El tiempo pasará

El tiempo pasa de manera distinta en verano, y el tiempo digital también. No siempre somos conscientes del paso del tiempo, ni de su distinta duración, pero en verano y en vacaciones discurre de manera distinta. Ni más lento ni más rápido, sino todo lo contrario. Y nuestra vida digital, ¿cambia de velocidad?
Lo que si me quedó claro el pasado domingo perdiendo, o ganando, el tiempo, paseando en bici con mi hijo por la montaña, es que mis costumbres digitales han cambiado. Y además están en conjunción con las nuevas tendencias, a saber. Antaño hacía fotos, volvía a casa y las colgaba en mi Yodigital para compartirlas, recordarlas y comentarlas. Era un Yodigital fijo, acorde a los tiempos yla  tecnología, carente de la espontaneidad del directo.

CercedillaAyer sin embargo era un Yodigital móvil. Iba grabando la ruta que hacíamos con el endomondo, (un programa muy impreciso por cierto, al menos en su versión gratuita) y publicando las fotos según pasábamos por algún sitio interesante, o por algún sitio que nos interesaba recordar.
Echaba de menos incluso grabar según pedaleábamos, pero ni soy tan hábil en la bici, ni la tecnología del Smartphone es tan  buena. (Además quién va a tener tiempo para ver videos en un futuro).

Aquí se conjuntaban los dos aspectos fundamentales del YoDigital. El recuerdo, es decir la foto que queríamos recordar, y la relación con otros seres digitales, es decir el comentarlo con quién quisiese verlo en la red.

Aunque la realidad  era que fotografiaba lo que quería que mi hijo recordase, y lo que quería que compartiese con sus amigos de ciudad. Y es que en el fondo un buen padre debe de educar al Yo Digital de su hijo, o no?

En fin,  siempre nos quedará París y un viaje por los pinares.

You must remember this
A kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
As time goes by.


Que viene a decir más o menos:

Debes recordar esto
un beso es sólo un beso, un suspiro es sólo un suspiro.
Las cosas fundamentales suceden
conforme pasa el tiempo.

Información, cuánta en la relación y cuánta en el contenido

El primer proceso para resolver un problema es el análisis, y por eso analizo de vez en cuando las diferencias entre la vida digital virtual, y la real. Existen algunas de bulto y otras de sutiles. Por ejemplo la desaparición de gran parte de la comunicación no verbal en el mundo digital. Expresiones faciales, entonación acorde a gestos, estrechamiento de manos, distancia física entre los dos interlocutores, …. Otra diferencia de la que somos conscientes es el no olvido, lo que está en la red prevalece y lo hace para siempre.  Lo que publiques en la red te perdurará aunque lo borres, pues seguro que alguien lo referenció. (Por ejemplo: Cualquier foto en Facebook estará presente mientras tenga una referencia, aunque tu borres tu cuenta), y quizá no seamos tan consciente de la sutil diferencia de que cuando se vuelva a ver dentro de 10 años se habrá perdido el contexto.
Y puestos a analizar las diferencias también me ha llamado la atención las similitudes entre lo real y virtual, como ésta, de la que no era consciente.

El otro día hablando con el móvil con un amigo decidimos vernos cerca de donde estábamos. En el bar que hacía esquina en una plaza cercana. Sin embargo cuando llegué en lugar de bar había una tienda de animales. En ese momento pensé que en la base de datos de mi cerebro debía cambiar el objeto bar, con sus atributos de raciones, cañas, olor a fritanga,… por el de tienda de animales,  con sus guacamayos, peces, … así de fácil y simple, programación orientada a objetos, suponiendo que la información estaba en el local, pero no. Cuando llegó mi amigo le paso lo mismo, echo de menos el bar y recordamos las conversaciones y vivencias que tuvimos, y nos dimos cuenta que para ambos allí seguía estando el bar y seguíamos concibiendo  a la plaza como era, mientras buscábamos otro bar para charlar. (Costumbre muy española la de no poder hablar en mitad de la calle sin más)


