SOPA, PIPA, Megaupload y otras lindezas

Mis primeros días en la universidad fueron desconcertantes. Allí nadie compartía nada, y se rezumaba un espíritu de competitividad que no había vivido hasta entonces. A la primera que perdí una clase y pedí los apuntes de la misma me encontré con excusas peregrinas, había clanes que se guardaban sitios entre ellos,  y me sentía un bicho raro entre bichos más raros todavía.
Luego todo fue cambiando poco a poco. Bien es cierto que aun recuerdo compañeros que teniéndolo todo, PC propio, libros oficiales, … jamás compartieron nada y compañeros que ofrecieron todo sin esperar nada a cambio. Luego acabamos la carrera y mantengo contacto con muchos de mis colegas en la vida profesional.
Entretanto y sin esperarlo se fue desarrollando la red. Y curiosamente hemos ido aprendiendo a colaborar sin esperar nada a cambio y sin que nadie nos obligase a cooperar. Compartiendo canciones y películas, (Gran pecado), comentarios en los artículos de los periódicos, en los blogs, aportaciones en la wikipedia,… Es decir compartiendo y creando cultura. Bien es cierto que como todo en la vida, hay quienes sólo recogen y apenas aportan, pero estamos en este camino, y es imparable.


Ahora nos toca la SOPA, según la cual los americanos podrán ser jueces de la red, más de lo que aun lo son.  ¿Defendiendo su poderosa industria de creación de contenidos? También. Pero y ¿los conceptos que hemos ido asimilando en este tiempo? Y  ¿si aplicamos esta problemática a mi Yo Digital? pues resulta que siempre aparece  lo bueno asociado a compartir, y lo exclusivo, el comprar para uso y disfrute de uno mismo, no tanto. Si no comparar las frases comprar/compartir cultura, emociones, información, contenidos, y lo que se os ocurra…
Aun recuerdo de la universidad aquellos profesores que editaban su libro, que sólo era vendido entre los alumnos de su curso, para obtener unas ganancias extras mediante un público cautivo. Yo no siempre pude comprar aquellos libros, y desde luego siempre estuve en contra de este modelo de negocio por principio. De la misma forma que ahora que puedo permitírmelo tampoco estoy de acuerdo con pagar, microcomprar, todo aquello que otros si queremos compartir. Porque aunque yo si pueda ahora, hay muchos más que no pueden, y no debemos excluir de la cultura, del ocio y de la red a nadie simplemente por motivos económicos. Aun sigo pensando que el acceso a toda forma de cultura debiera ser un derecho universal, desde un estudio sobre la teoría de la relatividad hasta una película de Indiana Jones. 
La solución el tiempo nos la dará, pero no será la SOPA ni ninguna ley similar, y al igual que se extinguieron los dinosaurios se extinguirán los profesores que editan su libro, y las mega industrias que quieran tener cautivos y controlados sus contenidos sin que se compartan libremente.
Por cierto, con independencia del poder adquisitivo de quienes compartían o no en la universidad, me parece percibir, y es una intuición, que quienes compartían entonces  son ahora más felices, igual tenían predisposición a ello.
(Bueno la próxima semana seguiré con el contenido normal del blog pero esta semana tocaba SOPA)

La motivación, ¿puede ser digital?

