Mi Yo Social, ¿es mío?

Feb
12

En septiembre del año 2005 fue cuando Tim O'Reilly, bajo el término Web 2.0, describía el proceso de transformación que se estaba apPortada de la revista Time diciembre de 2006 reciando en la Web, acercándose cada vez más a un medio participativo en el que los usuarios colaboran para crear, evaluar y distribuir información. El auge del llamado user-generated content (contenidos generados por el usuario) es un fenómeno de evidente repercusión, en diciembre de 2006 la revista Time elige como persona del año a todos los usuarios de Internet. El año 2007 se considera el año de las redes sociales, donde apliaciones del tipo LinkedIn, MySpace o Facebook poseen grandes cantidades de datos personales sobre los usuarios.

Portada Internet Computing Social SearchCuando recibí el número de noviembre-diciembre de la revista Internet Computing del IEEE titulada "Social Search" (búsqueda social) pensé que prometía, y cuando por fin pude sacar tiempo para leerla, me sentí como cuando te compras un álbum donde todas las canciones te gustan, porque todos los artículos tenían algo interesante.

En el artículo "Google, Profiling and Privacy" (Google, perfiles y privacidad) se habla de la compra de Doubleclick (la mayor compañía de publicidad online) por parte de Google (el mayor motor de búsquedas online) y de lo que puede suponer para la privacidad de los usuarios el hecho de que Google tenga, no sólo la información que ya tenía antes (términos de búsqueda, contenidos de los emails, etc.), sino también los flujos de clicks de los diferentes anuncios que aparecen en las páginas web. Esto me lleva al motivo por el que surgió el Yo Digital, que fue el tener una herramienta que permita al usuario controlar qué información suya hay en Internet, quién la tiene, cómo la usa y en qué medida se distribuye.

Y es que cada vez empieza a preocupar más a los usuarios, no sólo qué se hace con sus datos, sino también el spam publicitario que pueda haber en una red social. Así en el artículo "Fighting Spam on Social web Sites" (Combatiendo el spam en los sitios web sociales), se exponen algunas estrategias para intentar evitar el spam en este tipo de redes.

Otro artículo "The future of Social Networks on the Internet. The need for semantics" (El futuro de las redes sociales en Internet. La necesidad de la semántica) habla de cómo hoy en día tenemos nuestros blogs por un lado (en blogspot, por ejemplo), nuestros bookmarks (o marcadores) por otro (en del.icio.us, por ejemplo), nuestras fotos por otro (en Flickr, por ejemplo), nuestros vídeos por otro (en YouTube, por ejemplo), etc., y sobre la necesidad de relacionar de alguna forma toda esa información por medio de la semántica. Esto me lleva a otro de los objetivos del Yo Digital, que el usuario controle toda su información desde un único punto independientemente de dónde está alamacenada esa información, ya sea localmente o en la Red.

De todo esto me surge la pregunta del título de esta entrada, ¿se podría decir que hoy por hoy mi Yo Social es mío? Y según los movimientos que estamos observando por parte de los grandes de Internet como Google, Microsoft, Facebook, etc., ¿será mi Yo Social mío en el futuro?

Mi Yo Digital se va de compras

Jan
26
Posted in Mi vida en la red
by Susana Jurado

Yo no soy de esas personas que disfrutan yendo de compras, que tienen la fortaleza y el empeño suficientes como para recorrerse todas las tiendas de una zona y acabar comprando lo que vieron en la primera tienda en la que entraron, que son capaces de "bucear" entre los percheros y encontrar Tienda i-Fashionuna maravillosa prenda a buen precio. Mi sueldo tampoco me permite ser de esas afortunadas personas que contratan a otras para que les compren la ropa. Así que, cuando no me queda más rmedio voy de compras y si encuentro lo que busco en la primera tienda, lo compro y se acaba la tortura.

Fue en el año 2004 cuando oi por primera vez hablar de maniquís virtuales que se probarían la ropa por nosotros, en ese momento me inavadió un sentimiento de felicidad que duró unos breves instantes, hasta que leí que el sistema no estaría disponible hasta 2006, ¡dos años! Pero como el tiempo pasa realmente rápido, en agosto de 2007 los almacenes Shinsegae Department Store de Korea del Sur anunciaban la apertura de una tienda i-Fashion, donde capturan tu imagen 3D y te permitían probarte la ropa sin entrar al probador.

¿No sería estupendo que mi Yo Digital tuviera ya esa imagen en 3D y así no la tuvieran que capturar en cada tienda? Mejor aún, ¿no sería maravilloso que mi Yo Digital con mi imagen en 3D, en función de mis gustos y según un determinado rango de precios, me buscara por las tiendas la Red aquellas prendas que me gustarían y me muestre una imagen en 3D para hacerme una idea de cómo me quedarían?

La verdad es que añadir la imagen 3D de uno mismo, e incluso la de cada una de sus personalidades, a su Yo Digital abre todo un mundo de posibilidades no sólo para evitar las compras sino para otros campos como el de las simulaciones o los juegos. Seguro que se os ocurren algunos más, ¿no?

