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Y Google cambió su política de privacidad. GLUPS!!!

Si, pero no, y al final si, que remedio.


Google ha anunciado que el 1 de marzo cambiará su política de privacidad, unificándola a todos sus servicios, excepto Chrome, books y Wallet, y de paso podrá cruzar y analizar oficialmente todos nuestros datos en aquellas aplicaciones que nos está ofreciendo. Avisados estamos.
 Si. Como no vamos a estar de acuerdo en tener una política común de privacidad para todo aquello que hacemos en internet si es uno de los principios del Yo Digital que da nombre a este blog. Es decir tener controlado desde un único sitio todo aquello que publicamos, compartimos, o mostramos al resto de la red.  Además hasta nuestra comisaria europea Vivian Reding ha mostrado su acuerdo. (Glups!!!).
Pero no. Claro que el Yo digital lo que quiere es controlar por si mismo todo aquello que tenemos en la red. Ya sea público o no. Y además queremos hacerlo para saber qué es lo que se conoce de nosotros, ahora con la nueva política de privacidad de Google, será una empresa estadounidense, con un legítimo afán de lucro quién de partida haga ya esa correlación de mis datos personales, y como buena empresa americana con también legítimas ambiciones monopolísticas. (¿Vivian eres consciente de ello?) Google hará este cruce de mis datos automáticamente. Eso sí, se ofrece a ayudarnos para sacarlos a otro lugar y por supuesto no estamos obligados a usar sus servicios. Además se compromete a no vender nuestros datos a terceros. Esperemos que al menos le vaya financieramente bien y no tenga la tentación.
Y me quedan muchas más dudas:
¿Qué pasará con los datos que tenga en otras compañías cuando las compré Google?
¿Será capaz de correlar todos los datos de mi Smartphone android? Me temo que sí. Llamadas frecuentes, ubicaciones, y como lo uso para cosas intrascendentes como correr, pues también sabrá los tiempos que hago, por donde entreno, y por ende hasta como estoy de forma física. (De amores ni hablamos)
Al final sí, que remedio. Seguiré usando los servicios de Google porque en la etapa digital que vivimos está de moda y es casi imposible no tener alguna intimidad en la red, aunque yo al menos  cada vez tengo más cuidado en lo que expongo de mi mismo. Pero asusta saber que Google puede saber más de nosotros que nosotros mismos.  ¿Seremos psicoanalizados sin ir al psicólogo?
Se me ocurren muchos guiones para películas de ciencia ficción, y todas me dan miedo. Por ejemplo, cada noche suelo salir al mismo sitio a tomar una copa y charlar de cómo fue la jornada. Y cada noche suelo coincidir con la misma gente. De mirarlos, de su apariencia, su forma de vestir, y sus expresiones suelo tender a inducir como les va la vida en cada momento. Pero si dejásemos de ir, yo o el resto de la gente al pub, olvidaría fácilmente a estas personas  y sus circunstancias. Pero la red no es así, no olvida, y se nutre de hechos concretos que quedan grabados para siempre. Por lo que seguro que lo que hagamos hoy, podrá ser analizado en un futuro no muy lejano. Y seguro que en ese futuro no muy lejano serán reproducible fielmente esos datos grabados aunque no tanto el contexto en el que se hicieron.

Google ha anunciado que no dará nuestros datos a nadie excepto bajo un mandamiento judicial valido. Pero miedo me da los algoritmos que pueda tener para conocer la proyección de nuestra psique en el mundo digital. ¿Sería capaz Google de contratar a un programador, o ejecutivo,  sin pasar por el típico test psicológico a los que nos sometemos ante cada nuevo trabajo? ¿Y sin valorar el perfil de su rastro en las distintas aplicaciones de Google?
Lo malo de todos los guiones de ciencia ficción que se me ocurren es que tendría que escribirlos muy rápidamente,porque puede que el futuro esté más cerca de lo que parece.

Mientras tanto, por favor señores de Google, creen un defensor del pueblo para sus cada vez menos anónimos clientes.