Arghhhh, me desperezo, me despierto de estas vacaciones navideñas con unos kilillos de más y muy pocas ganas de comenzar el nuevo año laboral. Así que lo primero que se me ha ocurrido ha sido leer un artículo sobre las claves de la motivación. Después mientras lo digería y me preguntaba por qué hago lo que hago, que me gustaría hacer y cómo debería motivarme he tenido una idea genial. Este año no me pondré objetivos, se los pondré a mi Yo Digital.
Así dicho puede ser parecer una tontería, pero déjame explicarme. En primer lugar es una cuestión de coherencia. ¿No estoy abogando a favor del  Yo digital?, ¿no tenemos todos una componente digital cada vez mayor? dependencia del móvil, fotos guardadas en nuestro pc, en la nube, nuestras finanzas en la banca electrónica, nuestros amigos en las redes sociales, nuestra memoria en la wikipedia, y algunos hasta nuestras disertaciones en un blog… Si es así no voy  mal desencaminado.
Pero vayamos más allá. Poner objetivos a mi yo digital tiene una ventaja inicial y obvia, estos objetivos son fácilmente medibles, y por tanto controlables. Por ejemplo cada vez que corro, nado o me peso y lo anoto en una hoja de cálculo tengo el control inmediato de mi evolución física. Además para esto existen multitud de programas gratis que te ayudan, yo últimamente me apoyo en sportypal con mi móvil.
Pero al margen de esta obviedad si profundizo más puede que alcance una mayor ventaja al definir los objetivos de mi yo digital. Las áreas de motivación clásica caen en la clasificación de logro, poder o afiliación. Logro como la  necesidad de mejorar día a día, poder como impulso para ser superior a nuestros congéneres y afiliación para anteponer nuestra necesidad de querer y ser querido. Estos tres motores de la motivación están en nuestro subconsciente y por ende no siempre somos conocedores de ellos. Con ellos nos formamos una motivación implícita y subconsciente, luego está la motivación explicita, aquella que nos imponen el resto, lo que yo creo que esperan de mi, e incluso lo que yo creo que espero de mi. De aquí saldrán los objetivos de mi Yo Digital.
Al parecer se tiene un mayor grado de éxito si la motivación explicita coincide con nuestra motivación implícita, si los motores ajenos de motivación, en cuanto a logro, afiliación y poder, están alineados con nuestra forma subconsciente de ser. Es por ello que al menos este año voy a pensar en unos objetivos para mi Yo Digital más alineados con el yo subconsciente que creo ser. A ver si organizándolos consigo tener más éxito que estos años de crisis.
Una vez superada esta fase solo me quedará enunciar estos objetivos para mi Yo Digital, aunque esto será fácil, puesto que todo se hace en el plano digital o al menos tiene un reflejo en él. Y si no pensar como controlamos nuestras finanzas, como guardamos nuestros recuerdos, o incluso como podemos buscar una pareja sentimental.
Mientras pensaba en ello, y me autoanalizaba digitalmente he pensado en los twitter, y facebooks, de mis conocidos en redes digitales, qué fácilmente identificables son los que se mueven por motivos  de afiliación, más difíciles de identificar son los que están motivados por un afán de logro, y que claros están los que están guiados por el poder. ¿O no?



Mi yo digital vivirá en la nube

Asumámoslo, Bill Gates se retiró y Steve Jobs ha muerto. Uno popularizó, vulgarizó, el PC, el otro sublimó el resto de dispositivos, ipod, tablet y sobre todos iphones a las altas más altas cotas de exquisitez. Gracias a ambos hemos visto al tendero de la esquina tecleando nuestra cuenta en una pantalla táctil y a la Sra María enseñándonos las fotos de sus nietos en un iPhone. Pero ahora no se vislumbra ningún nuevo dispositivo disruptivo.  (Evidentemente si se adivinase a no sería rompedor) Pero eso sí todos hablamos, consciente o inconscientemente de la nube. En esta época de crisis, ¿sólo nos queda la nube?
Posteriores a Bill y Steve, a la vez que coetáneos con ellos están las compañías que nacieron y viven en y desde la nube. Google la más significativa, y aunque apuesta significativamente por los androids no creo que sea capaz de crear ningún dispositivo con el glamour de difunto Steve. Pero no importa, todos sabemos ya que el futuro está en la nube. Y dentro de unos ciclos más de nuestra CPU colectiva (un año o dos) puede que no importe tanto el dispositivo con el que accedamos a la nube, como el contenido que tengamos ella.
Evidentemente es bueno tener grandes autopistas y más agradable conducir un ferrari que un utilitario. Pero lo importante es viajar. Poco a poco las Telco construirán esas autopistas y todos tendremos un coche. O no. Hoy en día para viajar sirve cualquier coche, pero se farda más con unos que con otros. Igualmente se farda más con un iphone/android que con un android/Iphone. Bueno va en gustos, pero sólo sirven para acceder a la nube. Ah y para hablar, se me olvidaba.
Incluso en el caso de apareciese ese dispositivo rompedor sería para facilitarnos el acceso a la nube. Sigo teniendo mis esperanzas en el grafeno, en la computación cuántica, y en los derivados que pueden crear. Hace tres o cuatro décadas, todas las pelis de ciencia ficción cuando hablaban de los 2000s pintaban el futuro con coches voladores. Igual no se han construido porque no es a esas nubes a las que queremos ir.
Y mientras tanto, como será mi yo digital en la nube. Pues tengo clara una cosa. Mi memoria, mis recuerdos será fácilmente transportable a la nube. Seguramente todos tarde o temprano subamos nuestras fotos, películas, libros, … a la nube. No me queda duda que será un servicio a no muy alto precio que nos será ofertado. Si algo ha bajado hoy en día es el coste de almacenamiento. Cada día cuestan menos las memorias y cada vez se gestionan mejor. Poco a poco nos convenceremos que las fotos están más seguras en la nube, que en CDs, USBs, o en próximo PC a punto de perderse, romperse, ….¿darán gratis este servicio las Telcos? Si, por ejemplo Movistar tiene el Terabox. ¿Pero estaremos dispuestos a no cambiar de compañía solo por el hecho de no poder migrar nuestros recuerdos?
Y nuestras relaciones, amistades, y distintas personalidades/identidades que mantenemos en la red. Bueno, eso es más difícil. Hoy por hoy están en Facebook, quizá pasado mañana en google+, y ayer estuvieron en MSN, pero aun no existe un yo digital que gestionen nuestras distintas instancias en las redes sociales. Es un problema que no se sabe resolver pero para eso estamos aquí.
Y nuestro yo digital en la nube será gratis. Pues no, todo tiene un precio y aunque barato tendremos que pagar. Supongo que pagaremos por almacenar seguramente nuestros recuerdos, porque es un problema que las grandes compañías saben vender ( Google, Amazon, …), y a nosotros nos interesa estar seguros de que no se pierden. En cuanto a nuestras relaciones seguirán durante bastante tiempo en las redes sociales, gratis por supuesto.
Yo mientras tanto intentaré gastarme lo mínimo en dispositivos glamurosos y programas con licencia propietaria, iphones, u Offices de Microsoft, puesto que lo importante estará en el viaje y no en el vehículo.

