Archivo de septiembre, 2011

La red nos hará iguales ?????

Pues creo y espero que no, porque creo que en la diversidad está la solución. ¿Pero es qué somos diferentes? Muchos pensamos en la web X.0 como un catalizador e igualador de oportunidades. ¿La red nos homogeniza? Al menos difunde y democratiza el acceso a la información. Pero ¿nos hará iguales?, ¿Somos ahora diferentes? Pues parece que somos más diferentes de lo que pensamos, globalmente hablando. Tengo un amigo colega de la universidad, trabajando en una multinacional china en su sede de Madrid, y no le cabe la menor duda.
Estudiando  el funcionamiento del cerebro se ha comprobado que además de la herencia genética, y su morfología biológica particular tiene especial influencia el entorno socio cultural en que se haya desarrollado. Hasta el extremo de que dependiendo de la cultura se activan de manera diferente las zonas del cerebro que responden a los mismos estímulos.
En este sentido se han desarrolladºo multitud de experimentos entre culturas alejadas geográficamente, como la occidental, europea y americana y la oriental, china. Y los resultados de los experimentos parecen corroborar que efectivamente mientras que el pensamiento occidental tiende a ser analítico el  asiático tiene una componente mayor holística.
Ejemplos de estos experimentos son:
  • Ante una imagen de una taza de té en distintos ambientes a la hora de describir los detalles de la foto, los occidentales memorizaron el objeto de primer plano obviando el entorno. Así ante la misma foto cambiando la cocina del fondo, occidentales no se percataron de  estos cambios mientras que los orientales sí.
  • Curioso me ha parecido también el experimento de agrupar mediante círculos animales y plantas, (y ya me estoy delatando como occidental) En un grupo de Vaca, Mono, Hierba, plátano, los occidentales tendían a unir animales y planta en círculos distintos mientras que orientales resaltaban la conexión, mono-plátano, vaca-hierba.
  • Claro que el experimento que más me impresionó fue el de Ying Zhu de la universidad de Pekín en 2006. Él se preguntaba si el concepto de sí mismo chino difería del de los estudiantes occidentales. Para ello reclutó voluntarios tanto en Pekín como en Nueva York y valorando diversos adjetivos debían relacionarlos consigo mismo, con su madre, o con un personaje ajeno. (En su momento Bill Clinton y el jefe del estado chino Rongji Zhu). En este experimento se realizó un escáner cerebral.
La actividad cerebral en ambos conjuntos de individuos se incrementó en las mismas áreas cerebrales cuando se referían a sí mismo. (Corteza pre frontal media y corteza cingular anterior) cosa que no sucedía cuando se referían o a Clinton o a Zhu. Sin embargo cuando se referían a la madre, occidentales tendían a reflejarla más como un extraño, mientras que orientales activaban las mismas zonas que cuando se referían al yo propio.
¿Y en las redes sociales como funcionaríamos los distintos Yoes digitales de las distintas culturas?¿Nos volveríamos más homogéneos? En realidad es una pregunta de ciencia ficción, pues aún queda un largo recorrido. (De hecho Facebook sigue vetado en China) y los impedimentos lingüísticos son todavía infranqueables. Pero al menos creo que es bueno reflexionar de cómo estos aspectos culturales cognitivos no visibles en contraposición a la imagen física o forma de vestir, pueden afectar a la creación y funcionamiento de las redes sociales.

La confianza digital

La confianza mueve el mundo. Bueno, es una exageración, pero desde luego ayuda. Y desde luego en el mundo digital sí que es una de las fuerzas que lo hace evolucionar. Se habla de reputación digital, de recomendaciones, …, pero en el fondo en siempre está como telón de fondo la confianza. ¿Por qué llegamos a confiar más en un blog especializado en fotografía que en una carísima campaña de marketing?


