Cuándo leyeron mi memoria digital

Al principio era el computador, y sólo servía para programar y para aprender a programar. “Creo que hay un mercado para cinco computadoras en el mundo”. Thomas J. Watson, presidente de IBM en 1943
Luego vino el PC, (Personal  Computer), que además de para programar era capaz de alojar todo tipo de programas, especialmente para generar textos, se cargó a las maquinas de escribir, esas que ya sólo aparecen en las películas antiguas. Pero además tenías hojas de cálculo, juegos, …
Entonces en algún momento cambio el nombre a ordenador, y efectivamente permitía tener clasificados una ingente cantidad de información. Cada vez la capacidad de generar programas con estas máquinas era menos importante.
Luego, se conectaron estas máquinas a esa red, internet, y la evolución fue exponencial. Hoy en día lo importante es estar conectado a la red, y de hecho el ordenador ha perdido relevancia. El año pasado se vendieron más Smartphone (unos 60 millones) que ordenadores por primera vez, además el uso medio de los Smartphone es de sólo un 32 % en llamadas y el resto en otras cosas.

Durante esta transición nos hemos ido desplazando cada vez más al mundo digital, buscamos la información en la red, (google), nos comunicamos mediante la red, al principio por mail, luego por redes sociales, twitter, whatapps,  … y nuestra información ha pasado, o pasará en breve, del disco duro del PC en el ángulo de casa a la nube. Por qué, pues porque todos queremos cada vez más tener nuestra información personal disponible en todo momento y en todo lugar, o sino al tiempo. Y quién se va a arriesgar a llevarla toda consigo en un único dispositivo, Smartphone, tablet, o portátil. (Ya nadie lleva un disco duro de bolsillo, aunque en tiempo hubo quién optaba por esta opción, e incluso las memorias flash USB están decayendo según progresa la nube con aplicaciones como el Dropbox).

En algún tiempo de esta historia me convencí que la única forma de encontrar una información importante era guardarla, primero en el PC (que bien le vino el cambio de nombre y concepto de computador a ordenador)  y luego en la nube. Además todo ha remado a favor, es más ecologista, no sé cuantos árboles de 12 años habré salvado al no imprimir informes que por otra parte raramente se leen más allá de la  introducción. ¿Y las fotos? Sólo soy capaz de encontrar aquellas que están en formato digital, (y no siempre) y como no soy un bicho tan raro creo que esto nos está pasando a todos aunque a distintas velocidades. Todos estamos abocados a vivir en la red y compartir nuestra memoria en ella.
Pero en el mundo real sé que mi memoria es mía y solo lo comparto parcialmente con quién quiero.
Ahora que hemos pasado del PC al Smartphone las brechas de seguridad también han hecho lo propio con varios agravantes.
  • No somos tan conscientes como en los PC de la necesidad de tomar precauciones.
  • Tenemos información más cercana, direcciones de nuestros amigos, novietas, presentes y pasadas, fotos íntimas y frescas tomadas bajo la irreflexión de la inmediatez…
  • Además el Smartphone tiene la vocación de convertirse en nuestra clave de acceso para el mundo digital, método de pago, identificador personal para acceder a entornos seguros, … Lo que está claro es si salimos de casa echamos de menos antes el móvil que la cartera.
Con lo cual en muchos casos una brecha de seguridad en nuestro móvil puede llevar a una exposición de nuestra memoria en la nube. (Yo tengo hasta mi historial clínico, lo cual en principio es bueno)
Hay que preocuparse. Bueno, creo que ante todo hay que concienciarse. Estoy convencido que si algún hacker profesional le diese por vulnerar mi memoria digital, o la de cualquiera, lo lograría en un tiempo aceptable. Así que tomo precauciones para que ese tiempo sea lo más largo posible. Pero quién es capaz de resistirse a no usar un móvil, o a tener nuestros datos asequibles en todo momento y en cualquier lugar. Probablemente hoy solo sea posible analizar los datos de un número finito de seres digitales a conciencia. Como en los noventa, cuando sólo se podía indizar un porcentaje nimio de la red, luego apareció Google y ahora apenas se escapa nada. Espero que hasta que esto suceda con nuestra memoria digital se mejoren los mecanismos de seguridad en nuestros dispositivos.