SOPA, PIPA, Megaupload y otras lindezas

Mis primeros días en la universidad fueron desconcertantes. Allí nadie compartía nada, y se rezumaba un espíritu de competitividad que no había vivido hasta entonces. A la primera que perdí una clase y pedí los apuntes de la misma me encontré con excusas peregrinas, había clanes que se guardaban sitios entre ellos,  y me sentía un bicho raro entre bichos más raros todavía.
Luego todo fue cambiando poco a poco. Bien es cierto que aun recuerdo compañeros que teniéndolo todo, PC propio, libros oficiales, … jamás compartieron nada y compañeros que ofrecieron todo sin esperar nada a cambio. Luego acabamos la carrera y mantengo contacto con muchos de mis colegas en la vida profesional.
Entretanto y sin esperarlo se fue desarrollando la red. Y curiosamente hemos ido aprendiendo a colaborar sin esperar nada a cambio y sin que nadie nos obligase a cooperar. Compartiendo canciones y películas, (Gran pecado), comentarios en los artículos de los periódicos, en los blogs, aportaciones en la wikipedia,… Es decir compartiendo y creando cultura. Bien es cierto que como todo en la vida, hay quienes sólo recogen y apenas aportan, pero estamos en este camino, y es imparable.


Ahora nos toca la SOPA, según la cual los americanos podrán ser jueces de la red, más de lo que aun lo son.  ¿Defendiendo su poderosa industria de creación de contenidos? También. Pero y ¿los conceptos que hemos ido asimilando en este tiempo? Y  ¿si aplicamos esta problemática a mi Yo Digital? pues resulta que siempre aparece  lo bueno asociado a compartir, y lo exclusivo, el comprar para uso y disfrute de uno mismo, no tanto. Si no comparar las frases comprar/compartir cultura, emociones, información, contenidos, y lo que se os ocurra…
Aun recuerdo de la universidad aquellos profesores que editaban su libro, que sólo era vendido entre los alumnos de su curso, para obtener unas ganancias extras mediante un público cautivo. Yo no siempre pude comprar aquellos libros, y desde luego siempre estuve en contra de este modelo de negocio por principio. De la misma forma que ahora que puedo permitírmelo tampoco estoy de acuerdo con pagar, microcomprar, todo aquello que otros si queremos compartir. Porque aunque yo si pueda ahora, hay muchos más que no pueden, y no debemos excluir de la cultura, del ocio y de la red a nadie simplemente por motivos económicos. Aun sigo pensando que el acceso a toda forma de cultura debiera ser un derecho universal, desde un estudio sobre la teoría de la relatividad hasta una película de Indiana Jones. 
La solución el tiempo nos la dará, pero no será la SOPA ni ninguna ley similar, y al igual que se extinguieron los dinosaurios se extinguirán los profesores que editan su libro, y las mega industrias que quieran tener cautivos y controlados sus contenidos sin que se compartan libremente.
Por cierto, con independencia del poder adquisitivo de quienes compartían o no en la universidad, me parece percibir, y es una intuición, que quienes compartían entonces  son ahora más felices, igual tenían predisposición a ello.
(Bueno la próxima semana seguiré con el contenido normal del blog pero esta semana tocaba SOPA)

yo empatizo, tu empatizas, el …

La empatía es la forma más natural de comenzar una conversación, una negociación, o simplemente una partida de mus.  Esta habilidad la utilizamos de forma intuitiva, subconsciente y está presente, intencionadamente o no, en multitud de aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, tengo la costumbre de pensar en algún tema para este blog y venirme a escribirlo a la cafetería de unos grandes almacenes. Hoy según entraba en ellos, he reparado en la chica de la entrada, guapa y agradable, nos miramos brevemente  y esbozó una sonrisa encantadora,  la música de ambiente era alegre, y la temperatura cálida en contraposición con los 2 grados de la calle que tenemos hoy en Madrid. Sin darme cuenta estaba ya empatizando con la postura que estos grandes almacenes querían transmitirme, y probablemente la chica de la entrada fue la que más me influenció. ¿Por qué?
Al parecer existen dos mecanismos que nos permiten empatizar con nuestros congéneres, el sistema de las neuronas espejo, de las que ya hablamos alguna vez, y la red neuronal social. Ambos se ubican en diferentes regiones de nuestro cerebro y funcionan de manera diferente. Mientras las neuronas espejo se activan al ver o imaginar movimientos, expresiones, y/o sonidos de nuestros congéneres, la red neuronal social se pone en funcionamiento cuando atribuimos un estado de ánimo a otra persona sin que intervenga ningún componente corporal o espacial. Quizá la razón de la mayor influencia del rostro de la chica en mí estado de empatía se deba a que más de las dos terceras partes de la información se transmite mediante la comunicación no verbal y a nuestra naturaleza emocional innata.


