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Cuéntame tu vida 5: Experiencias Vitales

Autor: CARLOS TEXIDOR DE MORA (5º de Psicología, CU Cardenal Cisneros)

En este pequeño trabajo se ha pedido la colaboración de una persona ajena al mundo de la psicología siendo el objetivo ver cómo elaboraba  sus etapas vitales utilizando cuandos y paras.

Es muy bueno ver las diferencias con otros trabajos, normalmente esta pruebas tienen como sujetos a personas que estudian psicología y en este caso es al contrario; la persona es ingeniera y actualmente trabaja por lo que creo que puede ser muy interesante ver si existe alguna diferencia con el resto de la muestra o es similar al resto

DATOS SUJETO:

Edad: 26 años

Sexo:mujer

Estudios: ingeniería

PUNTOS QUE DETERMINARON MI VIDA:

Cdo nací

Cdo empecé la guardería con todas aquellas funciones obligatorias

Para poder pasar de curso en el colegio todas aquellas tardes estudiando francés

Para poder acceder al colegio  tuve que hacer un montón de pruebas y aceptar que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades en la vida

Para poder elegir la carrera que iba a estudiar tuve que pedir muchos consejos y opiniones

Cdo superé la primera asignatura aprobada de la ingeniería

Para poder crecer y superar los años de estudio tuve que aprender a levantarme  y a seguir luchando día a día sin descanso y con ilusión si no quería derumbarme.

Cuando me detectaron una enfermedad con 20 años  mi vida cambió, sobre todo en el plano religioso, aunque tras 6 meses había desaparecido, cosa que nadie supo explicar…..

Cdo me dí cuenta que la relación sentimental que mantenía iba a ser la definitiva mi forma de ver la vida cambió  y lo de mi alrededor cambió también

Cdo mi hermana pequeña enfermó, en esa época me di cuenta  de quién eran  mis verdaderos amigos y las personas que más me querían.En es momento vi la debilidad  hasta ahora inexistente de mis padres.

Cdo salieron los últimos resultados de los exámenes que me quedaban para terminar sufrí una tormenta de sentimientos  indescriptibles, entre ellos el temor a afrontar una nueva etapa de mi vida muy diferente a las anteriores

Para poder terminar de cerrar mi etapa de estudio de la carrera tuve que defender mi proyecto fin de carrera y sufrir hasta el último momento cuando me dieron mi sobresaliente, esta etapa se quedo  abierta casi un año más con un master, pero la carga sobre mí descendió mucho

Cdo superé mi primer día de trabajo en un mundo desconocido.

Para mi fue importante el día de la boda de mi hermano, asimilé que yá erámos mayores y responsables para dar un paso así

Cdo tuve que cambiar de trabajo

……………………………………..

Pasamos al posterior análisis:

Númeo de etapas =17

Cuandos= 9

Paras = 8

No tiene subetapas, pero tiene explicaciones extensas en cada etapa.

Conclusiones:

El sujeto muestra un número de etapas similar al de su edad, sin embargo es totalmente diferente el protocolo en cuanto al número de paras y de cuandos ( en ninguno anterior hay tantos paras).Además es peculiar el desarrollo de las etapas viendo incluso en la última puntos suspensivos dejando una puerta al futuro.

En el desarrollo del protocolo podemos ver cómo la  persona sintetiza de una manera muy sistemática las etapas de su vida con un orden cronológico muy claro; esto me lleva a considerar que tal vez el estilo narrativo de los ingenieros sea diferenta al de los psicólogos aunque no podemos generalizar resultados debido a la falta de muestra.

En el texto podemos apreciar no sólo una capacidad de análisis, si no también una gran capacidad de introspección , con lo que entraríamos en variables idiosincráticas de personalidad.

Personalmente pienso que hay descripciones  de un grado de sutilidad que podrían encajar más en el prototipo de "mente de letras"  que de una persona dedicada a las ciencias por completo y sin los complementos de formación literaria de los primeros.

Cuéntame tu vida 4: EL LENGUAJE DEL TIEMPO

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No el lenguaje de los relojes, agendas y calendarios. El lenguaje con el que contamos nuesta vida a los demás y con el que nos contamos la vida a nosotros mismos. Las palabras que despiertan nuestros recuerdos.