Mi Yo digital, mi Yo digital laboral y mi Yo.

Se habla de la conciliación de la vida laboral y personal, y se considera algo muy bueno, pero que hay de la conciliación de mi yo digital laboral con mi yo digital íntimo. A qué me refiero. Pues a las facilidades/dificultades que todos tenemos para conmutar a mis distintos Yoes digitales.

En la intimidad de casa no tenemos ningún problema para acceder a la red con nuestros Yoes Laborales. Prácticamente todas las empresas permiten el acceso a las intranet corporativas para que, una vez salvados los requisitos de seguridad, nos sintamos como en el trabajo. (Incluso según veremos mucho mejor)
Pero y en la oficina, ¿qué facilidades tenemos para acceder con nuestros Yoes Digitales íntimos?
Pues ya no es lo mismo. Algunas empresas filtran aquellas direcciones de portales con contenido pornográfico y apuestas, … (bueno), otras impiden el acceso a determinadas redes sociales, Facebook, MSN, …  E incluso, las hay que no permiten el acceso a servidores de correo web como el gmail para evitar fugas de información.
Pero si tenemos la suerte de no estar en ninguno de esos casos, probablemente lo que más coarte nuestro Yo Digital íntimo en la empresa sea el estilo de oficina en sí,  dado que últimamente lo que más se lleva es el estilo de espacios abiertos, donde la intimidad de la pantalla del trabajador es limitada. Pero curiosamente incluso para el trabajo, para el Yo Digital Laboral, estos entornos disminuyen la productividad del trabajador.
Estudios de Alexander Haslam  y Craig Knight en la Journal of Experimental Psycology desvelan que:
Un entorno de trabajo atractivo aumenta la productividad, pero además si la oficina estaba decorada se trabajaba un 15 % más deprisa sin errores. La productividad y el bienestar aumentaba aun más, el 30 %, si la oficina estaba personalizada por el propio usuario.
Además del diseño y configuración afectan otros aspectos como la acústica. Percibir ruidos vocales irrelevantes desciende los grados de concentración en la lectura, memorización de números y sensación de bienestar.
Pero probablemente lo peor, al menos para mí, son aquellos lugares donde se percibe que el jefe puede vigilar controlar el puesto de trabajo. Entornos panópticos. Los mismos estudios demuestran que a mayor sensación de control menor capacidad del trabajador para concentrarse.
Evidentemente en entornos de este tipo, qué capacidad se tiene de en un descanso conmutar a tu yo digital íntimo, consultar lo que escribe tu chica en facebook, o incluso ver tu cuenta bancaria sin sentir la sensación de que como te vean, piensen que estas vagueando y perdiendo el tiempo.
Yo creo que como en el mus hay que perder un poco del tiempo en causas menores para ser más productivo en los momentos importantes. También que yo como persona tengo una vida interior, y un yo digital que enriquece a mi entorno, y que las empresas deberían valorar como un activo importante, en lugar de atajarlo como un cáncer.  Evidentemente no sería de recibo que todos los días un 80 % del tiempo el trabajador estuviese conectado a su red social  pero los seres humanos somos capaces de contagiar nuestro estados de ánimo: humor, pero también la creatividad, satisfacción y productividad (Ver post anteriores en este blog ). Quizá gracias a estos factores las empresas punto como de los 90s fueran más productivas además estoy muy de acuerdo con Colón que dijo algo así como: Encuentra la felicidad en el trabajo o nunca serás feliz. Claro que estas políticas de ahorro y espacio abiertos en las oficinas no están pensadas para favorecer estos conceptos.