¿Y en nuestro mundo en la red como aplican estos conceptos tan biológicos? Pues lamentablemente creo que no aplican todavía de manera consciente y sistemática.  Empatizamos con los mismos mecanismos que usabamos al leer el Quijote, al que cada uno le pone el rostro que se imagina, o nos dejamos llevar por rostros agradables en webs bien diseñadas, pero aun no guardamos el rastro emocional que ambas redes neuronales nos dejan en nuestro subconsciente en ningún formato digital. No tenemos esas dos terceras partes de comunicación no verbal. Y desde luego no guardamos el rastro emocional de cada una de nuestras interacciones en red, no existen avatares emocionales para guardar esas sensaciones.
Mientras llega esta red emocional me hizo gracia el comentario de Silvia a la que conocí presencialmente tras acabar una reunión y con la que había intercambiado correos electrónicos. No se sorprendió al conocerme porque al parecer me parecía mucho a mi avatar lo que nos alivió de presentaciones vanales. Me alegró la coincidencia y las jerarquías de parecido, yo pensaba que mi avatar se parecía a mí, pero probablemente ella tenga razón.

La motivación, ¿puede ser digital?

Arghhhh, me desperezo, me despierto de estas vacaciones navideñas con unos kilillos de más y muy pocas ganas de comenzar el nuevo año laboral. Así que lo primero que se me ha ocurrido ha sido leer un artículo sobre las claves de la motivación. Después mientras lo digería y me preguntaba por qué hago lo que hago, que me gustaría hacer y cómo debería motivarme he tenido una idea genial. Este año no me pondré objetivos, se los pondré a mi Yo Digital.
Así dicho puede ser parecer una tontería, pero déjame explicarme. En primer lugar es una cuestión de coherencia. ¿No estoy abogando a favor del  Yo digital?, ¿no tenemos todos una componente digital cada vez mayor? dependencia del móvil, fotos guardadas en nuestro pc, en la nube, nuestras finanzas en la banca electrónica, nuestros amigos en las redes sociales, nuestra memoria en la wikipedia, y algunos hasta nuestras disertaciones en un blog… Si es así no voy  mal desencaminado.
Pero vayamos más allá. Poner objetivos a mi yo digital tiene una ventaja inicial y obvia, estos objetivos son fácilmente medibles, y por tanto controlables. Por ejemplo cada vez que corro, nado o me peso y lo anoto en una hoja de cálculo tengo el control inmediato de mi evolución física. Además para esto existen multitud de programas gratis que te ayudan, yo últimamente me apoyo en sportypal con mi móvil.
Pero al margen de esta obviedad si profundizo más puede que alcance una mayor ventaja al definir los objetivos de mi yo digital. Las áreas de motivación clásica caen en la clasificación de logro, poder o afiliación. Logro como la  necesidad de mejorar día a día, poder como impulso para ser superior a nuestros congéneres y afiliación para anteponer nuestra necesidad de querer y ser querido. Estos tres motores de la motivación están en nuestro subconsciente y por ende no siempre somos conocedores de ellos. Con ellos nos formamos una motivación implícita y subconsciente, luego está la motivación explicita, aquella que nos imponen el resto, lo que yo creo que esperan de mi, e incluso lo que yo creo que espero de mi. De aquí saldrán los objetivos de mi Yo Digital.
Al parecer se tiene un mayor grado de éxito si la motivación explicita coincide con nuestra motivación implícita, si los motores ajenos de motivación, en cuanto a logro, afiliación y poder, están alineados con nuestra forma subconsciente de ser. Es por ello que al menos este año voy a pensar en unos objetivos para mi Yo Digital más alineados con el yo subconsciente que creo ser. A ver si organizándolos consigo tener más éxito que estos años de crisis.
Una vez superada esta fase solo me quedará enunciar estos objetivos para mi Yo Digital, aunque esto será fácil, puesto que todo se hace en el plano digital o al menos tiene un reflejo en él. Y si no pensar como controlamos nuestras finanzas, como guardamos nuestros recuerdos, o incluso como podemos buscar una pareja sentimental.
Mientras pensaba en ello, y me autoanalizaba digitalmente he pensado en los twitter, y facebooks, de mis conocidos en redes digitales, qué fácilmente identificables son los que se mueven por motivos  de afiliación, más difíciles de identificar son los que están motivados por un afán de logro, y que claros están los que están guiados por el poder. ¿O no?