El tamaño importa

 Donde tenemos nuestra memoria en esta era digital y de redes sociales. Los números de teléfono en el móvil, las rutas en el GPS, y la cultura … ¿en Wikipedia. ?? Lo cierto es que la labor de memorizar esta pasada de moda. ¿O siempre lo estuvo?

Según Prensky los nativos digitales experimentan, prueban y relacionan más fácilmente los nuevos conceptos. Esta nueva forma de actuar mentalmente cambia nuestra estructura cerebral, ¿es mejor o inevitable? Lo cierto es que cada vez se memoriza menos y se hacen menos cálculos. (En mi vida profesional sólo he realizado tres integrales a motu proprio, con gran éxito, eso sí)

Multitud de experimentos han demostrado que ejercitar la memoria y realizar cálculos mentales cambia la fisonomía y densidad de nuestra corteza cerebral.
Ramón y Cajal (premio nobel de medicina en 1.906) admitía que la “gimnasia cerebral” podía modificar y multiplicar las conexiones neuronales, sinapsis, y con ello aumentar las capacidades del cerebro.
violinEn 1948 Donal Hebb realizó hipótesis relativas al refuerzo de estas conexiones mientras se formaban marcas mnésicas cerebrales. Estudios en Berkeley en los años sesenta demostraron que la exposición en un medio rico de estimulos daba lugar a un aumento de peso y del espesor de la corteza cerebral.
Mi pregunta es que habilidades especiales están adquiriendo las nuevas generaciones digitales. Si al parecer la práctica de la música conllevaba un aumento de la sustancia gris, el aprendizaje de una segunda lengua se correlaciona con la mayor densidad en el parietal inferior, etc… que se gana con la práctica intensiva de la Xbox. Seguro que algo, eso espero por el bien de mi hijo.

niño xbox

Lo que sí me parece cierto es que ya nos podemos olvidar de los héroes románticos que descifraba un jeroglífico sin ayuda de google, adiós a Indiana Jones, y quizá y más terrible,  de científicos que experimentaron todo sin la ayuda de ordenadores como Albert.
En fin ya que dejamos todo en manos de Goggle, Wikipedia, Facebook, … espero que al menos nos dotemos de habilidades para manejarnos útilmente en este ambiente y recemos porque no nos falten, (quién viaja ya sin un móvil o escribe o post como este sin google al lado) porque en cada nueva evolución olvidamos las habilidades anteriores, ya no sé orientarme por las estrellas, hacer fuego sin mechero, ni aparejar un caballo. Y sobre todo que nos estimule y nos haga crecer en complejidad y densidad nuestro cerebro.

Pues yo al menos sigo pensando que el tamaño importa, aunque sea en mi segundo órgano favorito.

tamaño

Para más información: El interés de memorizar  Jaffard, Robert
Revista Mente y cerebro: 43 - Deconstrucción de la memoria

La comunicación no verbal, otra diferencia más

carlos IIIEstábamos en el departamento de Ingeniería Telemática de la Carlos III discutiendo sobre la web 3D y conveníamos que uno de los grandes aportes que se deberían dar a los avatares de nueva generación era dotarlos de emociones, de una comunicación no verbal. Aunque una vez de acuerdo en ponerle el cascabel al gato hay que hacerlo, aunque eso ya es otra historia.
la comunicación no verbal

Este es un tema  que desde pequeño me ha atraído. En los años 80 cayó en mis manos “la comunicación no verbal” de Flora Davis, y me di cuenta que muchas de las intuiciones que tenía estaban o podían están ponderadas y  eran medibles. Además por aquella época, me tocó trabajar como vendedor a domicilio, y en los cursos que recibí, además se me enseñó, que estas pautas eran reproducibles. Empíricamente comprobé en aquella época, que el éxito o no de cada venta se debía sobremanera al entorno, a la comunicación no verbal: la entonación, los gestos, conseguir empatía, … y muy rara vez al interés de lo que se decía, o la mercancía que se vendiera.
Si esto parece exagerado podemos mirar por ejemplo en la wikipedia, que aunque no sea la biblia nos dice si miramos términos como comunicación no verbal encontramos porcentajes como este:

Regla de Mehrabian
El psicólogo Albert Mehrabian, actualmente profesor emérito en UCLA, llevó a cabo experimentos sobre actitudes y sentimientos y encontró que en ciertas situaciones en que la comunicación verbal es altamente ambigua, solo el 7% de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38% se atribuye a la voz (entonación, proyección, resonancia, tono, etc) y el 55% al Lenguaje Corporal (gestos, posturas, movimiento de los ojos, respiración. etc).

