Últimas noticias del Yo Digital: viene sin Yo.

Algo está pasando. Claro que estas cosas son propicias a la exageración, pero cuando los voceros gritan “¡Extra! ¡Extra!” suele estar pasando algo: seguro que no lo que dicen los titulares, pero algo al fin y al cabo.

Los titulares: “Microsoft desvela su nueva visión de Internet”, anuncia el periódico gratuito 20 minutos. “Probablemente el lanzamiento más importante de Microsoft para este año”, “la punta de lanza de Microsoft en la red”-dice Error 500 | Tecnología + Internet + Conocimiento. “La nueva joya de Microsoft” –se aventura Evaluamos.com  | Periodismo de Código Abierto. “La tierra prometida” de Microsoft –sugiere Scobleizer | Tech Geek Blogger. “Un hito en la estrategia de Microsoft”, según los analistas –apunta El Navegante del diario El Mundo. Y, por si fuera poco, parece que esto es “sólo la punta del iceberg” –si creemos a Ina Fried, de Beyond Binary.

san-francisco.jpgAdemás, las noticias vienen de donde vienen las noticias: ni más ni menos que San Francisco, California, ni más ni menos que la Web 2.0 Expo. Por si fuera poco, obedecen a una lógica conocida, previsible. Hace apenas unos días que la prestigiosa consultora de tecnología Gartner pronosticara el colapso de Windows, “sobrecargado por una herencia de casi dos décadas de códigos y decisiones” e incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos, y recomendara al gigante de Redmond, Washington, renunciar a su modelo de desarrollo en favor de las aplicaciones online. Pero Microsoft, por supuesto, se había adray-ozzie.jpgelantado (léase con tanto aire irónico como quiera cada uno: ¿en qué terreno no se ha adelantado Microsoft al signo de los tiempos, últimamente?). Su flamante jefe de software, Ray Ozzie, había marcado ya el rumbo de una decidida apuesta por la red y por la integración de tecnologías. Dixit:

“A lo largo de los últimos diez años, la era del PC ha dado paso a una era en donde la Web es el centro de nuestras experiencias; experiencias no sólo a través del navegador sino a través de numerosos dispositivos como los PC, los teléfonos, los reproductores digitales, las videoconsolas, los televisores, los dispositivos de TDT, los coches y más”.

Así que aquí lo tenemos: una plataforma de sincronización de carpetas online que nos permitirá agregar cuantos dispositivos deseemos –el ordenador de casa, el del trabajo, el móvil, la cámara digital…– e integrar los archivos de todos ellos con sólo pinchar y arrastrar, en el mejor estilo Windows. Luego, claro, podremos acceder a todos esos datos –que, cada vez más, sería a lo que parece tanto como decir a toda nuestra vida– desde cualquier lugar del mundo en el que pudiéramos hacernos con un punto de acceso a Internet. No es raro que en la presentación de Live Mesh –así se llama el invento– resonaran los ecos de Here, there, and everywhere, una balada que los Beatles grabaron en 1966, en Abbey Road, para su séptimo disco de estudio, Revolver.

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Tendremos, pues, andando el tiempo, las representaciones digitalizadas de nuestras experiencias vitales  sincronizadas y accesibles en todas partes: las fotos, las agendas, los live-mesh-2.jpginformes del trabajo, las invitaciones del cumpleaños del niño, los historiales médicos, los datos de Hacienda, las cuentas del banco, los libros que estamos leyendo, la guía con la que estamos preparando el viaje que haremos en verano, las canciones, incluso la balada de “Revolver” en que Paul McCartney intentaba cantar a lo Marianne Faithfull… Bien. Ésa es –qué duda cabe– parte de la intuición original que animó la idea del Yo Digital. Si Microsoft ha decidido traerla, pronto estará aquí.