Y es que realmente hay mucha información entre los enlaces de los recuerdos. Y esa información es compartida entre varios con independencia de que el bar en cuestión exista.  Por ello probablemente la simple programación orientada a objeto no sea suficiente para explicar nuestro comportamiento digital en la red. Google debe su éxito a que fundamentó su algoritmo de búsqueda en los enlaces y relaciones entre las páginas web tanto como en el contenido de las mismas páginas.
Curiosamente esta forma de proceder en el mundo digital se refuerza y tiene mayor importancia la relación. Así pues, un contenido digital, un blog por ejemplo, si llega a alcanzar cierta relevancia lograra un gran número de enlaces hacía a él, y aunque deje de publicarse, y pase de moda, seguirá apareciendo durante un tiempo  por delante de los méritos presentes, gracias a que los enlaces de otros blogs le siguen referenciando.
¿Y en nuestro mundo real, en nuestro cerebro? Pues parece ser que también. Por ejemplo nos cuesta adquirir ciertas habilidades complejas, nadar, o montar en bici, pero una vez adquiridas aunque no las ejercitemos durante años nos son mucho más fáciles de recuperar en una segunda ocasión. Esto es debido al parecer a que las sinapsis neuronales retroceden después de una larga pausa pero no desaparecen.

Con independencia de que la información o el recuerdo sean un conjunto de relaciones parece ser que estamos hechos así, en red, y preponderan más de lo que parece las relaciones entre nodos, neuronas, que los nodos y neuronas en sí. Por ellos quizá esta analogía del mundo virtual y real sea más importante de lo que a priori pensaba y quizá deba tenerla más en cuenta. Porque si estamos hechos así, la realidad la percibiremos de esta manera, con independencia de cómo sea en realidad.

(Quién no conoce a muchos personajes vacíos que son importantes no por lo que piensan y hacen, si no por las relaciones que tienen, y no estaba pensando ahora en algún ex-jefe)

Redes emocionales

Puede hacer más por tu felicidad un vecino feliz que tu feliz esposa…

Siempre me planteé el Yo digital como una dimensión superior a mis identidades digitales. (De hace ya mucho Gestión de Identidad vs Yo Digital)  De hecho mi Yo digital tiene que gestionar distintas identidades, en distintas redes sociales, con distintos perfiles en cada una de ellas pero reflejando un ente único con distintas facetas personales dependiendo del contexto y del grupo con quién interactúa. Y sobre todo es un Yo Digital Emocional, donde todo está tintado por emociones que sirven para pegar recuerdos, y distorsionarlos conscientemente (inconscientemente lo hace mi yo biológico, la realidad digital es automática e imperturbable en este sentido, no hay olvido).

Pero la verdad es que las emociones transcienden de los Yo digitales, se comunican y entrelazan en la red, juntando comunidades, mimetizando ideas y gustos, uniendo a los entes digitales individuales. Esto no es nuevo, existen multitud de experimentos que ya lo demostraban sin necesidad de internet. Y es que somos una especie social. Que las emociones se contagian es sobre lo que versa Conneted: The Surprising Power of Our Social Networks and How They Shape Our Lives — How Your Friends’ Friends’ Friends Affect Everything You Feel, Think, and Do: de Nicholas A. Christakis  Y James H. Fowler (2011). Según su introducción puede hacer más por tu felicidad un vecino feliz que tu feliz esposa.  (Exagerado?) Lo que está claro es que el poder de las emociones transciende el plano mental y afecta incluso a nuestra morfología.  El parecido físico de una pareja aumenta con el tiempo de convivencia. No lo digo yo, este fenómeno fue estudiado por Robert Zanjoc psicólogo social, en los años 80. Yo personalmente sólo lo  he comprobado, y no con cifras, entre algunas parejas de  perros y amos.

Volviendo al libro parece ser que la felicidad es muy contagiosa. Al parecer influye más un entorno feliz que un ingreso monetario inesperado. Y este contagio en redes sociales es factible de ser medido y analizado por modelos matemáticos. Un ejemplo de los autores, en cuanto a la sonrisa.  Los nodos amarillos son sonrientes, los azules no, y los verdes son neutros.

Esto también transciende por ejemplo como aquellas costumbres que al final acaban con efectos en nuestra morfología física como la obesidad:

Los nodos verdes representan personas con sobrepeso.

