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Viejas glorias, nuevas identidades, y emociones desconocidas

lavoisier.jpgSi me pidieran una máxima para definir esta primera década del siglo XXI en la que nos encontramos inmersos, yo me decantaría por reformular la Ley de conservación de la materia de Lavoisier: ni se crea ni se destruye, solamente se transforma. Y no hay más que ver las carteleras de los cines, las propuestas musicales, o los escaparates de las tiendas de ropa para comprender el sentido de mi afirmación.

Desde que George Lucas abriera la "caja de las precuelas" en 1999 con su Episodio I: La Amenaza Fantasma, el siglo XXI parece haberse convertido en un revival de viejas glorias y grandes mitos de años, que alcanza su culmen en estos días con el estreno de la cuarta entrega de Indiana Jones , vinculado esta vez a una roswelliana calavera de cristal.episodio-i.jpg

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En lo que respecta a la música del siglo XXI, se observa un fenómeno muy similar: ahí tenemos a The Police o Led Zeppelling en Gran Bretaña, y a Hombres G o Nacha Pop en nuestro país, por citar sólo cuatro ejemplos que llenan los estadios y rompen los corazones tanto de sus fans más nostálgicos, como de sus hijos e hijas.
Desde mi punto de vista, e independientemente de sus repercusiones artísticas, este fenómeno del revival está sirviendo de plataforma para la visibilización de una nueva categoría social (¿una nueva definición identitaria?) que unos años atrás quedaba reducida al más puro estigma social: el friki
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Todavía no hay acuerdo en la definición de esta categoría -véanse si no las discusiones suscitadas en la Wikipedia al respecto-, pero por tercer año consecutivo el 25 de mayo se ha celebrado el Día del Orgullo Friki en distintas ciudades españolas, con conexión directa entre Belgrado y el Círculo de Bellas Artes en el caso de Madrid para dar ánimos al representante nacional en Eurovisión, concuso friki donde los haya desde hace años, por cierto.

 

He aquí por qué me decanto por la Ley de conservación de la materia para catalogar al siglo XXI: porque los viejos epítetos y las categorías estancas del pasado están sufriendo un proceso de reciclaje similar al del vidrio o el plástico, y lo que antes era "inútil", "ridículo", "vergonzoso" o "extraño" se convierte ahora en estandarte identitario no ya para un colectivo o una generación, sino incluso para todo un país, aún a pesar de la polémica suscitada al respecto.

Por supuesto, también sostengo que esta emergencia identitaria encuentra un caldo de cultivo extraordinario en el mundo digital, y muy especialmente en las redes sociales de Internet, que permiten compartir información y patrones de conducta a velocidades insospechadas, pero también ensayar facetas de personalidad en entornos "seguros" para la identidad analógica del usuario, que descubre la capacidad de hacer explícitas emociones tan intensas como la euforia, el orgullo o la animadversión sin arriesgarse a sufrir el ostracismo social por ello.

Sin embargo, aún parece que nos queda un buen trecho para que esas identidades virtuales adquieran una nexi-2.jpg aceptación social completa. O al menos, eso podemos afirmar al ver los comentarios que suscita en la web uno de los últimos trabajos de ingeniería artificial presentados por el MIT: Nexi, el robot social, llamado así por su capacidad para expresar facialmente algunas emociones básicas del ser humano.
Nexi

La ficción onírica

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De vez en cuando la ciencia divulga un dato especialmente sugerente por su alto valor explicativo. Del que voy a comentar a continuación surgen planteamientos que pueden llegar a afectar a nuestro yo digital:

EL SUEÑO REM COMO UN ESTADO COGNITIVO DE FICCIÓN: La fase de sueño REM -la que remata los ciclos de sueño, en la que movemos rápidamente los ojos, en la que soñamos- es más duradera en las etapas vitales de aprendizaje. En los niños más que en los adultos y en las especies que aprenden más que en las especies con baja capacidad de modificarse en función de la experiencia.

¿Es el sueño REM un espacio de ficción en el que nuestra mente simula, sin consecuencias adaptativas, todas las alternativas vitales?. Esto explicaría parte del misterio que rodea a los sueños: el alto nivel de actividad cortical, su contacto con la realidad y su despegue, la intuición que tenemos de que los sueños influyen en nuestra vida, su estética, su intensa emotividad…

Para una especie tan compleja como el ser humano sería imprescindible la ficción. De ficción carecen los trastornos generalizados del desarrollo (autistas, asperger…). Los espacios de ficción se amplian en el mundo virtual. Entretenimiento y…. aprendizaje. Y el yo digital permitiendo su control y supervisión.