windows-live.jpgSobre Live Mesh, por otra parte –como sobre Windows– podrían funcionar aplicaciones de todo tipo, tuvieran o no la firma de Microsoft. La estrategia –claro está– es “mantenerse como plataforma sobre la que otros construyen sus aplicaciones y servicios en la era de la web y los múltiples dispositivos por usuario”. Pero, pero, pero: por lo poco que se sabe –beta cerrada: sólo diez mil usuarios en pruebas– la cosa sólo funciona bajo Windows (tal vez se amplíe a Mac, pero Linux parece estar excluido sí o sí –por no hablar del acceso desde móviles, agendas PDA, o videoconsolas con sistema operativo propio) y, por el momento, sólo con formatos de archivo del entorno de Windows. Todo esto –desde luego– no era parte de las intuiciones primeras que hicieron germinar el proyecto Yo Digital: aquellas eran –eso creíamos al menos– intuiciones honestas, donde la tecnología estaba al servicio del usuario y no el usuario atado a la tecnología. Pero da igual, porque todo parece indicar que Microsoft no se saldrá con la suya en esto, y acabará claudicando.

laberintos-de-la-mente.gifLo importante es que la sincronización de información que se nos propone sigue siendo eso: sincronización de información, fusión de carpetas –carpetas, no nos dejemos engañar por la metáfora: los viejos directorios. Pero nada se atisba en Live Mesh de la idea de integración psicológica de esa información, de la capacidad que hemos tratado de otorgar al Yo Digital de dar sentido a ese maremágnum de datos, de darle la forma misma de nuestra vida. Lo hemos reiterado una y otra vez, con múltiples ejemplos: querríamos encontrar de pronto aquella canción de los Beatles -¿o era de McCartney en solitario?– que escuchábamos tanto durante el viaje por Gales, un verano -¿qué año sería?– y que aún nos provoca una agradable melancolía, acaso de un particular matiz azulado… pero quién sabe en qué carpeta estará. Queremos, sí, poder buscarla en cualquier parte, aunque no estemos en casa. Pero también poder buscarla como si estuviéramos en casa: tal como buscamos las cosas en los laberintos de nuestra propia memoria.

camaleon-humano.bmpMás: ni rastro parece haber en Live Mesh, tampoco, de las herramientas de gestión de identidades y redes sociales que forman parte del corazón del Yo Digital. Pero ya sabemos que quien busca tal o cual documento bien puede ser la esmerada profesional, la alocada noctámbula, la madre abnegada, la princesa élfica…, que casi todo cambia –sólo casi todo– según el caso, y que querríamos que la tecnología se hiciera eco de estos cambios en lugar de obligarnos a mostrar siempre ante ella una misma cara de nosotros mismos: el sufrido, resignado usuario.

Llega el Yo Digital, sí. Pero sin Yo.

Digitalmente ‘BORGEANOS’

SEGUIMOS  BORGEANOS   y   ahora, trascendentales.   Hay otra imagen semejante al extravío de una lágrima en la intelecto.jpginteligencia.jpginmensidad de la lluvia.   Esta es:  lo  efímero  de  la  flor  del  almendro.   Cada conjunto de nuestros recuerdos, de cada mente;  no es más que una flor de un almendro. fotobjaguar.jpg Tan solo unos días en la eternidad.  Esta segunda imagen, sin embargo, muestra una lectura trascendente.  A cada mente le sucede otra y a ésta otra…  Así, desde que comenzó la hominización hace cuatro millones de años, o, acaso,  desde que comenzara la primatización, o desde que comenzara la vida…, o, …
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-¿ De  verdad  se  pierden  los  recuerdos  que  no  se  digitalizan ?     O  permanecen  como  posibilidad  para  las  siguientes  mentes,  para  las siguientes  centurias,  milenios,  eras  y  civilizaciones.    Los  recuerdos  y  los  contenidos  mentales  que  no  se  comunican,  como  las  palabras  que  nunca son  dichas.    ¿ Dónde  están ?
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¿Dónde está ese espacio, ese plano de  lo  posible ?   De lo que puede o pudo ser  pero todavía, ahora, no es.  Para el positivismo  solo cuenta lo real,  medible y cuantificable.  Las visiones positivistas igualan realidad a presente,  y  determinación pensado.jpg a  Historia.  Sin embargo, para  la  crítica al positivismo y para  el  post-historicismo:   lo posible  no se confunde con lo imposible   y  lo real puede extenderse hasta incluir lo posible.  Las interpretaciones ontológicas de la mecánica cuántica, en la física, han acotado, como nunca antes,  este espacio de realidades posibles sincrónicas con la nuestra.  ¿Pero cuál es  nuestra realidad?
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Esto la psicología lo llama:  pensar;  la capacidad para valorar alternativas de realidad, refutando las imposibles y explorando las posibles;  esto es la manipulación de Modelos Mentales.   En filosofía está cuestión desemboca en el esinteligencia2.jpgpensamiento.jpgtudio de   la  modalidad,  los modos de ser,  la lógica modal, y la valoración de los discursos sobre lo posible.
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BORGEANOS  SEGUIMOS:  cualquier memoria que una mente albergó, alguna vez, podrá, y  volverá  a, ser albergada en otros tiempos futuros y pasados, por otras mentes diferentes, pero en esencia la misma  MENTE.   Aristóteles denominó a esa mente, la eterna, y eternamente la misma:  nous  poietikós.    Esto es,  la  MENTE  GENERADORA,   la inteligencia y espíritu activo y generador;  intelecto agente para los escolásticos.
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La  capacidad  mental  del  hombre.    Donde  un  hombre  es  todos  los  hombres  como    El__Inmortal    Homero  de   J.L. Borges.  n053p05.jpg  La flor del almendro, que se sucede pero es eterna,  se desplaza en el tiempo como una hormiga, pero nunca cesa su desplazamiento. Acaso se desplaza no solo en el tiempo sino también por diferentes planos modales,  por  ALTER_nativas  de  realidad, sincrónicas con la nuestra.
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Todo  lo  que  no  sea    V A C I A D O    en  un   Yo Digital,  restará  aún  para  que  sea  rehecho,  redicho,  repensado, por otros  Yoes  futuros,  sí,  pero  también  pasados,  y  también  otros  Yoes  sincrónicos  con  los  que  ya,  en  este  ahora,   existimos  y  somos.
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ALTER_nativas,    en  otros  presentes,   a  nuestros  Yoes  e  identidades  digitales   y  naturales.

