Viejas glorias, nuevas identidades, y emociones desconocidas

May
25
Posted in Emociones digitales, Gente virtual
by Nuria Calderón García-Botey

lavoisier.jpgSi me pidieran una máxima para definir esta primera década del siglo XXI en la que nos encontramos inmersos, yo me decantaría por reformular la Ley de conservación de la materia de Lavoisier: ni se crea ni se destruye, solamente se transforma. Y no hay más que ver las carteleras de los cines, las propuestas musicales, o los escaparates de las tiendas de ropa para comprender el sentido de mi afirmación.

Desde que George Lucas abriera la "caja de las precuelas" en 1999 con su Episodio I: La Amenaza Fantasma, el siglo XXI parece haberse convertido en un revival de viejas glorias y grandes mitos de años, que alcanza su culmen en estos días con el estreno de la cuarta entrega de Indiana Jones , vinculado esta vez a una roswelliana calavera de cristal.episodio-i.jpg

indiana-jones-4.jpg

En lo que respecta a la música del siglo XXI, se observa un fenómeno muy similar: ahí tenemos a The Police o Led Zeppelling en Gran Bretaña, y a Hombres G o Nacha Pop en nuestro país, por citar sólo cuatro ejemplos que llenan los estadios y rompen los corazones tanto de sus fans más nostálgicos, como de sus hijos e hijas.
Desde mi punto de vista, e independientemente de sus repercusiones artísticas, este fenómeno del revival está sirviendo de plataforma para la visibilización de una nueva categoría social (¿una nueva definición identitaria?) que unos años atrás quedaba reducida al más puro estigma social: el friki
rodolfo_y_bailarinas.jpg
Todavía no hay acuerdo en la definición de esta categoría -véanse si no las discusiones suscitadas en la Wikipedia al respecto-, pero por tercer año consecutivo el 25 de mayo se ha celebrado el Día del Orgullo Friki en distintas ciudades españolas, con conexión directa entre Belgrado y el Círculo de Bellas Artes en el caso de Madrid para dar ánimos al representante nacional en Eurovisión, concuso friki donde los haya desde hace años, por cierto.

 

He aquí por qué me decanto por la Ley de conservación de la materia para catalogar al siglo XXI: porque los viejos epítetos y las categorías estancas del pasado están sufriendo un proceso de reciclaje similar al del vidrio o el plástico, y lo que antes era "inútil", "ridículo", "vergonzoso" o "extraño" se convierte ahora en estandarte identitario no ya para un colectivo o una generación, sino incluso para todo un país, aún a pesar de la polémica suscitada al respecto.

Por supuesto, también sostengo que esta emergencia identitaria encuentra un caldo de cultivo extraordinario en el mundo digital, y muy especialmente en las redes sociales de Internet, que permiten compartir información y patrones de conducta a velocidades insospechadas, pero también ensayar facetas de personalidad en entornos "seguros" para la identidad analógica del usuario, que descubre la capacidad de hacer explícitas emociones tan intensas como la euforia, el orgullo o la animadversión sin arriesgarse a sufrir el ostracismo social por ello.

Sin embargo, aún parece que nos queda un buen trecho para que esas identidades virtuales adquieran una nexi-2.jpg aceptación social completa. O al menos, eso podemos afirmar al ver los comentarios que suscita en la web uno de los últimos trabajos de ingeniería artificial presentados por el MIT: Nexi, el robot social, llamado así por su capacidad para expresar facialmente algunas emociones básicas del ser humano.
Nexi

Últimas noticias del Yo Digital: viene sin Yo.

Apr
27

Algo está pasando. Claro que estas cosas son propicias a la exageración, pero cuando los voceros gritan “¡Extra! ¡Extra!” suele estar pasando algo: seguro que no lo que dicen los titulares, pero algo al fin y al cabo.

Los titulares: “Microsoft desvela su nueva visión de Internet”, anuncia el periódico gratuito 20 minutos. “Probablemente el lanzamiento más importante de Microsoft para este año”, “la punta de lanza de Microsoft en la red”-dice Error 500 | Tecnología + Internet + Conocimiento. “La nueva joya de Microsoft” –se aventura Evaluamos.com  | Periodismo de Código Abierto. “La tierra prometida” de Microsoft –sugiere Scobleizer | Tech Geek Blogger. “Un hito en la estrategia de Microsoft”, según los analistas –apunta El Navegante del diario El Mundo. Y, por si fuera poco, parece que esto es “sólo la punta del iceberg” –si creemos a Ina Fried, de Beyond Binary.