LA VIDA EN ROJO

 

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La emoción puede penetrar en el yo digital a través de los colores. La posibilidad de colorear aproxima la identidad digital a la biológica. Sobre todo si coloreamos en rojo.

En la paleta cromática de la naturaleza el color rojo destaca por su intensidad comunicativa:

 "Los hongos rojos, las mariquitas rojas, las amapolas rojas, son peligrosos si se ingieren; pero los tomates rojos, las fresas rojas, las manzanas rojas son buenas. La boca abierta de un mono agresivo es amenazadora, pero las nalgas rojas de una hembra sexualmente receptiva son atrayentes. Las mejillas sonrojadas de un hombre o de una mujer pueden ser indicio de cólera, pero también de placer. Así pues, el color rojo, por sí mismo, no puede hacer más que alertar al espectador, prepararlo para recibir un mensaje potencialmente importante; el contenido de este mensaje se interpretará solo cuando se haya definido el contexto de la rojedad"

(The colour currency of nature: En capítulo 12 de Conciousness Regained, N. Humphrey, Oxford University Press, Oxford, 1984)

Describiéndolo a partir de los parámetros emocionales que incluimos en el Yo Digital, el color rojo es un índice de nivel de activación sin valencia afectiva. Intensifica tanto lo placentero como lo aversivo.

El rojo posee, además, un significado especial para las personas:

-Altera el ritmo cardíaco y la actividad cerebral

-Ocupa un lugar privilegiado en los sistemas cromáticos de todas las sociedades

-Cuando una lesión cerebral daña la visión del color, el rojo es el que más tardamos en perder y el que antes recobramos

(El origen del lenguaje: En capítulo 16 de Los orígenes de la música y el lenguaje, Steven Mithen, Barcelona, Crítica. 2007)

 

¿QUÉ PARTE DE TU VIDA DIGITAL COLOREARÍAS DE ROJO?

Como lágrimas en la lluvia

En 1982, el director norteamericano Ridley Scott estrenó una película basada en la novela de Phillip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que habría de convertirse en icono del cine de ciencia-ficción: Blade Runner

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Veinticinco años, siete versiones, unas cuantas secuelas y varios documentales después, los cinéfilos todavía siguen embarcados en sesudas discusiones acerca del mensaje filosófico del film, de la verdadera naturaleza de sus personajes, o del significado de cada uno de sus planos.

En mi caso, la primera vez que vi a la dramática historia de los replicantes sentenciados por una exigua fecha de caducidad, yo estaba en segundo de carrera, y la pantalla del salón de actos de la facultad de Psicología de la Complutense donde se proyectaba era demasiado pequeña, de modo que las imágenes se "desbordaban" ligeramente sobre la pared. En cierto modo, a mí me ocurrió algo similar con el mensaje que me transmitían: sabía que había visto algo más que una película de ciencia-ficción, pero no tenía del todo claro qué era.

bladerunner.jpgHace unas semanas asistí a una proyección de Blade Runner: The final cut, la última revisión del director con motivo del cuarto de siglo desde su estreno, en pantalla gigante, sesión nocturna y versión original. Quizá en parte por el entorno, pero sin duda por la predisposición psicológica que ha generado el proyecto del Yo Digital en todo el equipo, esta vez reparé en unas cuantas ideas que no había analizado la primera vez que ví la película y que, aún a riesgo de convertirme en SPOILER para futuras generaciones de espectadores, me voy a permitir el lujo de exponer… Porque a pesar de haber sido rodada en 1982, la filosofía de Blade Runner enlaza directamente con dos de los elementos que hemos empleado en el proyecto Yo Digital para caracterizar la identidad humana: las emociones y la memoria.

Por supuesto, para que este análisis pueda comprenderse en toda su extensión, es imprescindible haber visto el film (recomendado) o al menos, conocer una sinopsis de su argumento.