 

 

Llegados a este punto:

  • Que las redes sociales son un catalizador de emociones, no me plantea la menor duda.
    • Además ayuda el marketing, mientras las redes sociales favorecen la comunicación  la TV promovia entes solitarios.
  • Que se puede medir y experimentar más fácilmente en redes sociales, también, y no hay que irse a USA, ahí está el barriblog de Mª Luz Congosto.

Y llegados a este punto ¿ Está la tecnología haciendo todo lo posible para canalizar emocionalmente nuestra presencia en la red? Creo sinceramente que no.

  • Google se limitó a búsquedas por relaciones y se retrasó en crear una red social.
    • Pero se quedó con el mercado de la publicidad
  • Facebook se centró en crecer en volumen, y tiene una interfaz desordenada y confusa.
    • Se quedará con la publicidad, ya que tiene un acceso más individualizado a las personas
    • Pero se convertirá en el generador de spam del siglo XXI como ya lo es el mail del siglo XX.

¿¿¿ Y nadie dará un enfoque centrado a las emociones en la red???

Y mientras tanto las emociones cabalgan imparables. Y si no miremos al Yemen, Siria, Egipto,….

Se busca una mujer

Edna bajaba por la calle con su bolsa de la compra, cuando pasó a la altura del automóvil. Había algo escrito en la ventanilla lateral:
SE BUSCA UNA MUJER.
Se paró. Era un cartón pegado a la ventanilla, con alguna especie de anuncio.
En su mayor parte estaba escrito a máquina. Edna no podía leerlo desde el lugar de la acera en que se encontraba. Sólo podía ver las letras grandes:
SE BUSCA UNA MUJER.
Era un coche nuevo y de los caros. Edna cruzó la hierba y se acercó a leer la parte mecanografiada:
Hombre de 49 años. Divorciado. Busca una mujer con fines matrimoniales. Que tenga entre 35 y 44 años.
Me gusta la televisión y los films. La buena comida.
Soy contable y tengo el trabajo bien asegurado.
Tengo dinero en el banco. Me gustan las mujeres algo rellenas.
Edna tenía 37 años y estaba algo rellena. Había un número de teléfono. También
había tres fotos del caballero que buscaba una mujer.

Charles Bukowski, South of No North 1973

Tengo que reconocer que cuando leí a Bukowski saliendo de la adolescencia me impresionó, y ahora que gracias a mi e-book he vuelto a releerlo me ha vuelto a impresionar. Hoy por otros motivos, y desde luego tengo que reconocer que fue un adelantado. (Siempre lo pensé) Y si no mirar la introducción. Toca todos los palos de cualquier portal de contactos.  Una descripción breve y concisa, un modo de contacto, en este caso un teléfono fijo, (no había ni móvil, ni internet, ni se los esperaba) e incluso tres fotos.  ¿A cuantos nos suena esto?
Sin embargo para la mayoría Bukowski fue y será un escritor maldito aunque con una mente más abierta hubiese sido un avanzado de algunos apartados de la vida en red. Digamos que él siempre tuvo claro lo único, y que muchos de los escritores de ciencia ficción, más afamados, nunca han atinado tanto como él en estas pocas líneas de “Se busca una mujer” o del  “Loneliness“  original.
¿Qué ha cambiado en estos 38 años? Precisamente la comodidad de comunicar nuestras apetencias a través de la red, y preservando, no siempre lo bien que querríamos, nuestra identidad. Desde luego es más cómodo dejar un anuncio en cualquier portal, meetic, badoo, o cualquier portal de contactos, bajo un apodo, que nuestro teléfono fijo, compartido o no. Y nuestras fotos en el portal en red que en nuestro coche aparcado en la acera. Porque superado esto ya no hay nada transgresor en las líneas de Bukowski, ¿o sí?. Bueno la verdad es que Bukowski siempre será Bukowki  y siempre parecerá un poco sucio aunque el tiempo acabe por darle la razón.
Ahora lo que me impresiona, no es tanto el grito de se “Se busca una mujer” como el medio de publicitarlo. De hecho no podría ser de otra forma en  este blog que se centra en la vida digital, en como gestionamos nuestro Yo Digital, y en como manejamos nuestras identidades digitales.
En fin Bukowski nunca será un clásico, ni siquiera un profeta  de la red, pero hay que reconocer que donde menos se espera salta la liebre, o quizá en este caso, el conejo. Gracias Charles Bukowski!

