¿Mutamos en las redes sociales? II

Si leemos el anterior post parece evidente que no mutamos, pero si vamos más adelante y leemos este, no nos queda más remedio que concluir que debemos mutar, si no lo hemos ya. Espero con ello dar cumplida respuesta a nube.
ms_mono_astroside.jpgSin ser un experto en teoría de la evolución parece claro que ante cambios del entorno solo las especies que evolucionan sobreviven. Y por muy preocupante que sea el cambio climático la verdadera lucha del homo sapiens está en su mente, en su conocimiento, en cómo encontrar las estructuras mentales capaces de asimilar, procesar, y responder con éxito a los problemas que sólo su propia mente es capaz de plantearse. Nuestra evolución debe de estar en el plano mental.

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Ya sucedió así. No somos el depredador más temible del planeta por nuestras dotes físicas, sino porque en su momento supimos procesar mejor la información del entorno, tuvimos una mayor capacidad de abstracción y construimos herramientas para transmitir este conocimiento. Desde el lenguaje, pasando por la escritura, y desde hace sólo unos 25 años Internet.

nativo_digital.jpgY ahora estamos en otra era, que habiendo comenzado no se vislumbra su fin. Sólo aquellos que manejen de nuevo mejor su procesos mentales sobrevivirán? Prensky acuño el término de nativos digitales y su nueva forma de gestionar la información. Y al igual que en la sabana del paleolítico hacían falta herramientas, de sílex entonces, en este mundo virtual hace falta un soporte, un yo digital.
Pero aun, y espero que por siempre, seguimos siendo seres emocionales, y por ello debemos ser conscientes de lo distintos que son los mundos, físico, emocional, mental, virtual … Los primeros con unas leyes inmutables, los siguientes con reglas mucho más difusas, y por fin los virtuales con leyes aun por crear. Es aquí donde tenemos mayor posibilidad de enriquecimiento y éxito. El problema y la solución consiste en mezclar correctamente ambos mundos, y seguramente lo ideal sea hacerlo mediante las emociones.
olvido.jpgPor ejemplo el olvido, una gran arma de nuestra mente que nos permite abstraernos de nuestros errores sin que nos mortifiquen. Qué alivio cuando olvidamos una relación fallida. Mientras salíamos con ella todos los recuerdos asociados a esa pareja, perfúmenes, canciones, … eran positivos. Tras romper la relación todos tienden a no ser agradables. Sin embargo, actualmente en la red, el olvido ni existe, ni se le espera. Qué bien nos haría un yo digital que gestionase bien esta duplicidad, en modo humano obviaríamos a todos nuestras anteriores relaciones y sus amistades, por ejemplo, y en modo digital, podríamos recordar las cosas como realmente fueron, y no cómo las recordamos, o como queremos recordarlas. (La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para
contarla. Grabiel García Marquez
)
Que ideal sería que pudiésemos difundir nuestra información en Facebook aplicando estos criterios, y además que  automáticamente se obviasen a los amigos de mis amigos  que han caído en descrédito.
No obstante el yo digital tiene que tener otras multiples aplicaciones, mostrarnos con distintas presentaciones, personalidades, …, Ser capaz de tomar decisiones automáticamente en base a reglas de aprendizaje que nosotros le inculquemos, etc …
Bueno mientras pensamos en esas aplicaciones preocupemos también de que el entorno digital se mantenga lo más puro posible. Una internet libre, accesible y neutra. Que realmente permita un mundo globalizado y que rebaje las barreras de entrada para competir en él. Y del mundo real que decir, Fukushima, cambio climático, intervención en Libia, … Esto ya no es lo que era.

Mal vamos

Identidades situadas [III]: contextos, roles y grupos

Igual que ocurre en nuestra vida analógica, el ser humano virtual también es un animal social: conversamos con nuestros amigos, familiares y conocidos a través de herramientas como MSN Messenger o Twitter, entramos en relaciones de cooperación/competición en diversos MMORPG, expresamos libremente nuestras opiniones en la blogosfera, y establecemos contactos con nicks y avatares a cuyos propietarios jamás conoceremos personalmente en multitud de foros y chats, ya sean gráficos o visuales, como Habbo Hotel o Second Life… Y en todas y cada una de estas relaciones sólo mostramos aquellas facetas de nuestra identidad que deseamos dar a conocer en ese preciso instante.