Cuando no exista el olvido

Vallekas, navidad de 2011, más allá de las doce de las noche, acabo de dejar a parte de la familia en casa tras la cena de nochebuena y como todos los años no puedo reprimirme y doy unas cuantas  vueltas en coche por mi antiguo barrio. Cuando recuerdos y emociones, además este año con la crisis, sin iluminación de navidad está más autentico. Cuando ha cambiado y cuanto sigue igual. Cuantos amig@s estaban por estos rincones, y todos estos recuerdos y emociones se perderán. (De hecho sólo recuerdo los que recuerdo).  Ya decíamos cuando iniciamos el yo digital: Lo que no está en la red no existe, y mi generación esta a caballo, media vida sin red y otra con ella.

Pero ¿cómo será la vida cuando no exista el olvido? Si estructuramos un poco la pregunta, podríamos distinguir entre los recuerdos, las imágenes, los lugares, … y las relaciones,  es decir todo aquello que fotografiamos, grabamos,  y que luego nunca vemos, y las personas con las que tratamos y nos relacionamos. No me cabe la menor duda que en pocos años todos tendremos un Yo digital que sea capaz de ordenar y recuperar emocionalmente los recuerdos que tenemos en formato digital.

Y en cuanto a nuestras relaciones, pues también. Aunque ahora estén perdidas por facebook, msn, tuenti, … como todos sufrimos en algún momento ataques de nostalgia aparecerán buscadores que nos pinten la red social de cada momento de nuestra historia. Tengo claro que la búsqueda de amigos de colegio de la época pre redes sociales y  que mucha gente hace artesanalmente se hará de manera automática, ergonómica, y formará parte de nuestro yo digital  futuro. Como todo el mundo lo demandará existirán estos buscadores, y serán pseudo gratis. “sólo a cambio de conocer nuestra red“. Entonces ¿no habrá olvido?
Porque si algo también tengo claro es que cada vez más nuestras amistades lo serán sin comparten nuestras redes sociales. No me imagino a ningún adolescente que tenga un/una novieta noviete  y que no vayan compartiendo según se intime, red social y teléfono móvil. Y aunque se pueda cambiar de número móvil la impronta en la red social no hay quién la borre.
Qué pena me da haber perdido en el camino a tantos amig@s, pero menos mal que olvide a algunas, pues sino seguiría cayendo en los mismos errores, con la misma gente y para bien o para mal no hubiese evolucionado. Pero ¿cómo será el mañana  cuando se tenga acceso a todas las relaciones que hemos vivido? Y además podamos evocar los recuerdos comunes que compartimos, es decir, nos traigamos el contexto de aquella relación en la red social de moda de aquel entonces.
Bueno eso es el futuro y no me preocupa mucho, máxime porque en todo futuro se vivirá en un presente, y en ese presente solo podremos abarcar el número finito de cosas que nuestro intelecto permita. Pero menudos ataques de sorpresa y nostalgia nos esperan.

 