Vendo el Yo Digital

Jan
25
Posted in General. Yo digital beta 1.0
by José Sánchez Sánchez

que tengas suerteVendo el Yo Digital, o al menos lo intento. Es una experiencia tan enriquecedora como frustrante. No hay gloria sin esfuerzo. Aunque todos sabemos que el esfuerzo no lleva a la gloria.

Es bueno tener al menos un blog para desahogarse.

Pienso en como empezó todo. Un grupo de ingenieros con la oportunidad de innovar. Una buena idea, el yo digital, y una pizca de suerte. Consecuencia, un presupuesto y un proyecto de innovación, el Yo digital.

Space cowboys

Al principio sólo teníamos intuiciones, aunque pensábamos que estábamos en la idea absoluta y definitiva que resolvería la existencia futura de nuestra identidad, personalidades y memoria digital. Pero ahora veo que nuestras ideas sólo eran la punta de un iceberg, y mientras más gente se une al grupo más grande parece el iceberg, incluso puede que sea una isla, sin final. Evidentemente cuando el grupo se hizo multidisciplinar, y ya no éramos sólo ingenieros, sino también psicólogos, y dotamos a nuestras intuiciones, de mas intuiciones y le dimos una forma consistente en base a una formulación teórica y tuvimos un prototipo para discutir de nuestra idea estábamos en plena efervescencia.

Pero no, para continuar hay que vender el Yo Digital y hacer un producto, y ponerlo en manos de la comunidad digital, de su juicio, y de sus intuiciones. Y eso vuelve a requerir de suerte, y otro presupuesto. El esfuerzo y el trabajo, como el valor al soldado se dan por supuestos.

YO Producto

Y pienso que distintas son las charlas que ahora tengo del Yo Digital.

Al comienzo, eran del tipo, vamos a desarrollar está idea, cuéntame como te montas tu vida digital. Y pregunté a mis compañeros del curro y colegas de copas. Y la verdad es que obtuvimos de mentes abiertas muy buenas ideas que nos guiaron a la hora del diseño del prototipo. Y curiosamente todos hablaban de su vida en la red. Especialmente hablé personalmente con los ligones digitales, probablemente los más necesitados de tener un Yo Digital.

Sin embargo ahora, cuando cuento el Yo Digital, y me baso en el piloto que hemos desarrollado, básicamente todos los comentarios se concentran en la parte relacionada con mi Memoria.

Porque esa diferencia. Lo achaco varias razones.

  • Una, la gente habla de lo que entiende, y realmente, el desarrollo de mi memoria digital al estar basado en un modelo de memoria humana se entiende muy bien.
  • Dos, los decidores a la hora de habilitar un presupuesto, están en una edad donde prima más salvaguardar sus recuerdos que en lanzarse a integrar sus contactos digitales.
  • Tres, no hemos sabido relacionar, o al menos no lo explico tan bien, la relación entre los seres con que me relaciono y mis recuerdos.

que tengas suerteDe cualquier manera, cada día aprendo más de lo que debe ser el Yo Digital, pues el concepto engancha tanto, y todos somos tan distintos que en cada conversación e intento de venta, saco una nueva idea para el desarrollo del Yo Digital, que todos veréis.

Ahora sólo falta, suerte y un presupuesto.

Como no, admitimos sugerencias.

Digitalmente ‘BORGEANOS’

Dec
21
Posted in General. Yo digital beta 1.0, Gente virtual, Mi vida en la red
by Javier Gómez Morales
SEGUIMOS  BORGEANOS   y   ahora, trascendentales.   Hay otra imagen semejante al extravío de una lágrima en la intelecto.jpginteligencia.jpginmensidad de la lluvia.   Esta es:  lo  efímero  de  la  flor  del  almendro.   Cada conjunto de nuestros recuerdos, de cada mente;  no es más que una flor de un almendro. fotobjaguar.jpg Tan solo unos días en la eternidad.  Esta segunda imagen, sin embargo, muestra una lectura trascendente.  A cada mente le sucede otra y a ésta otra…  Así, desde que comenzó la hominización hace cuatro millones de años, o, acaso,  desde que comenzara la primatización, o desde que comenzara la vida…, o, …
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-¿ De  verdad  se  pierden  los  recuerdos  que  no  se  digitalizan ?     O  permanecen  como  posibilidad  para  las  siguientes  mentes,  para  las siguientes  centurias,  milenios,  eras  y  civilizaciones.    Los  recuerdos  y  los  contenidos  mentales  que  no  se  comunican,  como  las  palabras  que  nunca son  dichas.    ¿ Dónde  están ?
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¿Dónde está ese espacio, ese plano de  lo  posible ?   De lo que puede o pudo ser  pero todavía, ahora, no es.  Para el positivismo  solo cuenta lo real,  medible y cuantificable.  Las visiones positivistas igualan realidad a presente,  y  determinación pensado.jpg a  Historia.  Sin embargo, para  la  crítica al positivismo y para  el  post-historicismo:   lo posible  no se confunde con lo imposible   y  lo real puede extenderse hasta incluir lo posible.  Las interpretaciones ontológicas de la mecánica cuántica, en la física, han acotado, como nunca antes,  este espacio de realidades posibles sincrónicas con la nuestra.  ¿Pero cuál es  nuestra realidad?
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Esto la psicología lo llama:  pensar;  la capacidad para valorar alternativas de realidad, refutando las imposibles y explorando las posibles;  esto es la manipulación de Modelos Mentales.   En filosofía está cuestión desemboca en el esinteligencia2.jpgpensamiento.jpgtudio de   la  modalidad,  los modos de ser,  la lógica modal, y la valoración de los discursos sobre lo posible.
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BORGEANOS  SEGUIMOS:  cualquier memoria que una mente albergó, alguna vez, podrá, y  volverá  a, ser albergada en otros tiempos futuros y pasados, por otras mentes diferentes, pero en esencia la misma  MENTE.   Aristóteles denominó a esa mente, la eterna, y eternamente la misma:  nous  poietikós.    Esto es,  la  MENTE  GENERADORA,   la inteligencia y espíritu activo y generador;  intelecto agente para los escolásticos.
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La  capacidad  mental  del  hombre.    Donde  un  hombre  es  todos  los  hombres  como    El__Inmortal    Homero  de   J.L. Borges.  n053p05.jpg  La flor del almendro, que se sucede pero es eterna,  se desplaza en el tiempo como una hormiga, pero nunca cesa su desplazamiento. Acaso se desplaza no solo en el tiempo sino también por diferentes planos modales,  por  ALTER_nativas  de  realidad, sincrónicas con la nuestra.
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Todo  lo  que  no  sea    V A C I A D O    en  un   Yo Digital,  restará  aún  para  que  sea  rehecho,  redicho,  repensado, por otros  Yoes  futuros,  sí,  pero  también  pasados,  y  también  otros  Yoes  sincrónicos  con  los  que  ya,  en  este  ahora,   existimos  y  somos.
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ALTER_nativas,    en  otros  presentes,   a  nuestros  Yoes  e  identidades  digitales   y  naturales.

