Cuándo leyeron mi memoria digital

Al principio era el computador, y sólo servía para programar y para aprender a programar. “Creo que hay un mercado para cinco computadoras en el mundo”. Thomas J. Watson, presidente de IBM en 1943
Luego vino el PC, (Personal  Computer), que además de para programar era capaz de alojar todo tipo de programas, especialmente para generar textos, se cargó a las maquinas de escribir, esas que ya sólo aparecen en las películas antiguas. Pero además tenías hojas de cálculo, juegos, …
Entonces en algún momento cambio el nombre a ordenador, y efectivamente permitía tener clasificados una ingente cantidad de información. Cada vez la capacidad de generar programas con estas máquinas era menos importante.
Luego, se conectaron estas máquinas a esa red, internet, y la evolución fue exponencial. Hoy en día lo importante es estar conectado a la red, y de hecho el ordenador ha perdido relevancia. El año pasado se vendieron más Smartphone (unos 60 millones) que ordenadores por primera vez, además el uso medio de los Smartphone es de sólo un 32 % en llamadas y el resto en otras cosas.

Durante esta transición nos hemos ido desplazando cada vez más al mundo digital, buscamos la información en la red, (google), nos comunicamos mediante la red, al principio por mail, luego por redes sociales, twitter, whatapps,  … y nuestra información ha pasado, o pasará en breve, del disco duro del PC en el ángulo de casa a la nube. Por qué, pues porque todos queremos cada vez más tener nuestra información personal disponible en todo momento y en todo lugar, o sino al tiempo. Y quién se va a arriesgar a llevarla toda consigo en un único dispositivo, Smartphone, tablet, o portátil. (Ya nadie lleva un disco duro de bolsillo, aunque en tiempo hubo quién optaba por esta opción, e incluso las memorias flash USB están decayendo según progresa la nube con aplicaciones como el Dropbox).

En algún tiempo de esta historia me convencí que la única forma de encontrar una información importante era guardarla, primero en el PC (que bien le vino el cambio de nombre y concepto de computador a ordenador)  y luego en la nube. Además todo ha remado a favor, es más ecologista, no sé cuantos árboles de 12 años habré salvado al no imprimir informes que por otra parte raramente se leen más allá de la  introducción. ¿Y las fotos? Sólo soy capaz de encontrar aquellas que están en formato digital, (y no siempre) y como no soy un bicho tan raro creo que esto nos está pasando a todos aunque a distintas velocidades. Todos estamos abocados a vivir en la red y compartir nuestra memoria en ella.
Pero en el mundo real sé que mi memoria es mía y solo lo comparto parcialmente con quién quiero.
Ahora que hemos pasado del PC al Smartphone las brechas de seguridad también han hecho lo propio con varios agravantes.
  • No somos tan conscientes como en los PC de la necesidad de tomar precauciones.
  • Tenemos información más cercana, direcciones de nuestros amigos, novietas, presentes y pasadas, fotos íntimas y frescas tomadas bajo la irreflexión de la inmediatez…
  • Además el Smartphone tiene la vocación de convertirse en nuestra clave de acceso para el mundo digital, método de pago, identificador personal para acceder a entornos seguros, … Lo que está claro es si salimos de casa echamos de menos antes el móvil que la cartera.
Con lo cual en muchos casos una brecha de seguridad en nuestro móvil puede llevar a una exposición de nuestra memoria en la nube. (Yo tengo hasta mi historial clínico, lo cual en principio es bueno)
Hay que preocuparse. Bueno, creo que ante todo hay que concienciarse. Estoy convencido que si algún hacker profesional le diese por vulnerar mi memoria digital, o la de cualquiera, lo lograría en un tiempo aceptable. Así que tomo precauciones para que ese tiempo sea lo más largo posible. Pero quién es capaz de resistirse a no usar un móvil, o a tener nuestros datos asequibles en todo momento y en cualquier lugar. Probablemente hoy solo sea posible analizar los datos de un número finito de seres digitales a conciencia. Como en los noventa, cuando sólo se podía indizar un porcentaje nimio de la red, luego apareció Google y ahora apenas se escapa nada. Espero que hasta que esto suceda con nuestra memoria digital se mejoren los mecanismos de seguridad en nuestros dispositivos.

Mens (Digital) Sana in Corpore (Smartphone) Sano. Mi Yo Digital Deportista.