Diferencias entre el mundo digital y biológico. Seguir aprendiendo.

Ando buscando diferencias entre el mundo digital y sus interacciones, mi yo digital, y mi yo biológico y sus formas de comunicación. Especialmente presto atención en el tintado emocional de los recuerdos, algo innato en cada recuerdo personal que tengo, y algo de lo que adolece cualquier fotografía en los distintos repositorios digitales. Por ejemplo si quisiese rememorar mi primer beso con lengua me vendría a la memoria el montón de sensaciones extrañas y contrapuestas que sentí en la oscuridad de aquel cine. Mientras que en el mundo digital prácticamente me es imposible guardar más allá de la imagen de la foto, el video, o el sonido de la canción, y en el fondo de todo ello, en los casos especialmente emotivos, vale más el envoltorio emocional del recuerdo que la imagen en si misma.
Estoy analizando y clasificando las distintas diferencias entre los dos mundos y me asaltan un montón de preguntas. Qué hacer cuando lo tenga claro. ¿Incorporar estas carencias emocionales al mundo digital? O simplemente ser consciente de ellas y seguir aprendiendo a interactuar en un mundo digital siempre extraño. (O al menos que evoluciona mucho más rápidamente que yo).

  • Evidentemente no puedo obviar esta realidad, sería como resistirme en su momento a usar calzado, a pesar de que por generaciones nuestra especie anduvo descalza. Y no sólo por ser moderno, sino porque es útil.
  • Adaptarme sin más a los nuevos usos, pues no. No quiero obviar todo el bagaje emocional con el que he llegado hasta aquí, y que ha debido ser interesante puesto que me considero relativamente feliz y equilibrado. Zapatos sí, pero sin tacón de aguja.
  • Entonces sólo me queda el remedio de seguir aprendiendo e incorporando en lo posible mis vivencias, ¿Es esto posible?

Al parecer si y no importa tanto ni la edad ni las aptitudes como la voluntad y perseverancia. Lo cual es magnífico puesto que si así fuere nadie estaría excluido de esta evolución. Además El aprendizaje transforma el cerebro (Scholz, Jan y Klein, Miriam). En este artículo de mente y cerebro se detallan diversos experimentos según los cuales las distintas personas sujetas a procesos de aprendizaje, como hacer juegos malabares, al cabo de varias semanas lograban modificar su estructura cerebral, tanto en la materia gris, como en las conexiones entre las distintas neuronas, materia blanca. Estas variaciones se constatan mediante técnicas de tomografía por resonancia magnética.
Y efectivamente, el encéfalo no es una estructura estática sino que se adapta sin cesar a las condiciones del entorno. Además aquellos engrosamientos debido a aprendizajes particulares perduran con el tiempo. Según se revelo mediantes estudios tomográficos a personas que estudiaron piano, aunque con el tiempo dejaron de practicarlo.
Y las nuevas generaciones. Pues tendrán que aprender desde el principio, pues no creo que está musculatura cerebral se trasmita de padres a hijos, lo cual es bueno, así cada cual que aprenda el entorno digital que le toque. Y por el camino espero que no se pierdan habilidades tan antiquísimas como contar cuentos, aunque siempre quedará la solución de leerlos, aunque sea de un blog. Es lo que toca.

