Tomamos conciencia de Red?

Jul
11
Posted in General. Yo digital beta 1.0
by José Sánchez Sánchez

Empiezo mis vacaciones y empiezo mis buenos propósitos.
deseosEste año al contrario que otros he hecho mis buenos propósitos mientras trabajaba y voy a empezar a desarrollarlos directamente mientras disfruto. Entre ellos retomar el blog del yodigital.

Así que mirando en retrospectiva veo como he cambiado y como ha cambiado todo. Cuando comencé la aventura del yodigital mis principales motivaciones eran defender la identidad digital ante la desidia general que percibía. A nadie le importaba el rastro digital que se dejaba en la red. Además buscaba, buscamos concienciar  ante la necesidad de proteger y preservar nuestra intimidad y la confidencialidad de nuestras acciones digitales. Lo tomamos con tanto impulso que desarrollamos un modelo emocional de nuestro ser digital para interactuar en la red, (modelo que se quedo en piloto de laboratorio) y este blog.
cooperaciónAdemás había otras motivaciones, pero a mí personalmente siempre me intrigo cómo el ser humano podría progresar como especie.  Se podría incrementar el conocimiento humano? O habría un momento en el cual este sería tan denso e inalcanzable que necesitaría de toda una vida de estudio para alcanzar a su comprensión antes de poder aportar un granito de arena.
Y en esto llegó la red. Realmente pienso que estamos en un momento delicado del conocimiento. Como especie estamos ante un entorno que evoluciona más rápidamente que el ser humano. Al menos en términos de la sociedad del conocimiento estoy seguro que es así.
De pequeño, o de joven, tenía la sensación de que los grandes genios de la renacimientohumanidad lo eran en todas las facetas del saber. Admiraba a los genios del renacimiento por su horizontalidad, y tenía la sensación de que según avanzaban los siglos los genios lo eran en parcelas más especializadas. Quizá a esto ayudo la convivencia con algunos de mis compis de estudios a los que hoy se les llamaría frikis. Tendría esto un límite. Pienso que si, y que nos acercamos a él de manera logarítmica, pero eso lo contaré en otro momento.
Y en esto llegó la red. Cuando comenzamos el yodigital advertíamos de la importancia de nuestra vida en la red. Acuñamos el lema de “si no está en la red no existe” y a pesar de nuestra fe ciega en la red, la realidad supera  a nuestras expectativas. Quizá ahora estemos en otro momento crucial. Cuando empezamos a tener conciencia de que progresamos en red y como una red. Tuve la suerte de asistir a la conferencia de Rahaf Harfoush , responsable de la campaña de Marketing online de Obama y me reafirme en esta hipótesis. Además vi una aplicación práctica de la gestión de redes sociales con las “nuevas tecnologías” y que acaba en caso de éxito. Enhorabuena Rahaf & company. Y en el caso del saber es también así? Dos ejemplos, la secuenciación del genoma es más fácil si se realiza en red. El CERN expondrá sus resultados para que la red pueda estudiarlos .

Colmena
Me hago muchas preguntas y mis sentimientos son agridulces. Si debemos progresar como especie y como red, nos convertiremos en una sociedad donde prime lo colectivo a lo individual? La suma de individualidades conformará una red mejor? Hemos estado siempre progresando como una red unida por vínculos sociales y ahora tenemos herramientas que transcienden esos vínculos tradicionales? Puedo explicar esto matemáticamente? Soy un romántico individual y anarquista o debo adaptarme a este nuevo entorno y vivir por y para la red?

Bueno, de momento voy a tomar el hábito de seguir escribiendo en este blog, qué está en la Red.

elgatofelino

Tu vida en un grafo

Apr
04

TouchGraph de Google¿Accederemos en el futuro a ggg.yodigital.es en lugar de a www.yodigital.es? En noviembre de 2007 Tim Berners-Lee, el padre de la World Wide Web, escribió un post en el que hablaba por primera vez del Giant Global Graph (en la entrada "Giant Global Graph, by timbl" del blog La cofa se resume en qué consiste). A partir de ese momento se han sucedido las noticias acerca del salto de la WWW a la GGG. Independientemente de si dicho salto se produce o no, lo cierto es que Internet está cambiando y las relaciones y las conexiones son cada vez más importantes. En mis anteriores entradas hablaba del éxito de las redes sociales. Por otro lado, comienzan a aparecer herramientas como TouchGraph de Google, Kartoo, Grokker o TheBrain, que presentan el resultado de una búsqueda en forma de grafo o mapa, siendo esta una forma distinta de presentar y navegar por la información.

