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Redes “antisociales”: the NOSO Project

El señor Solo, HoloJorge y el Doctor, experta tripulación de El Geek Errante -un podcast amigo sobre nuevas tecnologías- me informa acerca de una iniciativa en clara oposición al objeto de estudio del blog que ahora lees: the No Social Network Project

noso-1.bmp The NOSO Project tiene su cuartel general en San Francisco, pero ya han surgido "franquicias" en otras ciudades del mundo como París, New York, Río de Janeiro, Savannah, o Copenhague. Veamos de qué se trata.

La web de proyecto nos da la bienvenida con un sobrio vídeo -en inglés, por supuesto- sobre la filosofía NOSO, ilustrada incluso con un ejemplo de práctica. Porque NOSO, por supuesto, se practica en el mundo real.

La idea es muy sencilla: basta con analizar nuestra vida diaria. Cuando no estás hablando por tu móvil, es porque te encuentras escribiendo un mail, o posteando en un blog, o charlando por skyp mientras navegas en Second Life, con tu itunes sonando de fondo, viene a decir la serena voz en off del narrador. Pero a veces es necesario descansar.

Y eso precisamente es lo que propone The NOSO Project: desconectar por un rato nuestra identidad digital. Irónicamente, el primer paso para hacerlo es registrarse como usuario NOSO. A continuación…

  • Consultamos el calendario de eventos NOSO.

Estupendo, el usuario 323 celebrará un no-encuentro a las 18'30 del próximo jueves, en la plaza XYZ. Me apunto.

  • El día señalado, acudimos al lugar D en la hora H.

Nos sentamos en un banco y sacamos un libro, nos tumbamos a mirar las nubes, hacemos ganchillo, o jugamos con el cubo de Rubick… ¡Pero bajo ningún concepto tocamos un solo elemento tecnológico que pueda relacionarnos con nuestra red digital! Suena el móvil, y ni siquiera hago intención de sacarlo del bolsillo. Por supuesto, no leo sms, no miro mms, ignoro la alerta de la PDA… Y tampoco trato de identificar a otros "nosos" a mi alrededor. Al fin y al cabo, esto no es una flashmob, ni una fiesta de singles, sino una experiencia NOSO: no social networks, my friends.

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¿Y qué sucede si yo vivo a miles de kilómetros de cualquiera de esas modernísimas ciudades donde se organizan los no-encuentos NOSO? Tranqui@: puedes unirte a la experiencia de desconexión desde tu casa. Basta con que apagues/ ignores los elementos que te unen a tu comunidad virtual en el momento preciso, y ocupes tu tiempo con actividades que podríamos llamar "asociales". Por supuesto, si esta comunión a distancia con la filosofía NOSO te parece insuficiente, siempre puedes calzarte las botas de pioner@, y proponer la primera no-quedada en tu ciudad.

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Eso sí, no olvides darte de alta en la web oficial antes de hacerlo: correrías el riesgo de ser confundido con alguno de esos analfabetos digitales, que todavía pululan por el llamado mundo real.

Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?: el origen de la ficción

 Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?: el origen de la ficción

 Un homenaje a Angel Rivière (1949-2000)

 

juego-simbolico.jpg- Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?

- ¡¡No!!, ¿por qué tengo que ser yo siempre el bebé?

- Bueno, un ratito tú y un ratito yo.

En este diálogo dos niños están planeando actuar "como si" fueran otras personas distintas a las que son. Se están repartiendo los papeles de madre e hijo y, al no haber consenso, recurren a la alternancia de identidades en períodos de tiempo breves. En el ámbito de la Psicología Evolutiva este tipo de ficción mantiene el nombre de "juego simbólico", el que le dió Jean Piaget a principios del siglo pasado. 

