Reflexiones de un domingo sin inspiración

De adolescente pensaba que sólo la ciencia nos haría progresar (quizá leí demasiados comics) y pensaba que cada vez era más difícil, cuasi imposible, estudiarla, procesarla y crear algo nuevo a partir de ella. Además como creía a pies juntillas en el evolucionismo de Darwin, solo si mutásemos podríamos avanzar considerablemente por este camino. Pues sino llegaría un momento en el que nos estancaríamos en la evolución del saber y sólo el saber nos daría la felicidad.
Luego la única mutación plausible que he visto en nuestra forma de pensar ha sido debida más a la innovación que a la ciencia. Apareció internet, y hemos cambiado nuestra forma de procesar la realidad. Hemos delegado en la red gran parte de nuestra memoria. Para que acordarnos de datos concretos si están en la Wikipedia, ya sea la fecha de tal batalla, o de la publicación del Sargent Pepper de los Beatles.  Además mientras navegamos somos capaces de hacer muchas cosas, somos multitarea, vemos la tv, chateamos, oímos música y por supuesto estudiamos. Léase  Nativos digitales un clásico del 2001 de Prensky. ¿Somos ahora más felices en las redes sociales? No lo sé, pero hemos aumentado muy notablemente nuestra capacidad de relación. Pero esto ¿nos hará avanzar en la ciencia, o cada vez estamos más distraídos en la red? (Por ejemplo: ¿Es posible leer mucho rato en una tableta, con tanta distracción?)

Ahora que ya no soy tan adolescente, (Je!), estoy tan convencido de que el saber nos dará la felicidad tanto como que la felicidad nos hará más sabios. Además ahora el PC ha muerto. Estamos comenzando la era post PC, tabletas, Smartphone, la nube, … en poco tiempo (media generación más) todos sabremos utilizar estás facultades sin ser informáticos (vendrán de serie), y a poco que la crisis se vaya tendremos que volver a la ciencia y, como no, a la ingeniería. Si no tenemos que ocuparnos de recordar lo que ya está en los libros, (la red), ¿seremos más creativos, más innovadores, y más profundos? Al menos la creatividad también se trasladará a la red, una vez publicados la secuenciación del genoma  o los experimentos de CERN ¿la comunidad  descubrirá medicinas genéticas especificas o el bosón de Higgs?
No tengo ni idea para estas preguntas, pero por ahora sólo veo a los adolecentes ocupados en el tuenti y las consolas, en las consolas más a ellos y en el tuenti más a ellas. Igual deberían leer más comics.

 

¿Mutamos en las redes sociales? II

Si leemos el anterior post parece evidente que no mutamos, pero si vamos más adelante y leemos este, no nos queda más remedio que concluir que debemos mutar, si no lo hemos ya. Espero con ello dar cumplida respuesta a nube.
ms_mono_astroside.jpgSin ser un experto en teoría de la evolución parece claro que ante cambios del entorno solo las especies que evolucionan sobreviven. Y por muy preocupante que sea el cambio climático la verdadera lucha del homo sapiens está en su mente, en su conocimiento, en cómo encontrar las estructuras mentales capaces de asimilar, procesar, y responder con éxito a los problemas que sólo su propia mente es capaz de plantearse. Nuestra evolución debe de estar en el plano mental.

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Ya sucedió así. No somos el depredador más temible del planeta por nuestras dotes físicas, sino porque en su momento supimos procesar mejor la información del entorno, tuvimos una mayor capacidad de abstracción y construimos herramientas para transmitir este conocimiento. Desde el lenguaje, pasando por la escritura, y desde hace sólo unos 25 años Internet.

nativo_digital.jpgY ahora estamos en otra era, que habiendo comenzado no se vislumbra su fin. Sólo aquellos que manejen de nuevo mejor su procesos mentales sobrevivirán? Prensky acuño el término de nativos digitales y su nueva forma de gestionar la información. Y al igual que en la sabana del paleolítico hacían falta herramientas, de sílex entonces, en este mundo virtual hace falta un soporte, un yo digital.
Pero aun, y espero que por siempre, seguimos siendo seres emocionales, y por ello debemos ser conscientes de lo distintos que son los mundos, físico, emocional, mental, virtual … Los primeros con unas leyes inmutables, los siguientes con reglas mucho más difusas, y por fin los virtuales con leyes aun por crear. Es aquí donde tenemos mayor posibilidad de enriquecimiento y éxito. El problema y la solución consiste en mezclar correctamente ambos mundos, y seguramente lo ideal sea hacerlo mediante las emociones.
olvido.jpgPor ejemplo el olvido, una gran arma de nuestra mente que nos permite abstraernos de nuestros errores sin que nos mortifiquen. Qué alivio cuando olvidamos una relación fallida. Mientras salíamos con ella todos los recuerdos asociados a esa pareja, perfúmenes, canciones, … eran positivos. Tras romper la relación todos tienden a no ser agradables. Sin embargo, actualmente en la red, el olvido ni existe, ni se le espera. Qué bien nos haría un yo digital que gestionase bien esta duplicidad, en modo humano obviaríamos a todos nuestras anteriores relaciones y sus amistades, por ejemplo, y en modo digital, podríamos recordar las cosas como realmente fueron, y no cómo las recordamos, o como queremos recordarlas. (La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para
contarla. Grabiel García Marquez
)
Que ideal sería que pudiésemos difundir nuestra información en Facebook aplicando estos criterios, y además que  automáticamente se obviasen a los amigos de mis amigos  que han caído en descrédito.
No obstante el yo digital tiene que tener otras multiples aplicaciones, mostrarnos con distintas presentaciones, personalidades, …, Ser capaz de tomar decisiones automáticamente en base a reglas de aprendizaje que nosotros le inculquemos, etc …
Bueno mientras pensamos en esas aplicaciones preocupemos también de que el entorno digital se mantenga lo más puro posible. Una internet libre, accesible y neutra. Que realmente permita un mundo globalizado y que rebaje las barreras de entrada para competir en él. Y del mundo real que decir, Fukushima, cambio climático, intervención en Libia, … Esto ya no es lo que era.

Mal vamos