Mi Yo Digital está en crisís de memoria

Pocas cosas tengo tan claras como que necesito un yo digital, al menos uno sino varios. Que lo necesito yo y todos y cada uno de los homo sapiens mortales.  Y que este Yo digital debe ir conmigo, será móvil, y me mantendrá en contacto con el resto de la comunidad digital. Ya no concibo que para entrar al entorno virtual deba sentarme enfrente de un ordenador en un punto concreto. Además será un repositorio de mi memoria, fuertemente basado en imágenes, fotos y videos, y servirá además como mi legado digital. Mis bisnietos seguramente en alguna crisis existencial volverán a periodo de entre siglos XX y XXI para ver como se comportaba y que pinta tenía aquel que les lego un 15 % de su genoma.

Dicho esto tengo dificultades a la hora de relacionarme digitalmente como a mí me gustaría hacerlo. Porque también tengo claro que la globalización es buena e inevitable, y que el foco de atención va de los grandes medios y portales a los entes digitales individuales. Y que me fiaré cada vez más basándome en la reputación que perciba de ellos. Pero actualmente, y a pesar de los cambios del buscador de google, echo en falta dos parámetros fundamentales en los buscadores. La búsqueda por reputación además de la búsqueda por emoción  (pero esto es otra historia).  Ante todo necesito gestionar la reputación, la mía y de otros entes digitales para conseguir esta confianza. En realidad mi yo digital está ciego y vaga por el entorno virtual a veces como el caso del hombre sin memoria, Henry Molaison.

Lobulos Temporales extirpadosEn 1953 al paciente H.M se le operó un parte del lóbulo temporal que contenía el hipocampo. El objeto de esta arriesgada operación experimental consistía en erradicarle los ataques de epilepsia que sufría desde un accidente de bicicleta. Los ataques de epilepsia desaparecieron y como efecto colateral ya no pudo volver a formar nuevas memorias.  Es decir H.M gozó de buena salud, recordó lo anterior a la operación, fue capaz de aprender nuevas capacidades, por ejemplo motoras, pero nunca fue capaz de recordar a las enfermeras que le trataban a diario.  Murió en 2008 a los 82 años y gracias a su caso quedó demostrado que las existen distintas memorias y que se ubican en substratos anatómicos diferentes.  Para más información ver:  El caso de H.M. Una vida sin recuerdos

Voy a interesarme más en su caso a ver si resuelvo el mío, porque me cuesta cada vez más  formarme una opinión de los distintos entes digitales con los que interactúo.  En  la vida real tengo mis problemas de memoria que los resuelvo intuitivamente pero me consta que en el mundo virtual debo de buscar algo parecido, y hasta que no se invente el hipocampo digital tendré que agudizar el ingenio o vivir como el Sr H.M.

¿Vida digital sí? ¿Vida digital no?

En realidad pensaba escribir de los peligros y ventajas de un mundo interconectado, sobre todo de las interconexiones entre el mundo virtual y el mundo real. Y lo quería hacer a colación del robo de mi moto el pasado viernes.