Mi yo digital individual vs mi yo digital social

Este fin de semana me decidí a ordenar mis círculos de google+ y según iba pasando por cada grupo, amigos, colegas, familia, familiares,  … iba notando que mi yo digital cambiaba. Es más, en cada uno de ellos me gustaría tener una foto distinta. Y me di cuenta de que me estaba estereotipando según el círculo en el que me encontrarse. Esto es ¿bueno, malo, natural? La verdad es que no me hizo mucha gracia.
Existe la teoría de que muchas veces nuestros éxitos o fracasos se deben no sólo a nuestra capacidad natural sino a las ideas preconcebidas que otros tienen sobre el grupo al que pertenecemos y que estas ideas nos influyen a la hora de comportarnos.
Varios ejemplos:
Sian L. Beilock, de la universidad de Chicago, publicaba en 2007 que si a las estudiantes femeninas se les informaba del estereotipo de que los hombres estaban más dotados para las matemáticas tendían a rendir  peor en este tipo de ejercicios que si no conocían este prejuicio.
Bueno, al menos no todas las características de los estereotipos son para mal. Algunas pueden ayudarnos. Margaret Shih, de la Universidad de Harvard realizó el siguiente experimento con mujeres voluntarias de origen asiático. En una fase se les concienció de su  condición de mujeres, (estereotipo: peores dotadas para las matemáticas) y en otra fase de su condición de asiáticas (Con el estereotipo de que este grupo étnico es superior en las matemáticas). Y en cada caso obtuvieron peor y mejor resultado que la media.
Por ejemplos como estos no me hizo mucha gracia el darme cuenta que me estaba estereotipando digitalmente. Básicamente es un reconocimiento de que mi yo digital, único, individual e individualista se pliega a las ideas preconcebidas del grupo en el que me ubico. No me importa comportarme según las pautas, lenguaje, chistes y forma de ser de cada grupo en cada momento. Por eso empatizo con cada círculo, pero si me molesta, que las ideas preconcebidas del grupo me condiciones más allá del mismo.
De hecho mi primer login digital, vallekas, fue una reivindicación de que a pesar de muchos prejuicios en contra se podía programar mejor que en Palo Alto, y puede que el manejador de interrupciones que codifiqué también se deba a esta cabezonería. (Por cierto acabaron copiándomelo estos californianos)
También me preocupa la ingente información social que poseen de  nosotros las distintas redes sociales, y el uso que le podrían dar. Por ejemplo en Google o Facebook, no solo van a saber nuestros gustos, que páginas visitamos, que amigos tenemos, sino a que grupo pertenecemos en cada momento. Esto es fundamental para enviarnos el mensaje preciso dependiendo de la situación. Veamos otro estudio:
Penelope Oakes, de la Universidad Nacional Australiana, sugiere que los estereotipos sociales son flexibles. Así comprobó que un grupo de estudiantes de psicología cambiaba su percepción dependiendo de si se comparaban con estudiantes de ciencias experimentales o de teatro. Dependiendo de con quien se les confrontasen recibían estímulos positivos o negativos al tener que realizar una tarea bien científica bien humanística.
En fin, las redes sociales están aquí y se van a quedar para siempre, y por ahora solo nos queda ser optimistas y pensar que se utilizarán con mesura, respetando nuestra intimidad y nuestros derechos digitales, en muchos casos aun no escritos. O por lo menos concienciarnos de toda la información social que estamos ofreciendo y de los múltiples usos no deseados que se podrían hacer con ella.

 

Mens (Digital) Sana in Corpore (Smartphone) Sano. Mi Yo Digital Deportista.