Si te has animado a hacer click en el enlace anterior o ya conoces la película, voy a pedirte que traigas a tu memoria la conversación entre Deckard y Mr. Tyrell después de que el primero compruebe mediante el test Voight-Kampff que Rachel, la joven secretaria de Tyrell Corporation, es en realidad una replicante experimental.

  • Pero ella tiene recuerdos… – se asombra Deckardrachel.jpg
  • Todos falsos – corrige Tyrell, para explicar a continuación el motivo de que una replicante albergue narraciones sobre un pasado del que carece.

Uno de los problemas observados a medida que avanzaba el desarrollo de los modelos Nexus -viene a decir el presidente de Tyrell Corporation- es que éstos eran capaces de aprender emociones humanas. Sin embargo, la gestión de esas reacciones superaba sus habilidades cognitivas, lo que les desequilibraba enormemente. Y para evitarlo… se les dota de un soporte racional, que permita integrar tal aprendizaje. Es decir, se les implantan esos "recuerdos".

Cuando comenzamos a definir los elementos que integrarían el modelo psicológico del Yo Digital, el equipo ICIV tuvo muy claro que una de las principales diferencia entre un almacén informático de datos y la memoria humana es que ésta última está teñida de emociones.

Como ya se indicaba en la entrada Cuéntame tu vida, nuestra mente organiza sus recuerdos de forma temporal, pero no siguiendo una secuencia cronológica, sino emocional: aquél suceso que nos impactó, el año malo en que nos mudamos de casa y rompimos con nuestra pareja de toda la vida… ¿Les faltaba eso a los Nexus anteriores a Rachel en Blade Runner? ¡Porque entonces no es de extrañar que fueran incapaces de organizar sus cogniciones!

Sin llegar a la extrema propuesta de replicantes inmortalizados por los guionistas Hampton Fancher y David Peoples, es innegable que todo intento computacional para emular el funcionamiento de la memoria humana debe combinar emociones y narraciones tematizadas, tal y como estamos desarrollando en el proyecto del Yo Digital. Pero no sólo eso.

roy-batty.jpg¿Quién no conoce el monólogo final de Roy Batty -Rutger Hauer- cuando, después de salvar la vida al maltrecho Blade Runner que le persigue para "retirarlo", hace un recuento de todas sus vivencias como esclavo en las colonias exteriores? Porque él ha visto atacar naves en llamas más allá de Orión, y rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser…

Todos esos momentos, dice el replicante, se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

¿Pero por qué Roy Batty salva a Deckard, y le cuenta todos estos recuerdos? ¿Es acaso el blade runner un replicante más -aunque él mismo lo ignora-, y de ahí la piedad de su enemigo? ¿O tal vez es una muestra de bondad del Nexus 6, capaz de manifestar un grado de humanidad superior al del mismísimo género humano?

Aunque ambas hipótesis son discutidas y contrastadas por los expertos en el film, yo tengo mi propia teoría al respecto: ni la naturaleza del blade runner ni la humanidad del replicante tienen importancia para explicar la conducta de éste último.

En mi opinión, Roy no salva a Deckard por piedad hacia un ser inferior -un humano- ni hacia un homólogo replicante, sino por "afán de supervivencia". Él no sólo está irremisiblemente condenado a morir -sus cuatro años de vida tocan a su fin-, sino que tras la caída de sus compañeros Zhora y León, y la de Pris, su pareja, es el último Nexus 6 en la galaxia. ¿Quién recordará entonces su existencia, si no queda nadie que pueda dar fe de ella?A falta de un pasado real y de una red social de familiares y amigos, ¿qué será de esos recuerdos que tan intensamente atesora? Porque la inmortalidad no consiste en vivir físicamente para siempre, sino en dejar una huella en los seres queridos que nos sobreviven.

Por eso Roy salva la vida de Deckard, y le habla de naves en llamas, y de rayos C: para que su recuerdo, su imagen más emocional, se instale en la memoria de otro ser vivo -humano o replicante, qué importa-, permitiéndole alcanzar al fin esa supervivencia que tanto anhela… Aunque sea de un modo virtual.

En cierto modo, el proyecto del Yo Digital se apoya en una filosofía similar, pues si yo almaceno mis recuerdos -mis datos-, mis identidades, e incluso mis proyecciones futuras en un sistema integrado y con estructura similar a la memoria humana… ¿No podrán heredarlo mis descendientes, y tener así una imagen vívida de lo que fue la vida de su antepasado? O, al menos, evitar que mis recuerdos se pierdan en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

SONRISA digital.