Como lágrimas en la lluvia

En 1982, el director norteamericano Ridley Scott estrenó una película basada en la novela de Phillip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que habría de convertirse en icono del cine de ciencia-ficción: Blade Runner

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Veinticinco años, siete versiones, unas cuantas secuelas y varios documentales después, los cinéfilos todavía siguen embarcados en sesudas discusiones acerca del mensaje filosófico del film, de la verdadera naturaleza de sus personajes, o del significado de cada uno de sus planos.

En mi caso, la primera vez que vi a la dramática historia de los replicantes sentenciados por una exigua fecha de caducidad, yo estaba en segundo de carrera, y la pantalla del salón de actos de la facultad de Psicología de la Complutense donde se proyectaba era demasiado pequeña, de modo que las imágenes se "desbordaban" ligeramente sobre la pared. En cierto modo, a mí me ocurrió algo similar con el mensaje que me transmitían: sabía que había visto algo más que una película de ciencia-ficción, pero no tenía del todo claro qué era.

bladerunner.jpgHace unas semanas asistí a una proyección de Blade Runner: The final cut, la última revisión del director con motivo del cuarto de siglo desde su estreno, en pantalla gigante, sesión nocturna y versión original. Quizá en parte por el entorno, pero sin duda por la predisposición psicológica que ha generado el proyecto del Yo Digital en todo el equipo, esta vez reparé en unas cuantas ideas que no había analizado la primera vez que ví la película y que, aún a riesgo de convertirme en SPOILER para futuras generaciones de espectadores, me voy a permitir el lujo de exponer… Porque a pesar de haber sido rodada en 1982, la filosofía de Blade Runner enlaza directamente con dos de los elementos que hemos empleado en el proyecto Yo Digital para caracterizar la identidad humana: las emociones y la memoria.

Por supuesto, para que este análisis pueda comprenderse en toda su extensión, es imprescindible haber visto el film (recomendado) o al menos, conocer una sinopsis de su argumento.

Si te has animado a hacer click en el enlace anterior o ya conoces la película, voy a pedirte que traigas a tu memoria la conversación entre Deckard y Mr. Tyrell después de que el primero compruebe mediante el test Voight-Kampff que Rachel, la joven secretaria de Tyrell Corporation, es en realidad una replicante experimental.

  • Pero ella tiene recuerdos… – se asombra Deckardrachel.jpg
  • Todos falsos – corrige Tyrell, para explicar a continuación el motivo de que una replicante albergue narraciones sobre un pasado del que carece.