King kong, la sociedad de la información, y otras crisis

Llega la navidad, las plazas se llenas de abetos mutantes, y si algo bueno tiene esta época es que nos trastoca el ritmo y nos hace cumplir con costumbres olvidadas el resto del año. Como la de reunirnos presencialmente con otros seres que apenas vemos el resto del tiempo. (Por algo será) y si algo constato año a año es que incluso los seres más escépticos se hayan ya inmersos y sin retorno en la sociedad de la información, (aun no del conocimiento).
Y es que estamos en pleno siglo XXI, y gozando a pesar de la crisis, de una abundancia digital sin precedentes. Cualquier momento es bueno para la reflexión, y porque no en este periodo tan extravagante como la navidad. No sé qué noche de esta semana puse la tele al llegar a casa, a deshora, y aparecieron tropecientos canales en la TDT, miré la guía y de entre todos escogí en el que echaban King Kong, total para coger el sueño cualquiera era bueno. Pero he aquí mi sorpresa cuando apareció un King Kong en blanco y negro, aquel que tanto insistió mi tío en que viésemos juntos hace una eternidad en su tele de blanco y negro todavía. Miré la ficha de la película y era de 1933, y el guión de las escenas que vi eran prácticamente iguales a las del King Kong de Peter Jackson . Evidentemente ahora la lucha con los dinosaurios había ganado mucho en realismo, que no en credibilidad. Pensé en mi tío, cuánto tiempo pasaría desde que se rodó la película  hasta que el la vio. Esto ahora con la Sociedad de la Información ya no pasa. Cuanto se ha reducido este tiempo hoy en día, ahora los fenómenos son prácticamente instantáneos en todo el planeta que está conectado, y cada vez más parte del planeta lo está.
Pensaba en los comensales de la cena que sufrí, a pesar de la crisis, estoy seguro de que todos estaban dispuestos a renunciar a cenas y salir, pero no a su internet ni a sus móviles de última generación. (Lo dicen las estadísticas y lo comprobé en vivo). El año que viene cuando vuelva a sufrir la misma reunión presencial veré si han cambiado los patrones y no hace falta esperar a la tertulia para que todos saquen el móvil y enseñen las fotos de sus hijos, mascotas o vacaciones, y de paso farden de móvil. Un gran avance sería que todos las hubiesen compartido por alguna red social. Puede que a lo mejor no me apetecía estar con ellos porque no coincidimos en ningún círculo digital. Pero eso ya es sociedad del conocimiento, que va más allá de la sociedad de la información.
Por cierto, aquella noche no acabé de ver la peli de King Kong, pasé a las noticias y por supuesto estaba la crisis, la real, nada de abundancia, aunque era casi lo mismo que la peli, con su luchas entre gorilas y dinosaurios. Por algo perviven los mitos.

Mi intimidad digital, ¿Existe? Carrier IQ

Pues creo que no, y casos como el de Carrier IQ, tienden a confirmármelo.

CarrierIQ is watching You

Hechos: El software de Carrier IQ, del que la mayoría de usuarios no teníamos  consciencia, registra todo lo que haces con tu Smartphone. Trevor Eckhard, es el desarrollador de Android que ha puesto al descubierto que esta aplicación, al parecer millones de móviles Android, Blackberry y Nokia están vigilando constantemente nuestra actividad y registrándolo todo: pulsaciones de teclas, sms, y ubicaciones. Lo denuncia en su página web.

Excusas:

  • Carrier IQ, se disculpa:
    • no debería haber guardado tal cantidad de datos en un fichero de log, y arguye que aunque los guarde no los retransmite.
    • Argumenta que otros pueden haber usado su plataforma para recabar datos de carácter personal como las pulsaciones y sms. (Como si la ubicación no lo fuera)
  • Los fabricantes:
  • Las operadoras que han admitido usar este SW, AT&T, Sprint y T-Mobile, se ponen de perfil mirando a Carrier IQ cuando se les pregunta como usan, funciona, este software.
    Y vuelta a empezar.

Conclusiones:

  • ¿Se puede vulnerar mi intimidad? Claramente si, este es un caso fragante. Quién tuviese acceso a este fichero de log, sabría donde estuve y a qué hora, con quién hable, y hasta que tecleé.
  • ¿Se puede hacer sin nuestro consentimiento? Si, e incluso sin nuestro conocimiento, Carrier IQ estará instalado en 150 millones de móviles actualmente. (casi nada)

Soluciones:

  • Legales: Están bien pero suelen llegar tarde. Mis datos ya andarán volando por ahí a saber en manos de quién.
  • Compromiso por parte de la industria, Telcos, fabricantes de dispositivos, desarrolladores de SW: No lo creo, es una responsabilidad demasiado diluida entre muchos.

Yo sólo confío en una mayor concienciación por parte de todos para evitar estos abusos. Este no es el caso de un adolescente que deja temerariamente sus fotos colgadas en Facebook, que también tendría que tener derecho a rectificar, sino de un ataque a nuestra más profunda intimidad digital.