S O N R I S A digital: retrato digital de emociones .
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Si una identidad digital puede devolverme sentimientos y emociones recordadas; experimentadas en momentos previos aunque yo no las tenga conscientes ahora… Incluso la identidad digital de otros puede arrojarme sentimientos registrados por otras personas (aunque sean nuestros más íntimos y allegados seres queridos)…

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… …Esto de las identidades digitales, por la propia definición de sentimiento, empieza a cobrar interés pero puede que también tenga sus riesgos.
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LAS EMOCIONES podrán ser consideradas agradables o desagradables.
¿ Querremos hacernos cargo de las emociones desagradables -propias o ajenas- ?, ¿y con las emociones INTENSAS; aún las agradables estarán aconsejadas para todos los usuarios y fisgones de las identidades digitales..?

… … …

¿ Qué haremos con los sentimientos que NO nos gustan, o con los que nos ALTERan, nos arrastran con pasiones corporales (aunque nos agraden) ?
… … …

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¿Cómo afrontaremos (y quién nos enseñará a hacerlo) los sentimientos y los recuerdos “veraces” que nos confunden o con los que nos desagradan (los propios y los ajenos) ?
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Cuando mi yo digital se levante con el pié izquierdo

 

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La necesidad biológica, psicológica y digital de un yo no implica que el procesamiento de lo real se realice desde un único punto de vista fijo e inmutable. En un yo caben infinidad de mundos posibles. La intuición prepsicológica ha llegado muy lejos en la constatación de este fenómeno:

- "Los años me han hecho ver las cosas de otra manera": Mi mundo infantil, tan distinto al adolescente, tan distinto al adulto.

- "Y entonces saqué mi faceta salvaje…": Mi mundo laboral, familiar, sentimental…

- "Ese día me había levantado con el pié izquierdo" : El mundo desde mi alegría, desde mi tristeza, desde mis ganas de vivir, desde mi abulia.

Cuando me ponga a trabajar en colaboración con mi yo digital le tengo que dar las claves para hacer posible la emergencia de un mundo. Claves biográficas, sociales y emocionales. Un yo digital anclado en el tiempo, maleable socialmente y, como no, con derecho a levantarse con el pié izquierdo.

Un yo MUSICAL

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¿Cuáles son tus hobbies?: Leer, escuchar música, hacer deporte…

En nuestra sociedad la música se ubica mayoritariamente en nuestros espacios de ocio. Escuchamos música para relajarnos, para activarnos, en el coche, en las fiestas… Algunas personas ponen música de fondo en sus sesiones de trabajo. Otras muestran una especial aficción que les lleva a asistir con regularidad a conciertos. Sólo una minoría aprende a tocar instrumentos como hobby o dedicándose a ello profesionalmente. No consideramos que la música desempeñe un papel crucial en nuestros procesos de resolución de problemas ni de toma de decisiones. El lenguaje, el pensamiento, la memoria… sí son indispensables. Pero la música nos resulta  más parecida a un juguete que nos hace bailar, a un "masaje mental" que necesitamos de vez en cuando para sentirnos bien.

En el ámbito científico se reproduce esta situación de infravaloración. De hecho, no existen en la actualidad modelos explicativos sobre el origen y las funciones cognitivas de la música. Por ello resulta tan interesante el libro de Steven Mithen:

"Los neandertales cantaban rap: Los orígenes de la música y el lenguaje" (Crítica, 2007)

En el se desarrolla una interesante teoría sobre el papel de la música en el desarrollo de la especie humana que resalta nuestra naturaleza de "yoes musicales" . Esta naturaleza se ha respetado en el diseño del Yo Digital abriendo sugerentes posibilidades de explotarla al máximo.