Uno de los problemas observados a medida que avanzaba el desarrollo de los modelos Nexus -viene a decir el presidente de Tyrell Corporation- es que éstos eran capaces de aprender emociones humanas. Sin embargo, la gestión de esas reacciones superaba sus habilidades cognitivas, lo que les desequilibraba enormemente. Y para evitarlo… se les dota de un soporte racional, que permita integrar tal aprendizaje. Es decir, se les implantan esos "recuerdos".

Cuando comenzamos a definir los elementos que integrarían el modelo psicológico del Yo Digital, el equipo ICIV tuvo muy claro que una de las principales diferencia entre un almacén informático de datos y la memoria humana es que ésta última está teñida de emociones.

Como ya se indicaba en la entrada Cuéntame tu vida, nuestra mente organiza sus recuerdos de forma temporal, pero no siguiendo una secuencia cronológica, sino emocional: aquél suceso que nos impactó, el año malo en que nos mudamos de casa y rompimos con nuestra pareja de toda la vida… ¿Les faltaba eso a los Nexus anteriores a Rachel en Blade Runner? ¡Porque entonces no es de extrañar que fueran incapaces de organizar sus cogniciones!

Sin llegar a la extrema propuesta de replicantes inmortalizados por los guionistas Hampton Fancher y David Peoples, es innegable que todo intento computacional para emular el funcionamiento de la memoria humana debe combinar emociones y narraciones tematizadas, tal y como estamos desarrollando en el proyecto del Yo Digital. Pero no sólo eso.

roy-batty.jpg¿Quién no conoce el monólogo final de Roy Batty -Rutger Hauer- cuando, después de salvar la vida al maltrecho Blade Runner que le persigue para "retirarlo", hace un recuento de todas sus vivencias como esclavo en las colonias exteriores? Porque él ha visto atacar naves en llamas más allá de Orión, y rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser…

Todos esos momentos, dice el replicante, se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

¿Pero por qué Roy Batty salva a Deckard, y le cuenta todos estos recuerdos? ¿Es acaso el blade runner un replicante más -aunque él mismo lo ignora-, y de ahí la piedad de su enemigo? ¿O tal vez es una muestra de bondad del Nexus 6, capaz de manifestar un grado de humanidad superior al del mismísimo género humano?

Aunque ambas hipótesis son discutidas y contrastadas por los expertos en el film, yo tengo mi propia teoría al respecto: ni la naturaleza del blade runner ni la humanidad del replicante tienen importancia para explicar la conducta de éste último.

En mi opinión, Roy no salva a Deckard por piedad hacia un ser inferior -un humano- ni hacia un homólogo replicante, sino por "afán de supervivencia". Él no sólo está irremisiblemente condenado a morir -sus cuatro años de vida tocan a su fin-, sino que tras la caída de sus compañeros Zhora y León, y la de Pris, su pareja, es el último Nexus 6 en la galaxia. ¿Quién recordará entonces su existencia, si no queda nadie que pueda dar fe de ella?A falta de un pasado real y de una red social de familiares y amigos, ¿qué será de esos recuerdos que tan intensamente atesora? Porque la inmortalidad no consiste en vivir físicamente para siempre, sino en dejar una huella en los seres queridos que nos sobreviven.

Por eso Roy salva la vida de Deckard, y le habla de naves en llamas, y de rayos C: para que su recuerdo, su imagen más emocional, se instale en la memoria de otro ser vivo -humano o replicante, qué importa-, permitiéndole alcanzar al fin esa supervivencia que tanto anhela… Aunque sea de un modo virtual.

En cierto modo, el proyecto del Yo Digital se apoya en una filosofía similar, pues si yo almaceno mis recuerdos -mis datos-, mis identidades, e incluso mis proyecciones futuras en un sistema integrado y con estructura similar a la memoria humana… ¿No podrán heredarlo mis descendientes, y tener así una imagen vívida de lo que fue la vida de su antepasado? O, al menos, evitar que mis recuerdos se pierdan en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Ars Memoriae.

ARS  MEMORIAE:    

     -Memoria y Poder,8845916677_imm1.jpg

     -Los Palacios de la Memoria,

 

     -Memoria  DIGITAL

         e  Hipermnesia.