¿Estamos ante una obsesión? Pues no. Ya se ha dado casos, Facebook vendió datos de  sus clientes para campañas comerciales. Y todos sabemos que nuestras cookies andan por ahí en multitud de datawarehouse.
¿Es este el caso final? No, es el principio. Y si no pensad en la multitud de cámaras que nos graban diariamente. Y cada día hay más, y más programas de reconocimiento facial, y más dispositivos con GPS, y más satélites mirándonos … Tenemos ya todas las piezas del puzzle.
¡Ah pero no sería factible manejar esa información! Probablemente ahora no, o al menos no toda la información de todos a la vez, pero quizás pasado mañana sí. Más difícil hubiese parecido hace 15 años pronosticar que un tal Google sería capaz de conocer toda la red, y casi en tiempo real. (Y eso que hace 15 años la red era minúscula comparara con la actual).
Bueno, he aquí un problema, y hay que buscar la solución. (No vale ser bueno y en todo momento)

Mi yo digital vivirá en la nube

Asumámoslo, Bill Gates se retiró y Steve Jobs ha muerto. Uno popularizó, vulgarizó, el PC, el otro sublimó el resto de dispositivos, ipod, tablet y sobre todos iphones a las altas más altas cotas de exquisitez. Gracias a ambos hemos visto al tendero de la esquina tecleando nuestra cuenta en una pantalla táctil y a la Sra María enseñándonos las fotos de sus nietos en un iPhone. Pero ahora no se vislumbra ningún nuevo dispositivo disruptivo.  (Evidentemente si se adivinase a no sería rompedor) Pero eso sí todos hablamos, consciente o inconscientemente de la nube. En esta época de crisis, ¿sólo nos queda la nube?
Posteriores a Bill y Steve, a la vez que coetáneos con ellos están las compañías que nacieron y viven en y desde la nube. Google la más significativa, y aunque apuesta significativamente por los androids no creo que sea capaz de crear ningún dispositivo con el glamour de difunto Steve. Pero no importa, todos sabemos ya que el futuro está en la nube. Y dentro de unos ciclos más de nuestra CPU colectiva (un año o dos) puede que no importe tanto el dispositivo con el que accedamos a la nube, como el contenido que tengamos ella.
Evidentemente es bueno tener grandes autopistas y más agradable conducir un ferrari que un utilitario. Pero lo importante es viajar. Poco a poco las Telco construirán esas autopistas y todos tendremos un coche. O no. Hoy en día para viajar sirve cualquier coche, pero se farda más con unos que con otros. Igualmente se farda más con un iphone/android que con un android/Iphone. Bueno va en gustos, pero sólo sirven para acceder a la nube. Ah y para hablar, se me olvidaba.
Incluso en el caso de apareciese ese dispositivo rompedor sería para facilitarnos el acceso a la nube. Sigo teniendo mis esperanzas en el grafeno, en la computación cuántica, y en los derivados que pueden crear. Hace tres o cuatro décadas, todas las pelis de ciencia ficción cuando hablaban de los 2000s pintaban el futuro con coches voladores. Igual no se han construido porque no es a esas nubes a las que queremos ir.
Y mientras tanto, como será mi yo digital en la nube. Pues tengo clara una cosa. Mi memoria, mis recuerdos será fácilmente transportable a la nube. Seguramente todos tarde o temprano subamos nuestras fotos, películas, libros, … a la nube. No me queda duda que será un servicio a no muy alto precio que nos será ofertado. Si algo ha bajado hoy en día es el coste de almacenamiento. Cada día cuestan menos las memorias y cada vez se gestionan mejor. Poco a poco nos convenceremos que las fotos están más seguras en la nube, que en CDs, USBs, o en próximo PC a punto de perderse, romperse, ….¿darán gratis este servicio las Telcos? Si, por ejemplo Movistar tiene el Terabox. ¿Pero estaremos dispuestos a no cambiar de compañía solo por el hecho de no poder migrar nuestros recuerdos?
Y nuestras relaciones, amistades, y distintas personalidades/identidades que mantenemos en la red. Bueno, eso es más difícil. Hoy por hoy están en Facebook, quizá pasado mañana en google+, y ayer estuvieron en MSN, pero aun no existe un yo digital que gestionen nuestras distintas instancias en las redes sociales. Es un problema que no se sabe resolver pero para eso estamos aquí.
Y nuestro yo digital en la nube será gratis. Pues no, todo tiene un precio y aunque barato tendremos que pagar. Supongo que pagaremos por almacenar seguramente nuestros recuerdos, porque es un problema que las grandes compañías saben vender ( Google, Amazon, …), y a nosotros nos interesa estar seguros de que no se pierden. En cuanto a nuestras relaciones seguirán durante bastante tiempo en las redes sociales, gratis por supuesto.
Yo mientras tanto intentaré gastarme lo mínimo en dispositivos glamurosos y programas con licencia propietaria, iphones, u Offices de Microsoft, puesto que lo importante estará en el viaje y no en el vehículo.