Comencemos con una breve reseña del libro. Imaginémosnos a nuestros ancestros con los rudimentarios sistemas de pensamiento que les permitieron diseñar utensilios de piedra optimizando así la obtención de alimentos. Pero no nos los imaginemos sólos y en silencio. Mithen nos pide que nos recreemos en imagénes grupales y muy muy ruidosas. Los sistemas de comunicación previos al lenguaje se servían simultáneamente de códigos visuales (expresiones emocionales, gestos manuales y corporales) y de códigos auditivos: vocalizaciones y cualquier tipo de sonido (p.e. el sonido de una piedra contra otra, de los pies al pisar las hojas….). Este protolenguaje no servía para tranmitir información sobre el mundo sino para influir en el estado emocional del otro. Si un cazador divisaba un animal peligroso no podía comunicar a sus compañeros que venía un león muy grande con muy malas pulgas y que lo mejor era salir pitando. Lo único que podía hacer era transmitir su miedo, contagiar su estado emocional a través del terror que se podía leer en su cara, en sus movimientos y en sus gritos, generando así una reacción conjunta de huida. Si conseguían sobrevivir, es muy probable que lo celebraran en la noche, en torno al fuego, fundiéndose en un estado de euforia con vocalizaciones, sonidos y bailes rítmicos.

De todo este protolenguaje emocional las vocalizaciones experimentaron un mayor desarrollo tanto en capacidad combinatoria como en capacidad referencial. Se dice que el factor decisivo para llegar al Homo Sapiens fue la emergencia de un lenguaje gramatical y con capacidad para comentar, explicar e incluso inventar un mundo.

¿Desapareció la comunicación emocional cuando el cazador pudo producir una frase del tipo:"¡Cuidado!, vámonos de aquí porque acabo de ver a un león macho hambriento y es mejor que nos escondamos en la cueva del camino de las zarzas"?. Según Mithen no sólo no desapareció sino que la comunicación emocional, tal como la hemos descrito más arriba pero liberada de la demanda referencial, dió lugar a LA MÚSICA.

La música como el lenguaje de la emoción

El lenguaje también se llevó recursos para expresar la emoción: los rasgos suprasegmentales (entonación, acentuación…) y el acompañamiento facial y manual. Pero quedaron todos ellos muy superditados a la nueva función de portavoces del mundo externo. Por ello la música pudo crecer en torno al fascinante mundo interno y de ahí le vienen sus propiedades: la de cambiar el estado emocional de una persona, la de provocar un estado emocional compartido en un grupo de personas, la de transmitir experiencias inasibles desde la racionalidad…

Si la música proviene del mismo tronco evolutivo que el  lenguaje también estará, como éste, imbricada en la génesis de nuestra especie, en su genoma, en sus entornos prototípicos de desarrollo. Aunque cuesta más verlo en una sociedad como la nuestra, es manifiesto el espacio que tiene la música en comunidades como, por ejemplo, la gitana de cuyos miembros se dice que "han mamado el flamenco" o que " aprendieron a bailar/cantar antes que a andar/hablar". Según el autor, es una pena haber perdido este protagonismo de la música. Para nosotros también resultan envidiables las habilidades musicales de los niños gitanos.

Música en el YO DIGITAL

El YO DIGITAL tendrá música y nos aportará las ventajas que para nuestra mente tiene su empleo en:

- La descripción consciente del estado emocional desde el que voy a arrancar mi actividad mental y así poder considerar si es o no es el idóneo

- La posibilidad de cambiar el estado emocional en el que estoy con una pieza musical incompatible

- La posibilidad de amplificar el estado emocional en el que estoy con una pieza musical compatible

- La posibilidad de alterar o de compartir el estado emocional de otros yoes digitales

- El establecimiento de un rastro musical en mi vida, en mi red social y en mis mapas emocionales

- La posibilidad de optimizar mi memoria siguiendo ese rastro….

Cuanto más musical, más emocional y MÁS VIVO.

 

 

 

Meterse en la cabeza de los demás

Meterse en la cabeza de los demás:

El enigma del lenguaje facial

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Tras los viajes interplanetarios y el desciframiento del genoma los seres humanos tenemos la sensación de vivir en un mundo explorado y conocido. ¿Quién nos diría que aún quedan misterios sin resolver y que no hay que irse muy lejos para toparse con ellos?. Es suficiente con plantarse delante de un espejo, mirar nuestra cara y empezar a jugar con el enigma de la sonrisa, de la tristeza, del enfado, del miedo, del asco, de la sorpresa.

De este sistema expresivo facial queda por explicar:

- Su UNIVERSALIDAD: Si viajamos a un país lejano no entenderemos la lengua de sus habitantes pero podremos interpretar sin problemas su lenguaje facial.