Y esto sí que denota una gran diferencia entre la comunicación de “el mundo real clásico” y “el mundo virtual”.

Me pregunto, estarán los nativos digitales perdiendo la facultad de leer los signos no verbales, o por el contrario, estaré yo siendo incapaz de percibir este metalenguaje en las conversaciones digitales.

telepataPor ejemplo, de pequeño, cuando me aburría, (No tenía TV, a lo mejor era un poco friki), salía a la calle e intentaba mirando a la gente intentar adivinar qué voz tendrían y que tono emplearían. Con el tiempo logré acertar incluso en el sentido contrario, oyendo una voz, le ponía una cara y no solía fallar por mucho en los rasgos y la expresión.
Ahora sin embargo me pasa algo curioso. Cuando veo la Tele, los anuncios, las series, y por supuesto las películas y veo una clara disociación entre los gestos y el tono de voz. Claro, todo está doblado. Incluso los gestos,  las posturas y las caras se corresponden más con la cultura anglosajona dominante que con nuestra forma de ser mediterránea.

musAdemás de colaborar en la Carlos III también imparto clases de mus en mis ratos de ocio, y he notado que efectivamente los nativos digitales tienen unas habilidades del engaño no verbal distintas. Diferentes. Serán debidas a esa falta de aprendizaje en la calle, o a la deformación que nos da la caja tonta.

De cualquier forma es evidente que la comunicación humana va más allá de la mera transmisión de un mensaje matemático. Y me parece evidente que debemos dar herramientas para acompañar nuestra imagen digital con estos signos que denotan nuestras intenciones que no queremos que se muestren demasiado explícitamente.

madrid la noite

Si de algo me ha servido este don de la observación y donde he pude aplicar todos estos conocimientos fue en la noche madrileña. Nada mejor que un local con la música demasiado alta y una copas de más, para obviar la parte del mensaje menos importante, las palabras, y descubrir por otros medios las intenciones de cada habitante de la noche.

Ahora que  las redes sociales suplen en gran medida las necesidades de relación que en su momento tuvo la movida, mas nos valdrá de dotarnos de herramientas que digan lo que queremos sin necesidad de dar demasiadas explicaciones.

Viejas glorias, nuevas identidades, y emociones desconocidas

lavoisier.jpgSi me pidieran una máxima para definir esta primera década del siglo XXI en la que nos encontramos inmersos, yo me decantaría por reformular la Ley de conservación de la materia de Lavoisier: ni se crea ni se destruye, solamente se transforma. Y no hay más que ver las carteleras de los cines, las propuestas musicales, o los escaparates de las tiendas de ropa para comprender el sentido de mi afirmación.

Desde que George Lucas abriera la "caja de las precuelas" en 1999 con su Episodio I: La Amenaza Fantasma, el siglo XXI parece haberse convertido en un revival de viejas glorias y grandes mitos de años, que alcanza su culmen en estos días con el estreno de la cuarta entrega de Indiana Jones , vinculado esta vez a una roswelliana calavera de cristal.episodio-i.jpg

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En lo que respecta a la música del siglo XXI, se observa un fenómeno muy similar: ahí tenemos a The Police o Led Zeppelling en Gran Bretaña, y a Hombres G o Nacha Pop en nuestro país, por citar sólo cuatro ejemplos que llenan los estadios y rompen los corazones tanto de sus fans más nostálgicos, como de sus hijos e hijas.
Desde mi punto de vista, e independientemente de sus repercusiones artísticas, este fenómeno del revival está sirviendo de plataforma para la visibilización de una nueva categoría social (¿una nueva definición identitaria?) que unos años atrás quedaba reducida al más puro estigma social: el friki
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Todavía no hay acuerdo en la definición de esta categoría -véanse si no las discusiones suscitadas en la Wikipedia al respecto-, pero por tercer año consecutivo el 25 de mayo se ha celebrado el Día del Orgullo Friki en distintas ciudades españolas, con conexión directa entre Belgrado y el Círculo de Bellas Artes en el caso de Madrid para dar ánimos al representante nacional en Eurovisión, concuso friki donde los haya desde hace años, por cierto.