Pues sí, el viernes me fue robada la moto mientras asistía a una reunión de trabajo, y ni corto ni perezoso fui raudo a hablar con los responsables de seguridad del edifico para que revisasen las cámaras por si estaba grabado. Y por supuesto que lo estaba. Luego fui a la comisaría a denunciar el hecho, y dada mi poca fe en recuperar mi amada moto, me puse a ver en internet como estaba el mercado motero cuando llamó la Guardia Civil. La moto estaba aparcada en una urbanización de lujo de la Moraleja, y debido a las sospechas que produjo una moto con las maletas desvalijadas habían encontrado mi dirección, mi teléfono y se habían puesto en contacto conmigo. Evidentemente cuando fui a por mi querida moto hablando con los responsables de seguridad de la urbanización nos percatamos de que los chorizos debían de haber sido grabados también por las cámaras de seguridad privada de la urbanización. Que buena suerte tuve de que se les soltase el puente que habían hecho en uno de los sitios más vigilados de este país!!!
Luego ya en casa pensaba en las ventajas de este control tan eficaz, pero también de los peligros que puede suponer. Pensaba reflexionar sobre ello en este blog pero me fui a la sierra y es primavera. Vida digital sí o vida digital no?
Esta mañana me levante y me fui a correr por los pinares de Cercedilla, sin móvil y sin ninguna conexión con el mundo digital. Qué alivio, que desnudez, que soledad, pensaba mientras corría. Luego de vuelta a casa desconecte a mis hijos de las consolas y los mandé a jugar al mundo real. Desde luego en ese momento pensaba que vida digital en primavera no.
Tras la ducha cogí la bici, me fui al pueblo y en una terraza mientras pensaba como iba a contar este post me distraía viendo a una hermosa madre jugando con su hijo en un parque cercano, me preguntaba qué perfil digital tendría. Disfrutaba de la cerveza, del solecito, y de la música!! Cuando la pongo en el coche apenas acabo de escuchar una canción, me estreso  y paso a la siguiente, sin embargo aquí, bendita falta de libertad y abundancia de tiempo estaba oyendo completas todas las canciones!! Vida digital en domingo, no gracias!!
En eso paso otra chica con medias amarillas cantonas, y pensé, esta sí que tendrá un perfil interesante en el mundo digital. Me reía yo mismo de la tontería y de mis prejuicios digitales cuando llegó la gente y cambiamos de sitio, y cayó otra cerveza, pinchitos, mojama, cuchifrito y ya no pude más, esto es la felicidad así que cogí el móvil y cuando iba a twitearlo caí en la cuenta de dos cosas. Una, no tenía batería y otra, lo primero que hice cuando me robaron la moto y cuando luego la recupere fue tuitearlo. Y es que gracias a la vida digital estamos todos más en contacto para bien o para mal, y esto es muy bueno.
Me rendí, vida digital por supuesto que sí, incluso en domingo y en primavera, ahora bien  tengamos cuidado con el rastro que vamos dejando, o con las leyes que se vayan legislando.

¿Dónde está la memoria?

Eso me preguntaba yo y por ello he empezado a leer artículos psicológicos al respecto. ¿Dónde está la memoria? ¿Por qué recuerdo perfectamente cosas que pasaron hace 20 años, y el número teléfono móvil el tiempo justo para anotarlo y olvidarlo para siempre? ¿Por qué olvidamos? ¿Cuándo cambiamos nuestros  recuerdos? ¿ Porque no nos queremos dar cuenta de ello?

Cuando me casé iniciamos la luna de miel en Panamá, dos o tres días de tránsito y en lugar de ver el canal nos fuimos al río Chagres, que alimenta al mismo y es donde empieza la Amazonia. Allí tuvimos contacto con el poblado más natural  con el que he interrelacionado, y curiosamente la única diferencia insoslayable para ser como ellos habrían sido mis pies. La morfología de los suyos denotaba que jamás habían usado zapatos, y tal como vivían tampoco los necesitaban. Porqué digo esto. Lo digo porque cuando leo y busco donde está nuestra memoria no hay tanto escrito de cuanta de nuestra memoria ponemos en internet, y de la influencia que esto tiene. Los mejores artículos son de cuando aún no teníamos zapatos, o al menos obvian este detalle.