- Su ORIGEN: En la escala filogenética no hemos sido los primeros en emplear este lenguaje. Al ver fotografías de primates lo que nos da esa sensación de cercanía -de humanidad- es la expresividad de su rostro. Incluso algunos mamíferos marinos -como la ballena belluga- muestran un rudimentario pero encantador repertorio de caras. En la escala ontogenética el bebé humano despliega su competencia en la sincronización de ojos, cejas y nariz mucho antes de andar y hablar.

 

El planteamiento del enigma ya estaba en Darwin. En su libro "El origen de las expresiones emocionales en el hombre y en los animales" muestra su interés por el tema. Entre la imagen de un mono trepando por los árboles y la de un hombre leyendo es difícil plantear la continuidad evolutiva. No lo es tanto ante una imagen de una mamá chimpancé y de su cría mirándose amorosamente.

Siguiendo su razonamiento, las expresiones emocionales serían un componente del sistema de activación. Por ejemplo, si voy paseando por el bosque y se me aparece un oso, se iniciará una cadena de cambios en mi cuerpo: aumento del ritmo cardíaco, del ritmo respiratorio, erizamiento del vello… Además abriré mucho los ojos y la boca, echaré la cabeza hacia atrás, tensaré la frente… La emoción de miedo abarcaría el fragmento facial de la reacción del cuerpo para emprender la huida.

¿Cómo se segregó la expresión emocional?. Empezaré dando una pista: el lenguaje facial se desarrolla en especies animales en las que se establecen fuertes vínculos entre los miembros de la misma especie. Los reptiles no tienen expresiones emocionales. Algunos mamíferos sí.

Si voy por el bosque y veo un oso mi reacción corporal puede salvarme a mí. La expresión de mi cara, si es interpretada como señal de peligro, puede salvar también a mi familia. No es necesario que vean al oso, es suficiente con que se fijen en mi rostro, con que vean mi expresión de miedo.

El cuerpo tiene otras formas de manifestarse. El olor -predominante en roedores o en perros-, el color -en los camaleones- … Estas primitivas conquistas evolutivas permiten al cuerpo informar sobre su estado. Sobre esta base algunas especies han generado sistemas referenciales para informar sobre el entorno. Evidentemente, ninguno llega a la complejidad léxica y morfosintáctica del lenguaje humano. Las expresiones faciales no son referenciales pero componen un sistema de comunicación mucho más sofisticado que las paletas de olores y colores. Su capacidad para combinarse en emociones complejas nos sugiere una gramática ancestral y oculta.

Los seres humanos somos unos grandes lectores de caras. De manera implícita, sin que nadie nos enseñe, desarrollamos la capacidad para asomarnos al interior de la otra persona a partir de sus expresiones faciales. Es el procedimiento básico para una especie que posee Teoría de la Mente, es decir, que infiere en los demás lo que no es visible: sentimientos, pensamientos, intenciones….

En la actualidad se ha puesto en marcha una simulación de este proceso de decodificación. A partir de un vídeo del rostro de una persona, un software analiza sus cuatro componentes claves -cara, ojos, cejas y nariz- y consigue reconocer si es hombre o mujer y si está triste o alegre. El objetivo es llegar a conseguir "meterse en la cabeza de una persona" para conocer su reacción ante, por ejemplo, un anuncio publicitario.

Fuente: Un software determina el estado de ánimo de las personas en tiempo real

http://www.tendencias21.net/index.php?action=article&id_article=678934

 

Además de estas aplicaciones comerciales, un software de este tipo resultaría de gran ayuda para las personas autistas ya que el núcleo de su trastorno es la incapacidad para desarrollar implícitamente una Teoría de la Mente. Aunque estemos muy lejos de resolver el enigma del lenguaje facial, es una buena noticia que se haya emprendido el camino.

*Jared LETO -Another Human Chameleon-

*Jared LETO -Another Human Chameleon-
ALTERaciones, ficciones y de_generación.
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¿Quién podría decir, mirando las imágenes arriba y abajo, que TODAS ellas son del mismo y sexy -actor y cantante estadounidense- Jared LETO?