Mi Yo digital, mi Yo digital laboral y mi Yo.

Se habla de la conciliación de la vida laboral y personal, y se considera algo muy bueno, pero que hay de la conciliación de mi yo digital laboral con mi yo digital íntimo. A qué me refiero. Pues a las facilidades/dificultades que todos tenemos para conmutar a mis distintos Yoes digitales.

En la intimidad de casa no tenemos ningún problema para acceder a la red con nuestros Yoes Laborales. Prácticamente todas las empresas permiten el acceso a las intranet corporativas para que, una vez salvados los requisitos de seguridad, nos sintamos como en el trabajo. (Incluso según veremos mucho mejor)
Pero y en la oficina, ¿qué facilidades tenemos para acceder con nuestros Yoes Digitales íntimos?
Pues ya no es lo mismo. Algunas empresas filtran aquellas direcciones de portales con contenido pornográfico y apuestas, … (bueno), otras impiden el acceso a determinadas redes sociales, Facebook, MSN, …  E incluso, las hay que no permiten el acceso a servidores de correo web como el gmail para evitar fugas de información.
Pero si tenemos la suerte de no estar en ninguno de esos casos, probablemente lo que más coarte nuestro Yo Digital íntimo en la empresa sea el estilo de oficina en sí,  dado que últimamente lo que más se lleva es el estilo de espacios abiertos, donde la intimidad de la pantalla del trabajador es limitada. Pero curiosamente incluso para el trabajo, para el Yo Digital Laboral, estos entornos disminuyen la productividad del trabajador.
Estudios de Alexander Haslam  y Craig Knight en la Journal of Experimental Psycology desvelan que:
Un entorno de trabajo atractivo aumenta la productividad, pero además si la oficina estaba decorada se trabajaba un 15 % más deprisa sin errores. La productividad y el bienestar aumentaba aun más, el 30 %, si la oficina estaba personalizada por el propio usuario.
Además del diseño y configuración afectan otros aspectos como la acústica. Percibir ruidos vocales irrelevantes desciende los grados de concentración en la lectura, memorización de números y sensación de bienestar.
Pero probablemente lo peor, al menos para mí, son aquellos lugares donde se percibe que el jefe puede vigilar controlar el puesto de trabajo. Entornos panópticos. Los mismos estudios demuestran que a mayor sensación de control menor capacidad del trabajador para concentrarse.
Evidentemente en entornos de este tipo, qué capacidad se tiene de en un descanso conmutar a tu yo digital íntimo, consultar lo que escribe tu chica en facebook, o incluso ver tu cuenta bancaria sin sentir la sensación de que como te vean, piensen que estas vagueando y perdiendo el tiempo.
Yo creo que como en el mus hay que perder un poco del tiempo en causas menores para ser más productivo en los momentos importantes. También que yo como persona tengo una vida interior, y un yo digital que enriquece a mi entorno, y que las empresas deberían valorar como un activo importante, en lugar de atajarlo como un cáncer.  Evidentemente no sería de recibo que todos los días un 80 % del tiempo el trabajador estuviese conectado a su red social  pero los seres humanos somos capaces de contagiar nuestro estados de ánimo: humor, pero también la creatividad, satisfacción y productividad (Ver post anteriores en este blog ). Quizá gracias a estos factores las empresas punto como de los 90s fueran más productivas además estoy muy de acuerdo con Colón que dijo algo así como: Encuentra la felicidad en el trabajo o nunca serás feliz. Claro que estas políticas de ahorro y espacio abiertos en las oficinas no están pensadas para favorecer estos conceptos.