CUANDOS=527

PARAS=80

El número de etapas encabezadas por CUANDO supera de forma significativa al número de etapas encabezadas por PARA.

Sólo un sujeto nos cuenta su vida utilizando más PARAS que CUANDOS:

PK, mujer, 25 años

Para ir al trabajo

Para ir a nadar

Cuando voy a la universidad

Cuando me cambié de colegio

Para cambiar mi habitación

Para preparar la maleta

Para viajar con mis amigos

Cuando iba a los Scouts

Cuando me diagnosticaron escoliosis

Para preparar las primeras navidades solas

Para salir con mi primo

En este protocolo, destaca el juego entre CUANDOS y PARAS:

Kyane, mujer, 22 años

Cuando se separaron mis padres

Para superarlo

 

Resumiendo el estudio piloto realizado, las narraciones autobiográficas de los alumnos de Psicología del CU Cardenal Cisneros son:

- Breves pero intensas: Muchas etapas de breve duración

- Lineales versus jerárquicas: Sin subetapas

- Temporales versus finales

¿Es el tiempo psicológico/mental/subjetivo en estas edades intenso, lineal y exento de finalidad? 

 

Digitalmente ‘BORGEANOS’

SEGUIMOS  BORGEANOS   y   ahora, trascendentales.   Hay otra imagen semejante al extravío de una lágrima en la intelecto.jpginteligencia.jpginmensidad de la lluvia.   Esta es:  lo  efímero  de  la  flor  del  almendro.   Cada conjunto de nuestros recuerdos, de cada mente;  no es más que una flor de un almendro. fotobjaguar.jpg Tan solo unos días en la eternidad.  Esta segunda imagen, sin embargo, muestra una lectura trascendente.  A cada mente le sucede otra y a ésta otra…  Así, desde que comenzó la hominización hace cuatro millones de años, o, acaso,  desde que comenzara la primatización, o desde que comenzara la vida…, o, …
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-¿ De  verdad  se  pierden  los  recuerdos  que  no  se  digitalizan ?     O  permanecen  como  posibilidad  para  las  siguientes  mentes,  para  las siguientes  centurias,  milenios,  eras  y  civilizaciones.    Los  recuerdos  y  los  contenidos  mentales  que  no  se  comunican,  como  las  palabras  que  nunca son  dichas.    ¿ Dónde  están ?
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¿Dónde está ese espacio, ese plano de  lo  posible ?   De lo que puede o pudo ser  pero todavía, ahora, no es.  Para el positivismo  solo cuenta lo real,  medible y cuantificable.  Las visiones positivistas igualan realidad a presente,  y  determinación pensado.jpg a  Historia.  Sin embargo, para  la  crítica al positivismo y para  el  post-historicismo:   lo posible  no se confunde con lo imposible   y  lo real puede extenderse hasta incluir lo posible.  Las interpretaciones ontológicas de la mecánica cuántica, en la física, han acotado, como nunca antes,  este espacio de realidades posibles sincrónicas con la nuestra.  ¿Pero cuál es  nuestra realidad?
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Esto la psicología lo llama:  pensar;  la capacidad para valorar alternativas de realidad, refutando las imposibles y explorando las posibles;  esto es la manipulación de Modelos Mentales.   En filosofía está cuestión desemboca en el esinteligencia2.jpgpensamiento.jpgtudio de   la  modalidad,  los modos de ser,  la lógica modal, y la valoración de los discursos sobre lo posible.
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BORGEANOS  SEGUIMOS:  cualquier memoria que una mente albergó, alguna vez, podrá, y  volverá  a, ser albergada en otros tiempos futuros y pasados, por otras mentes diferentes, pero en esencia la misma  MENTE.   Aristóteles denominó a esa mente, la eterna, y eternamente la misma:  nous  poietikós.    Esto es,  la  MENTE  GENERADORA,   la inteligencia y espíritu activo y generador;  intelecto agente para los escolásticos.
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La  capacidad  mental  del  hombre.    Donde  un  hombre  es  todos  los  hombres  como    El__Inmortal    Homero  de   J.L. Borges.  n053p05.jpg  La flor del almendro, que se sucede pero es eterna,  se desplaza en el tiempo como una hormiga, pero nunca cesa su desplazamiento. Acaso se desplaza no solo en el tiempo sino también por diferentes planos modales,  por  ALTER_nativas  de  realidad, sincrónicas con la nuestra.
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Todo  lo  que  no  sea    V A C I A D O    en  un   Yo Digital,  restará  aún  para  que  sea  rehecho,  redicho,  repensado, por otros  Yoes  futuros,  sí,  pero  también  pasados,  y  también  otros  Yoes  sincrónicos  con  los  que  ya,  en  este  ahora,   existimos  y  somos.
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ALTER_nativas,    en  otros  presentes,   a  nuestros  Yoes  e  identidades  digitales   y  naturales.