Mientras más leo más preguntas me hago. Parece que existe cierta redundancia de la información en nuestro cerebro, que mejor recordamos cuanto más asociado esté el recuerdo a una emoción, y qué en este caso, no sólo se refuerzan las conexiones sinápticas sino que el propio núcleo de la neurona se involucra aumentando la persistencia del recuerdo. Yo que todavía me considero cuerdo, creo que sé dónde tengo cada recuerdo, cuales modulo  y cuáles no.  Pero siento que parte de esta memoria la estoy dejando en la red, y allí lo que puse puse y no puedo modificarla ni distorsionarla. Se escapa a la forma natural de uso. No se si os habrá pasado, pero probar a hacer una foto a una chica recién estéis enganchados de ella, y verla tres meses después cuando simplemente seáis conocidos. El mismo rostro por el que estabais colados no os lo parece menos, pero que muchísimo menos agraciado. Aunque la foto es la misma.
Yo que nunca tomaba apuntes en clase, ahora, por premura del tiempo, voy dejando mis notas y mis recuerdos en la red, me relajo y en lugar de memorizar cosas importantes recuerdo el proceso para encontrar la solución a través de google, o como me ha pasado hace poco, sé  que debe de estar con los apuntes, en red, de aquella asignatura del máster, y sé que poner en un buscador local para encontrarlo. Pero, ¿y los nativos digitales?  que no se sueltan del smartphone, que dejan sus  fotos en las redes sociales del momento, y que en caso de necesidad lanzan un whatapp para que pedir ayuda a su comunidad.  En realidad la memoria además de buscarla por los mapas cerebrales también está en la red.
A mí ya me supone un trastorno cuando en vacaciones estoy sin la capacidad de conectarme, pero ¿y a ellos? a estos nativos digitales. Parece evidente que tanto el uso de los zapatos como de internet es bueno, pero debemos plantearnos qué pasará con nuestros ancestrales procesos de olvido y distorsión, como nos acostumbraremos a vivir en un mundo donde cada vez la intimidad es más publica, y donde cada vez que damos nuestro identificador va tambien implícitas nuestras redes, nuestro números de amigos, la calidad de nuestros contactos, …

En definitiva si el uso de la herramienta cambia nuestra morfología, incluso la cerebral, deberíamos al menos preocuparnos al respecto y por supuesto tener cierta racionalidad o no?

¿Mutamos en las redes sociales? II

Si leemos el anterior post parece evidente que no mutamos, pero si vamos más adelante y leemos este, no nos queda más remedio que concluir que debemos mutar, si no lo hemos ya. Espero con ello dar cumplida respuesta a nube.
ms_mono_astroside.jpgSin ser un experto en teoría de la evolución parece claro que ante cambios del entorno solo las especies que evolucionan sobreviven. Y por muy preocupante que sea el cambio climático la verdadera lucha del homo sapiens está en su mente, en su conocimiento, en cómo encontrar las estructuras mentales capaces de asimilar, procesar, y responder con éxito a los problemas que sólo su propia mente es capaz de plantearse. Nuestra evolución debe de estar en el plano mental.

imagescay126j4.jpg

Ya sucedió así. No somos el depredador más temible del planeta por nuestras dotes físicas, sino porque en su momento supimos procesar mejor la información del entorno, tuvimos una mayor capacidad de abstracción y construimos herramientas para transmitir este conocimiento. Desde el lenguaje, pasando por la escritura, y desde hace sólo unos 25 años Internet.

nativo_digital.jpgY ahora estamos en otra era, que habiendo comenzado no se vislumbra su fin. Sólo aquellos que manejen de nuevo mejor su procesos mentales sobrevivirán? Prensky acuño el término de nativos digitales y su nueva forma de gestionar la información. Y al igual que en la sabana del paleolítico hacían falta herramientas, de sílex entonces, en este mundo virtual hace falta un soporte, un yo digital.
Pero aun, y espero que por siempre, seguimos siendo seres emocionales, y por ello debemos ser conscientes de lo distintos que son los mundos, físico, emocional, mental, virtual … Los primeros con unas leyes inmutables, los siguientes con reglas mucho más difusas, y por fin los virtuales con leyes aun por crear. Es aquí donde tenemos mayor posibilidad de enriquecimiento y éxito. El problema y la solución consiste en mezclar correctamente ambos mundos, y seguramente lo ideal sea hacerlo mediante las emociones.
olvido.jpgPor ejemplo el olvido, una gran arma de nuestra mente que nos permite abstraernos de nuestros errores sin que nos mortifiquen. Qué alivio cuando olvidamos una relación fallida. Mientras salíamos con ella todos los recuerdos asociados a esa pareja, perfúmenes, canciones, … eran positivos. Tras romper la relación todos tienden a no ser agradables. Sin embargo, actualmente en la red, el olvido ni existe, ni se le espera. Qué bien nos haría un yo digital que gestionase bien esta duplicidad, en modo humano obviaríamos a todos nuestras anteriores relaciones y sus amistades, por ejemplo, y en modo digital, podríamos recordar las cosas como realmente fueron, y no cómo las recordamos, o como queremos recordarlas. (La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para
contarla. Grabiel García Marquez
)
Que ideal sería que pudiésemos difundir nuestra información en Facebook aplicando estos criterios, y además que  automáticamente se obviasen a los amigos de mis amigos  que han caído en descrédito.
No obstante el yo digital tiene que tener otras multiples aplicaciones, mostrarnos con distintas presentaciones, personalidades, …, Ser capaz de tomar decisiones automáticamente en base a reglas de aprendizaje que nosotros le inculquemos, etc …
Bueno mientras pensamos en esas aplicaciones preocupemos también de que el entorno digital se mantenga lo más puro posible. Una internet libre, accesible y neutra. Que realmente permita un mundo globalizado y que rebaje las barreras de entrada para competir en él. Y del mundo real que decir, Fukushima, cambio climático, intervención en Libia, … Esto ya no es lo que era.