La idea del grafo va más allá de una red social. El grafo representa todas las conexiones que una persona tiene, incluye las redes sociales a las queMi Yo Social pertenece la persona pero también lugares, vídeos, fotos, documentos, compañías u organismos, etc. El grafo de nuestra vida digital cada vez se va extendiendo más a medida que Internet se va haciendo más imprescindible en nuestras vidas y tendemos a guardar nuestros recuerdos (ya sean personales, laborales o académicos) en formato digital.

En mi Yo Digital yo tengo mi grafo y puedo, por ejemplo, bucear por él para localizar las fotos que me pasó un amigo de la ceremonia de graduación en la universidad. El Yo Digital me permite localizar lo que estoy buscando a partir de mi grafo social, pero ¿qué pasa si no recuerdo qué amigo fue el que me pasó las fotos de la graduación?, por supuesto tampoco recuerdo la fecha ni en dónde las guardé. Sin embargo, sí recuerdo que fue cuando acabé la carrera, que estaba contenta, con mis compañeros de la universidad y que cuando entramos al bar al que fuimos a celebrarlo curiosamente sonaba la canción de "We are the champions" de fondo. Mi memoria funciona así. El Yo Digital me permite asociar estos aspectos (además de otros) a aquellas fotografías, para que cuando quiera recuperarlas no tenga que recordar quién hizo las fotos, en qué fecha o lugar se hicieron, dónde las guardé, etc. Es decir, mi Yo Digital es la suma de mi grafo y mi memoria.

Identidades situadas [III]: contextos, roles y grupos

Mar
18
Posted in Gente virtual
by Nuria Calderón García-Botey

Igual que ocurre en nuestra vida analógica, el ser humano virtual también es un animal social: conversamos con nuestros amigos, familiares y conocidos a través de herramientas como MSN Messenger o Twitter, entramos en relaciones de cooperación/competición en diversos MMORPG, expresamos libremente nuestras opiniones en la blogosfera, y establecemos contactos con nicks y avatares a cuyos propietarios jamás conoceremos personalmente en multitud de foros y chats, ya sean gráficos o visuales, como Habbo Hotel o Second Life… Y en todas y cada una de estas relaciones sólo mostramos aquellas facetas de nuestra identidad que deseamos dar a conocer en ese preciso instante.

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Así pues, parece que nuestras interacciones virtuales siguen un patrón similar a nuestras relaciones sociales analógicas, en lo que respecta a la presentación social del yo, puesto que seleccionamos aquellos elementos de nuestra identidad que a priori nos resultan más adecuados para cada contexto social, en función del rol que aspiramos a desempeñar en él.internet_troll.png

Por ejemplo, si entro un foro con intención de actuar como troll y desbaratar el hilo de una conversación, es porque previamente he seleccionado de forma automática -esto es, sin necesidad de hacer primero un ejercicio de reflexión consciente- los elementos de mi identidad que mejor me permiten desempeñar ese papel: sarcasmo, actitudes radicales, agresividad, etc.

Sin embargo, es evidente que entre la identidad analógica y la virtual existen diferencias ostensibles en algunos elementos esenciales. Por ejemplo, en la interacción social que se ejerce dentro de los grupos con los que nos relacionamos. En el siguiente cuadro se pueden ver, de forma esquemática, en qué consisten esas diferencias.

interaccion-social-analogica-vs-digital.jpg

Lo cierto es que en el mundo analógico no nos relacionamos con quien queremos, sino con quien podemos. Dicho de otro modo, nuestras interacciones se ven constreñidas por una serie de aspectos físicos y territoriales, que nos llevan a tratar con personas que viven en nuestro barrio, se sientan a nuestro lado en clase, o trabajan en la misma planta que nosotros. En cambio, en el mundo virtual no existen las fronteras, y basta con teclear una URL y saber escribir un inglés rudimentario para interactuar con CUALQUIER ser humano "digitalizado". Por consiguiente, las únicas barreras para nuestras relaciones digitales son nuestros propios gustos, intereses u opiniones.

