basado en imágenes, fotos y videos, y servirá además como mi legado digital. Mis bisnietos seguramente en alguna crisis existencial volverán a periodo de entre siglos XX y XXI para ver como se comportaba y que pinta tenía aquel que les lego un 15 % de su genoma.

Dicho esto tengo dificultades a la hora de relacionarme digitalmente como a mí me gustaría hacerlo. Porque también tengo claro que la globalización es buena e inevitable, y que el foco de atención va de los grandes medios y portales a los entes digitales individuales. Y que me fiaré cada vez más basándome en la reputación que perciba de ellos. Pero actualmente, y a pesar de los cambios del buscador de google, echo en falta dos parámetros fundamentales en los buscadores. La búsqueda por reputación además de la búsqueda por emoción  (pero esto es otra historia).  Ante todo necesito gestionar la reputación, la mía y de otros entes digitales para conseguir esta confianza. En realidad mi yo digital está ciego y vaga por el entorno virtual a veces como el caso del hombre sin memoria, Henry Molaison.

Lobulos Temporales extirpadosEn 1953 al paciente H.M se le operó un parte del lóbulo temporal que contenía el hipocampo. El objeto de esta arriesgada operación experimental consistía en erradicarle los ataques de epilepsia que sufría desde un accidente de bicicleta. Los ataques de epilepsia desaparecieron y como efecto colateral ya no pudo volver a formar nuevas memorias.  Es decir H.M gozó de buena salud, recordó lo anterior a la operación, fue capaz de aprender nuevas capacidades, por ejemplo motoras, pero nunca fue capaz de recordar a las enfermeras que le trataban a diario.  Murió en 2008 a los 82 años y gracias a su caso quedó demostrado que las existen distintas memorias y que se ubican en substratos anatómicos diferentes.  Para más información ver:  El caso de H.M. Una vida sin recuerdos

Voy a interesarme más en su caso a ver si resuelvo el mío, porque me cuesta cada vez más  formarme una opinión de los distintos entes digitales con los que interactúo.  En  la vida real tengo mis problemas de memoria que los resuelvo intuitivamente pero me consta que en el mundo virtual debo de buscar algo parecido, y hasta que no se invente el hipocampo digital tendré que agudizar el ingenio o vivir como el Sr H.M.

¿Vida digital sí? ¿Vida digital no?

En realidad pensaba escribir de los peligros y ventajas de un mundo interconectado, sobre todo de las interconexiones entre el mundo virtual y el mundo real. Y lo quería hacer a colación del robo de mi moto el pasado viernes.


Pues sí, el viernes me fue robada la moto mientras asistía a una reunión de trabajo, y ni corto ni perezoso fui raudo a hablar con los responsables de seguridad del edifico para que revisasen las cámaras por si estaba grabado. Y por supuesto que lo estaba. Luego fui a la comisaría a denunciar el hecho, y dada mi poca fe en recuperar mi amada moto, me puse a ver en internet como estaba el mercado motero cuando llamó la Guardia Civil. La moto estaba aparcada en una urbanización de lujo de la Moraleja, y debido a las sospechas que produjo una moto con las maletas desvalijadas habían encontrado mi dirección, mi teléfono y se habían puesto en contacto conmigo. Evidentemente cuando fui a por mi querida moto hablando con los responsables de seguridad de la urbanización nos percatamos de que los chorizos debían de haber sido grabados también por las cámaras de seguridad privada de la urbanización. Que buena suerte tuve de que se les soltase el puente que habían hecho en uno de los sitios más vigilados de este país!!!
Luego ya en casa pensaba en las ventajas de este control tan eficaz, pero también de los peligros que puede suponer. Pensaba reflexionar sobre ello en este blog pero me fui a la sierra y es primavera. Vida digital sí o vida digital no?
Esta mañana me levante y me fui a correr por los pinares de Cercedilla, sin móvil y sin ninguna conexión con el mundo digital. Qué alivio, que desnudez, que soledad, pensaba mientras corría. Luego de vuelta a casa desconecte a mis hijos de las consolas y los mandé a jugar al mundo real. Desde luego en ese momento pensaba que vida digital en primavera no.
Tras la ducha cogí la bici, me fui al pueblo y en una terraza mientras pensaba como iba a contar este post me distraía viendo a una hermosa madre jugando con su hijo en un parque cercano, me preguntaba qué perfil digital tendría. Disfrutaba de la cerveza, del solecito, y de la música!! Cuando la pongo en el coche apenas acabo de escuchar una canción, me estreso  y paso a la siguiente, sin embargo aquí, bendita falta de libertad y abundancia de tiempo estaba oyendo completas todas las canciones!! Vida digital en domingo, no gracias!!
En eso paso otra chica con medias amarillas cantonas, y pensé, esta sí que tendrá un perfil interesante en el mundo digital. Me reía yo mismo de la tontería y de mis prejuicios digitales cuando llegó la gente y cambiamos de sitio, y cayó otra cerveza, pinchitos, mojama, cuchifrito y ya no pude más, esto es la felicidad así que cogí el móvil y cuando iba a twitearlo caí en la cuenta de dos cosas. Una, no tenía batería y otra, lo primero que hice cuando me robaron la moto y cuando luego la recupere fue tuitearlo. Y es que gracias a la vida digital estamos todos más en contacto para bien o para mal, y esto es muy bueno.
Me rendí, vida digital por supuesto que sí, incluso en domingo y en primavera, ahora bien  tengamos cuidado con el rastro que vamos dejando, o con las leyes que se vayan legislando.