Mal vamos

¿Mutamos con las redes sociales?

Tesis
Las redes sociales han llegado para quedarse, han cambiado nuestras relaciones sociales, y hemos cambiado con ellas.
Antítesis
Actuamos y pensamos según nuestros antepasados allá por el paleolítico, nada ha cambiado.
Síntesis
Al final del post.

Tesis

Hally Berry mutanteHacía balance de mis amistades y del contacto que mantenía con ellas a través de las redes sociales. Me di cuenta de que mantenía contactos con amigos y conocidos que nunca fueron parte de mi círculo íntimo de amistades, y de que había perdido por avatares de la vida el contacto con gente a la que había estado muy unido. (y no sólo novietas).
Además dada la natural extroversión de internet resulta que comparto facetas mucho más sensibles en estas relaciones que cuando mantenía con ellas una relación presencial. Además estos vínculos son más difíciles de romper, ni la distancia, dicen que la distancia es el olvido ni el tiempo libre, tienen  la importancia de antaño. Antes no podía quedar con todo el mundo pero al menos ahora sé lo que publican en su muro y si estoy intrigado les pregunto acerca de vicisitudes concretas.
Estamos más conectados a pesar del tiempo y la distancia, hemos cambiado.

Antítesis

Actuamos socialmente igual que en paleolítico. ¡¡?? Leyendo  el artículo de Annette Schäffer Estereotipos Arcaicos  de Mente y Cerebro, parece que no hemos cambiado tanto. Se acepta que la sabana africana conformó la mente del homo sapiens y por ende nuestra forma de pensar y actuar. El artículo da datos muy Hally Berry Los picapiedrasignificativos. A saber, la necesidad de evaluar rápidamente situaciones y relaciones en aras a una supervivencia física y social. De esta manera para mantenerse en el propio grupo social era necesario formarse un pronta idea de los otros, con quién aliarse y con quién no. Y además era necesario evaluar estas situaciones con prontitud y precisión basándonos en rasgos altamente intuitivos, como la apariencia o gestos de comportamiento.
Estudios recientes demuestran que ejecutivos actuales siguen actuando con los mismos patrones de clasificación y autoestima. Dividiendo a los subordinados en un grupo IN y en otro OUT. Con distintos privilegios. Al parecer también hemos heredado nuestra capacidad para sobrevalorarnos, quizá porque en el duro paleolítico y ahora, la seguridad y autoconfianza aumentaba y aumenta las dotes de liderazgo, la capacidad de emparentarnos con el otro género y así transmitir nuestros genes. (lo que realimentaría estos comportamientos y haría que se perdurasen en nuestra especie)
El artículo en cuestión abunda sobre experimentos que apoyan esta teoría y da también datos acerca de cómo nuestros ejecutivos segregan más serotonina, hormona que los hace parecer más atractivos, y testosterona en el caso masculino. (Todo ello muy primitivo, y muy de actualidad por lo que veo en mi entorno laboral)

simios en la oficina

Pero lo que más me ha llamado la atención es la dimensión del grupo antaño y hogaño. Según Robert Dunbar de la universidad de Liverpool, mediante estudios comparativos entre primates y su aplicación al homo sapiens, calculo el número del grupo en 150 individuos. Cifra contrastada en los pueblos cazadores y recolectores que ha llegado hasta hoy. En las organizaciones laborales actuales, cuando se sobrepasa esa cifra se intentan desdoblar los organigramas.