 

He aquí por qué me decanto por la Ley de conservación de la materia para catalogar al siglo XXI: porque los viejos epítetos y las categorías estancas del pasado están sufriendo un proceso de reciclaje similar al del vidrio o el plástico, y lo que antes era "inútil", "ridículo", "vergonzoso" o "extraño" se convierte ahora en estandarte identitario no ya para un colectivo o una generación, sino incluso para todo un país, aún a pesar de la polémica suscitada al respecto.

Por supuesto, también sostengo que esta emergencia identitaria encuentra un caldo de cultivo extraordinario en el mundo digital, y muy especialmente en las redes sociales de Internet, que permiten compartir información y patrones de conducta a velocidades insospechadas, pero también ensayar facetas de personalidad en entornos "seguros" para la identidad analógica del usuario, que descubre la capacidad de hacer explícitas emociones tan intensas como la euforia, el orgullo o la animadversión sin arriesgarse a sufrir el ostracismo social por ello.

Sin embargo, aún parece que nos queda un buen trecho para que esas identidades virtuales adquieran una nexi-2.jpg aceptación social completa. O al menos, eso podemos afirmar al ver los comentarios que suscita en la web uno de los últimos trabajos de ingeniería artificial presentados por el MIT: Nexi, el robot social, llamado así por su capacidad para expresar facialmente algunas emociones básicas del ser humano.
Nexi

Últimas noticias del Yo Digital: viene sin Yo.

Algo está pasando. Claro que estas cosas son propicias a la exageración, pero cuando los voceros gritan “¡Extra! ¡Extra!” suele estar pasando algo: seguro que no lo que dicen los titulares, pero algo al fin y al cabo.

Los titulares: “Microsoft desvela su nueva visión de Internet”, anuncia el periódico gratuito 20 minutos. “Probablemente el lanzamiento más importante de Microsoft para este año”, “la punta de lanza de Microsoft en la red”-dice Error 500 | Tecnología + Internet + Conocimiento. “La nueva joya de Microsoft” –se aventura Evaluamos.com  | Periodismo de Código Abierto. “La tierra prometida” de Microsoft –sugiere Scobleizer | Tech Geek Blogger. “Un hito en la estrategia de Microsoft”, según los analistas –apunta El Navegante del diario El Mundo. Y, por si fuera poco, parece que esto es “sólo la punta del iceberg” –si creemos a Ina Fried, de Beyond Binary.

san-francisco.jpgAdemás, las noticias vienen de donde vienen las noticias: ni más ni menos que San Francisco, California, ni más ni menos que la Web 2.0 Expo. Por si fuera poco, obedecen a una lógica conocida, previsible. Hace apenas unos días que la prestigiosa consultora de tecnología Gartner pronosticara el colapso de Windows, “sobrecargado por una herencia de casi dos décadas de códigos y decisiones” e incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos, y recomendara al gigante de Redmond, Washington, renunciar a su modelo de desarrollo en favor de las aplicaciones online. Pero Microsoft, por supuesto, se había adray-ozzie.jpgelantado (léase con tanto aire irónico como quiera cada uno: ¿en qué terreno no se ha adelantado Microsoft al signo de los tiempos, últimamente?). Su flamante jefe de software, Ray Ozzie, había marcado ya el rumbo de una decidida apuesta por la red y por la integración de tecnologías. Dixit:

“A lo largo de los últimos diez años, la era del PC ha dado paso a una era en donde la Web es el centro de nuestras experiencias; experiencias no sólo a través del navegador sino a través de numerosos dispositivos como los PC, los teléfonos, los reproductores digitales, las videoconsolas, los televisores, los dispositivos de TDT, los coches y más”.