san-francisco.jpgAdemás, las noticias vienen de donde vienen las noticias: ni más ni menos que San Francisco, California, ni más ni menos que la Web 2.0 Expo. Por si fuera poco, obedecen a una lógica conocida, previsible. Hace apenas unos días que la prestigiosa consultora de tecnología Gartner pronosticara el colapso de Windows, “sobrecargado por una herencia de casi dos décadas de códigos y decisiones” e incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos, y recomendara al gigante de Redmond, Washington, renunciar a su modelo de desarrollo en favor de las aplicaciones online. Pero Microsoft, por supuesto, se había adray-ozzie.jpgelantado (léase con tanto aire irónico como quiera cada uno: ¿en qué terreno no se ha adelantado Microsoft al signo de los tiempos, últimamente?). Su flamante jefe de software, Ray Ozzie, había marcado ya el rumbo de una decidida apuesta por la red y por la integración de tecnologías. Dixit:

“A lo largo de los últimos diez años, la era del PC ha dado paso a una era en donde la Web es el centro de nuestras experiencias; experiencias no sólo a través del navegador sino a través de numerosos dispositivos como los PC, los teléfonos, los reproductores digitales, las videoconsolas, los televisores, los dispositivos de TDT, los coches y más”.

Así que aquí lo tenemos: una plataforma de sincronización de carpetas online que nos permitirá agregar cuantos dispositivos deseemos –el ordenador de casa, el del trabajo, el móvil, la cámara digital…– e integrar los archivos de todos ellos con sólo pinchar y arrastrar, en el mejor estilo Windows. Luego, claro, podremos acceder a todos esos datos –que, cada vez más, sería a lo que parece tanto como decir a toda nuestra vida– desde cualquier lugar del mundo en el que pudiéramos hacernos con un punto de acceso a Internet. No es raro que en la presentación de Live Mesh –así se llama el invento– resonaran los ecos de Here, there, and everywhere, una balada que los Beatles grabaron en 1966, en Abbey Road, para su séptimo disco de estudio, Revolver.

live-mesh-1.jpg

 

Tendremos, pues, andando el tiempo, las representaciones digitalizadas de nuestras experiencias vitales  sincronizadas y accesibles en todas partes: las fotos, las agendas, los live-mesh-2.jpginformes del trabajo, las invitaciones del cumpleaños del niño, los historiales médicos, los datos de Hacienda, las cuentas del banco, los libros que estamos leyendo, la guía con la que estamos preparando el viaje que haremos en verano, las canciones, incluso la balada de “Revolver” en que Paul McCartney intentaba cantar a lo Marianne Faithfull… Bien. Ésa es –qué duda cabe– parte de la intuición original que animó la idea del Yo Digital. Si Microsoft ha decidido traerla, pronto estará aquí.

windows-live.jpgSobre Live Mesh, por otra parte –como sobre Windows– podrían funcionar aplicaciones de todo tipo, tuvieran o no la firma de Microsoft. La estrategia –claro está– es “mantenerse como plataforma sobre la que otros construyen sus aplicaciones y servicios en la era de la web y los múltiples dispositivos por usuario”. Pero, pero, pero: por lo poco que se sabe –beta cerrada: sólo diez mil usuarios en pruebas– la cosa sólo funciona bajo Windows (tal vez se amplíe a Mac, pero Linux parece estar excluido sí o sí –por no hablar del acceso desde móviles, agendas PDA, o videoconsolas con sistema operativo propio) y, por el momento, sólo con formatos de archivo del entorno de Windows. Todo esto –desde luego– no era parte de las intuiciones primeras que hicieron germinar el proyecto Yo Digital: aquellas eran –eso creíamos al menos– intuiciones honestas, donde la tecnología estaba al servicio del usuario y no el usuario atado a la tecnología. Pero da igual, porque todo parece indicar que Microsoft no se saldrá con la suya en esto, y acabará claudicando.

laberintos-de-la-mente.gifLo importante es que la sincronización de información que se nos propone sigue siendo eso: sincronización de información, fusión de carpetas –carpetas, no nos dejemos engañar por la metáfora: los viejos directorios. Pero nada se atisba en Live Mesh de la idea de integración psicológica de esa información, de la capacidad que hemos tratado de otorgar al Yo Digital de dar sentido a ese maremágnum de datos, de darle la forma misma de nuestra vida. Lo hemos reiterado una y otra vez, con múltiples ejemplos: querríamos encontrar de pronto aquella canción de los Beatles -¿o era de McCartney en solitario?– que escuchábamos tanto durante el viaje por Gales, un verano -¿qué año sería?– y que aún nos provoca una agradable melancolía, acaso de un particular matiz azulado… pero quién sabe en qué carpeta estará. Queremos, sí, poder buscarla en cualquier parte, aunque no estemos en casa. Pero también poder buscarla como si estuviéramos en casa: tal como buscamos las cosas en los laberintos de nuestra propia memoria.