El juego simbólico es muy frecuente en la primera infancia y constituye uno de los síntomas más representativos de un óptimo desarrollo intelectual. Según Angel Riviére, para llegar a jugar así el niño ha tenido que recorrer un largo camino conquistando espacios para la ficción. A través de la aplicación de mecanismos de suspensión va "dejando en el aire" aspectos de la realidad hasta alcanzar una dimensión lúdica en la que puede hacer y deshacer, ser y dejar de ser, sin que rijan las consecuencias adaptativas.

Las primeras "suspensiones" aparecen entre los 8 y 12 meses en entornos interactivos. Primero se deja en el aire la exploración del objeto sustituyéndose por el gesto de señalar. Imaginemos al bebé que, en vez de lanzarse hacia un cochecito nuevo para cogerlo, morderlo, estrujarlo o lanzarlo, nos mira y nos lo señala con el dedo índice para pedírnoslo o simplemente para mostrárnoslo. Después se deja en el aire la acción instrumental sustituyéndose por gestos enactivos. Imaginemos ahora a un niño que quiere bañarse y empieza a frotarse la tripita delante de su mamá, o a otro que sopla en el aire para que su papá le encienda una cerilla.

"Lo que está haciendo el niño es dejar en suspenso la acción, dejarla en el aire de tal manera que esa acción ya no ejerce una causación eficiente sobre el mundo: ya no toca el mundo, lo toca de lejos, lo toca semióticamente, lo toca para otro"

Sgesto-deictico.jpgiguiendo a Angel Riviere, los gestos deícticos y los gestos enactivos son requisitos imprescindibles para que surja la ficción. Así, a partir del primer año de vida, el niño no se conforma con suspender acciones sino que llega a suspender las propiedades de los objetos. Las manifestaciones conductuales de esta ampliación del espacio de ficción ya se pueden etiquetar como juegos: el niño que utiliza una escoba como si fuera un caballo, el plátano como si fuera un teléfono…

"Si tú descubres que tu acción, en la medida en que ya no es una acción que empuja, que golpea, que clava, que apaga el fuego, que modifica o desplaza un objeto, sino que es una acción que ejerce semiosis, porque tú no terminas la acción, la dejas cortada a la mitad, la presentas -sólo la presentas- para el otro, comienzas a descubrir una cosa importante y es que no existe una relación unívoca entre los objetos y que las acciones y las propiedades mismas de los objetos se pueden dejar en suspenso, que las propiedades de lo real se pueden dejar en suspenso. Ahora sí que estamos hablando de juego de ficción en el que, en ese proceso de semiosis de sustituir un objeto con otro, tú puedes hacer como si la escoba en la que cabalgas fuese un caballo"

jugando-a-los-medicos.JPGSólo nos queda un paso para llegar al ejemplo que encabeza la entrada: la capacidad para alterar las identidades. Paul Harris describe su adquisición en tres etapas:

1. Entre los 12 y los 13 meses el niño empieza a realizar acciones "en el vacío": con un cojín en el suelo hace como si durmiera, con un cacharrito hace como si comiera. El referente es siempre el propio niño.

2. A partir de los 18 meses empieza a ejercer este tipo de acciones sobre un receptor pasivo: da de comer o duerme a un muñeco.

3. A partir de los 2 años y medio convierte al muñeco en un agente independiente, con mente propia. Como un director de teatro va generando monólogos de este tipo: "Cuqui tiene sed. Va a la cocina…¡No, que me da miedo el pasillo!. Toma, Cuqui, yo te doy agua. No me gusta, quiero leche….". 

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Los muñecos entran en el mundo de ficción abriendo el paso a las personas de carne y hueso. El niño descubre que se pueden dejar en el aire las propiedades de las personas. Es posible jugar a transformarse y a transformar a los demás. Yo puedo ser mi mamá y mi hermana puede ser el bebé. Pero si mi hermana no quiere jugar así, no importa, yo también puedo ser el bebé.

 

 

Referencias

Comunicación, suspensión y semiosis humana: Los orígenes de la práctica y de la comprensión interpersonales. Angel Rivière y María Sotillos. Obras Escogidas, Vol. III; Cap. 13. Madrid: Editorial Panamericana. 2002.