El arte del olvido

Dos veces se ha cruzado ya con la cuestión de la muerte esta reflexión compartida sobre cómo la tecnología digital está alterando nuestros modos de vivir, de ser y de comprendernos.

Hemos rememorado la voz aciaga del último Nexus 6 anunciándonos que su final es también el de cosas que ni siquiera conocemos: “Yo he visto cosas que vosotros jamas creeríais: naves en llamas mas allá de Orión, rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos recuerdos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.


fayoum.jpg

Hemos recordado la “llamada muda” de los difuntos de Fayum: sus ojos clavados en nosotros desde los retratos que decoraban sus sarcófagos, pues, según relatara Herodoto, cuando alguien fallecía “los familiares se quedan con el cuerpo y encargan un cofre de madera, tallado a semejanza de la forma humana, en el que lo meten” y al que adhieren un retrato, luego “conservan ese valioso cofre en una cámara funeraria, donde lo colocan en posición vertical, pegado a la pared”.

En el noviembre de 2019 imaginado por Ridley Scott y en la provincia romana de Egipto, entre el siglo I y el IV de nuestra era, la angustia resulta ser la misma: que nuestros recuerdos nos sobrevivan en la memoria de otros.

cargo-containers.jpgParece que no somos los únicos en barruntar que la digitalización del yo cambiará no sólo nuestra forma de vivir, sino también nuestra forma de morir. El proyecto Mission Eternity Sarcophagus, de etoy.CORPORATION, se ha alzado ganador de VIDA 10.0, la X Edición del Premio Internacional de Arte y Vida Artificial convocado por la Fundación Telefónica. Mission Eternity Sarcophagus no es sino “un sepulcro móvil”, del tamaño de un contenedor de carga pero con el interior tapizado de pantallas LED, “que contiene y muestra retratos interactivos de aquellos que desean que sus memorias sean conservadas digitalmente”. Por “retratos interactivos” se entiende una amalgama de “textos, entrevistas, fotografías familiares, etc”. provenientes de los ordenadores interconectados de las personas que forman la red social del difunto, a las que el proyecto bautiza, entre la trascendencia y la ironía, como “Mission Eternity Angels”.

sarcophagus-2.jpg sarcophagus-1.jpg

borges.jpgPero la hipermnesia que encierra para la vida la digitalización del yo impregnaría así también la muerte. Recordando la atormentada condición de Funes el Memorioso, el “vaciadero de basuras” de su memoria, nos hemos preguntado si nos será grata esa proliferación de recuerdos, si querremos hacerlos nuestros o más bien desearemos que nuestras prótesis digitales nos ayuden también, a veces, a olvidar, a desprendernos, como en las hogueras de la noche de San Juan, de lo que ya no deseamos en nuestra vida. ¿Era en verdad un don la memoria total cuyo secreto buscaban Raimundo Lulio, Giordano Bruno, Giulio Camilo o el propio Leibniz, o era una maldición? La misma pregunta –claro- vale para esa vida después de la muerte que ya los héroes homéricoshomero.jpg anhelaban: la pervivencia del recuerdo, que no era para ellos sino la gloria –el único modo de salvar la penosa inmortalidad de las almas en el reino de Hades, desprovistas de todo recuerdo o pasión. La misma pregunta: lo deseamos porque nos falta, pero, si de verdad pudiéramos tenerlo, ¿seguiríamos deseándolo? ¿Querríamos de todo corazón que nuestros seres queridos no nos olvidaran? Al fin y al cabo, ya decía el propio Borges que “no basta ser valiente para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa te desgarra…”. ¿Querremos rituales funerarios digitalizados que entorpezcan nuestra desaparición definitiva, para siempre, “como lágrimas en la lluvia”?

iliada.jpg

 

Ars Memoriae.