¿Dónde está la memoria?

Eso me preguntaba yo y por ello he empezado a leer artículos psicológicos al respecto. ¿Dónde está la memoria? ¿Por qué recuerdo perfectamente cosas que pasaron hace 20 años, y el número teléfono móvil el tiempo justo para anotarlo y olvidarlo para siempre? ¿Por qué olvidamos? ¿Cuándo cambiamos nuestros  recuerdos? ¿ Porque no nos queremos dar cuenta de ello?

Cuando me casé iniciamos la luna de miel en Panamá, dos o tres días de tránsito y en lugar de ver el canal nos fuimos al río Chagres, que alimenta al mismo y es donde empieza la Amazonia. Allí tuvimos contacto con el poblado más natural  con el que he interrelacionado, y curiosamente la única diferencia insoslayable para ser como ellos habrían sido mis pies. La morfología de los suyos denotaba que jamás habían usado zapatos, y tal como vivían tampoco los necesitaban. Porqué digo esto. Lo digo porque cuando leo y busco donde está nuestra memoria no hay tanto escrito de cuanta de nuestra memoria ponemos en internet, y de la influencia que esto tiene. Los mejores artículos son de cuando aún no teníamos zapatos, o al menos obvian este detalle.

Mientras más leo más preguntas me hago. Parece que existe cierta redundancia de la información en nuestro cerebro, que mejor recordamos cuanto más asociado esté el recuerdo a una emoción, y qué en este caso, no sólo se refuerzan las conexiones sinápticas sino que el propio núcleo de la neurona se involucra aumentando la persistencia del recuerdo. Yo que todavía me considero cuerdo, creo que sé dónde tengo cada recuerdo, cuales modulo  y cuáles no.  Pero siento que parte de esta memoria la estoy dejando en la red, y allí lo que puse puse y no puedo modificarla ni distorsionarla. Se escapa a la forma natural de uso. No se si os habrá pasado, pero probar a hacer una foto a una chica recién estéis enganchados de ella, y verla tres meses después cuando simplemente seáis conocidos. El mismo rostro por el que estabais colados no os lo parece menos, pero que muchísimo menos agraciado. Aunque la foto es la misma.
Yo que nunca tomaba apuntes en clase, ahora, por premura del tiempo, voy dejando mis notas y mis recuerdos en la red, me relajo y en lugar de memorizar cosas importantes recuerdo el proceso para encontrar la solución a través de google, o como me ha pasado hace poco, sé  que debe de estar con los apuntes, en red, de aquella asignatura del máster, y sé que poner en un buscador local para encontrarlo. Pero, ¿y los nativos digitales?  que no se sueltan del smartphone, que dejan sus  fotos en las redes sociales del momento, y que en caso de necesidad lanzan un whatapp para que pedir ayuda a su comunidad.  En realidad la memoria además de buscarla por los mapas cerebrales también está en la red.
A mí ya me supone un trastorno cuando en vacaciones estoy sin la capacidad de conectarme, pero ¿y a ellos? a estos nativos digitales. Parece evidente que tanto el uso de los zapatos como de internet es bueno, pero debemos plantearnos qué pasará con nuestros ancestrales procesos de olvido y distorsión, como nos acostumbraremos a vivir en un mundo donde cada vez la intimidad es más publica, y donde cada vez que damos nuestro identificador va tambien implícitas nuestras redes, nuestro números de amigos, la calidad de nuestros contactos, …

En definitiva si el uso de la herramienta cambia nuestra morfología, incluso la cerebral, deberíamos al menos preocuparnos al respecto y por supuesto tener cierta racionalidad o no?