Tengo que hacer (más) deporte. El deporte es un hábito (como la lectura o como el del monje) y no puedo perderlo. Y que razones me doy habitualmente para vencer mi innata pereza antes de ponerme las zapatillas, el bañador o coger la bici. Pues que perderé algún kilo, que soportaré mejor el estrés, que estaré más bueno (aun) y sobre todo que me disciplinará para ser mejor organizado y resistente ante la multitud de tareas, necesarias y aburridas, tanto en el trabajo como en el hogar.
Pero además resulta que hacer deporte facilita el desarrollo cerebral. ¡!! Esta también sería una buena razón. Aunque siga pensando que la red, y nuestras vivencias virtuales serán las que nos muten y evolucionen nuestra mente resulta que hacer deporte si parece que funciona y nos mejora cerebralmente. Veamos.
Primero, lo dijeron los clásicos. Mens Sana In Corpore Sano, y eso es un punto, pero además resulta que hay estudios que lo corroboran.
Phillip Tomporowsky en 2008, investigador de la universidad de Georgia en Atenas, pública un estudio según el cual los niños con mejores condiciones físicas obtienen un mayor rendimiento escolar.
Marian Diamond de Berkerley tras entrenar a ratas a mediante ejercicio físico y analizar su cerebro comprobó que en general la corteza cerebral responsable de las funciones cognitivas superiores estaba mejor vascularizada y era de mayor grosor.
Esto funciona con humanos? Ana Pereira de la universidad de Columbia en Nueva York estudió a un grupo de voluntarios de entre 21 y 45 años sin experiencia en practicar ejercicio continuado, les sometió a una prueba de memoria y a una imagen tomográfica mediante escáner, a hacer ejercicio y al finalizar el programa también se comprobó un aumento en la vascularización del hipocampo y mejores puntuaciones en los test.
Y mi Yo Digital qué? dormitando en el PC. Vamos levántate y corre le dije. Estoy intentando unir los dos mundos el virtual y el físico a ver si consigo una realimentación positiva entre ambos, y ahora corro con mi Smartphone, que me registra con el GPS cada carrera, que es capaz de comparar el rendimiento de cada día con los anteriores, y que me ha creado el gusanillo de ver como he mejorado o empeorado cada día analíticamente, con cifras y datos. Como decimos cuando tratamos los problemas de calidad, “lo que no se mide no se puede mejorar” y definitivamente con un Smartphone puedes medirlo casi todo. Y además existen multitud de programas que lo hacen hasta divertido. Lo que no consigo es volverme un deportista 2.0 y publicar, compartir, mis cronos con la red. Al menos mientras sean tan malos.
La verdad es que he logrado dar un impulso a mi actividad física, (No aun a mis marcas, ni a mi silueta) y tampoco sé si he  logrado aumentar el grosor o la  capilarización de mi cortex cerebral. Ahora me queda la inversa.
Vinoth Ranganathan, de la Clínica Clevenlan, Ohio, invitó a 30 adultos a imaginarse con la mayor intensidad posible que doblaban su dedo menique, así durante 15 minutos, cinco días a la semana durante doce semanas. Y al final el dedo menique de estos atletas mentales había aumentado un 35 % su fuerza muscular.
Veré como puedo programar a mi Yo Digital, con Smartphone o sin él, para que haga deporte él sólo, virtualmente, y que  repercuta en mi Mente y Cuerpo físico.

La red nos hará iguales ?????