En el mundo analógico, los grupos ejercen un vasto control social: nuestros amigos se quejan de que les dedicamos poco tiempo cuando pasan meses sin que nos veamos, los miembros de la peña senderista a la que pertenecemos nos recriminan si no vamos a la excursión del último sábado del mes, y nuestra familia demanda que celebremos la Nochebuena en casa de los abuelos… Aduciendo para ello una serie de normas sociales implícitas que exigen el cumplimiento de ciertos compromisos grupales, so pena de ser excluido del grupo si no se acatan. ¿Ocurre lo mismo en el mundo virtual? En términos generales, no, ya que en ese entorno, los individuos gozamos de una mayor libertad para transitar entre comunidades virtuales, incluso aunque éstas se encuentren enemistadas entre sí. Basta con cambiar de nick o de avatar.

Estas diferencias dan lugar a los tres últimos contrastes que se observan en el esquema superior:

  • LAZOS SOCIALES: en el mundo analógico, los vínculos que nos unen a los miembros de nuestro grupo se sostienen de forma casi pasiva. Estar presente en ciertas actividades, expresar de vez en cuando una opinión similar a la del resto del grupo, o simplemente vestir con los colores corporativos de la empresa en durante un meeting de la organización son conductas suficientes para demostrar implicación. Sin embargo, el mundo virtual exige una implicación grupal mucho más directa. Si no escribes en el foro donde te diste de alta, si no cuelgas fotos en tu red social, o no juegas con el personaje que creaste en World of Warcraft, ¿quién puede decir que formas parte de cada uno de esos grupos?
  • RELACIONES INTRAGRUPALES: Como se desprende de las ideas expuestas anteriormente, el mundo analógico exige un alto grado de compromiso con los grupos a los que pertenecemos. Es decir, aunque los lazos se puedan mantener de forma pasiva, es imprescindible cumplir las normas mínimas de pertenencia, tales como realizar actividades destacadas para el grupo o emplear símbolos distintivos, para evitar el riesgo de marginación o exclusión. En cambio, en el mundo virtual apenas se nos puede exigir esa implicación, sencillamente porque apenas existen mecanismos de control social. Si a mí me expulsan del club de poker del Instituto por hacer trampas, no puedo volver a él. Sin embargo, si me echan de Bite Figth por trucar mi personaje, ¿cómo impedirme que cree uno nuevo, con distinto nombre e IP móvil?
  • RELACIONES INTERGRUPALES: En el mundo analógico, un individuo que pertenezca a dos grupos enfrentados entre sí no podrá sostener esa pertenencia ambivalente durante mucho tiempo sin sufrir las consecuencias… Cosa que no ocurre en en el mundo virtual, donde las fronteras entre grupos sociales son mucho más laxas y difusas, y donde la pertenencia es mucho más difícil de rastrear y de controlar.

Ahora bien, una vez hemos analizado las diferencias entre nuestra identidad social analógica y digital, ¿será posible responder a aquellas preguntas que nos planteábamos en las dos entradas sobre identidad situada que precedieron a la que tienes en tu pantalla? ¿Es factible definir un conjunto de contextos, grupos y roles universales y estables para los internautas occidentales? Más aún, ¿somos los seres humanos capaces de organizar nuestra estructura cognitiva y social en estos términos? En próximas entradas intentaremos dar respuesta empírica a estas cuestiones.

El arte del olvido

Dos veces se ha cruzado ya con la cuestión de la muerte esta reflexión compartida sobre cómo la tecnología digital está alterando nuestros modos de vivir, de ser y de comprendernos.

Hemos rememorado la voz aciaga del último Nexus 6 anunciándonos que su final es también el de cosas que ni siquiera conocemos: “Yo he visto cosas que vosotros jamas creeríais: naves en llamas mas allá de Orión, rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos recuerdos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.