Los niños y las emociones. Paul L. Harris. Madrid: Alianza Psicología minor. 2001.

 

 

¿Dónde queda la intimidad en el mundo digital?

 

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La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro;

está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

 

Cuando Rubén Darío escribió su famosa Sonatina, la posibilidad de que un miembro de la familia Polumbo llegase a ostentar el título de Miss New Jersey no era ni siquiera un sueño remoto para los antepasados de Amy. Sin embargo, la citada corona le está costando un disgusto inesperado a esta joven veinteañera norteamericana, cuya "vida digital" ha saltado violentamente a la palestra por ¿culpa? de Facebook, una de las páginas de redes sociales más populares de internet.

Como muchos otros jóvenes -y no tan jóvenes- que navegan por la red, durante un tiempo Amy Polumbo se diviritió colgando sus fotografías personales en la citada web, para así compartirlas más fácilmente con sus amigos online. Por desgracia, en cuanto la corona de Miss New Jersey comenzó a brillar sobre su cabeza, aquellas imágenes se convirtieron en un arma de doble filo: apenas unos días más tarde, un chantajista las sustraía de Facebook para extorsionar con ellas a la recién estrenada miss.

Lamentablemente, la gravedad de este caso supera a otros similares, ya que Amy Polumbo había sido una mujer prudente -no en vano el Estado de New Jersey exige a su miss educación, buenas maneras y una reputación impune y completamente limpia durante todo su reinado- y las fotografías robadas estaban alojadas en una zona privada de su perfil, a la que sólo podían acceder sus amigos.

¿Fue Amy traicionada por una persona de su entorno social en quien confiaba? O tal vez se dejó engañar por unaamypolumbo256.jpg identidad virtual tras la que pensó haber encontrado un/a nuevo/a amigo/a digital? Podemos hacernos muchas preguntas, tantas como Rubén Darío en su Sonatina… Pero en esta ocasión necesitamos encontrarles respuesta, porque nuestra vida digital exige prevenir tales ataques a la privacidad de las personas.

Para webs como Baquia la solución parece fácil y natural: a medida que aumente la frecuencia de incidentes como el de Amy Polumbo, los usuarios se irán volviendo cada vez más cautos en relación al contenido que suben a la web.

Por desgracia, yo no comparto esta opinión. Entre otras cosas, porque en el hipotético caso de que los usuarios se vayan volviendo más cautos, también me temo que los "agresores" de la intimidad digital irán refinando sus métodos para conseguir los fines perseguidos, y no sólo a nivel técnológico, sino también mediante el uso de nuevas técnicas de ingeniería social.

¿Dónde está entonces la solución? Desde el punto de vista de Telefónica I+D y el Equipo ICIV, en una apuesta firme por crear sistemas informáticos capaces de interactuar estrechamente con el usuario, de modo que garanticen tanto la gestión segura de su identidad como la privacidad de los documentos que almacenan en su memoria.

Por supuesto, se trata de un trabajo arduo y todavía en fase de prototipo, pero cuya vigencia se ve acentuada una vez más por incidentes como el que está viviendo Amy Polumbo, Miss New Jersey 2007

Mujeres en la red

MUJERES EN LA RED

Autora: Marisa Soleto (Directora de la Fundación Mujeres)

Si se puede ser todo no se es nada a priori. En una espléndida noche de verano madrileña mantuvimos durante la cena una conversación en torno a las ventajas que para una mujer tiene un entorno interactivo en el cual puede despojarse de su identidad de género (aquélla que nos hace, entre otras cosas, incompetentes ante los planos e invisibles a los cincuenta). Le pedí que redactara su análisis con el objetivo de iniciar en nuestro blog la reflexión en torno a las posibilidades que abre para las mujeres y para otros colectivos el debilitamiento en la red de los marcos identitarios.