Desde luego en la vida real, en general, estamos acostumbrados a convivir en ciudades, en multitud de ambientes y barrios, y desconociendo a la mayoría de nuestros interlocutores. En la vida digital ni te cuento.  Buscando una explicación emocional de cómo funcionan los mecanismos de confianza me interesó un artículo de Paul J. Zak, sobre la neurobiología de la confianza, y la importancia que tiene la oxitocina en nuestros mecanismos biológicos relacionados con los procesos de confianza.
Paul J. Zak junto con  Stephen Kanck estaban intentando allá por 1998 averiguar porque variaba tanto la confianza interpersonal de un país a otro y descubrieron que el nivel de  confianza es un indicador que está muy correlado con el índice de riqueza del país. Curioso. Pero al parecer en países con bajo nivel de confianza los ciudadanos no emprenden inversiones a largo plazo, de las que crean riqueza. Ahora que estamos en crisis todos estos conceptos nos suenan más.
Mediante experimentos con animales descubrieron que la oxitocina en mamíferos estaba muy relacionada con los factores de confianza. Para los humanos idearon un experimento que resumido brevemente consistía en dividir a los individuos por parejas y sin conocerse, el individuo A pudiese dar dinero a individuo B. Lo que le daba se le multiplicaba por tres, y entonces el  individuo B, podía devolver al individuo A la cantidad que quisiese, sin obligación ninguna de hacerlo. Inmediatamente después se analizaban los volúmenes de oxitocina en sangre.
Se comprobó que el hecho de recibir dinero y confianza en los sujetos B generaba una sensación placentera por la confianza recibida, aumentaban sus niveles de oxitocina y con ella se reforzaban los sentimientos positivos siendo proclives a devolver más dinero a los individuos A.
No nos suena esto con cada vez que recibimos una mención en una red social, y de cómo luego recíprocamente respondemos a nuestro interlocutor A.
El experimento va más allá y estimulando a los individuos del experimento con oxitocina o placebo, se incrementaban los resultados positivos de confianza.
Hasta ahora para mi la oxitocina era simplemente un suero para ayudar a las contracciones de las parturientas, pero ahora me hace reflexionar sobre lo bueno que es vivir confiado y sobre todo de la necesidad de tener confianza; en el futuro, en tu pareja, en tu trabajo, en tus capacidades … Igual  como especie somos lo que somos porque confiamos en otros para bien, los jefes los llaman delegar, y para mal, algunos regidores lo llaman piratear en el p2p. Creo, confío, que este mundo digital nos hace más comunicativos y cooperantes, o al menos demuestra que aún tenemos mucha capacidad para confiar y mucha oxitocina que generar. (Claro, que hasta ciertos límites)

Se acabó el verano

Se acabó el verano, bueno probablemente hace una semana, y comenzará en breve el otoño, siempre más digital que el verano.

Lamentablemente, y para mi bien, veo que en estas vacaciones me he permitido el gran lujo de perder el tiempo, el tiempo digital también. Relajé mis costumbres analógicas, el deporte, la comida, los horarios y las madrugadas. Y mis costumbres digitales también, el blog, mi atención a las redes sociales, y sobre todo a esa lacra incluso anterior a la beta de la web 1.0 que es el e-mail.

Ahora toca volver a recuperar los automatismos vitales un par de semanas más de desconexión y sería irrecuperable, analógica y digitalmente.  Y ¿qué ha pasado esté verano?. La  bolsa se hundió un par de veces, en España se aprobó un cambio constitucional con agosticidad  y yo mientras viendo atardecer en el cabo de trafalgar. Y los agentes digitales seguían trabajando insensibles a esta dolencia estival. Google compra Motorola, (El enemigo ahora es Apple, no el vetusto Microsoft) y ¿Apple? Se retira Steve Jobs!!! Quién me va a presentar ahora la nueva Apple i TV o la nueva obviedad que todos estábamos esperando para mover el cotarro. Porque desde luego si Apple ganó la cotización bursátil que tiene fue gracias a poder prescribir que debía fabricar el resto de la industria, más barato y a coste de una estética que no era Apple. Aunque soy pro Android, no veo un líder en Google capaz de revolucionar los instrumentos que nos hagan evolucionar digitalmente.

Y mientras tanto sigo recuperando esas costumbres perdidas, los horarios, el deporte y cómo no mis distintas relaciones con el yo digital virtual,  los colegas, los amigos, (qué no es lo mismo y así los distingo en el google plus), y en el entorno laboral ese maldito mail, (qué anticuado está esto todavía!) y a recuperarme en las redes sociales y cómo no este blog.

Y en este pesimismo vital que me produce abandonar esta vida relajada me planteo la duda: No era la revolución digital la que nos haría aprovechar mejor nuestras capacidades cognitivas. Por  la terrible sospecha de que: es el entorno digital es el que nos circunscribe a nuestra realidad cognitiva, los medios económicos los que nos limitan el acceso al mundo digital, y sobre todo nuestras ganas de seguir en la brecha la que nos hacen quedarnos en postura de confort.

En fin ya llegará el otoño y me seguiré poniendo a punto, y echando alguna que otra quiniela por si cuela y me puedo echar a perder.