camaleon-humano.bmpMás: ni rastro parece haber en Live Mesh, tampoco, de las herramientas de gestión de identidades y redes sociales que forman parte del corazón del Yo Digital. Pero ya sabemos que quien busca tal o cual documento bien puede ser la esmerada profesional, la alocada noctámbula, la madre abnegada, la princesa élfica…, que casi todo cambia –sólo casi todo– según el caso, y que querríamos que la tecnología se hiciera eco de estos cambios en lugar de obligarnos a mostrar siempre ante ella una misma cara de nosotros mismos: el sufrido, resignado usuario.

Llega el Yo Digital, sí. Pero sin Yo.

Tu vida en un grafo

Apr
04

TouchGraph de Google¿Accederemos en el futuro a ggg.yodigital.es en lugar de a www.yodigital.es? En noviembre de 2007 Tim Berners-Lee, el padre de la World Wide Web, escribió un post en el que hablaba por primera vez del Giant Global Graph (en la entrada "Giant Global Graph, by timbl" del blog La cofa se resume en qué consiste). A partir de ese momento se han sucedido las noticias acerca del salto de la WWW a la GGG. Independientemente de si dicho salto se produce o no, lo cierto es que Internet está cambiando y las relaciones y las conexiones son cada vez más importantes. En mis anteriores entradas hablaba del éxito de las redes sociales. Por otro lado, comienzan a aparecer herramientas como TouchGraph de Google, Kartoo, Grokker o TheBrain, que presentan el resultado de una búsqueda en forma de grafo o mapa, siendo esta una forma distinta de presentar y navegar por la información.

La idea del grafo va más allá de una red social. El grafo representa todas las conexiones que una persona tiene, incluye las redes sociales a las queMi Yo Social pertenece la persona pero también lugares, vídeos, fotos, documentos, compañías u organismos, etc. El grafo de nuestra vida digital cada vez se va extendiendo más a medida que Internet se va haciendo más imprescindible en nuestras vidas y tendemos a guardar nuestros recuerdos (ya sean personales, laborales o académicos) en formato digital.

En mi Yo Digital yo tengo mi grafo y puedo, por ejemplo, bucear por él para localizar las fotos que me pasó un amigo de la ceremonia de graduación en la universidad. El Yo Digital me permite localizar lo que estoy buscando a partir de mi grafo social, pero ¿qué pasa si no recuerdo qué amigo fue el que me pasó las fotos de la graduación?, por supuesto tampoco recuerdo la fecha ni en dónde las guardé. Sin embargo, sí recuerdo que fue cuando acabé la carrera, que estaba contenta, con mis compañeros de la universidad y que cuando entramos al bar al que fuimos a celebrarlo curiosamente sonaba la canción de "We are the champions" de fondo. Mi memoria funciona así. El Yo Digital me permite asociar estos aspectos (además de otros) a aquellas fotografías, para que cuando quiera recuperarlas no tenga que recordar quién hizo las fotos, en qué fecha o lugar se hicieron, dónde las guardé, etc. Es decir, mi Yo Digital es la suma de mi grafo y mi memoria.

Mi Yo Social es mío

En mi anterior entrada "Mi Yo Social, ¿es mío?" me preguntaba si toda la información que hay sobre nosotros en la Red y en particular en las redes sociales es nuestra o más bien de los sitios web que la albergan. Tim O'Reilly ya pronosticaba en su artículo sobre la Web 2.0 que en el futuro el poder residiría en los datos y, por tanto, en quien los tuviese. Ya se está viendo esa lucha de titanes en las redes sociales, que cada vez tienen más usuarios y, por tanto, másLogotipos de redes sociales información, pero todavía no saben cómo rentabilizarla. La publicidad es la posibilidad más obvia que se baraja fundamentalmente como fuente de ingresos. Sin embargo no todos los usuarios parecen estar muy por la labor de que se use su información para ofrecerles publicidad personalizada o de forma intrusiva. Por no hablar de si se están respetando las políticas de privacidad en cuanto a protección de datos personales.