Nov
30
Posted in General. Yo digital beta 1.0
by Javier Gómez Morales

ARS  MEMORIAE:    

     -Memoria y Poder,8845916677_imm1.jpg

     -Los Palacios de la Memoria,

 

     -Memoria  DIGITAL

         e  Hipermnesia.

 

"… …En el decente rancho, la madre de Funes me recibió. Me dijo que Ireneo estaba en la pieza del fondo y que no me extrañara encontrarla a oscuras, porque Ireneo sabía pasarse las horas muertas sin encender la vela… …

… …Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis Historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitríades Eupator, que administraba la justicia en los 22 idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez… …

… …Sabía las formas de la nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños y todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Y también: Mis sueños son como la vigilia de ustedes. Y también, hacia el alba: Mi memoria señor es como vaciadero de basuras. … …
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… …Esas cosas me dijo; ni entonces ni después las he puesto en duda. En aquél tiempo no había cinematógrafos ni fonógrafos; es, sin embargo, inverosimil y hasta increible que nadie hiciera un experimento con Funes. … …"
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MEMORIA  Y  PODER.
En mi niñez me asombraban las historias sobre hombres de memoria prodigiosa. Los relatos, junto a los testimonios y exhibiciones propias de la cultura televisiva, me hacían dudar de si éstos se correspondían con capítulos de la ciencia o de la magia y el ilusionismo.
       Posteriormente, me surgió un igual asombro al ir conociendo que  los  límites  entre  mnemotecnia, magia  y ciencia  no  eran  nítidos, sino difusos,  incluso para las disciplinas y personas llamadas eruditas.
        La ciencia solo había afrontado esa diferenciación desde los años 60 del siglo pasado, pero las sociedades secretas, la masonería y el hermetismo habían continuado el cultivo de la mnemotecnia, como un saber oculto, hasta una fecha igualmente indefinida, entre el final del s.XVIII  y la mitad del s.XIX;  dependiendo de la diferente permeabilidad hacia la democracia parlamentaria que aparecía en las distintas sociedades occidentales.  De ellas,  las naciones más retrasadas como fuera España, retrasaron todavía otro siglo y medio esos procesos históricos.
         En esa dirección, otras reflexiones, que creo relacionadas, me acompañaban: ¿por qué los  Estados  de in-formación napoleónica conservan todavía sistemas de oposición para acceder a la función pública, por qué tanto contraste con la transparencia y flexibilidad de los paises de in-formación anglosajona?. Todavía me resultaba menos explicable el hecho de que tales procesos de acceso a puestos públicos subsistiera en las universidades…
         La respuesta la hallé también reconociendo, en la mnemotecnia,  la llave de acceso al poder que se habían reservado quienes lo obstentaban, participando de sociedades secretas, aun cuando su objetivo final fuera, entonces -que no hoy-, modificar el poder para un crecimiento democrático, humano, intelectual y material de la sociedad.
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LOS PALACIOS  DE  LA  MEMORIA.
La Psicología experimental pudo esperar hasta las décadas de los 60 y 70 del s.XX, para comprobar y documentar -aceptándolo- un hecho, de antiguo, conocido: la íntima unión entre memoria e imaginación. Esto ocurrió gracias, entre otros, al psicólogo canadiense Allan Paivio.
         Pero los psicólogos científicos que describieron como la imaginación puede potenciar y aumentar, geométrica y exponencialmente, la capacidad mnemónica del ser humano (culto, educado, alfabetizado y entrenado) fueron los últimos en la historia en atesorar ese saber.  El poder de las imágenes mentales era descrito, ya, en la antigüedad grecorromana como  imagine agentes.
          En esta breve exposición, de justicia, será también, mencionar el espacio, tiempo y polémica que los psicólogos estructuralistas de la escuela de Würzburgo; herederos de los empeños fundacionales de la psicología experimental decimonónica,  dedicaron a este tópico, y a otros relacionados, en el último cuarto del XIX.
        Así, la Psicología experimental pudo esperar casi un siglo desde su aparición hasta afrontar esta temática. Pero el  Arte de la Memoria  es un viejo saber, que en nuestra tradición de pensamiento occidental hacemos remontar hasta hacerlo coincidir con el surgimiento de la filosofí­a, aun así, podemos retrotraer la aparición de esta técnica hacia Egipto y la tradición hermética con probables influencias babilónicas.
        En nuestra tradición, el arte de la memoria fue creado por Simónides de Ceos; poeta s.VI a.C. Formando desde entonces parte de la formación de los hombre libres y cultos del mundo griego y romano. Como nos muestra Frances A. Yates en su libro: El arte de la 8478448764.jpgmemoria (Taurus: 1974, Siruela: 2005) la filosofí­a manejaba los conceptos, y la mnemotecnia utilizaba las imágenes mentales  -y las emociones que evocaban-  para potenciar la memoria, facilitar la inteligencia y el desarrollo de la personalidad.
        La Escolást¡ca resguardó este saber como parte de la virtud de la prudencia, pero fue  en el renacimiento cuando re-aparece con brío como un capítulo de la magia. En el Renacimiento con el hermetismo, el neoplatonismo y el lulismo será reelaborado y desarrollado, como muestra Yates,  en el arte de Ramón Llull, el Teatro de la Memoria de Giulio Camillo, los sistemas de Giordano Bruno y las relaciones de la mnemónica con las otras artes; con las bellas: con la pintura y con la arquitectura.
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        Si bien en la edad media la mnemotecnia formaba 8434487039.jpgparte de la retórica y de su enseñanza, en el renacimiento desembocó, de nuevo, un viejo brío ocultista de la tradición hermética. De aquello, la obra, vida  y figura de Giordano Bruno  -torturado y asesinado por las autoridades eclesiásticas católicas-  representa el mejor exponente  (cfr. F.A. Yates:  Giordano Bruno y la Tradición Hermética).