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Hemos recordado la “llamada muda” de los difuntos de Fayum: sus ojos clavados en nosotros desde los retratos que decoraban sus sarcófagos, pues, según relatara Herodoto, cuando alguien fallecía “los familiares se quedan con el cuerpo y encargan un cofre de madera, tallado a semejanza de la forma humana, en el que lo meten” y al que adhieren un retrato, luego “conservan ese valioso cofre en una cámara funeraria, donde lo colocan en posición vertical, pegado a la pared”.

En el noviembre de 2019 imaginado por Ridley Scott y en la provincia romana de Egipto, entre el siglo I y el IV de nuestra era, la angustia resulta ser la misma: que nuestros recuerdos nos sobrevivan en la memoria de otros.

cargo-containers.jpgParece que no somos los únicos en barruntar que la digitalización del yo cambiará no sólo nuestra forma de vivir, sino también nuestra forma de morir. El proyecto Mission Eternity Sarcophagus, de etoy.CORPORATION, se ha alzado ganador de VIDA 10.0, la X Edición del Premio Internacional de Arte y Vida Artificial convocado por la Fundación Telefónica. Mission Eternity Sarcophagus no es sino “un sepulcro móvil”, del tamaño de un contenedor de carga pero con el interior tapizado de pantallas LED, “que contiene y muestra retratos interactivos de aquellos que desean que sus memorias sean conservadas digitalmente”. Por “retratos interactivos” se entiende una amalgama de “textos, entrevistas, fotografías familiares, etc”. provenientes de los ordenadores interconectados de las personas que forman la red social del difunto, a las que el proyecto bautiza, entre la trascendencia y la ironía, como “Mission Eternity Angels”.

sarcophagus-2.jpg sarcophagus-1.jpg

borges.jpgPero la hipermnesia que encierra para la vida la digitalización del yo impregnaría así también la muerte. Recordando la atormentada condición de Funes el Memorioso, el “vaciadero de basuras” de su memoria, nos hemos preguntado si nos será grata esa proliferación de recuerdos, si querremos hacerlos nuestros o más bien desearemos que nuestras prótesis digitales nos ayuden también, a veces, a olvidar, a desprendernos, como en las hogueras de la noche de San Juan, de lo que ya no deseamos en nuestra vida. ¿Era en verdad un don la memoria total cuyo secreto buscaban Raimundo Lulio, Giordano Bruno, Giulio Camilo o el propio Leibniz, o era una maldición? La misma pregunta –claro- vale para esa vida después de la muerte que ya los héroes homéricoshomero.jpg anhelaban: la pervivencia del recuerdo, que no era para ellos sino la gloria –el único modo de salvar la penosa inmortalidad de las almas en el reino de Hades, desprovistas de todo recuerdo o pasión. La misma pregunta: lo deseamos porque nos falta, pero, si de verdad pudiéramos tenerlo, ¿seguiríamos deseándolo? ¿Querríamos de todo corazón que nuestros seres queridos no nos olvidaran? Al fin y al cabo, ya decía el propio Borges que “no basta ser valiente para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa te desgarra…”. ¿Querremos rituales funerarios digitalizados que entorpezcan nuestra desaparición definitiva, para siempre, “como lágrimas en la lluvia”?

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C:\yodigital\queteapetecehoy

Nov
23

 

 

san-jose-1875.jpgEl Condado de Santa Clara, en California, se despliega a lo largo de la orilla suroeste de la Bahía de San Francisco. El Pueblo de San José de Guadalupe, fundado en 1777, es hoy su capital –San José–, además de la población hispana más antigua de California y su primera capital.  Santa Clara fue siempre un fértil y soleado valle, que proveía de suministros agrícolas a los destacamentos militares cercanos.

 

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El Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto –más conocido como Xerox PARC–, en Santa Clara, lleva desde 1970 cosechando contribuciones al desarrollo de las nuevas tecnologías que tanto han cambiado nuestras vidas como la interfaz gráfica de usuario (GUI), merced a la cual ya no tenemos que entendernos con el ordenador introduciendo comandos en una pantalla negra –como con aquel inquietante C:\ de MSDOS–, sino que podemos pulsar y manipular iconos, ventanas y áreas de trabajo, o el propio ratón con el que hacemos todo eso. Sólo un año después, en 1971, un periodista acuñaría la expresión Silicon Valley para describir la formidable proliferación de empresas relacionadas con la fabricación de circuitos integrados y computadoras que había conocido el valle de Santa Clara.