 

El actor y cantante estadounidense Jared Leto, 1971, ha mostrado en diferentes ocasiones su capacidad camaleónica. Donde reside el amor (1995) de J. Moorhouse, Secuestro (1997) de Jeb Stuart, Leyenda urbana (1998) de Jamie Blanks, La delgada línea roja (1998) –T.Malick- o El club de la lucha (1999) o La habitación del pánico (2002), estas dos, ambas, de D.Fincher. Su interpretación más destacada, hasta 2007, está en la muy celebrada e impresionante Réquiem por un sueño (2000) del igualmente impresionante Darren Aronofsky. También en El señor de la guerra (2005) de A.Niccol, y Mr.Nobody (2007) _Jacob van Dormael_. Otra de sus interpretaciones señaladas fue su papel de Hefestión en Alejandro Magno (2004) de Oliver Stone.

La transformación más extrema, llevada a cabo por el camaleón Leto, quizá esté en Chapter 27 (2007) de J.P. Schaefer. Esta película versa sobre los días previos al asesinato de Lennon en diciembre de 1980, interpretando al asesino M.D.Chapman; mostrando una notable y más que lograda obesidad.

“…El fotografo Terry Richardson, ha retratado a Leto para la revista 'Purple Magazine' en ambos momentos. Las fotos tienen 6 meses de diferencia. Las de un Leto obeso se tomaron cuando el rodaje estaba en marcha, y las de Leto visiblemente delgado, una vez que este ya había finalizado y según el actor, ya había conseguido volver a su 'sexy old self', algo así como a su "antigua imagen sexy", en una apariencia física que los de la pasarela Cibeles no permitirían. Estas transformaciones son carne de premios, sobre todo de Oscars, que siempre han demostrado su predilección por aquellos actores o actrices que se entregan físicamente a sus papeles o que son propensos a cambiar su imagen. Ese es el caso de De Niro en "Toro Salvaje", Charlize Theron en "Monster" o Nicole Kidman en "Las Horas", por citar solo unos ejemplos. La entrega de Leto a este papel dará que hablar y si compenetra ese esfuerzo físico con una buena interpretación, podemos encontrarnos ante uno de los papeles del año."Chapter 27" ha sido presentada en el pasado festival de cine de Sundance y todavia no cuenta con fecha de estreno comercial…” (e7cielo.blogspot.com, 2007).

*Por citar a dos actores españoles igualmente camaleónicos he elegido a Fele Martínez, y Jordi Moyá…

Fuentes:

.http://e7cielo.blogspot.com/2007/03/la-transformacion-de-jared-leto.html

.Wikipedia

y .Purple Magazine

 

Emociones en la red

- ¿Qué tal la peli?

- Maravillosa, ¡lo que lloramos!

No hay más que echar una ojeada a la cartelera para constatar que las películas en las que se sufre mucho son las que más éxito tienen. ¿Por qué nos parece maravillosa una pelicula que nos ha hecho llorar?. Porque en el cine las emociones no se experimentan de la misma forma que en la vida. La ficción puede producir un efecto de inversión en el marcaje emocional. Acontecimientos intensamente desagradables son marcados positivamente por el sujeto.

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BABEL

EEUU, 2006,Dir. A.G. Iñárritu

DRAMA: En Marruecos, un juego infantil provoca una cadena de dramáticos acontecimientos que conectan las vidas de una pareja norteamericana, dos chicos marroquíes, una niñera mexicana y una adolescente japonesa. Un cañonazo de cine mexicano: la traumática experiencia de una mujer occidental herida esperando atención médica en una desolada aldea marroquí, la desesperación de una mujer mexicana perdida en el desierto con los niños a los que cuida y la dureza del mundo que sobrepasa a una adolescente sordomuda.

IDEAL YELMO CINEPLEX (v.o.)

 

 

¿Qué requisitos subyacen a este efecto de inversión emocional?

- Un espacio libre de exigencias adaptativas en el que experiencias ficticias representen experiencias reales sin acarrear sus consecuencias.

- Unos sujetos que sientan curiosidad, fascinación e incluso adicción por las emociones.

¿Es posible que se produzca el efecto de inversión emocional en otros entornos?

En la red tiene cabida un espacio de ficción que puede llegar a convertirse en un laboratorio de emociones simbólicas. El anonimato preserva del contacto con el mundo real. De espectadores a actores de tantas películas como se quieran inventar y compartir. ¿Cuánto más desagradables e intensas mejor?.