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 En el renacimiento  -por no mucho tiempo-  hasta la llamada revolución científica de nuestra tradición gnoseológica occidental,  coincidirán la mnemotecnia y la ciencia, ambas con una tercera que las englobaba:  LA  MAGIA.
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.atrio2.jpg            image012.jpg
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         La idea base contenida en todos estos sistemas mnemónicos es más o menos semejante: asociar conceptos e ideas, que necesitan ser recordados, con localizaciones espaciales.  Cada recuerdo se asociará con una habitación o espacio de un edificio o edificios singulares:  los  Palacios de la Memoria.
         Este  viejo, y nuevo,  Arte de la Memoria se concibió, percibió y usó siempre como techné  -técnica; arte-  que asistía y distingía a las personas libres, cultivadas y afortunadas  para quedar luego relegado a números del gran circo y el ilusionismo. 
         Desde su origen, este arte, que se le atribuye al poeta Simónides, VI-V a.C,  se mostró como un artefacto, una techné, frente a la capacidad natural de la memoria; parte de la physis.
         Simónides  de  Ceos,  cuenta nuestra tradición, descubrió la mnemotecnia casualmente, por accidente.  En voz de Cicerón, s.I a.C., conocemos como ocurrió  (cfr. Yates, 1974):   En  Tesalia  el noble  Scopas daba un banquete. Simónides había sido requerido para ofrecer un poema en honor del anfitrión.  En su canto, el poeta, alabó también a los gemelos dioses  Castor  y  Polux.   El noble Scopas replicó que solo le pagaría la mitad del poema pues la otra mitad ya se la pagarían los dioses.  Después de esto Simónides recibió aviso de que saliera a  atender a unos jovenes que le llamaban afuera.  Salió y no encontró a nadie,  pero entonces la estructura de la casa venció y se desplomó el tejado sobre los asistentes al banquete que permanecían dentro,  aplastándolos y pereciendo,  quedando destrozados sus cuerpos.  De esta forma,  el  fatum,  o los dioses pagaron  a Simónides su parte del poema y su canto, permitiéndole permancer con vida.
       Los cuerpos de los asistentes quedaron tan deshechos que no podían ser identificados por los familiares y amigos que acudieron tras la tragedia.  Pero  Simónides  podía recordar donde estaban situados cada uno de los asistentes al banquete antes de que, él, se ausentara.  Recordaba la situación espacial en el edificio y con respecto a la mesa en que se hallaban sentados.  Por esto, pudo mostrar a los familiares quienes eran, y donde estaban,  sus muertos.
        El tradicional relato de Cicerón prosigue mencionando el invento de la mnemotecnia:   Simónides cayó en la cuenta de que su recuerdo del orden espacial, de los lugares, de los concurrentes a la mesa  era la clave que le había permitido su identificación.  Entonces pudo concluir que para garantizar un buen recuerdo resultaba de la máxima importancia disponer de un orden;  y  que las relaciones espaciales, de lugar, eran una de las mejores y potenciales fuentes de ese orden necesario para una memoria eficaz.
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MEMORIA  DIGITAL  E  HIPERMNESIA.
En  voz de Cicerón, también, la  mnemotecnia queda descrita como artificial, distinguiéndose de la memoria natural, capacidad, y espontánea.   Se da otra condición, de la memoria y la cognición, propia del recuerdo natural y espontáneo:  la  hipermnesia.
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         La hipermnesia supone un estado alterado de conciencia en el que la percepción y el recuerdo se hallan exarcebados, plenos de detalles sensoriales y  eidéticos.  En la cultura pop y televisiva se la ha referido, en ocasiones, como memoria fotográfica. Esta exarcerbación de la memoria asociativa, en ocasiones,  se halla unida  a obsesiones  y/o delirios.   El relato de  J.L.Borges : Funes el Memorioso,  presenta, entre otros aspectos, una visión de la condición de la hipermnesia.  Aunque para el autor es un medio de expresión de sus constantes existenciales: el laberinto, el infinito, la cábala y un cierto panteísmo implícito, entre otras.  Además,  los biógrafos de Borges, habitualmente han visto en ese, y en otros, relatos cierto auto-exorcismo  y autorretrato:  Funes comparte con Borges, además de su aficción a estudiar enciclopedias,  el haberse visto  ALTERado  mentalmente tras un accidente que implicaba un fuerte golpe y daño físico, dejándole en la proximidad de la muerte.  Tras el accidente en sus biografías:   Funes lo recordaba todo,  igual que Borges había empezado  a  narrar, magistral  e imaginativamente, en la convalecencia de su accidente.
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- ¿ Cuál  es  el  siginificado  y  la  valoración  funcional  y  adaptativa  que tendrá  la  gestión  DIGITAL  de  nuestros  recuerdos  y  memorias ?
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         La condición de  Funes, no le es grata. Le llega a atormentar hasta el punto de querer vivir en la oscuridad para reducir su percepción y reducir lo que pueda recordar.  Funes  ha olvidado olvidar,  y sus recuerdos innumerables y de sumo detalle, le impiden incluso pensar adecuadamente.  Borges nos dice expresamente que no se puede pensar desde el detalle;  se necesita poder abstraer y anular diferencias.
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- ¿ ACEPTAREMOS  EL  YO DIGITAL,  Y  SU  MEMORIA,  O  PREFERIREMOS  VIVIR  EN  LA OSCURIDAD  COMO  FUNES,   ANTES   QUE  OLVIDARNOS   DE  OLVIDAR ?
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- ¿ LLEGAREMOS   A  DAR  EN  ALGÚN  MOMENTO  LA  RESPUESTA  QUE  FUNES  LE  DIO  A  BORGES :    MI  MEMORIA,  SEÑOR,  ES  COMO  VACIADERO  DE  BASURAS ?
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        La gestión digital de nuestra memoria, como es el caso del Yo Digital supone un puente entre la memoria natural y la memoria entrenada con técnica.  Pero   ¿ NOS  SERÁ  GRATA ?   ¿Querremos  recordarlo todo y con todo detalle?   ¿Aceptaremos los recuerdos digitales que nosotros ya no reconocemos como nuestros?.
          