Síntesis

beso.jpgSegún Darwin las mutaciones al azar son las que permiten la evolución de las especies y la supervivencia de las mismas. ¿Puede decirse que actualmente puedan las redes sociales propiciar una mutación en este sentido? Quizá, pero por ahora lo que parece ser es que sólo estamos mejorando y perfeccionando nuestras habilidades sociales, con las virtudes y defectos que estás tienen, la dimensión de nuestro grupo social digital será mayor pero aun conservamos nuestros comportamientos paleolíticos.

Corolario

Mejorare mi perfil digital, no quiero causar una mala impresión a los ejecutivos digitales y que me consideren del grupo OUT. (Lo haré cuando tenga tiempo, vete tú a saber, mientras tanto a falta de serotonina digital me pondré más lustre en mi avatar)

elgatofelino

¿Mentimos en Facebook?

facebook_glasses_2-660x523.jpg

Curiosamente no. Salió este tema durante la última clase de Telemática Sectorial y unánimemente la mayoría de los alumnos reconocieron que no distorsionaban su información y que además sólo tenían un perfil. Para qué, comentó una alumna, si después te van a conocer en la realidad. Una lógica aplastante.

Una de las grandes ventajas y carencias del yo digital es el no estar sujeto a una identidad limitada por la presencia física real. Ventaja por el poder de elección y carencia por nuestra imposibilidad de mantener intuitivamente esta diversidad de personalidades. De esta manera en la red podemos elegir ser quienes y como nos dé la gana. Judío o Árabe, hombre o mujer, joven o anciano, … y sin embargo hete aquí que todos nos mostramos como somos. ¿O no?

Buscando en información parece ser que es cierto. Veamos dos ejemplos, No lie! Your Facebook Profile Is the Real You  o el artículo de sinceridad online  de mente y cerebro, según el cual mediante un experimento llevado a cabo en la universidades de Texas en Austin, y de Mainz en Alemania se pedía a unos colaboradores analizar los perfiles de Facebook de distintas personas y luego se comprobó que existía una gran correlación con los resultados de un estudio psicológico tradicional de los mismos. Tanto que la autora de esta cita Valerie Ross incluso aventura que comprobar las características de un posible empleado en Facebook podría ser tan fiable como una entrevista cara a cara.

ligar-en-red.pngY suponiendo que esto sea cierto, si la respuesta a mentimos en Facebook fuese un no, cuál sería la respuesta si la pregunta fuese  ¿Mentimos en la red?
Aquí le he preguntado a varios amigos expertos en el uso de otras redes sociales más especializadas en encontrar pareja. (Badoo, meetic, parship, match …) La respuesta no tiene ningún respaldo científico, puesto que es sólo su opinión pero coincidían en que distorsionaban más su perfil en función de la edad, a mayor edad mayor distorsión, y en función de lo  esporádico de la cita buscada. Y no se fiaban de nadie a priori. (Solían sentirse más defraudados en la primera cita por la edad de percibida de la otra parte así como por el peso estimado de la misma, ambos menos favorables de lo que indicaba su perfil)
¿Qué consecuencias saco de esta contradicción? Unas buenas y otras menos. Es primer lugar es ilusionador que los alumnos se sientan tan seguros e inocentes como para mostrarse sin miedo, como son, y además es el mejor indicador de que las redes sociales tienen el éxito que se merecen, (sin necesidad de tener que recurrir a cambiar el algoritmo de búsqueda, como hace google, pero esa es otra historia)

 

google-code.jpg

 

Pero en un mundo donde la imagen cada vez es más importante, donde la cirugía estética gana enteros a un ritmo vertiginoso, y donde todavía el deseo de relacionarnos sigue siendo uno de los principales motores que mueve el mundo, ¿Cuánto tiempo quedará para que esta distorsión de nuestra imagen llegue al Facebook? Aunque sólo sea para mejorar la entrevista de trabajo. Si es por ligar ni hablamos. Por eso cada vez veo más importante tener un yo digital, que nos gestione intuitiva y emocionalmente toda nuestra presencia en la red, nuestras distintas personalidades, y el entorno de las relaciones intercambiadas con otros seres digitales. Que si ahora no se siente necesidad de tener varios perfiles en la red, seguro que en breve se tendrá.

sexy-robot.jpg