Tengo que hacer (más) deporte. El deporte es un hábito (como la lectura o como el del monje) y no puedo perderlo. Y que razones me doy habitualmente para vencer mi innata pereza antes de ponerme las zapatillas, el bañador o coger la bici. Pues que perderé algún kilo, que soportaré mejor el estrés, que estaré más bueno (aun) y sobre todo que me disciplinará para ser mejor organizado y resistente ante la multitud de tareas, necesarias y aburridas, tanto en el trabajo como en el hogar.
Pero además resulta que hacer deporte facilita el desarrollo cerebral. ¡!! Esta también sería una buena razón. Aunque siga pensando que la red, y nuestras vivencias virtuales serán las que nos muten y evolucionen nuestra mente resulta que hacer deporte si parece que funciona y nos mejora cerebralmente. Veamos.
Primero, lo dijeron los clásicos. Mens Sana In Corpore Sano, y eso es un punto, pero además resulta que hay estudios que lo corroboran.
Phillip Tomporowsky en 2008, investigador de la universidad de Georgia en Atenas, pública un estudio según el cual los niños con mejores condiciones físicas obtienen un mayor rendimiento escolar.
Marian Diamond de Berkerley tras entrenar a ratas a mediante ejercicio físico y analizar su cerebro comprobó que en general la corteza cerebral responsable de las funciones cognitivas superiores estaba mejor vascularizada y era de mayor grosor.
Esto funciona con humanos? Ana Pereira de la universidad de Columbia en Nueva York estudió a un grupo de voluntarios de entre 21 y 45 años sin experiencia en practicar ejercicio continuado, les sometió a una prueba de memoria y a una imagen tomográfica mediante escáner, a hacer ejercicio y al finalizar el programa también se comprobó un aumento en la vascularización del hipocampo y mejores puntuaciones en los test.
Y mi Yo Digital qué? dormitando en el PC. Vamos levántate y corre le dije. Estoy intentando unir los dos mundos el virtual y el físico a ver si consigo una realimentación positiva entre ambos, y ahora corro con mi Smartphone, que me registra con el GPS cada carrera, que es capaz de comparar el rendimiento de cada día con los anteriores, y que me ha creado el gusanillo de ver como he mejorado o empeorado cada día analíticamente, con cifras y datos. Como decimos cuando tratamos los problemas de calidad, “lo que no se mide no se puede mejorar” y definitivamente con un Smartphone puedes medirlo casi todo. Y además existen multitud de programas que lo hacen hasta divertido. Lo que no consigo es volverme un deportista 2.0 y publicar, compartir, mis cronos con la red. Al menos mientras sean tan malos.
La verdad es que he logrado dar un impulso a mi actividad física, (No aun a mis marcas, ni a mi silueta) y tampoco sé si he  logrado aumentar el grosor o la  capilarización de mi cortex cerebral. Ahora me queda la inversa.
Vinoth Ranganathan, de la Clínica Clevenlan, Ohio, invitó a 30 adultos a imaginarse con la mayor intensidad posible que doblaban su dedo menique, así durante 15 minutos, cinco días a la semana durante doce semanas. Y al final el dedo menique de estos atletas mentales había aumentado un 35 % su fuerza muscular.
Veré como puedo programar a mi Yo Digital, con Smartphone o sin él, para que haga deporte él sólo, virtualmente, y que  repercuta en mi Mente y Cuerpo físico.

Digital Brainstorming

Siendo humilde he decidido cambiar el punto de vista a la hora de ordenar mis ideas acerca de cómo estructurar el “Yo digital”. En lugar de pensar cómo nos cambiaría el hecho de poder vivir en un entorno digital, porqué no pensar en las cosas que me he perdido al haber nacido AI (Antes de internet). Para bien y para mal. Esto va muy rápido, y aunque  estas reflexiones se podrán hacer en cualquier época,  el hecho tener la facilidad para vivir en red; comunicarnos, aprender, ligar, guardar nuestra memoria compartida, etc… creo que nos  ha supuesto, como especie, el mayor reto a la hora de percibir la realidad, y por ello nos va a obligar a mutar o al menos a adaptar nuestros esquemas mentales y sociales como nunca habíamos hecho hasta ahora.  En fin voy a poner unos ejemplos a modo de brainstorming con la esperanza de que me ayudéis con vuestras sugerencias dejando algún comentario.
MEMORIA

Todo está en la red. En tiempos todo estaba en los libros.

  • Antes había que saber buscar en una biblioteca, o fiarte de los libros de texto que habían elegido para ti. Ahora hay que saber usar un  buscador y fiarte de los resultados que te da. (Quién se fía de Baidu.com, y de google.com)
  • El olvido. Todo lo que he olvidado y todo lo que he distorsionado (para mi bien: me recuerdo como quiero recordarme por ejemplo). Sin embargo todo lo que hemos publicado en la red no lo cambia ni el photoshop.

RELACIONES
Siempre on-line. No me acabo de acostumbrar a estar conectado con tod@s a la vez, en todo momento. Todo lo que está en la red perdura para siempre, y las relaciones son más difíciles de perder.

  • No sólo no habría perdido el contacto con mis colegas del cole, lo que lamento,
  • Sino que seguiría sabiendo de mis ex novias, y ellas de mí, lo cual puede ser una ventaja.