Pues creo y espero que no, porque creo que en la diversidad está la solución. ¿Pero es qué somos diferentes? Muchos pensamos en la web X.0 como un catalizador e igualador de oportunidades. ¿La red nos homogeniza? Al menos difunde y democratiza el acceso a la información. Pero ¿nos hará iguales?, ¿Somos ahora diferentes? Pues parece que somos más diferentes de lo que pensamos, globalmente hablando. Tengo un amigo colega de la universidad, trabajando en una multinacional china en su sede de Madrid, y no le cabe la menor duda.
Estudiando  el funcionamiento del cerebro se ha comprobado que además de la herencia genética, y su morfología biológica particular tiene especial influencia el entorno socio cultural en que se haya desarrollado. Hasta el extremo de que dependiendo de la cultura se activan de manera diferente las zonas del cerebro que responden a los mismos estímulos.
En este sentido se han desarrolladºo multitud de experimentos entre culturas alejadas geográficamente, como la occidental, europea y americana y la oriental, china. Y los resultados de los experimentos parecen corroborar que efectivamente mientras que el pensamiento occidental tiende a ser analítico el  asiático tiene una componente mayor holística.
Ejemplos de estos experimentos son:
  • Ante una imagen de una taza de té en distintos ambientes a la hora de describir los detalles de la foto, los occidentales memorizaron el objeto de primer plano obviando el entorno. Así ante la misma foto cambiando la cocina del fondo, occidentales no se percataron de  estos cambios mientras que los orientales sí.
  • Curioso me ha parecido también el experimento de agrupar mediante círculos animales y plantas, (y ya me estoy delatando como occidental) En un grupo de Vaca, Mono, Hierba, plátano, los occidentales tendían a unir animales y planta en círculos distintos mientras que orientales resaltaban la conexión, mono-plátano, vaca-hierba.
  • Claro que el experimento que más me impresionó fue el de Ying Zhu de la universidad de Pekín en 2006. Él se preguntaba si el concepto de sí mismo chino difería del de los estudiantes occidentales. Para ello reclutó voluntarios tanto en Pekín como en Nueva York y valorando diversos adjetivos debían relacionarlos consigo mismo, con su madre, o con un personaje ajeno. (En su momento Bill Clinton y el jefe del estado chino Rongji Zhu). En este experimento se realizó un escáner cerebral.
La actividad cerebral en ambos conjuntos de individuos se incrementó en las mismas áreas cerebrales cuando se referían a sí mismo. (Corteza pre frontal media y corteza cingular anterior) cosa que no sucedía cuando se referían o a Clinton o a Zhu. Sin embargo cuando se referían a la madre, occidentales tendían a reflejarla más como un extraño, mientras que orientales activaban las mismas zonas que cuando se referían al yo propio.
¿Y en las redes sociales como funcionaríamos los distintos Yoes digitales de las distintas culturas?¿Nos volveríamos más homogéneos? En realidad es una pregunta de ciencia ficción, pues aún queda un largo recorrido. (De hecho Facebook sigue vetado en China) y los impedimentos lingüísticos son todavía infranqueables. Pero al menos creo que es bueno reflexionar de cómo estos aspectos culturales cognitivos no visibles en contraposición a la imagen física o forma de vestir, pueden afectar a la creación y funcionamiento de las redes sociales.

Se acabó el verano

Se acabó el verano, bueno probablemente hace una semana, y comenzará en breve el otoño, siempre más digital que el verano.

Lamentablemente, y para mi bien, veo que en estas vacaciones me he permitido el gran lujo de perder el tiempo, el tiempo digital también. Relajé mis costumbres analógicas, el deporte, la comida, los horarios y las madrugadas. Y mis costumbres digitales también, el blog, mi atención a las redes sociales, y sobre todo a esa lacra incluso anterior a la beta de la web 1.0 que es el e-mail.

Ahora toca volver a recuperar los automatismos vitales un par de semanas más de desconexión y sería irrecuperable, analógica y digitalmente.  Y ¿qué ha pasado esté verano?. La  bolsa se hundió un par de veces, en España se aprobó un cambio constitucional con agosticidad  y yo mientras viendo atardecer en el cabo de trafalgar. Y los agentes digitales seguían trabajando insensibles a esta dolencia estival. Google compra Motorola, (El enemigo ahora es Apple, no el vetusto Microsoft) y ¿Apple? Se retira Steve Jobs!!! Quién me va a presentar ahora la nueva Apple i TV o la nueva obviedad que todos estábamos esperando para mover el cotarro. Porque desde luego si Apple ganó la cotización bursátil que tiene fue gracias a poder prescribir que debía fabricar el resto de la industria, más barato y a coste de una estética que no era Apple. Aunque soy pro Android, no veo un líder en Google capaz de revolucionar los instrumentos que nos hagan evolucionar digitalmente.

Y mientras tanto sigo recuperando esas costumbres perdidas, los horarios, el deporte y cómo no mis distintas relaciones con el yo digital virtual,  los colegas, los amigos, (qué no es lo mismo y así los distingo en el google plus), y en el entorno laboral ese maldito mail, (qué anticuado está esto todavía!) y a recuperarme en las redes sociales y cómo no este blog.

Y en este pesimismo vital que me produce abandonar esta vida relajada me planteo la duda: No era la revolución digital la que nos haría aprovechar mejor nuestras capacidades cognitivas. Por  la terrible sospecha de que: es el entorno digital es el que nos circunscribe a nuestra realidad cognitiva, los medios económicos los que nos limitan el acceso al mundo digital, y sobre todo nuestras ganas de seguir en la brecha la que nos hacen quedarnos en postura de confort.

En fin ya llegará el otoño y me seguiré poniendo a punto, y echando alguna que otra quiniela por si cuela y me puedo echar a perder.