Así que aquí lo tenemos: una plataforma de sincronización de carpetas online que nos permitirá agregar cuantos dispositivos deseemos –el ordenador de casa, el del trabajo, el móvil, la cámara digital…– e integrar los archivos de todos ellos con sólo pinchar y arrastrar, en el mejor estilo Windows. Luego, claro, podremos acceder a todos esos datos –que, cada vez más, sería a lo que parece tanto como decir a toda nuestra vida– desde cualquier lugar del mundo en el que pudiéramos hacernos con un punto de acceso a Internet. No es raro que en la presentación de Live Mesh –así se llama el invento– resonaran los ecos de Here, there, and everywhere, una balada que los Beatles grabaron en 1966, en Abbey Road, para su séptimo disco de estudio, Revolver.

live-mesh-1.jpg

 

Tendremos, pues, andando el tiempo, las representaciones digitalizadas de nuestras experiencias vitales  sincronizadas y accesibles en todas partes: las fotos, las agendas, los live-mesh-2.jpginformes del trabajo, las invitaciones del cumpleaños del niño, los historiales médicos, los datos de Hacienda, las cuentas del banco, los libros que estamos leyendo, la guía con la que estamos preparando el viaje que haremos en verano, las canciones, incluso la balada de “Revolver” en que Paul McCartney intentaba cantar a lo Marianne Faithfull… Bien. Ésa es –qué duda cabe– parte de la intuición original que animó la idea del Yo Digital. Si Microsoft ha decidido traerla, pronto estará aquí.

windows-live.jpgSobre Live Mesh, por otra parte –como sobre Windows– podrían funcionar aplicaciones de todo tipo, tuvieran o no la firma de Microsoft. La estrategia –claro está– es “mantenerse como plataforma sobre la que otros construyen sus aplicaciones y servicios en la era de la web y los múltiples dispositivos por usuario”. Pero, pero, pero: por lo poco que se sabe –beta cerrada: sólo diez mil usuarios en pruebas– la cosa sólo funciona bajo Windows (tal vez se amplíe a Mac, pero Linux parece estar excluido sí o sí –por no hablar del acceso desde móviles, agendas PDA, o videoconsolas con sistema operativo propio) y, por el momento, sólo con formatos de archivo del entorno de Windows. Todo esto –desde luego– no era parte de las intuiciones primeras que hicieron germinar el proyecto Yo Digital: aquellas eran –eso creíamos al menos– intuiciones honestas, donde la tecnología estaba al servicio del usuario y no el usuario atado a la tecnología. Pero da igual, porque todo parece indicar que Microsoft no se saldrá con la suya en esto, y acabará claudicando.

laberintos-de-la-mente.gifLo importante es que la sincronización de información que se nos propone sigue siendo eso: sincronización de información, fusión de carpetas –carpetas, no nos dejemos engañar por la metáfora: los viejos directorios. Pero nada se atisba en Live Mesh de la idea de integración psicológica de esa información, de la capacidad que hemos tratado de otorgar al Yo Digital de dar sentido a ese maremágnum de datos, de darle la forma misma de nuestra vida. Lo hemos reiterado una y otra vez, con múltiples ejemplos: querríamos encontrar de pronto aquella canción de los Beatles -¿o era de McCartney en solitario?– que escuchábamos tanto durante el viaje por Gales, un verano -¿qué año sería?– y que aún nos provoca una agradable melancolía, acaso de un particular matiz azulado… pero quién sabe en qué carpeta estará. Queremos, sí, poder buscarla en cualquier parte, aunque no estemos en casa. Pero también poder buscarla como si estuviéramos en casa: tal como buscamos las cosas en los laberintos de nuestra propia memoria.

camaleon-humano.bmpMás: ni rastro parece haber en Live Mesh, tampoco, de las herramientas de gestión de identidades y redes sociales que forman parte del corazón del Yo Digital. Pero ya sabemos que quien busca tal o cual documento bien puede ser la esmerada profesional, la alocada noctámbula, la madre abnegada, la princesa élfica…, que casi todo cambia –sólo casi todo– según el caso, y que querríamos que la tecnología se hiciera eco de estos cambios en lugar de obligarnos a mostrar siempre ante ella una misma cara de nosotros mismos: el sufrido, resignado usuario.