 

"… …En el decente rancho, la madre de Funes me recibió. Me dijo que Ireneo estaba en la pieza del fondo y que no me extrañara encontrarla a oscuras, porque Ireneo sabía pasarse las horas muertas sin encender la vela… …

… …Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis Historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitríades Eupator, que administraba la justicia en los 22 idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez… …

… …Sabía las formas de la nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños y todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Y también: Mis sueños son como la vigilia de ustedes. Y también, hacia el alba: Mi memoria señor es como vaciadero de basuras. … …
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… …Esas cosas me dijo; ni entonces ni después las he puesto en duda. En aquél tiempo no había cinematógrafos ni fonógrafos; es, sin embargo, inverosimil y hasta increible que nadie hiciera un experimento con Funes. … …"
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MEMORIA  Y  PODER.
En mi niñez me asombraban las historias sobre hombres de memoria prodigiosa. Los relatos, junto a los testimonios y exhibiciones propias de la cultura televisiva, me hacían dudar de si éstos se correspondían con capítulos de la ciencia o de la magia y el ilusionismo.
       Posteriormente, me surgió un igual asombro al ir conociendo que  los  límites  entre  mnemotecnia, magia  y ciencia  no  eran  nítidos, sino difusos,  incluso para las disciplinas y personas llamadas eruditas.
        La ciencia solo había afrontado esa diferenciación desde los años 60 del siglo pasado, pero las sociedades secretas, la masonería y el hermetismo habían continuado el cultivo de la mnemotecnia, como un saber oculto, hasta una fecha igualmente indefinida, entre el final del s.XVIII  y la mitad del s.XIX;  dependiendo de la diferente permeabilidad hacia la democracia parlamentaria que aparecía en las distintas sociedades occidentales.  De ellas,  las naciones más retrasadas como fuera España, retrasaron todavía otro siglo y medio esos procesos históricos.
         En esa dirección, otras reflexiones, que creo relacionadas, me acompañaban: ¿por qué los  Estados  de in-formación napoleónica conservan todavía sistemas de oposición para acceder a la función pública, por qué tanto contraste con la transparencia y flexibilidad de los paises de in-formación anglosajona?. Todavía me resultaba menos explicable el hecho de que tales procesos de acceso a puestos públicos subsistiera en las universidades…
         La respuesta la hallé también reconociendo, en la mnemotecnia,  la llave de acceso al poder que se habían reservado quienes lo obstentaban, participando de sociedades secretas, aun cuando su objetivo final fuera, entonces -que no hoy-, modificar el poder para un crecimiento democrático, humano, intelectual y material de la sociedad.
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LOS PALACIOS  DE  LA  MEMORIA.
La Psicología experimental pudo esperar hasta las décadas de los 60 y 70 del s.XX, para comprobar y documentar -aceptándolo- un hecho, de antiguo, conocido: la íntima unión entre memoria e imaginación. Esto ocurrió gracias, entre otros, al psicólogo canadiense Allan Paivio.
         Pero los psicólogos científicos que describieron como la imaginación puede potenciar y aumentar, geométrica y exponencialmente, la capacidad mnemónica del ser humano (culto, educado, alfabetizado y entrenado) fueron los últimos en la historia en atesorar ese saber.  El poder de las imágenes mentales era descrito, ya, en la antigüedad grecorromana como  imagine agentes.
          En esta breve exposición, de justicia, será también, mencionar el espacio, tiempo y polémica que los psicólogos estructuralistas de la escuela de Würzburgo; herederos de los empeños fundacionales de la psicología experimental decimonónica,  dedicaron a este tópico, y a otros relacionados, en el último cuarto del XIX.