 Hace unas semanas, los ingenieros de PARC informaron de que, en colaboración con Dai Nippon Printing, han desarrollado un software capaz de hacer llegar a nuestro teléfono móvil recomendaciones de tiendas, restaurantes o actividades de ocio adaptadas al lugar en qué nos encontramos, la fecha y la hora, y nuestros gustos personales. Del invento, bautizado como Magitti, se ha hecho eco recientemente la prestigiosa revista electrónica de ciencia, tecnología, sociedad y cultura Tendencias21.

Cuando Magitti esté en nuestros teléfonos móviles, se convertirá en una parte de nuestro yo digital, como ahora lo es la lista de contactos o la agenda. Pero, igual que la mayor parte de las listas de contactos y agendas actuales, su relación con nosotros no será todo lo fluida que desearíamos, o que podemos imaginar.

paseando-al-yodi.gifLa razón es que Magitti no tiene en cuenta cómo me siento, si estoy trabajando o dando una vuelta, si estoy con compañeros de trabajo o con mi jefe, o con unos viejos amigos de la Universidad, si he conseguido o no acabar el proyecto al que llevo toda la semana dando vueltas, qué opinan de ese restaurante o de esa película mis amigos –pero sólo aquellos de cuyos gustos me fío–, o, aunque esté en casa o en un café, cuál de mis identidades en cuál de los metaversos que suelo transitar es la que prima en este momento –si soy el reputado empresario o el rey de los trasgos. Si Magitti supiera todo eso, podría hacernos sugerencias mucho más –digamos–  sugerentes, o podría incluso sospechar cuándo no tengo ganas de recibir sugerencias. Todo eso, y un buen número de cosas más, es lo que está preparado para incorporar el sistema de gestión de conocimiento autobiográfico, emocional y social del Yo Digital.

 

Redes “antisociales”: the NOSO Project

Aug
15
Posted in Gente virtual
by Nuria Calderón García-Botey

El señor Solo, HoloJorge y el Doctor, experta tripulación de El Geek Errante -un podcast amigo sobre nuevas tecnologías- me informa acerca de una iniciativa en clara oposición al objeto de estudio del blog que ahora lees: the No Social Network Project

noso-1.bmp The NOSO Project tiene su cuartel general en San Francisco, pero ya han surgido "franquicias" en otras ciudades del mundo como París, New York, Río de Janeiro, Savannah, o Copenhague. Veamos de qué se trata.

La web de proyecto nos da la bienvenida con un sobrio vídeo -en inglés, por supuesto- sobre la filosofía NOSO, ilustrada incluso con un ejemplo de práctica. Porque NOSO, por supuesto, se practica en el mundo real.

La idea es muy sencilla: basta con analizar nuestra vida diaria. Cuando no estás hablando por tu móvil, es porque te encuentras escribiendo un mail, o posteando en un blog, o charlando por skyp mientras navegas en Second Life, con tu itunes sonando de fondo, viene a decir la serena voz en off del narrador. Pero a veces es necesario descansar.

Y eso precisamente es lo que propone The NOSO Project: desconectar por un rato nuestra identidad digital. Irónicamente, el primer paso para hacerlo es registrarse como usuario NOSO. A continuación…

  • Consultamos el calendario de eventos NOSO.

Estupendo, el usuario 323 celebrará un no-encuentro a las 18'30 del próximo jueves, en la plaza XYZ. Me apunto.

  • El día señalado, acudimos al lugar D en la hora H.

Nos sentamos en un banco y sacamos un libro, nos tumbamos a mirar las nubes, hacemos ganchillo, o jugamos con el cubo de Rubick… ¡Pero bajo ningún concepto tocamos un solo elemento tecnológico que pueda relacionarnos con nuestra red digital! Suena el móvil, y ni siquiera hago intención de sacarlo del bolsillo. Por supuesto, no leo sms, no miro mms, ignoro la alerta de la PDA… Y tampoco trato de identificar a otros "nosos" a mi alrededor. Al fin y al cabo, esto no es una flashmob, ni una fiesta de singles, sino una experiencia NOSO: no social networks, my friends.