El arte del olvido

Dos veces se ha cruzado ya con la cuestión de la muerte esta reflexión compartida sobre cómo la tecnología digital está alterando nuestros modos de vivir, de ser y de comprendernos.

Hemos rememorado la voz aciaga del último Nexus 6 anunciándonos que su final es también el de cosas que ni siquiera conocemos: “Yo he visto cosas que vosotros jamas creeríais: naves en llamas mas allá de Orión, rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos recuerdos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

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Hemos recordado la “llamada muda” de los difuntos de Fayum: sus ojos clavados en nosotros desde los retratos que decoraban sus sarcófagos, pues, según relatara Herodoto, cuando alguien fallecía “los familiares se quedan con el cuerpo y encargan un cofre de madera, tallado a semejanza de la forma humana, en el que lo meten” y al que adhieren un retrato, luego “conservan ese valioso cofre en una cámara funeraria, donde lo colocan en posición vertical, pegado a la pared”.

En el noviembre de 2019 imaginado por Ridley Scott y en la provincia romana de Egipto, entre el siglo I y el IV de nuestra era, la angustia resulta ser la misma: que nuestros recuerdos nos sobrevivan en la memoria de otros.

cargo-containers.jpgParece que no somos los únicos en barruntar que la digitalización del yo cambiará no sólo nuestra forma de vivir, sino también nuestra forma de morir. El proyecto Mission Eternity Sarcophagus, de etoy.CORPORATION, se ha alzado ganador de VIDA 10.0, la X Edición del Premio Internacional de Arte y Vida Artificial convocado por la Fundación Telefónica. Mission Eternity Sarcophagus no es sino “un sepulcro móvil”, del tamaño de un contenedor de carga pero con el interior tapizado de pantallas LED, “que contiene y muestra retratos interactivos de aquellos que desean que sus memorias sean conservadas digitalmente”. Por “retratos interactivos” se entiende una amalgama de “textos, entrevistas, fotografías familiares, etc”. provenientes de los ordenadores interconectados de las personas que forman la red social del difunto, a las que el proyecto bautiza, entre la trascendencia y la ironía, como “Mission Eternity Angels”.

sarcophagus-2.jpg sarcophagus-1.jpg

borges.jpgPero la hipermnesia que encierra para la vida la digitalización del yo impregnaría así también la muerte. Recordando la atormentada condición de Funes el Memorioso, el “vaciadero de basuras” de su memoria, nos hemos preguntado si nos será grata esa proliferación de recuerdos, si querremos hacerlos nuestros o más bien desearemos que nuestras prótesis digitales nos ayuden también, a veces, a olvidar, a desprendernos, como en las hogueras de la noche de San Juan, de lo que ya no deseamos en nuestra vida. ¿Era en verdad un don la memoria total cuyo secreto buscaban Raimundo Lulio, Giordano Bruno, Giulio Camilo o el propio Leibniz, o era una maldición? La misma pregunta –claro- vale para esa vida después de la muerte que ya los héroes homéricoshomero.jpg anhelaban: la pervivencia del recuerdo, que no era para ellos sino la gloria –el único modo de salvar la penosa inmortalidad de las almas en el reino de Hades, desprovistas de todo recuerdo o pasión. La misma pregunta: lo deseamos porque nos falta, pero, si de verdad pudiéramos tenerlo, ¿seguiríamos deseándolo? ¿Querríamos de todo corazón que nuestros seres queridos no nos olvidaran? Al fin y al cabo, ya decía el propio Borges que “no basta ser valiente para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa te desgarra…”. ¿Querremos rituales funerarios digitalizados que entorpezcan nuestra desaparición definitiva, para siempre, “como lágrimas en la lluvia”?