        Así, la Psicología experimental pudo esperar casi un siglo desde su aparición hasta afrontar esta temática. Pero el  Arte de la Memoria  es un viejo saber, que en nuestra tradición de pensamiento occidental hacemos remontar hasta hacerlo coincidir con el surgimiento de la filosofí­a, aun así, podemos retrotraer la aparición de esta técnica hacia Egipto y la tradición hermética con probables influencias babilónicas.
        En nuestra tradición, el arte de la memoria fue creado por Simónides de Ceos; poeta s.VI a.C. Formando desde entonces parte de la formación de los hombre libres y cultos del mundo griego y romano. Como nos muestra Frances A. Yates en su libro: El arte de la 8478448764.jpgmemoria (Taurus: 1974, Siruela: 2005) la filosofí­a manejaba los conceptos, y la mnemotecnia utilizaba las imágenes mentales  -y las emociones que evocaban-  para potenciar la memoria, facilitar la inteligencia y el desarrollo de la personalidad.
        La Escolást¡ca resguardó este saber como parte de la virtud de la prudencia, pero fue  en el renacimiento cuando re-aparece con brío como un capítulo de la magia. En el Renacimiento con el hermetismo, el neoplatonismo y el lulismo será reelaborado y desarrollado, como muestra Yates,  en el arte de Ramón Llull, el Teatro de la Memoria de Giulio Camillo, los sistemas de Giordano Bruno y las relaciones de la mnemónica con las otras artes; con las bellas: con la pintura y con la arquitectura.
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        Si bien en la edad media la mnemotecnia formaba 8434487039.jpgparte de la retórica y de su enseñanza, en el renacimiento desembocó, de nuevo, un viejo brío ocultista de la tradición hermética. De aquello, la obra, vida  y figura de Giordano Bruno  -torturado y asesinado por las autoridades eclesiásticas católicas-  representa el mejor exponente  (cfr. F.A. Yates:  Giordano Bruno y la Tradición Hermética).
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 En el renacimiento  -por no mucho tiempo-  hasta la llamada revolución científica de nuestra tradición gnoseológica occidental,  coincidirán la mnemotecnia y la ciencia, ambas con una tercera que las englobaba:  LA  MAGIA.
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.atrio2.jpg            image012.jpg
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         La idea base contenida en todos estos sistemas mnemónicos es más o menos semejante: asociar conceptos e ideas, que necesitan ser recordados, con localizaciones espaciales.  Cada recuerdo se asociará con una habitación o espacio de un edificio o edificios singulares:  los  Palacios de la Memoria.
         Este  viejo, y nuevo,  Arte de la Memoria se concibió, percibió y usó siempre como techné  -técnica; arte-  que asistía y distingía a las personas libres, cultivadas y afortunadas  para quedar luego relegado a números del gran circo y el ilusionismo. 
         Desde su origen, este arte, que se le atribuye al poeta Simónides, VI-V a.C,  se mostró como un artefacto, una techné, frente a la capacidad natural de la memoria; parte de la physis.
         Simónides  de  Ceos,  cuenta nuestra tradición, descubrió la mnemotecnia casualmente, por accidente.  En voz de Cicerón, s.I a.C., conocemos como ocurrió  (cfr. Yates, 1974):   En  Tesalia  el noble  Scopas daba un banquete. Simónides había sido requerido para ofrecer un poema en honor del anfitrión.  En su canto, el poeta, alabó también a los gemelos dioses  Castor  y  Polux.   El noble Scopas replicó que solo le pagaría la mitad del poema pues la otra mitad ya se la pagarían los dioses.  Después de esto Simónides recibió aviso de que saliera a  atender a unos jovenes que le llamaban afuera.  Salió y no encontró a nadie,  pero entonces la estructura de la casa venció y se desplomó el tejado sobre los asistentes al banquete que permanecían dentro,  aplastándolos y pereciendo,  quedando destrozados sus cuerpos.  De esta forma,  el  fatum,  o los dioses pagaron  a Simónides su parte del poema y su canto, permitiéndole permancer con vida.