C:\yodigital\queteapetecehoy

Nov
23

 

 

san-jose-1875.jpgEl Condado de Santa Clara, en California, se despliega a lo largo de la orilla suroeste de la Bahía de San Francisco. El Pueblo de San José de Guadalupe, fundado en 1777, es hoy su capital –San José–, además de la población hispana más antigua de California y su primera capital.  Santa Clara fue siempre un fértil y soleado valle, que proveía de suministros agrícolas a los destacamentos militares cercanos.

 

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El Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto –más conocido como Xerox PARC–, en Santa Clara, lleva desde 1970 cosechando contribuciones al desarrollo de las nuevas tecnologías que tanto han cambiado nuestras vidas como la interfaz gráfica de usuario (GUI), merced a la cual ya no tenemos que entendernos con el ordenador introduciendo comandos en una pantalla negra –como con aquel inquietante C:\ de MSDOS–, sino que podemos pulsar y manipular iconos, ventanas y áreas de trabajo, o el propio ratón con el que hacemos todo eso. Sólo un año después, en 1971, un periodista acuñaría la expresión Silicon Valley para describir la formidable proliferación de empresas relacionadas con la fabricación de circuitos integrados y computadoras que había conocido el valle de Santa Clara.

 Hace unas semanas, los ingenieros de PARC informaron de que, en colaboración con Dai Nippon Printing, han desarrollado un software capaz de hacer llegar a nuestro teléfono móvil recomendaciones de tiendas, restaurantes o actividades de ocio adaptadas al lugar en qué nos encontramos, la fecha y la hora, y nuestros gustos personales. Del invento, bautizado como Magitti, se ha hecho eco recientemente la prestigiosa revista electrónica de ciencia, tecnología, sociedad y cultura Tendencias21.

Cuando Magitti esté en nuestros teléfonos móviles, se convertirá en una parte de nuestro yo digital, como ahora lo es la lista de contactos o la agenda. Pero, igual que la mayor parte de las listas de contactos y agendas actuales, su relación con nosotros no será todo lo fluida que desearíamos, o que podemos imaginar.

paseando-al-yodi.gifLa razón es que Magitti no tiene en cuenta cómo me siento, si estoy trabajando o dando una vuelta, si estoy con compañeros de trabajo o con mi jefe, o con unos viejos amigos de la Universidad, si he conseguido o no acabar el proyecto al que llevo toda la semana dando vueltas, qué opinan de ese restaurante o de esa película mis amigos –pero sólo aquellos de cuyos gustos me fío–, o, aunque esté en casa o en un café, cuál de mis identidades en cuál de los metaversos que suelo transitar es la que prima en este momento –si soy el reputado empresario o el rey de los trasgos. Si Magitti supiera todo eso, podría hacernos sugerencias mucho más –digamos–  sugerentes, o podría incluso sospechar cuándo no tengo ganas de recibir sugerencias. Todo eso, y un buen número de cosas más, es lo que está preparado para incorporar el sistema de gestión de conocimiento autobiográfico, emocional y social del Yo Digital.

 

Soy un obrero del S XXI. (Einstein hubiese sido Einstein en este siglo????)