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Cuéntame tu vida 3: ¿YOES LÓGICOS?

 

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Las narraciones autobiográficas pueden ser de dos tipos:

- LINEALES: Cuando las etapas se suceden una detrás de la otra

- JERÁRQUICAS: Cuando se establece una jerarquía entre etapas principales y subetapas.

En el estudio piloto que estamos presentando (alumnos de Psicología, entre 17 y 27 años de edad) aparecen las dos modalidades:

Narración autobiográfica lineal

Marte (Mujer, 22 años)

Cuando estaba en Cifuentes

Cuando empecé el colegio

Cuando fuí al campamento de verano

Cuando empecé la academia para aprobar la Selectividad

Cuando salí por Tribunal con mis compañeros de la facultad

Cuando cambié de carrera para estudiar Psicología

Cuando viajé con mi hermana

Cuando me regañaban por no estudiar lo suficiente

Cuando me sentía insegura en el instituto

Cuando conocí a mi mejor amiga

Cuando estaba en Forestales

Cuando me sentía frustrada por mi peso

 

Narración autobiográfica jerárquica

Libra (Mujer, 23 años)

Cuando vivía en Fuencaliente

Cuando vivía en Picón

Cuando era amiga de….

Cuando iba al colegio de Ciudad Real

Cuando vine a Madrid

Para estudiar Psicología

Para salir de mi casa

Cuando estaba en la residencia

Cuando me fuí a vivir sola

Para sacarme el carnet de conducir

Cuando estaba en 4º

Cuando salía con…

Cuando me fuí a vivir sola

Para salir de un mal momento

Cuando escribía relatos

Cuando era amiga de…

Para ir al colegio

Las narraciones jeráquicas se configuran en torno a categorizaciones temporales:

- De ciclo vital:  Cuando era pequeña, cuando era adolescente (hasta los 14 años aprox.), cuando era adolescente (desde los 14 a los 18), mi madre (Helena, 18 años, mujer)

- De ciclo académico: Cuando estaba en Primaria, cuando estaba en la ESO, cuando estaba en el Bachillerato (Nessy, 19 años, mujer)

De los 51 estudiantes que participaron en el estudio sólo un 31% elaboró narraciones jerárquicas. Este dato nos lleva a plantearnos las siguientes preguntas:

- ¿Las narraciones autobiográficas son de naturaleza lineales? o

- ¿Siguen una pauta evolutiva desde la linealidad a la jerarquización?

Cuéntame tu vida 2: UNA VIDA BREVE PERO INTENSA

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Uno de los datos más sorprendentes del estudio realizado con alumnos de Psicología del CU Cardenal Cisneros ha sido el elevado número de etapas que componen sus narraciones autobiográficas teniendo en cuenta que tienen entre 17 y 27 años de edad.

Veamos los dos protocolos más extensos:

Julio Cesar (18 años)

Nº de etaoas = 20

Cuando iba al parque

Cuando iba a ver al frutero

Cuando los reyes me trajeron la moto eléctrica

Cuando todos los viernes iba al aeropuerto a buscar a mi padre

Cuando nos mudamos por primera vez

Cuando empecé a ir a la guardería

Cuando tuve a la cuidadora

Cuando empecé el colegio

Cuando los reyes me trajeron el tren eléctrico

Cuando volvemos a mudarnos

Cuando empecé en el nuevo colegio

Cuando me regalaron el perro

Cuando me gustó por primera vez una chica

Cuando pasé al instituto

Cuando tuve la primera novia

Cuando fuí a Italia de viaje de fin de curso

Cuando pasé a bachillerato

Cuando repetí 2º de bachillerato

Cuando aprobé Selectividad

Cuando empecé la universidad

Nalita (23 años)