Según el número mágico de Robert Dunbar, 150 es el número medio de relaciones para las que estamos programados. Es el número más común en sociedades tribales, u organigramas empresariales. Pero aunque en cada momento pueda tener presente más o menos a una comunidad de 150 individuos, seguro que me podría retrotraer a momentos pasados y a sus comunidades.
EDUCACION.
Todo está en pixeles. Todo se lee en una pantalla, o se puede simular en ella. Es ya el principal vehículo de aprendizaje. Sobre todo de autoaprendizaje. AI, (Antes de internet) probablemente fuesen las clases presenciales, el estudio personal sobre los libros y si te relajabas el cine o la TV. (La historia en este caso siempre era lo que decía Hollywood) pero ahora se aprende teniendo la red a tu lado.

  • No sé si con los pixeles hubiese sido más o menos miope que con los libros pero
    • Seguro que dibujaría peor que lo hago ahora
    • Mi redacción y forma de contar las cosas sería totalmente diferente. (Mejor?, peor?, al menos distinta)
    • Mi forma de componer imágenes y plantear problemas en una pantalla es mucho más limitada que la de los actuales nativos digitales. (Véase este blog)
  • Claro que puede que te distraigas más.
    • ¿Einstein habría sido capaz de elaborar la teoría de la relatividad o se habría enredado programando en Java?

Concluyendo que me enrollo, os animo a que comentéis diferencias y tendencias que probablemente marquen el futuro. Por mi parte intuyo que sería más analítico y menos emocional de lo que lo soy ahora de haber nacido DI (Después de Internet), hay algún nativo digital que me lo rebata?  Y a modo de broma de geekaresexy.

Todo lo útil ha de caber en un Smartphone. ¿Y ser gratis?

Hola, es el último domingo de mayo, aún sigue San Isidro en las ventas,  voy en bici por la feria del libro en el Retiro, y por supuesto acaba de llover. Feria del libro + San isidro = lluvia. Nunca falla.
La feria del libro es fantástica.  Siempre me hace reflexionar, y últimamente cuestionarme si tiene sentido el libro en sí en nuestros días. El libro como sucesión temporal de frases y  páginas que nos trasmiten todo, nos cuentan historias, ideas, sentimientos… Pero el mundo real en el que vivo, afortunada o desafortunadamente ya no es así.  Casi nada es secuencial, trabajo a golpe de interrupción, casi siempre del móvil, y cuando intento resolver el problema entro en la pantalla del ordenador  y a partir de ahí voy dando salto por hiperenlaces buscando información, relacionándola de múltiples fuentes, periódicos, blogs … y si al final tengo que hacer un informe que explique la solución está lleno de enlaces a los originales.
Concluyo que para el trabajo del día a día los libros no son la solución. Al menos en su formato analógico de papel.  Y esa es otra cuestión. La novela como la vida misma ha de leerse desde el principio hasta el fin, si queremos disfrutarla. No vale ir a la última página para saber quién era el asesino. Aun así, el formato en papel es discutible. Tengo un e-reader de tinta electrónica y me ha sorprendido lo fácil, manejable, ligero y cómodo que es leer una novela en él. Con el agravante de que llego infinidad de novelas en dispositivo y es probablemente la única forma de leer en el metro en hora punta. Entonces,  ¿el formato de papel se quedará sólo como un capricho para los románticos? ¿Debemos rendirnos? renunciar al libro de papel y abandonarnos a los formatos digitales.
En otros campos ya nos hemos rendido, y no ha pasado nada, por ejemplo la música, toda ella es ya digital. Quizá aquí somos más pragmáticos, nos importa más el contenido que el continente, y la mejor forma de compartir el contenido es en formato digital, más que le pese a la industria discográfica. Pero qué triste sería una feria del libro, sin sus estanterías llenas de libros, y sin los autores firmándolos. ¿Cómo se puede firmar y dedicar un libro electrónico?
¡Al loro! que hoy ya nadie sale a la calle sin su móvil, y mañana nadie lo hará sin su Smartphone, y todo lo que sea útil debe caber en un Smartphone, el GPS, la música, las redes sociales, incluso el teléfono. Si aún no tienes un Smartphone con tarifa plana de datos no te preocupes el futuro es imparable. Hace unos años nadie predecía que habría más móviles que personas.
La concentración de dispositivos puede que haga que todo quepa en el Smartphone, y ¿que todo sea gratis? ¿Por qué no? Quién compra ya música, quién usa un TomTom si tiene un navegador con GPS en su móvil,  para que cargar continuamente con una cámara fotográfica si para la mayoría de las ocasiones nos basta con la del móvil. Muchos puristas no estarán de acuerdo. Aún.
Dicho esto seguí paseando en bici y me topé en el mismo Retiro con un cuarteto de cuerda, cuánto entrenamiento para tocar así, y que privilegio oírlos tocar en directo. Desde luego al final las emociones se transmiten mejor en el mundo analógico (irreal) que en el digital cotidiano de todos los días. Y en música también.
¿Hasta cuándo?