       Los cuerpos de los asistentes quedaron tan deshechos que no podían ser identificados por los familiares y amigos que acudieron tras la tragedia.  Pero  Simónides  podía recordar donde estaban situados cada uno de los asistentes al banquete antes de que, él, se ausentara.  Recordaba la situación espacial en el edificio y con respecto a la mesa en que se hallaban sentados.  Por esto, pudo mostrar a los familiares quienes eran, y donde estaban,  sus muertos.
        El tradicional relato de Cicerón prosigue mencionando el invento de la mnemotecnia:   Simónides cayó en la cuenta de que su recuerdo del orden espacial, de los lugares, de los concurrentes a la mesa  era la clave que le había permitido su identificación.  Entonces pudo concluir que para garantizar un buen recuerdo resultaba de la máxima importancia disponer de un orden;  y  que las relaciones espaciales, de lugar, eran una de las mejores y potenciales fuentes de ese orden necesario para una memoria eficaz.
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MEMORIA  DIGITAL  E  HIPERMNESIA.
En  voz de Cicerón, también, la  mnemotecnia queda descrita como artificial, distinguiéndose de la memoria natural, capacidad, y espontánea.   Se da otra condición, de la memoria y la cognición, propia del recuerdo natural y espontáneo:  la  hipermnesia.
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         La hipermnesia supone un estado alterado de conciencia en el que la percepción y el recuerdo se hallan exarcebados, plenos de detalles sensoriales y  eidéticos.  En la cultura pop y televisiva se la ha referido, en ocasiones, como memoria fotográfica. Esta exarcerbación de la memoria asociativa, en ocasiones,  se halla unida  a obsesiones  y/o delirios.   El relato de  J.L.Borges : Funes el Memorioso,  presenta, entre otros aspectos, una visión de la condición de la hipermnesia.  Aunque para el autor es un medio de expresión de sus constantes existenciales: el laberinto, el infinito, la cábala y un cierto panteísmo implícito, entre otras.  Además,  los biógrafos de Borges, habitualmente han visto en ese, y en otros, relatos cierto auto-exorcismo  y autorretrato:  Funes comparte con Borges, además de su aficción a estudiar enciclopedias,  el haberse visto  ALTERado  mentalmente tras un accidente que implicaba un fuerte golpe y daño físico, dejándole en la proximidad de la muerte.  Tras el accidente en sus biografías:   Funes lo recordaba todo,  igual que Borges había empezado  a  narrar, magistral  e imaginativamente, en la convalecencia de su accidente.
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- ¿ Cuál  es  el  siginificado  y  la  valoración  funcional  y  adaptativa  que tendrá  la  gestión  DIGITAL  de  nuestros  recuerdos  y  memorias ?
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         La condición de  Funes, no le es grata. Le llega a atormentar hasta el punto de querer vivir en la oscuridad para reducir su percepción y reducir lo que pueda recordar.  Funes  ha olvidado olvidar,  y sus recuerdos innumerables y de sumo detalle, le impiden incluso pensar adecuadamente.  Borges nos dice expresamente que no se puede pensar desde el detalle;  se necesita poder abstraer y anular diferencias.
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- ¿ ACEPTAREMOS  EL  YO DIGITAL,  Y  SU  MEMORIA,  O  PREFERIREMOS  VIVIR  EN  LA OSCURIDAD  COMO  FUNES,   ANTES   QUE  OLVIDARNOS   DE  OLVIDAR ?
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- ¿ LLEGAREMOS   A  DAR  EN  ALGÚN  MOMENTO  LA  RESPUESTA  QUE  FUNES  LE  DIO  A  BORGES :    MI  MEMORIA,  SEÑOR,  ES  COMO  VACIADERO  DE  BASURAS ?
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        La gestión digital de nuestra memoria, como es el caso del Yo Digital supone un puente entre la memoria natural y la memoria entrenada con técnica.  Pero   ¿ NOS  SERÁ  GRATA ?   ¿Querremos  recordarlo todo y con todo detalle?   ¿Aceptaremos los recuerdos digitales que nosotros ya no reconocemos como nuestros?.
          

Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?: el origen de la ficción

 Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?: el origen de la ficción

 Un homenaje a Angel Rivière (1949-2000)

 

juego-simbolico.jpg- Yo la mamá y tú el bebé, ¿vale?

- ¡¡No!!, ¿por qué tengo que ser yo siempre el bebé?

- Bueno, un ratito tú y un ratito yo.

En este diálogo dos niños están planeando actuar "como si" fueran otras personas distintas a las que son. Se están repartiendo los papeles de madre e hijo y, al no haber consenso, recurren a la alternancia de identidades en períodos de tiempo breves. En el ámbito de la Psicología Evolutiva este tipo de ficción mantiene el nombre de "juego simbólico", el que le dió Jean Piaget a principios del siglo pasado. 

El juego simbólico es muy frecuente en la primera infancia y constituye uno de los síntomas más representativos de un óptimo desarrollo intelectual. Según Angel Riviére, para llegar a jugar así el niño ha tenido que recorrer un largo camino conquistando espacios para la ficción. A través de la aplicación de mecanismos de suspensión va "dejando en el aire" aspectos de la realidad hasta alcanzar una dimensión lúdica en la que puede hacer y deshacer, ser y dejar de ser, sin que rijan las consecuencias adaptativas.

Las primeras "suspensiones" aparecen entre los 8 y 12 meses en entornos interactivos. Primero se deja en el aire la exploración del objeto sustituyéndose por el gesto de señalar. Imaginemos al bebé que, en vez de lanzarse hacia un cochecito nuevo para cogerlo, morderlo, estrujarlo o lanzarlo, nos mira y nos lo señala con el dedo índice para pedírnoslo o simplemente para mostrárnoslo. Después se deja en el aire la acción instrumental sustituyéndose por gestos enactivos. Imaginemos ahora a un niño que quiere bañarse y empieza a frotarse la tripita delante de su mamá, o a otro que sopla en el aire para que su papá le encienda una cerilla.

"Lo que está haciendo el niño es dejar en suspenso la acción, dejarla en el aire de tal manera que esa acción ya no ejerce una causación eficiente sobre el mundo: ya no toca el mundo, lo toca de lejos, lo toca semióticamente, lo toca para otro"

Sgesto-deictico.jpgiguiendo a Angel Riviere, los gestos deícticos y los gestos enactivos son requisitos imprescindibles para que surja la ficción. Así, a partir del primer año de vida, el niño no se conforma con suspender acciones sino que llega a suspender las propiedades de los objetos. Las manifestaciones conductuales de esta ampliación del espacio de ficción ya se pueden etiquetar como juegos: el niño que utiliza una escoba como si fuera un caballo, el plátano como si fuera un teléfono…

"Si tú descubres que tu acción, en la medida en que ya no es una acción que empuja, que golpea, que clava, que apaga el fuego, que modifica o desplaza un objeto, sino que es una acción que ejerce semiosis, porque tú no terminas la acción, la dejas cortada a la mitad, la presentas -sólo la presentas- para el otro, comienzas a descubrir una cosa importante y es que no existe una relación unívoca entre los objetos y que las acciones y las propiedades mismas de los objetos se pueden dejar en suspenso, que las propiedades de lo real se pueden dejar en suspenso. Ahora sí que estamos hablando de juego de ficción en el que, en ese proceso de semiosis de sustituir un objeto con otro, tú puedes hacer como si la escoba en la que cabalgas fuese un caballo"

jugando-a-los-medicos.JPGSólo nos queda un paso para llegar al ejemplo que encabeza la entrada: la capacidad para alterar las identidades. Paul Harris describe su adquisición en tres etapas:

1. Entre los 12 y los 13 meses el niño empieza a realizar acciones "en el vacío": con un cojín en el suelo hace como si durmiera, con un cacharrito hace como si comiera. El referente es siempre el propio niño.

2. A partir de los 18 meses empieza a ejercer este tipo de acciones sobre un receptor pasivo: da de comer o duerme a un muñeco.

3. A partir de los 2 años y medio convierte al muñeco en un agente independiente, con mente propia. Como un director de teatro va generando monólogos de este tipo: "Cuqui tiene sed. Va a la cocina…¡No, que me da miedo el pasillo!. Toma, Cuqui, yo te doy agua. No me gusta, quiero leche….". 

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Los muñecos entran en el mundo de ficción abriendo el paso a las personas de carne y hueso. El niño descubre que se pueden dejar en el aire las propiedades de las personas. Es posible jugar a transformarse y a transformar a los demás. Yo puedo ser mi mamá y mi hermana puede ser el bebé. Pero si mi hermana no quiere jugar así, no importa, yo también puedo ser el bebé.

 

 

Referencias

Comunicación, suspensión y semiosis humana: Los orígenes de la práctica y de la comprensión interpersonales. Angel Rivière y María Sotillos. Obras Escogidas, Vol. III; Cap. 13. Madrid: Editorial Panamericana. 2002.

Los niños y las emociones. Paul L. Harris. Madrid: Alianza Psicología minor. 2001.