Nº de etapas = 30

Cuando era pequeña

Cuando me cambiaron de colegio

Cuando me ingresaron en el hospital

Cuando tuve bulimia

Cuando me enamoré de mi profesor

Para aprobar en el colegio

Para aprender  a conducir

Para conservar mi amiga

Cuando tuve mi primer novio (1º)

Cuando murió mi abuela

Cuando murió mi tío

Cuando murió mi padre

Para aprobar la selectividad

Para matricularme en Económicas

Cuando me cambié a Psicología

Cuando conocí a mi novio (2º)

Cuando sus padres no me querían

Cuando decoramos el piso

Cuando me plantee ir a vivir a Valencia

Cuando mi madre se lió con mi novio (1º)

Cuando empecé el Master

Para aprender a ser una buena psicóloga

Cuando atropellaron a mi gato y le operaron

Para salvar a mi gato

Para defender a mi tía

Cuando decidí dejar a mi novio (2º)

Cuando me compré el coche

Cuando recogí a gatos y perros de la calle para protegerlos

Cuando mi madre se fue de casa, a vivir con mi novio

Cuando tuve que empezar a trabajar

La media es de 11.8 secuencias autobiográficas por protocolo. Este dato nos lleva a plantearnos las siguientes hipótesis:

1. ¿La edad y las etapas autobiográficas correlacionan de forma inversa?, ¿a más edad menos etapas?.

2. ¿La intensidad de los recuerdos durante la juventud no deja que sean excluidos del guión autobiográfico?

3. ¿La brevedad de la experiencia permite autobiografías de detalle?

C:\yodigital\queteapetecehoy

 

 

san-jose-1875.jpgEl Condado de Santa Clara, en California, se despliega a lo largo de la orilla suroeste de la Bahía de San Francisco. El Pueblo de San José de Guadalupe, fundado en 1777, es hoy su capital –San José–, además de la población hispana más antigua de California y su primera capital.  Santa Clara fue siempre un fértil y soleado valle, que proveía de suministros agrícolas a los destacamentos militares cercanos.

 

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El Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto –más conocido como Xerox PARC–, en Santa Clara, lleva desde 1970 cosechando contribuciones al desarrollo de las nuevas tecnologías que tanto han cambiado nuestras vidas como la interfaz gráfica de usuario (GUI), merced a la cual ya no tenemos que entendernos con el ordenador introduciendo comandos en una pantalla negra –como con aquel inquietante C:\ de MSDOS–, sino que podemos pulsar y manipular iconos, ventanas y áreas de trabajo, o el propio ratón con el que hacemos todo eso. Sólo un año después, en 1971, un periodista acuñaría la expresión Silicon Valley para describir la formidable proliferación de empresas relacionadas con la fabricación de circuitos integrados y computadoras que había conocido el valle de Santa Clara.

 Hace unas semanas, los ingenieros de PARC informaron de que, en colaboración con Dai Nippon Printing, han desarrollado un software capaz de hacer llegar a nuestro teléfono móvil recomendaciones de tiendas, restaurantes o actividades de ocio adaptadas al lugar en qué nos encontramos, la fecha y la hora, y nuestros gustos personales. Del invento, bautizado como Magitti, se ha hecho eco recientemente la prestigiosa revista electrónica de ciencia, tecnología, sociedad y cultura Tendencias21.

Cuando Magitti esté en nuestros teléfonos móviles, se convertirá en una parte de nuestro yo digital, como ahora lo es la lista de contactos o la agenda. Pero, igual que la mayor parte de las listas de contactos y agendas actuales, su relación con nosotros no será todo lo fluida que desearíamos, o que podemos imaginar.

paseando-al-yodi.gifLa razón es que Magitti no tiene en cuenta cómo me siento, si estoy trabajando o dando una vuelta, si estoy con compañeros de trabajo o con mi jefe, o con unos viejos amigos de la Universidad, si he conseguido o no acabar el proyecto al que llevo toda la semana dando vueltas, qué opinan de ese restaurante o de esa película mis amigos –pero sólo aquellos de cuyos gustos me fío–, o, aunque esté en casa o en un café, cuál de mis identidades en cuál de los metaversos que suelo transitar es la que prima en este momento –si soy el reputado empresario o el rey de los trasgos. Si Magitti supiera todo eso, podría hacernos sugerencias mucho más –digamos–  sugerentes, o podría incluso sospechar cuándo no tengo ganas de recibir sugerencias. Todo eso, y un buen número de cosas más, es lo que está preparado para incorporar el sistema de gestión de conocimiento autobiográfico, emocional y social del Yo Digital.