Llega el Yo Digital, sí. Pero sin Yo.

Tu vida en un grafo

TouchGraph de Google¿Accederemos en el futuro a ggg.yodigital.es en lugar de a www.yodigital.es? En noviembre de 2007 Tim Berners-Lee, el padre de la World Wide Web, escribió un post en el que hablaba por primera vez del Giant Global Graph (en la entrada "Giant Global Graph, by timbl" del blog La cofa se resume en qué consiste). A partir de ese momento se han sucedido las noticias acerca del salto de la WWW a la GGG. Independientemente de si dicho salto se produce o no, lo cierto es que Internet está cambiando y las relaciones y las conexiones son cada vez más importantes. En mis anteriores entradas hablaba del éxito de las redes sociales. Por otro lado, comienzan a aparecer herramientas como TouchGraph de Google, Kartoo, Grokker o TheBrain, que presentan el resultado de una búsqueda en forma de grafo o mapa, siendo esta una forma distinta de presentar y navegar por la información.

La idea del grafo va más allá de una red social. El grafo representa todas las conexiones que una persona tiene, incluye las redes sociales a las queMi Yo Social pertenece la persona pero también lugares, vídeos, fotos, documentos, compañías u organismos, etc. El grafo de nuestra vida digital cada vez se va extendiendo más a medida que Internet se va haciendo más imprescindible en nuestras vidas y tendemos a guardar nuestros recuerdos (ya sean personales, laborales o académicos) en formato digital.

En mi Yo Digital yo tengo mi grafo y puedo, por ejemplo, bucear por él para localizar las fotos que me pasó un amigo de la ceremonia de graduación en la universidad. El Yo Digital me permite localizar lo que estoy buscando a partir de mi grafo social, pero ¿qué pasa si no recuerdo qué amigo fue el que me pasó las fotos de la graduación?, por supuesto tampoco recuerdo la fecha ni en dónde las guardé. Sin embargo, sí recuerdo que fue cuando acabé la carrera, que estaba contenta, con mis compañeros de la universidad y que cuando entramos al bar al que fuimos a celebrarlo curiosamente sonaba la canción de "We are the champions" de fondo. Mi memoria funciona así. El Yo Digital me permite asociar estos aspectos (además de otros) a aquellas fotografías, para que cuando quiera recuperarlas no tenga que recordar quién hizo las fotos, en qué fecha o lugar se hicieron, dónde las guardé, etc. Es decir, mi Yo Digital es la suma de mi grafo y mi memoria.

Mi Yo Social es mío

En mi anterior entrada "Mi Yo Social, ¿es mío?" me preguntaba si toda la información que hay sobre nosotros en la Red y en particular en las redes sociales es nuestra o más bien de los sitios web que la albergan. Tim O'Reilly ya pronosticaba en su artículo sobre la Web 2.0 que en el futuro el poder residiría en los datos y, por tanto, en quien los tuviese. Ya se está viendo esa lucha de titanes en las redes sociales, que cada vez tienen más usuarios y, por tanto, másLogotipos de redes sociales información, pero todavía no saben cómo rentabilizarla. La publicidad es la posibilidad más obvia que se baraja fundamentalmente como fuente de ingresos. Sin embargo no todos los usuarios parecen estar muy por la labor de que se use su información para ofrecerles publicidad personalizada o de forma intrusiva. Por no hablar de si se están respetando las políticas de privacidad en cuanto a protección de datos personales.

Pero al margen de esa lucha de titanes se encuentra el usuario, que es el que ha creado su perfil, ha introducido su información y ha invitado a sus amigos a participar en estas redes. Y resulta que si quieres pertenecer a otras redes o te quieres cambiar de red, no te puedes llevar tu perfil, tu información y tus amigos contigo (como le pasó a Robert Scoble, famoso blogger, cuando Facebook le deshabilitó su cuenta por intentar mover su grafo social a otros sitios), y es misión imposible borrar tu cuenta. Existen iniciativas abiertas como DataPortability.org cuyo objetivo es permitir que un usuario pueda llevarse su información a donde quiera, evitando tener que volver a teclear o configurar una y otra vez su perfil o perfiles y teniendo que cargar una y otra vez su información. Esto es lo que Logotipo de DataPortabilityintenta representar la maleta que aparece en el logotipo de DataPortability, que es la iniciativa en este ámbito que parece tener más probabilidades de triunfar. Se espera que para el verano exista ya una primera versión y los gigantes de Internet y las redes sociales parece que han dicho que lo van a aceptar (habrá que ver la interpretación que hacen de la iniciativa y en qué términos permiten las migraciones de datos).