¡Viva San Fermín! que todo lo ve.

Acabándose el Siglo XX tuve la suerte de asistir a una charla en el Instituto de Empresa donde el ponente comenzó la misma, con voz de niño diciendo: “Abuelo, es verdad que cuando eras joven los teléfonos estaban atados a la pared, y sólo servían para hablar”. A más de un comienzo impactante para aquella época donde los móviles sólo tenían sms fue anticipando un motón de adelantos y lamento enormemente no acordarme de su nombre. (Para uno que acierta)
Ayer cenando con mis amigos pensaba en la razón que tenía y la vigencia que tiene aún su predicción. De hecho mucha gente sigue concibiendo el mundo digital frente a la pantalla de un ordenador, que si bien, ya no está atado por un cable lo está a la cobertura wifi del hogar. (Y además algún colega me confesaba que sólo quería el móvil para hablar!!!)
Probablemente la mejor forma de predecir el futuro de manera continuista es mirar como era antes, como es ahora, y multiplicar por diez como será mañana.  Por ejemplo, en el 82 acabándose en mundial de fútbol y estando España ya eliminada, (esto también ha cambiado) mi amigo Gerardo, su vespa y yo nos fuimos a vivir los San Fermines.

Evidentemente ni había móviles ni se los esperaba, (fíjate que ya no pienso en internet sino en el móvil), y por ende ni cámara de fotos, ni red social a cuestas, ni un montón de anexos al smartphone que sólo mirando atrás y con esta perspectiva podemos descubrir. No me cabe duda viendo el encierro todas las mañanas que mis San Fermines de entonces, como las golondrinas de Becquer, esos si no volverán. Por ejemplo:

Al cuarto de hora de llegar a Pamplona le deje la cartera a mi colega, (más responsable que yo) y a la media hora nos perdimos. (Nos encontramos cuatro días después)

Evidentemente hoy le hubiese podido dejar la cartera pero jamás el móvil, y hubiésemos estado perdidos el tiempo de llamarnos y quedar en cualquier lugar.

Mis recuerdos, los tengo totalmente distorsionados, creo que no he pasado más frío en mi vida, sobre todo al despertarme en el parque mirando a la ciudadela, pero aun así son todos intensos y guardo cantidad de imágenes en mi memoria, gente pintoresca (allí vi el primer piel roja, y tenía la piel roja de verdad),  conocí a gente increíble y viví situaciones irrepetibles.

En los San Fermines actuales  tendría un montón de fotos que no podría distorsionar para bien, como hago con mis recuerdos, y probablemente nos serviría a mi amigo Gerardo y a mí para saber lo que realmente hicimos. Hablando del tema tenemos lagunas inmensas.

En el fragor de la fiesta conocí a otra estudiante, era gallega venía con sus colegas de Bilbao, empatizamos intensamente y lamentablemente al acabar los san fermines intercambiamos un par de cartas (no e-mails) y San se acabó. Qué razón tenía en aquella época el Tango: “Dicen que la distancia es el olvido”

En el mundo digital de hoy seguiríamos en contacto, por el móvil, por el WhatsApp, por el Facebook, … nos habríamos olvidado, pero seguro que cuando hubiese ido a Bilbao o ella venido a Madrid, algunas cañas o zuritos habrían caído.

 

Hoy mirando el encierro de los San Fermines he visto al público grabando el encierro con sus móviles, incluso a algún corredor, he supuesto que lo están colgando en youtube, Facebook, etc… y que cuando regresen a sus casas su colegas sabrán más o menos como lo pasaron. Los míos tuvieron que esperar a las fiestas del Carmen en Vallekas a saber cómo nos fue.
Y Hemingway, ¿cómo habría vivido la fiesta en el mundo digital? Una parte del éxito de los San Fermines se le debe a la leyenda de Hemingway, no sé qué pensaría él, pero al menos, después de pasar por Pamplona, donde ya estuvo Hemingway, por la Floridita o la Bodeguita de enmedio en la Habana donde también estuvo él,  e incluso en por mis madriles me queda el consuelo de que al menos estás reflexiones no se las hizo él. (Ya estaba harto de que en estos sitios donde me lo he pasado tan bién él hubiese estado antes, y probablemente pasado mejor, o quizá no, tendría que haber leído su blog)