 

Cuéntame tu vida 1

 

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Como ya se ha comentado en otras entradas de Mi vida en la red, uno de los requisitos de la memoria humana es la organización temporal de la información en secuencias tematizadas CUANDO/PARA que van configurando una narración autobiográfica. El Yo Digital ofrece este patrón de organización y, a su vez, puede hacerlo emerger.

Vamos a simular el arranque de esta dinámica cognitiva a realizar de manera conjunta entre el usuario y su recién estrenado Yo Digital a través de un estudio piloto realizado con 51 estudiantes de Psicología del Centro Universitario Cardenal Cisneros, de edades comprendidas entre los 17 y los 27 años.

 

Hola, soy tu Yo Digital. Antes de emprender nuestra aventura mental conjunta, me gustaría conocerte. Cuéntame tu vida.

Para que yo te entienda, me la tienes que contar así:

- Selecciona los momentos más importantes de tu vida

- Ponles un título encabezado por CUANDO o por PARA (por ejemplo: "Cuando estaba en el colegio", "Para aprobar la selectividad")  

Tienes que saber que yo también me he esforzado mucho para que nos podamos entender con facilidad. Te cuento algunas cosas que puedes hacer:

- Saltarte las fechas exactas. Es tu vida y la puedes organizar como quieras

- No importa si algunos momentos biográficos se solapan en el tiempo

- Establecer una jerarquía incluyendo unos momentos biográficos dentro de otros 

¡Adelante!. Este va a ser el comienzo de una nueva y prometedora amistad.

 

A continuación mostramos algunos de los protocolos obtenidos:

Miki, 22 años, mujer

Cuando iba al colegio de pequeña

Cuando conocí a una amiga

Cuando estaba en Cullera

Cuando salía por la noche con mis amigos en Cullera

Cuando estaba en la ESO

Para sacarme el BACHILLER

Para sacarme la SELECTIVIDAD

Cuando conocí a mi novio

Cuando tenía a mi gato

Cuando empecé a salir de noche

Cuando empecé Psicología

En este protocolo se puede apreciar tanto la mezcla de CUANDOS y PARAS como el solapamiento temporal ("Cuando estaba en Cullera" y "Cuando salía por la noche en Cullera").

Libra, 23 años, mujer

Cuando vivía en Fuencaliente

Cuando vivía en Picón

Cuando era amiga de ….

Cuando iba al colegio de Ciudad Real

Cuando vine a Madrid

Para estudiar Psicología

Para salir de mi casa

Cuando estaba en la residencia

Cuando me fuí a vivir sola

Para sacarme el carnet de conducir

Cuando estaba en 4º

Cuando salía con …

Cuando me fuí a vivir sola

Para salir de un mal momento  

Cuando escribía relatos

Cuando era amiga de…

Para ir al colegio

 

En este segundo protocolo puede apreciarse como unos períodos cronológicos incluyen a otros.

En una próxima entrada se ofrecerá un análisis detallado de los resultados obtenidos.

Once upon a time…

… Exisitió un fabuloso reino conocido por el nombre de Britannia. ¿Cómo, que no has oído hablar de él? Pues sigue leyendo, amig@ mío.britannia-ultima.jpg

Edificado sobre las ruinas del extinto mundo de Sosaria, Britannia pronto se convirtió en una tierra de alianzas e intrigas donde artesanos, pensadores y artistas se las veían a diario con piratas, magos, demonios y paladines, en cientos de batallas tan estratégicas como cruentas que… ¿Que por qué te cuento todo esto?