¿Y si a una iniciativa como DataPortability se le une el Yo Digital? Al fin y al cabo ambas parten de la misma premisa, que el usuario es el dueño de sus datos y su información, y, por tanto, van allá donde vaya. El Yo Digital proporcionaría al usuario una forma de encontrar la información o la persona que necesita en cada momento y gestionar sus personalidades en red (que no es lo mismo que perfiles) dentro de ese inmenso océano en que se está convirtiendo nuestra vida digital, en la medida en que Internet forma cada vez más parte de nuestras vidas y que almacenamos nuestros recuerdos en formato digital.

Mi Yo Social, ¿es mío?

En septiembre del año 2005 fue cuando Tim O'Reilly, bajo el término Web 2.0, describía el proceso de transformación que se estaba apPortada de la revista Time diciembre de 2006 reciando en la Web, acercándose cada vez más a un medio participativo en el que los usuarios colaboran para crear, evaluar y distribuir información. El auge del llamado user-generated content (contenidos generados por el usuario) es un fenómeno de evidente repercusión, en diciembre de 2006 la revista Time elige como persona del año a todos los usuarios de Internet. El año 2007 se considera el año de las redes sociales, donde apliaciones del tipo LinkedIn, MySpace o Facebook poseen grandes cantidades de datos personales sobre los usuarios.

Portada Internet Computing Social SearchCuando recibí el número de noviembre-diciembre de la revista Internet Computing del IEEE titulada "Social Search" (búsqueda social) pensé que prometía, y cuando por fin pude sacar tiempo para leerla, me sentí como cuando te compras un álbum donde todas las canciones te gustan, porque todos los artículos tenían algo interesante.

En el artículo "Google, Profiling and Privacy" (Google, perfiles y privacidad) se habla de la compra de Doubleclick (la mayor compañía de publicidad online) por parte de Google (el mayor motor de búsquedas online) y de lo que puede suponer para la privacidad de los usuarios el hecho de que Google tenga, no sólo la información que ya tenía antes (términos de búsqueda, contenidos de los emails, etc.), sino también los flujos de clicks de los diferentes anuncios que aparecen en las páginas web. Esto me lleva al motivo por el que surgió el Yo Digital, que fue el tener una herramienta que permita al usuario controlar qué información suya hay en Internet, quién la tiene, cómo la usa y en qué medida se distribuye.

Y es que cada vez empieza a preocupar más a los usuarios, no sólo qué se hace con sus datos, sino también el spam publicitario que pueda haber en una red social. Así en el artículo "Fighting Spam on Social web Sites" (Combatiendo el spam en los sitios web sociales), se exponen algunas estrategias para intentar evitar el spam en este tipo de redes.

Otro artículo "The future of Social Networks on the Internet. The need for semantics" (El futuro de las redes sociales en Internet. La necesidad de la semántica) habla de cómo hoy en día tenemos nuestros blogs por un lado (en blogspot, por ejemplo), nuestros bookmarks (o marcadores) por otro (en del.icio.us, por ejemplo), nuestras fotos por otro (en Flickr, por ejemplo), nuestros vídeos por otro (en YouTube, por ejemplo), etc., y sobre la necesidad de relacionar de alguna forma toda esa información por medio de la semántica. Esto me lleva a otro de los objetivos del Yo Digital, que el usuario controle toda su información desde un único punto independientemente de dónde está alamacenada esa información, ya sea localmente o en la Red.

De todo esto me surge la pregunta del título de esta entrada, ¿se podría decir que hoy por hoy mi Yo Social es mío? Y según los movimientos que estamos observando por parte de los grandes de Internet como Google, Microsoft, Facebook, etc., ¿será mi Yo Social mío en el futuro?