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Así pues, parece que nuestras interacciones virtuales siguen un patrón similar a nuestras relaciones sociales analógicas, en lo que respecta a la presentación social del yo, puesto que seleccionamos aquellos elementos de nuestra identidad que a priori nos resultan más adecuados para cada contexto social, en función del rol que aspiramos a desempeñar en él.internet_troll.png

Por ejemplo, si entro un foro con intención de actuar como troll y desbaratar el hilo de una conversación, es porque previamente he seleccionado de forma automática -esto es, sin necesidad de hacer primero un ejercicio de reflexión consciente- los elementos de mi identidad que mejor me permiten desempeñar ese papel: sarcasmo, actitudes radicales, agresividad, etc.

Sin embargo, es evidente que entre la identidad analógica y la virtual existen diferencias ostensibles en algunos elementos esenciales. Por ejemplo, en la interacción social que se ejerce dentro de los grupos con los que nos relacionamos. En el siguiente cuadro se pueden ver, de forma esquemática, en qué consisten esas diferencias.

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Lo cierto es que en el mundo analógico no nos relacionamos con quien queremos, sino con quien podemos. Dicho de otro modo, nuestras interacciones se ven constreñidas por una serie de aspectos físicos y territoriales, que nos llevan a tratar con personas que viven en nuestro barrio, se sientan a nuestro lado en clase, o trabajan en la misma planta que nosotros. En cambio, en el mundo virtual no existen las fronteras, y basta con teclear una URL y saber escribir un inglés rudimentario para interactuar con CUALQUIER ser humano "digitalizado". Por consiguiente, las únicas barreras para nuestras relaciones digitales son nuestros propios gustos, intereses u opiniones.

En el mundo analógico, los grupos ejercen un vasto control social: nuestros amigos se quejan de que les dedicamos poco tiempo cuando pasan meses sin que nos veamos, los miembros de la peña senderista a la que pertenecemos nos recriminan si no vamos a la excursión del último sábado del mes, y nuestra familia demanda que celebremos la Nochebuena en casa de los abuelos… Aduciendo para ello una serie de normas sociales implícitas que exigen el cumplimiento de ciertos compromisos grupales, so pena de ser excluido del grupo si no se acatan. ¿Ocurre lo mismo en el mundo virtual? En términos generales, no, ya que en ese entorno, los individuos gozamos de una mayor libertad para transitar entre comunidades virtuales, incluso aunque éstas se encuentren enemistadas entre sí. Basta con cambiar de nick o de avatar.

Estas diferencias dan lugar a los tres últimos contrastes que se observan en el esquema superior:

  • LAZOS SOCIALES: en el mundo analógico, los vínculos que nos unen a los miembros de nuestro grupo se sostienen de forma casi pasiva. Estar presente en ciertas actividades, expresar de vez en cuando una opinión similar a la del resto del grupo, o simplemente vestir con los colores corporativos de la empresa en durante un meeting de la organización son conductas suficientes para demostrar implicación. Sin embargo, el mundo virtual exige una implicación grupal mucho más directa. Si no escribes en el foro donde te diste de alta, si no cuelgas fotos en tu red social, o no juegas con el personaje que creaste en World of Warcraft, ¿quién puede decir que formas parte de cada uno de esos grupos?
  • RELACIONES INTRAGRUPALES: Como se desprende de las ideas expuestas anteriormente, el mundo analógico exige un alto grado de compromiso con los grupos a los que pertenecemos. Es decir, aunque los lazos se puedan mantener de forma pasiva, es imprescindible cumplir las normas mínimas de pertenencia, tales como realizar actividades destacadas para el grupo o emplear símbolos distintivos, para evitar el riesgo de marginación o exclusión. En cambio, en el mundo virtual apenas se nos puede exigir esa implicación, sencillamente porque apenas existen mecanismos de control social. Si a mí me expulsan del club de poker del Instituto por hacer trampas, no puedo volver a él. Sin embargo, si me echan de Bite Figth por trucar mi personaje, ¿cómo impedirme que cree uno nuevo, con distinto nombre e IP móvil?
  • RELACIONES INTERGRUPALES: En el mundo analógico, un individuo que pertenezca a dos grupos enfrentados entre sí no podrá sostener esa pertenencia ambivalente durante mucho tiempo sin sufrir las consecuencias… Cosa que no ocurre en en el mundo virtual, donde las fronteras entre grupos sociales son mucho más laxas y difusas, y donde la pertenencia es mucho más difícil de rastrear y de controlar.