Pues porque voy a presentarte al hombre más poderoso de aquél mítico reino, cuya regencia asumió tras derrotar en combate al maligno hechicero Mondain y su vástago Exodus: LORD BRITISH

O lo que es lo mismo, la identidad virtual de Richard Garriott (Cambridge, 1961), programador, diseñador de juegos, fundador de Origin Systems, y futuro turista espacial en octubre de 2008

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En el mundo analógico, Garriott -hijo del científico y astronauta Owen K. Garriott- comenzó su andadura tecnológica programando juegos de fantasía en el instituto (Clear Creek High School, en Texas, USA), que dejaba probar gratuitamente a sus compañeros. Cuenta la leyenda que fue precisamente allí donde unos compañeros de curso superior le pusieron el sobrenombre de Lord British, a causa de su acento británico… aunque hay versiones para todos los gustos. ¡Y no es para menos!

Sea como fuere, en 1980 Richard Garriott publica Akalabeth , su primer juego (cuyos beneficios, por cierto, le sirven para financiarse la Universidad), dentro del cual usa esporádicamente la identidad de Lord British.

La entidad de dicho personaje se consolida a lo largo de la saga de juegos Ultima (desde 1981 hasta la actualidad) alcanzando su punto de inflexión en 1995, cuando un equipo de desarrolladores compuesto por Starr Long, Rick Delashmit, Raph Koster y el propio Garriott se embarca en la programación de una de las fantasías del gobernador de Britannia: reunir a miles de personas en un mundo virtual de espada y brujería. Este universo digital se llamó Ultima Online [UO], vio la luz en 1996, y a día de hoy figura en el libro Guiness de los records por ser el MMORPG que más tiempo ha estado online de la historia de Internet.

lord_british-1.jpgEl elemento que justifica dedicar una entrada de este blog a Richard Garriott/Lord British es que investido de esta identidad virtual, Garriott desempeña un papel fundamental en numerosas instituciones de las distintas versiones de Ultima, de tal manera que muchas tramas secundarias giran en torno a sus aventuras, o sus proyectos de trabajos públicos.

lb_head.jpg Así por ejemplo, el 8 de agosto de 1997, un personaje jugador de UO causó un terremoto digital en el metaverso MMORPG al asesinar a Lord British. Su acción no sólo supuso el primer "magnicidio" virtual de la Historia, sino que sentó un precedente en este metaverso, demostrando que el reto de dar muerte al gobernador de Britannia, presente a lo largo de la saga, quedaba al alcance de los jugadores. Todo un elogio para la identidad digital de Richard Garriott, qué duda cabe.

Sin embargo, este cruce de identidades virtuales y analógicas no termina aquí, sino que se extiende al mundo de interacciones físicas que llamamos "vida real".

No hay más que desplazarse hasta Austin (Texas), y echar una ojeada al singular edificio que se eleva en la cima de una colina próxima a la ciudad. Su nombre es Britannia Manor, y alberga una de las casas encantadas más famosas y mejor construidas del país. britannia-manor.JPG

Hasta 1995, en Britannia Manor -que, coincidencias del destino, comparte nombre con el castillo de Lord British en UO- se celebraba una macro-fiesta gratuita por Halloween.

Tras muchas horas de paciente espera para conseguir los pases generosamente concedidos por el dueño de la propiedad, las personas que accedían a su interior se sumergían en una experiencia total de rol en vivo. Ambientada en la época medieval, los jugadores tenían que seguir pistas, descifrar misterios y sortear peligros, hasta el punto de que no era extraño que los equipos "perdieran" miembros en las pruebas de remo, tiro con arco o escalada a los que se enfrentaban para escapar de las trampas y redes de pasadizos secretos de la casa. Claro que también podían tener suerte, y acceder a la habitación secreta donde su propietario conserva sus posesiones más valiosa: fósiles de dinosaurio, un ataúd con un esqueleto humano, o un auténtico kit del siglo XVI para cazar vampiros.

¿Cómo, que no te he dicho quién es el señor de tan estrafalarios dominios? Pues ni más ni menos que un tal Richard Garriott, a quien todos conocen como… LORD BRITISH

La muerte del yo digital

El mundo que habita el yo digital es, hoy por hoy, un enjambre de autorretratos. Asistimos –no sin cierta perplejidad– al afán de miles, de millones de nuestros congéneres por revelarnos sus pensamientos, las músicas que les conmueven, los detalles, enternecedores o anodinos, de su quehacer cotidiano, los rincones de su ciudad donde su corazón descansa, o los heroicos o lúgubres avatares de su imaginación. Más pronto o más tarde –pensamos– esa turbamulta se asentará; las facetas dispersas de cada yo digital se engranarán en una estructura cuyo esqueleto tratamos de dilucidar.