¿Cómo se comporta un hombre que mantiene una identidad femenina en la red? ¿Cuáles son sus referentes para definir el comportamiento adecuado a la identidad que desea mantener en este momento? ¿Y al revés? ¿Cómo se comporta una mujer que finge ser un hombre en sus relaciones virtuales? ¿Tiene el género algo que ver incluso con la suplantación de la identidad del sexo contrario? Pero además de estas preguntas hay una que me parece más útil ¿por qué y para qué se hace? ¿Qué ventajas representa suplantar al sexo contrario?

La historia y la creación literaria y cinematográfica, nos ofrecen ejemplos de mujeres que para ser ellas mismas tuvieron que presentarse como hombres. Seudónimos masculinos de autoras, cortes de pelo, vendado de tórax, incluso en algunos casos un matrimonio conveniente con un científico mediocre, han sido instrumentos de ayuda para poder escribir, estudiar, investigar, guerrear, en definitiva, para estar en espacios que estaban vedados a la presencia y participación de mujeres.

¿Todas estas mujeres tenían un problema de identidad sexual? Yo creo que no. Es cierto que las cosas han cambiado, que vivimos en otro tiempo, que sobre el papel los derechos y el acceso a diferentes ámbitos se ha equilibrado para mujeres y hombres, pero quedan muchos creencias y valores residuales de otros tiempos que determinan comportamientos sociales de mujeres y de hombres.senalmujertrabajando.JPG

En relación con las nuevas tecnologías, por ejemplo, el trabajo de Cecilia Castaño[1], muestra diferencias significativas en el uso y percepción de la utilidad de la tecnología entre mujeres y hombres, incluso entre los grupos de edad más joven, donde podríamos suponer que las cosas están cambiando. Con estas diferencias de partida, resulta lógico pensar que el género (por cierto, concepto virtual donde lo haya), pueda tener más de una implicación en la interacción social que se produce a través de las nuevas tecnologías. Las implicaciones se extenderán, además, a la forma de acceder, usar y aprovechar cualquier novedad en este sentido.

Las diferencias que se producen entre mujeres y hombres en el uso de la tecnología, derivadas en muchos casos del mandato cultural del género y, por lo tanto, con lo definido socialmente como correcto para lo femenino y lo masculino, han de ser tenidas en cuenta en el diseño de nuevos avances. Resulta imprescindible si se desea que el resultado, es decir, el uso, aprovechamiento y percepción de utilidad, reporte un beneficio equivalente, sea cual sea el sexo de las personas, en este caso. Historia a parte es determinar si estamos en presencia de cuestiones relativas a la identidad o, en realidad, son cuestiones relacionadas con los estereotipos que definen y encorsetan los comportamientos sociales que consideramos adecuados y que nos impiden tener lo que realmente queremos.marchamujer051.jpg

Volviendo al principio, cuando suplantamos la identidad del otro sexo ¿no será que estamos buscando algo que se nos niega socialmente desde lo que somos?

(1) Catedrática de Economía Aplicada (UCM) y autora de Las mujeres y las tecnologías de la información.Alianza Editorial.


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Identidad virtual, identidad de-generada

transmuters001.jpgDel 28 al 30 de junio de 2007, Madrid ostenta el título de Capital Europea del Orgullo Gay.

Sin embargo, para un nutrido grupo de teóric@s y activistas de la Ciencias Sociales, la identidad de género no es algo de lo que sentirse orgulloso. Nos referimos al movimiento queer y su lucha por de-generar la identidad -es decir, por liberarla de los límites que le impone el género como construcción social-, cuyos postulados han encontrado un banco de prueba óptimo en internet y las relaciones virtuales.

 

La realidad virtual puede en última instancia proyectar al usuario hacia el centro de un espacio digital tan concreto, quimérico y manipulable como el de un sueño lúcido

(Davis, 1993, p.10)

Igual que en la realidad no-virtual donde nos movíamos hasta hace relativamente poco tiempo, el binomio sexo/ género ocupa un lugar central dentro del espacio digital al que se refiere Davis, si bien sus usos e implicaciones difieren radicalmente de lo que estamos acostumbrados.