El tiempo, el tiempo digital, empatía, nostalgia y más

¿Qué es el tiempo? Realmente no lo sé. Mis profesores de física tuvieron serios problemas para definírmelo y a veces creo que confundían los efectos por las causas. Pero al margen del tiempo físico matemático existe el tiempo biológico y subjetivo con el que todos tratamos día a  día.
Ahora que ando buscando diferencias entre el mundo presencial y biológico con el mundo digital mi pregunta es, cambia el  tiempo subjetivo con el que estábamos acostumbrados a relacionarnos con el tiempo digital cuando nos movemos en el mundo virtual, redes sociales, blogs, albúmenes digitales, recuerdos en youtube, etc … ¿Qué diferencias hay?
La primera diferencia es que al igual que en la vida real el tiempo físico matemático no es tan importante. Guardamos los recuerdos asociados a emociones con independencias del tiempo real.  Busco mis fotos de cuando fui a Cuba, por los recuerdos que llevan aparejados, pero realmente nunca sé en qué año fue, en el noventa y tantos. Sin embargo las nuevas fotos digitales vienen todas no sólo con la fecha en la que fueron tomadas sino también con el lugar donde se tomaron. (Por ejemplo si la hiciste con un móvil que tenga el GPS activado), e incluso ya pueden reconocer ciertas caras de quienes aparecen en las fotos. (Como sucede con picasa) Pero aun no tenemos la facilidad de agruparlas emocionalmente para construir nuestra memoria autobiográfica. (Menos mal porque así puedo seguir estudiando el tema). Bueno esta es una diferencia evidente entre ambos mundos pero creo que a poco todos somos conscientes de ella, aunque la gran mayoría de la gente sigue empeñada en catalogar las fotos digitales por años.
Pero que el tiempo físico es totalmente distinto del subjetivo es más que evidente y no hace falta recurrir nuestra memoria biográfica. Por ejemplo el tiempo subjetivo que pasé mientras me operaban de miopía con laser no tiene nada que ver con el tiempo físico real. Y es que nuestro reloj interno se acelera y varía la percepción de la duración de los hechos, así el tiempo percibido depende de las condiciones fisiológicas, del estado psicológico y del emocional. Por lo general mientras más grata es la tarea menos atención prestamos al tiempo y así este transcurre de manera más rápida. Quizá sea este el motivo por el que nos enganchamos a las redes sociales, los juegos en red, y a multitud de tareas digitales, porque nos gustan, de ahí el éxito que tienen, y porque en ellas el tiempo no pasa.
En el mundo biológico es tremendamente importante la llamada comunicación no verbal, de la que adolece hasta ahora el mundo digital, y estos signos distorsionan nuestro tiempo subjetivo. Por ejemplo existe el experimento de mostrar rostros con distintas expresiones faciales y luego indagar acerca de la duración con la que se han visto estas caras. Pues resulta que aquellas fotos que reflejaban ira o temor tienden a acelerar nuestro reloj interno ante una posible amenaza y por ende los sujetos del experimento tendían a pensar que la duración de estas imágenes era mayor. 
Pero es más, los humanos al empatizar podemos llegar a compartir nuestro reloj interno y así variar la velocidad de nuestro modo de comunicarnos. Así la madre suele hablar más lentamente a su hijo, o cuando un joven se encuentra con su anciano abuelo también tiende a ralentizar sus acciones. Claro que para empatizar de esta manera necesitamos en gran parte de los casos ver las distintas variaciones de la expresión de nuestro interlocutor, algo muy alejado de la realidad digital actual. ¿Estas diferencias son importantes? Supongo que sí, de hecho me dan ganas de cambiar las imágenes de presentación que tengo en las distintas redes sociales en las que estoy.
Y mientras sigo indagando intento organizar mejor mis recuerdos digitales porque en cualquier momento sentiré nostalgia de ellos y me gustará poder rememorar estos recuerdos. (Disfrutar del pasado es vivir dos veces, Marcus Valerius Martialis) y todos sentimos y sentiremos nostalgia y la verdad es que poder guardar digitalmente nuestros recuerdos puede tener ventajas futuras.