En un bellísimo ensayo sobre los orígenes del retrato en la pintura occidental, Tzvetan Todorov (2001) relata la escalofriante naturaleza de algunos de los vestigios más antiguos de nuestra práctica retratística. Bajo la dominación romana, los habitantes de la provincia de Egipto –muchos de ellos colonos griegos– acomodaron a sus ancestrales creencias algunas de las costumbres de los pueblos a los que acogían –entre ellas, la tradición helenística del retrato. En ciudades como Fayum, al suroeste de El Cairo, cientos de retratos pintados sobre tela con pigmentos mezclados con cera caliente se cosieron a los lienzos que envolvían el cadáver o se adhirieron a las tablas del sarcófago. Sabemos que estos retratos al encausto se pintaban en vida –lo hacían por lo general pintores de origen griego, que, aunque pusieran cierto empeño en la verosimilitud, recurrían con frecuencia a patrones fijos, que mudaban levemente para semejar los rasgos del modelo– ; lo sabemos porque la tela del retrato suele ser más antigua que la de la momia, y la edad del difunto mayor que la que muestra el retrato. Después, como recoge Herodoto, cuando llega la muerte, “los familiares se quedan con el cuerpo y encargan un cofre de madera, tallado a semejanza de la forma humana, en el que lo meten; y conservan ese valioso cofre en una cámara funeraria, donde lo colocan en posición vertical, pegado a la pared”. Así, “el padre o la madre –nos dice Todorov– observan a sus familiares vivos cada vez que cruzan la entrada o desde una alacena”. Sólo más tarde, “cuando se desdibuja la memoria de los difuntos, cuando acaso han muerto todos los que lo conocían, […] entierran las viejas momias de cualquier manera, en fosas comunes, como si quisieran deshacerse de ellas”. Naturalmente, cuando encargaban sus retratos, los egipcios debían de saber que estos “los acompañarían y los representarían en el más allá, después de su muerte”. Sus ojos, casi siempre, nos miran: clavan en nosotros lo que Jean Christophe Bailly (1997) ha dado en bautizar como “la llamada muda”.

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Desprovistas de la querencia egipcia por la preservación de los restos mortuorios, algunas de estas costumbres perviven de una manera u otra en nuestros días. Las casas de nuestros mayores, cuando menos, suelen estar habitadas también por los retratos de los que se fueron. Pero en la hora en que el retrato pueda estar acompañado de las músicas que conmovieron a quienes nos faltan, de sus pensamientos, de las imágenes de los lugares donde fue feliz o de cualquier instante perdido de sus rutinas diarias, en la hora en que podamos ponernos en la piel de los personajes que quiso ser y recorrer los lugares mágicos o vulgares que recorría, cuando podamos incluso escuchar en su voz su consuelo si algo nos aflige, o preguntarles si en esta o aquella encrucijada estamos eligiendo el camino por el que ellos nos habrían llevado de la mano, entonces, en esa hora, ¿querremos hacerlo? Cuando, como los pobladores de Fayum, entendamos que nuestros autorretratos habrán de cumplir ese propósito después de nuestra muerte, ¿cambiará nuestro modo de trazarlos? Empezamos a vislumbrar los múltiples sentidos en que la digitalización del yo transformará –enriquecerá, alborotará, espesará… – nuestra manera de vivir, pero acaso nos sea aún más difícil intuir de qué forma quedará trastocada, también, nuestra manera de morir.

Referencias:

Bailly, J.C. 1997. La llamada muda. Ensayo sobre los retratos de El Fayum. Traducción de A. Ruiz de Samaniego. Tres Cantos: Akal, 2001.

Todorov, T. 2001. Elogio del individuo. Ensayo sobre la pintura flamenca del Renacimiento. Traducción de N. Sobregués. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2006.