Ahora bien, una vez hemos analizado las diferencias entre nuestra identidad social analógica y digital, ¿será posible responder a aquellas preguntas que nos planteábamos en las dos entradas sobre identidad situada que precedieron a la que tienes en tu pantalla? ¿Es factible definir un conjunto de contextos, grupos y roles universales y estables para los internautas occidentales? Más aún, ¿somos los seres humanos capaces de organizar nuestra estructura cognitiva y social en estos términos? En próximas entradas intentaremos dar respuesta empírica a estas cuestiones.

Existo, luego estoy en la Red

El mundo ha cambiado, en contraposición a épocas anteriores en las qué, el mundo iba a cambiar o el mundo estaba cambiando. Ahora nuestro vivir coexiste con la Red y nuestra cotidianidad entrelaza lo real y lo virtual en todos los aspectos, los laborales, los de ocio y sobre todo los sociales. En EEUU ya se materializan tantas parejas que nacieron en la red como en lances tradicionales.

El cambio es más profundo de lo que conscientemente suponemos. La información que recibimos es infinitamente mayor, la oferta de ocio también, pero los días tienen las mismas horas que en el siglo pasado y aun durmiendo menos no podemos ver tres largometrajes al día, jugar en la videoconsola y ver un partido de la champions. Por contra, si tenemos posibilidad de trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar. Al igual que en su momento el hombre primitivo tuvo que hacer frente al paradisíaco mundo hostil que le tocaba vivir con toscas herramientas de piedra nuestra solución en este nuevo entorno es construir herramientas de red. Quién no ha usado esa llamada http://www.google.com/.

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Con este caldo de cultivo Telefónica I+D inició una línea de trabajo que llamó el YO DIGITAL con unas premisas sencillas y totalmente superadas como aquellas de:

  • Lo que no está en red no existe, y poníamos este ejemplo entonces concluyente.

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Dicho de otra forma sólo lo que está en red perdura. Esto nos llevó a conclusiones interesantes ante una aspiración muy humana en cuanto al legado que queremos dejar a nuestra descendencia.

  • No existen limitaciones tecnológicas para guardar todos nuestros recuerdos en formato digital. El problema se ha ipod1.jpgtrasladado no en guardar sino en recuperar la información.Teniendo en cuenta estas y otras consideraciones, las tendencias de uso de la red, y mucha ilusión nos embarcamos en el proyecto del Yo Digital al que definimos como nuestra proyección en la red y que abarca dos aspectos:

1. Mi memoria digital que guarda y gestiona emocionalmente todos mis recuerdos digitales. Para ello hemos recreado los modelos psicológicos de memoria humana.

2. Mi vida en la red. Que me permite desarrollar instintivamente mis múltiples personalidades digitales. En la vida real no nos comportamos igual ante el jefe que con la familia, en la vida virtual no sólo no nos comportamos igual sino que incluso podemos ser quien queramos, como queramos y cuantos queramos ser.

Evidentemente si queríamos un modelo intuitivo necesitábamos ayuda psicológica, y ahí estaba la cátedra de Psicología de la Cardenal Cisneros.

Estos trabajos cristalizaron en un piloto que siendo tremendamente inconsecuentes con nuestras premisas de partida no existe porque aun no lo hemos puesto en la Red.No obstante hemos abierto este blog para discutir los modelos y adelantar las tendencias tanto en redes sociales desde el punto de vista tecnológico, como social y psicológico.