Pero al margen de esa lucha de titanes se encuentra el usuario, que es el que ha creado su perfil, ha introducido su información y ha invitado a sus amigos a participar en estas redes. Y resulta que si quieres pertenecer a otras redes o te quieres cambiar de red, no te puedes llevar tu perfil, tu información y tus amigos contigo (como le pasó a Robert Scoble, famoso blogger, cuando Facebook le deshabilitó su cuenta por intentar mover su grafo social a otros sitios), y es misión imposible borrar tu cuenta. Existen iniciativas abiertas como DataPortability.org cuyo objetivo es permitir que un usuario pueda llevarse su información a donde quiera, evitando tener que volver a teclear o configurar una y otra vez su perfil o perfiles y teniendo que cargar una y otra vez su información. Esto es lo que Logotipo de DataPortabilityintenta representar la maleta que aparece en el logotipo de DataPortability, que es la iniciativa en este ámbito que parece tener más probabilidades de triunfar. Se espera que para el verano exista ya una primera versión y los gigantes de Internet y las redes sociales parece que han dicho que lo van a aceptar (habrá que ver la interpretación que hacen de la iniciativa y en qué términos permiten las migraciones de datos).

¿Y si a una iniciativa como DataPortability se le une el Yo Digital? Al fin y al cabo ambas parten de la misma premisa, que el usuario es el dueño de sus datos y su información, y, por tanto, van allá donde vaya. El Yo Digital proporcionaría al usuario una forma de encontrar la información o la persona que necesita en cada momento y gestionar sus personalidades en red (que no es lo mismo que perfiles) dentro de ese inmenso océano en que se está convirtiendo nuestra vida digital, en la medida en que Internet forma cada vez más parte de nuestras vidas y que almacenamos nuestros recuerdos en formato digital.

Mi Yo Social, ¿es mío?

Feb
12

En septiembre del año 2005 fue cuando Tim O'Reilly, bajo el término Web 2.0, describía el proceso de transformación que se estaba apPortada de la revista Time diciembre de 2006 reciando en la Web, acercándose cada vez más a un medio participativo en el que los usuarios colaboran para crear, evaluar y distribuir información. El auge del llamado user-generated content (contenidos generados por el usuario) es un fenómeno de evidente repercusión, en diciembre de 2006 la revista Time elige como persona del año a todos los usuarios de Internet. El año 2007 se considera el año de las redes sociales, donde apliaciones del tipo LinkedIn, MySpace o Facebook poseen grandes cantidades de datos personales sobre los usuarios.

Portada Internet Computing Social SearchCuando recibí el número de noviembre-diciembre de la revista Internet Computing del IEEE titulada "Social Search" (búsqueda social) pensé que prometía, y cuando por fin pude sacar tiempo para leerla, me sentí como cuando te compras un álbum donde todas las canciones te gustan, porque todos los artículos tenían algo interesante.

En el artículo "Google, Profiling and Privacy" (Google, perfiles y privacidad) se habla de la compra de Doubleclick (la mayor compañía de publicidad online) por parte de Google (el mayor motor de búsquedas online) y de lo que puede suponer para la privacidad de los usuarios el hecho de que Google tenga, no sólo la información que ya tenía antes (términos de búsqueda, contenidos de los emails, etc.), sino también los flujos de clicks de los diferentes anuncios que aparecen en las páginas web. Esto me lleva al motivo por el que surgió el Yo Digital, que fue el tener una herramienta que permita al usuario controlar qué información suya hay en Internet, quién la tiene, cómo la usa y en qué medida se distribuye.

Y es que cada vez empieza a preocupar más a los usuarios, no sólo qué se hace con sus datos, sino también el spam publicitario que pueda haber en una red social. Así en el artículo "Fighting Spam on Social web Sites" (Combatiendo el spam en los sitios web sociales), se exponen algunas estrategias para intentar evitar el spam en este tipo de redes.

Otro artículo "The future of Social Networks on the Internet. The need for semantics" (El futuro de las redes sociales en Internet. La necesidad de la semántica) habla de cómo hoy en día tenemos nuestros blogs por un lado (en blogspot, por ejemplo), nuestros bookmarks (o marcadores) por otro (en del.icio.us, por ejemplo), nuestras fotos por otro (en Flickr, por ejemplo), nuestros vídeos por otro (en YouTube, por ejemplo), etc., y sobre la necesidad de relacionar de alguna forma toda esa información por medio de la semántica. Esto me lleva a otro de los objetivos del Yo Digital, que el usuario controle toda su información desde un único punto independientemente de dónde está alamacenada esa información, ya sea localmente o en la Red.

De todo esto me surge la pregunta del título de esta entrada, ¿se podría decir que hoy por hoy mi Yo Social es mío? Y según los movimientos que estamos observando por parte de los grandes de Internet como Google, Microsoft, Facebook, etc., ¿será mi Yo Social mío en el futuro?