Nov
09
Posted in General. Yo digital beta 1.0
by José Sánchez Sánchez

martini2.jpgSoy un obrero del S XXI. Con mi formación el siglo pasado sería un ingeniero, pero ahora debido al avance de la penetración de la red y la posibilidad de estar siempre conectado soy un oficinista del siglo XXI. Cual es la diferencia que noto más relevante a nivel profesional entre un siglo y otro; pues que siempre puedo estar trabajando, os acordáis del famoso slogan de Martini, "donde estés y a la hora que estés", pues ahora igual sólo que cambiando el vaso con cubitos de hielo por un portátil. Por contrapartida, cuando estoy físicamente en mi trabajo, puedo estar resolviendo mis asuntos personales, revisando mi cuenta bancaria, reservando un hotel para el fin de semana … y en cualquier caso siempre puedo tomarme un respiro, y pasar a mi faceta de ocio, leerme la crónica del ultimo partido que no vi e incluso visualizar los goles a través de Internet. Y en las pautas y costumbres no encuentro gran diferencia entre un ingeniero, un publicista, un representante, un gestor de una cadena de ultramarinos, etc.…

blackberry.jpgLa clásica distinción, que aprendí en algún momento cuando era estudiante de, ocho horas de trabajo, ocho horas personales-ocio, más ocho horas de sueño, ¿Sigue siendo valida?. En mi caso al menos las ocho horas de sueño se han acortado, y las otras dos se han mezclado y no están relacionadas con la ubicación; el edificio de trabajo, mi casa, o la sala de cine. ¿Qué no? En la última película que estuve vi como un compañero de la fila de butacas recibía un mail en su fashion blackberry y tenía que salir de la sala a engancharse a la sociedad de la información y el conocimiento. Me sonreí, aun o estoy tan conectado, o aun compartimento mis momentos mejor, o igual soy más ordenado, en cualquier caso me sonreí. En el cine con la luz apagada todos somos iguales, no se nos ve la nómina, y al menos a mí no me había sonado el móvil.

Cómo hemos llegado a esta situación. Leí que la reducción de las horas de sueño, estaba al principio ligada a la aparición de la electricidad, y algo de verdad tiene que ser. Me cuentan que mis abuelos madrugaban para poder salir al alba y aprovechar las horas de luz en el campo, y me imagino que en aquella época sin luz eléctrica, ergo sin posibilidad de poder leer cómodamente, sin Internet ni televisión ni radio pocas excusas podían haber para no ir a la cama. Luego reflexionando sobre este tema, recuerdo a mi abuelo intentando enseñarme el nombre y la ubicación de las estrellas, y es que claro, en aquella época había estrellas. Mis abuelos, muy longevos ellos nacieron en el siglo XIX. Al parecer la aparición de la luz eléctrica rompió con la tiranía de los ciclos de día y noche. Tan sólo hubo un fallo, los días seguían teniendo 24 horas.

 

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En cuanto a la separación entre el trabajo y el ocio es algo más sutil, más sibilino, y más generalizado de lo que pensaba. Muchas veces hecho de menos mi época de estudiante, hoy voy estudiar matemáticas y luego si me da tiempo, empiezo con la química. Qué tiempos, O tempora o mores. Ahora empiezo un presentación power point y puedo recibir centenares de estímulos que me hagan cambiar de tarea. Antes de la burbuja, el principal elemento desordenador era el mail. Estaba en un proyecto en el que recibía unos 100 mail diarios, echando cuentas a una media de tres minutos por mail 5 horas. Me había convertido en un gestor de correo. De aquella época viene mi costumbre de leer el correo sólo de hora en hora. Pero no fue suficiente, llegó el móvil. En cualquier tarea podías recibir una interrupción vía móvil. Con lo que empecé ya definitivamente a trabajar en modo multitarea, estoy haciendo A, pero me interrumpen, empiezo a resolver B, me interrumpen paso a C, vuelvo a B y acabo con A. De estudiante era A, B y C. Justo al contrario, quizá porque era dueño de mi tiempo y ahora mi tiempo es compartido.einstein2.jpg

Y sin embargo, no cabe duda que la productividad ha aumentado. El acceso a cualquier información es inmediato y no esta relacionado con ningún lugar físico, está en la red. Si hay un problema, podemos contactar con la persona, organización que lo resuelve, y tampoco está en un lugar físico, están en red. Todos y todo es digital. Este es el blog del Yo Digital. Para hacer honor a este post, que no se si es de trabajo o de ocio, lo he hecho mientras desayunaba, que es ocio y necesidad y no trabajo.

Tan sólo me cabe otras dudas, ya que no soy ni más listo ni sabio que mis abuelos, ¿Soy más feliz?

Y otra, Einstein podría haber desarrollado la teoría de la relatividad en su oficina de patentes si hubiese existido el mail y los móviles. ¿La hubiese presentado en un Power Point?

 

 

SONRISA digital.

Nov
06
Posted in Emociones digitales
by Javier Gómez Morales
S O N R I S A digital: retrato digital de emociones .
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Si una identidad digital puede devolverme sentimientos y emociones recordadas; experimentadas en momentos previos aunque yo no las tenga conscientes ahora… Incluso la identidad digital de otros puede arrojarme sentimientos registrados por otras personas (aunque sean nuestros más íntimos y allegados seres queridos)…

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… …Esto de las identidades digitales, por la propia definición de sentimiento, empieza a cobrar interés pero puede que también tenga sus riesgos.
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LAS EMOCIONES podrán ser consideradas agradables o desagradables.
¿ Querremos hacernos cargo de las emociones desagradables -propias o ajenas- ?, ¿y con las emociones INTENSAS; aún las agradables estarán aconsejadas para todos los usuarios y fisgones de las identidades digitales..?