Porque a fin de cuentas, el mundo físico está poblado por cuerpos con un sexo biológico más o menos estable, pues incluso la decisión de cambiarlo es irreversible una vez que se materializa.

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De hecho, para la reasignación de sexo no basta con tomar la decisión y la medicación adecuada. Antes el candidato/a tiene que haber recibido evaluación, diagnóstico y tratamiento por parte de un complejo equipo multidisciplinar compuesto por médicos de cabecera, psiquiatras, psicólogos, endocrinos y/o internistas, ginecólogos, urólogos, trabajadores sociales, cirujanos plásticos y, por supuesto, asesores legales.

En cambio, las cosas son muy distintas dentro del espacio virtual. Aquí no tenemos que pedir permiso a nadie para de-generar nuestra identidad. Somos libres de interactuar con otros internautas desde un rol contrario al sexo marcado por nuestro fenotipo, o de construir una orientación sexual cibernética distinta cada vez que navegamos.

Tenemos, en definitiva, potestad para ser lo que nuestra imaginación nos pida: puedes convertirte en el cuerpo que quieras dentro de una red de fibra óptica (Bright, S. 1992) A partir de esta idea, un fan del ciberespacio -cuyas palabras recoge Howard Rheingold en 1991, dentro de su libro Virtual Reality- se anima a vaticinar:

Dentro de treinta años, cuando la teledildónica -sexo simulado mediante terminales conectados a distancia- se encuentre en todas partes, la mayor parte de la población la usará para tener experiencias sexuales con otras personas a distancia, en configuraciones y combinaciones que jamás soñaron los hedonistas precibernéticos

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Mientras pasan esos treinta años, a día de hoy ya hay países que admiten la infidelidad virtual -sin necesidad de maquinitas mediadoras- como causa justificada del divorcio. En España, el Observatorio de Internet afirma que cerca de dos millones y medio usuarios de chats ha cometido ciberadulterio en alguna ocasión. El informe no especifica cuántos de ellos/as lo hicieron fingiendo pertenecer a un sexo biológicamente opuesto, o escudándose tras una orientación sexual distinta a la suya, pero quizá esta cifra hubiera resultado todavía más asombrosa que la de ciberadúlter@s en general.

Meta ALTERación digital

La cuestión de la identidad digital hereda los debates habidos en la psicología, la filosofía y las ciencias sociales. El Yo, sea lo que sea; aquello que nos hace ser Yo y no Otro; aquello que nos EGOcentra y evita que nos ALTERemos.; aquello que nos permite auto-presentarnos y ALTERnar también en la Red –también digitalmente- proponiéndonos un ALTEREGO.