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¿Y qué sucede si yo vivo a miles de kilómetros de cualquiera de esas modernísimas ciudades donde se organizan los no-encuentos NOSO? Tranqui@: puedes unirte a la experiencia de desconexión desde tu casa. Basta con que apagues/ ignores los elementos que te unen a tu comunidad virtual en el momento preciso, y ocupes tu tiempo con actividades que podríamos llamar "asociales". Por supuesto, si esta comunión a distancia con la filosofía NOSO te parece insuficiente, siempre puedes calzarte las botas de pioner@, y proponer la primera no-quedada en tu ciudad.

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Eso sí, no olvides darte de alta en la web oficial antes de hacerlo: correrías el riesgo de ser confundido con alguno de esos analfabetos digitales, que todavía pululan por el llamado mundo real.

¿Dónde queda la intimidad en el mundo digital?

Jul
26
Posted in Gente virtual
by Nuria Calderón García-Botey

 

amy-polumbo-miss-new-jersey.jpg

La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro;

está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

 

Cuando Rubén Darío escribió su famosa Sonatina, la posibilidad de que un miembro de la familia Polumbo llegase a ostentar el título de Miss New Jersey no era ni siquiera un sueño remoto para los antepasados de Amy. Sin embargo, la citada corona le está costando un disgusto inesperado a esta joven veinteañera norteamericana, cuya "vida digital" ha saltado violentamente a la palestra por ¿culpa? de Facebook, una de las páginas de redes sociales más populares de internet.

Como muchos otros jóvenes -y no tan jóvenes- que navegan por la red, durante un tiempo Amy Polumbo se diviritió colgando sus fotografías personales en la citada web, para así compartirlas más fácilmente con sus amigos online. Por desgracia, en cuanto la corona de Miss New Jersey comenzó a brillar sobre su cabeza, aquellas imágenes se convirtieron en un arma de doble filo: apenas unos días más tarde, un chantajista las sustraía de Facebook para extorsionar con ellas a la recién estrenada miss.

Lamentablemente, la gravedad de este caso supera a otros similares, ya que Amy Polumbo había sido una mujer prudente -no en vano el Estado de New Jersey exige a su miss educación, buenas maneras y una reputación impune y completamente limpia durante todo su reinado- y las fotografías robadas estaban alojadas en una zona privada de su perfil, a la que sólo podían acceder sus amigos.

¿Fue Amy traicionada por una persona de su entorno social en quien confiaba? O tal vez se dejó engañar por unaamypolumbo256.jpg identidad virtual tras la que pensó haber encontrado un/a nuevo/a amigo/a digital? Podemos hacernos muchas preguntas, tantas como Rubén Darío en su Sonatina… Pero en esta ocasión necesitamos encontrarles respuesta, porque nuestra vida digital exige prevenir tales ataques a la privacidad de las personas.

Para webs como Baquia la solución parece fácil y natural: a medida que aumente la frecuencia de incidentes como el de Amy Polumbo, los usuarios se irán volviendo cada vez más cautos en relación al contenido que suben a la web.

Por desgracia, yo no comparto esta opinión. Entre otras cosas, porque en el hipotético caso de que los usuarios se vayan volviendo más cautos, también me temo que los "agresores" de la intimidad digital irán refinando sus métodos para conseguir los fines perseguidos, y no sólo a nivel técnológico, sino también mediante el uso de nuevas técnicas de ingeniería social.

¿Dónde está entonces la solución? Desde el punto de vista de Telefónica I+D y el Equipo ICIV, en una apuesta firme por crear sistemas informáticos capaces de interactuar estrechamente con el usuario, de modo que garanticen tanto la gestión segura de su identidad como la privacidad de los documentos que almacenan en su memoria.

Por supuesto, se trata de un trabajo arduo y todavía en fase de prototipo, pero cuya vigencia se ve acentuada una vez más por incidentes como el que está viviendo Amy Polumbo, Miss New Jersey 2007