… … …

¿ Qué haremos con los sentimientos que NO nos gustan, o con los que nos ALTERan, nos arrastran con pasiones corporales (aunque nos agraden) ?
… … …

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¿Cómo afrontaremos (y quién nos enseñará a hacerlo) los sentimientos y los recuerdos “veraces” que nos confunden o con los que nos desagradan (los propios y los ajenos) ?
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La muerte del yo digital

Oct
30
Posted in Mi vida en la red
by Juan Hermoso

El mundo que habita el yo digital es, hoy por hoy, un enjambre de autorretratos. Asistimos –no sin cierta perplejidad– al afán de miles, de millones de nuestros congéneres por revelarnos sus pensamientos, las músicas que les conmueven, los detalles, enternecedores o anodinos, de su quehacer cotidiano, los rincones de su ciudad donde su corazón descansa, o los heroicos o lúgubres avatares de su imaginación. Más pronto o más tarde –pensamos– esa turbamulta se asentará; las facetas dispersas de cada yo digital se engranarán en una estructura cuyo esqueleto tratamos de dilucidar.

En un bellísimo ensayo sobre los orígenes del retrato en la pintura occidental, Tzvetan Todorov (2001) relata la escalofriante naturaleza de algunos de los vestigios más antiguos de nuestra práctica retratística. Bajo la dominación romana, los habitantes de la provincia de Egipto –muchos de ellos colonos griegos– acomodaron a sus ancestrales creencias algunas de las costumbres de los pueblos a los que acogían –entre ellas, la tradición helenística del retrato. En ciudades como Fayum, al suroeste de El Cairo, cientos de retratos pintados sobre tela con pigmentos mezclados con cera caliente se cosieron a los lienzos que envolvían el cadáver o se adhirieron a las tablas del sarcófago. Sabemos que estos retratos al encausto se pintaban en vida –lo hacían por lo general pintores de origen griego, que, aunque pusieran cierto empeño en la verosimilitud, recurrían con frecuencia a patrones fijos, que mudaban levemente para semejar los rasgos del modelo– ; lo sabemos porque la tela del retrato suele ser más antigua que la de la momia, y la edad del difunto mayor que la que muestra el retrato. Después, como recoge Herodoto, cuando llega la muerte, “los familiares se quedan con el cuerpo y encargan un cofre de madera, tallado a semejanza de la forma humana, en el que lo meten; y conservan ese valioso cofre en una cámara funeraria, donde lo colocan en posición vertical, pegado a la pared”. Así, “el padre o la madre –nos dice Todorov– observan a sus familiares vivos cada vez que cruzan la entrada o desde una alacena”. Sólo más tarde, “cuando se desdibuja la memoria de los difuntos, cuando acaso han muerto todos los que lo conocían, […] entierran las viejas momias de cualquier manera, en fosas comunes, como si quisieran deshacerse de ellas”. Naturalmente, cuando encargaban sus retratos, los egipcios debían de saber que estos “los acompañarían y los representarían en el más allá, después de su muerte”. Sus ojos, casi siempre, nos miran: clavan en nosotros lo que Jean Christophe Bailly (1997) ha dado en bautizar como “la llamada muda”.

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Desprovistas de la querencia egipcia por la preservación de los restos mortuorios, algunas de estas costumbres perviven de una manera u otra en nuestros días. Las casas de nuestros mayores, cuando menos, suelen estar habitadas también por los retratos de los que se fueron. Pero en la hora en que el retrato pueda estar acompañado de las músicas que conmovieron a quienes nos faltan, de sus pensamientos, de las imágenes de los lugares donde fue feliz o de cualquier instante perdido de sus rutinas diarias, en la hora en que podamos ponernos en la piel de los personajes que quiso ser y recorrer los lugares mágicos o vulgares que recorría, cuando podamos incluso escuchar en su voz su consuelo si algo nos aflige, o preguntarles si en esta o aquella encrucijada estamos eligiendo el camino por el que ellos nos habrían llevado de la mano, entonces, en esa hora, ¿querremos hacerlo? Cuando, como los pobladores de Fayum, entendamos que nuestros autorretratos habrán de cumplir ese propósito después de nuestra muerte, ¿cambiará nuestro modo de trazarlos? Empezamos a vislumbrar los múltiples sentidos en que la digitalización del yo transformará –enriquecerá, alborotará, espesará… – nuestra manera de vivir, pero acaso nos sea aún más difícil intuir de qué forma quedará trastocada, también, nuestra manera de morir.

Referencias:

Bailly, J.C. 1997. La llamada muda. Ensayo sobre los retratos de El Fayum. Traducción de A. Ruiz de Samaniego. Tres Cantos: Akal, 2001.

Todorov, T. 2001. Elogio del individuo. Ensayo sobre la pintura flamenca del Renacimiento. Traducción de N. Sobregués. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2006.