Manos_EcherALTER. -¡Saludos EGO! Quiero hablar CONTIGO. Necesito –amigo- apaciguar MI mente aprendiendo de TÍ.
-EGO. –Hola ALTER ¿Qué TE ocurre? ¿y por qué piensas que YO tengo la capacidad de ayudarTE?
ALTER. –Sé que TÚ, EGO, siempre eres TÚ; firme, estable, tenaz, consecuente, previsible y coherente. YO ahora necesito ser también así.
-EGO. –Bueno, sí, no sé; también algunos se aburren COMIGO o LES parezco monótono. Hay OTROS que dicen que soy un sin-sal y un sin-gracia y MI pareja un día ME dijo que era un triste, así, como sustancia, no como atributo. ¡Ah! Y también dice que soy un EGOísta EGOcéntrico y EGÓlatra. ¿TU estás seguro de que puedo ayudarTE?
ALTER. –Veras, creo que TÚ y YO podemos ayudarnos mutuamente. Necesito algo de coherencia en MIS presentaciones y respuestas y, quizá, TU necesitas algo más de variedad y ALTERarte un poco.
-EGO. –No sé. Sí. Cuando YO era pequeño MI padre constantemente ME decía que ALTERarse era malo. Luego fui creciendo cada vez con menos ALTERaciones; ME hice más tranquilo.
ALTER. –Veras, bueno YO no pretendo que TE ALTERes, EGO, bueno, no para siempre. Solo digo que podrías ALTERnar un poco más; dejarían de considerarTE aburrido y EGOísta.
-EGO. -¿ALTERnar? ¿con quién y dónde?
ALTER. –Con OTROS; siempre se ALTERna con OTROS y es divertido y UNO se siente bien. Y dónde…; puede ser en la Red.
-EGO. -¿Qué tendría que hacer?
ALTER. –TE ayudaré encantado en cualquier caso. Además TÚ también ME puedes ayudar a MÍ.
-EGO. -¿Cómo?
ALTER. –TÚ, puedes enseñarME a mostrar más coherencia auto-referencial y a formar una visión más EGOcéntrica y unificada de MIS actividades e intereses, en el mundo y en la Red.
EGO. –Sí, pero si cuando YO era pequeño ME mostraba más ALTERado que ahora, lo que TE ocurre a TI, no será una cuestión de juventud… TU eres más joven que YO, por lo que para dejar de ALTERarte tanto, solo tienes que madurar un poco más…
ALTER. –Seguro que ocurrirá como dices, pero también es posible co-educarnos y co-reconstruirnos, aprender el UNO del OTRO.
-EGO. – ¡Pero si el OTRO eres TÚ!
ALTER. –Pues eso digo. ¿Y YO?
-EGO. –TÚ, gradualmente, tienes que ALTERarte menos. Creo que siempre quieres ser OTRO. Estás muy ocupado siendo OTRO y no logras ser TÚ. Ser OTRO –ALTERarse- lleva mucho tiempo y esfuerzo, mientras que ser TÚ, o ser UNO mismo, sale solo sin ningún esfuerzo.
ALTER. –Pero, en MI caso, hasta ahora, YO era YO siempre siendo OTRO casi como un camaleón.
-EGO. –Ya, ¿y cómo se llama ese camaleón?Ojo-Echer
ALTER. –Z e l i g -claro-
-EGO. –Claro-. Bueno, sólo tendrías que cansarTE (rendirTE) de emplear tiempo y energía y recursos personales en ser quien no eres (ser OTRO). Cuando hagas eso, repentinamente, tendrás todo ese tiempo y energía. La podrás emplear sin ningún esfuerzo para ser quien, TÚ, eres.
ALTER. –Mmmmm, entiendo que llegaría a ser quien ME haya gustado ser.
-EGO. –Sí y no. TU serás quien TE guste ser, pero solo cuando consigas que TE guste -y aceptes a- quien ya eres.
ALTER. –Mmmm, ¿Pero, tendré que dejar a las personas que conozco?
-EGO. –Puede que a algun@s pero encontrarás a otr@s conforme a como, TÚ, ya eres y TE gusta ser. También serás un pelín más EGOísta.
ALTER. -Ya sé; y, TÚ, TE divertirás y ALTERnarás más; podrás hacerlo sin ALTERarte demasiado.
-EGO. –Siempre que no soy YO me ALTERo. ¿Cómo lo haré?
ALTER. –ConstrúyeTE un ALTEREGO digital. Haz que muestre algunas características digitales de las que todavía hoy no forman parte de TI pero que TE gustarían que lo fueran. ConstrúyeTE un ALTEREGO digital de forma semejante a como ya TE construiste ese YO tuyo, EGO, al final de TU desarrollo.
-EGO. –¡Hecho! MI YO digital.
ALTER. -¡Ego!, será como TU YO, pero más YO, más cantidad de YO, en cierto sentido, mejor YO, más digital YO; ALTEREGO, fresco, dinámico, hiper-coherente cuando, TÚ, quieras, y ALTERado cuando TU quieras.