Voces digitales
by Nuria Calderón García-Botey
En entradas anteriores de este blog hemos hablado de las diferencias entre la interacción social analógica y la digital, de la exhibición de identidades situadas en el mundo virtual, o de los nuevos escenarios de relación que suponen los metaversos y los MMORPG.
Pero lo cierto es que las posibilidades de crecimiento y exploración que permite la vida digital van mucho más allá
de la simulación de identidades: gracias a la web, no sólo descubrimos competencias y habilidades que jamás habríamos sospechado tener, sino que nos atrevemos a compartirlas con miles de usuarios de cualquier parte del planeta… Y en ocasiones, ¡hasta despertamos la admiración de la comunidad virtual!
El podcasting es un buen ejemplo de la web como "campo de exploración" de destrezas.
En términos generales, un podcast vendría a ser un blog hablado (o con formato de vídeo), susceptible de ser escuchado a través de Internet y con posibilidad de suscripción mediante RSS.
Al igual que ocurre con los blogs, la gracia de un podcast reside fundamentalmente en que sus autores no sean de expertos en Ciencias de la Información ni comunicadores profesionales, sino cibernautas anónimos con ganas de difundir opiniones, noticias o ideas sobre sus propias aficiones, intereses o hobbies particulares.
Los más atrevidos se animan incluso a "crear" personajes e historias -identidades al fin y al cabo-, que les sirven de hilo conductor en cada programa. Valga como ejemplo El Geek Errante, un podcast español sobre tecnología informática que se apoya en los recursos más clásicos de la ciencia ficción y el space opera para desarrollar su contenido en las voces de El Doctor, Mr. Solo, HoloJorge y FuTuR3.
Pero el podcasting no es sólo un fenómeno lúdico, sino que también puede actuar como una potente herramienta pedagógica, como señala Francisco José Ruiz Rey en la entrada "¿Qué es realmente un podcast?" de su blog Internet como recurso educativo.
A finales del curso 2007, el Colegio Universitario Cardenal Cisneros también decidió abrir a sus alumnos al ciberespacio con PsicoQué, un proyecto de radio digital para la divulgación de la psicología, desarrollado en colaboración con Radio Vallekas y la Unión de Radios Comunitarias.
Como era de esperar, el aprendizaje de l@s alumn@s que quincenalmente realizan este espacio no se ha limitado a vincular la tecnología con el conocimiento académico: después de un año de emisión, han desarrollado una verdadera mentalidad de equipo, han renombrado al espacio donde realizan sus grabaciones, e incluso han acuñado sus propios términos para autodenominarse como grupo. Es decir, han creado una identidad virtual, que en ocasiones les lleva a plantearse que no se debe saludar a los oyentes diciendo el consabido "buenos días", ya que sus programas pueden escucharse a cualquier hora del día, en cualquiera de los dos hemisferios.
Afortunadamente, este tipo de iniciativas cada vez cuentan con mayor apoyo institucional en nuestro país, como demuestra el XXVI Premio de Periodismo Radiofónico que el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid ha concedido a PsicoQué el pasado 19 de junio, por su innovadora labor de divulgación de la Psicología.










Estaba yo iniciando los trámites de rellenar la declaración de hacienda en el momento de descargarme mis datos fiscales con el certificado digital. Le di al botón y me acomodé mentalmente mientras esperaba que apareciesen dichos datos, unos segundos. Y van y aparecen instantáneamente. Y me asusté. No sólo porque probablemente estén bien, sino porque tardaron lo mismo que tarda google en hacer una búsqueda. ¿Será casualidad? ¿Estaré en la caché de Hacienda?




estar o no el teléfono según quien llame, gestionarme las vacaciones de mis sueños, etc.
Si me pidieran una máxima para definir esta primera década del siglo XXI en la que nos encontramos inmersos, yo
me decantaría por reformular la 




Además, las noticias vienen de donde vienen las noticias: ni más ni menos que San Francisco, California, ni más ni menos que la
elantado (léase con tanto aire irónico como quiera cada uno: ¿en qué terreno no se ha adelantado Microsoft al signo de los tiempos, últimamente?). Su flamante jefe de software, Ray Ozzie, había marcado ya el rumbo de una decidida apuesta por la red y por la integración de tecnologías. 
informes del trabajo, las invitaciones del cumpleaños del niño, los historiales médicos, los datos de Hacienda, las cuentas del banco, los libros que estamos leyendo, la guía con la que estamos preparando el viaje que haremos en verano, las canciones, incluso la balada de “Revolver” en que Paul McCartney intentaba cantar a lo Marianne Faithfull… Bien. Ésa es –qué duda cabe– parte de la intuición original que animó la idea del Yo Digital. Si Microsoft ha decidido traerla, pronto estará aquí.
Sobre Live Mesh, por otra parte –como sobre Windows– podrían funcionar aplicaciones de todo tipo, tuvieran o no la firma de Microsoft. La estrategia –
Lo importante es que la sincronización de información que se nos propone sigue siendo eso: sincronización de información, fusión de carpetas –carpetas, no nos dejemos engañar por la metáfora: los viejos directorios. Pero nada se atisba en Live Mesh de la idea de integración psicológica de esa información, de la capacidad que hemos tratado de otorgar al Yo Digital de dar sentido a ese maremágnum de datos, de darle la forma misma de nuestra vida. Lo hemos reiterado una y otra vez, con múltiples ejemplos: querríamos encontrar de pronto aquella canción de los Beatles -¿o era de McCartney en solitario?– que escuchábamos tanto durante el viaje por Gales, un verano -¿qué año sería?– y que aún nos provoca una agradable melancolía, acaso de un particular matiz azulado… pero quién sabe en qué carpeta estará. Queremos, sí, poder buscarla en cualquier parte, aunque no estemos en casa. Pero también poder buscarla como si estuviéramos en casa: tal como buscamos las cosas en los laberintos de nuestra propia memoria.
Más: ni rastro parece haber en Live Mesh, tampoco, de las herramientas de gestión de identidades y redes sociales que forman parte del corazón del Yo Digital. Pero ya sabemos que quien busca tal o cual documento bien puede ser la esmerada profesional, la alocada noctámbula, la madre abnegada, la princesa élfica…, que casi todo cambia –sólo casi todo– según el caso, y que querríamos que la tecnología se hiciera eco de estos cambios en lugar de obligarnos a mostrar siempre ante ella una misma cara de nosotros mismos: el sufrido, resignado usuario.
Curiosa reflexión en la cercanía del bicentenario del 2 de mayo. De tan singular fecha cuyas historias oí de mil bocas, y por multitud de medios, objetivamente solo tengo claro un par de cosas. Se perdió la batalla. ¿Se ganó la guerra? En este país se han ganado tantas guerras equivocadas y cuyas consecuencias han sufrido las siguientes generaciones. En este caso sin ir al fondo de la cuestión como premio de la victoria regresó Fernando VII y se cargó la Pepa, la constitución de las cortes de Cádiz. A más, tengo otra cosa clara, el dos de mayo fue un ejemplo de la voluntariedad, entusiasmo, cooperación, quijotismo y empuje del pueblo llano sin dirigentes. (¿cojones?) También otro 11 M más cercano, también en Madrid, el pueblo se organizó y respondió como uno sólo"¡Dios, que buen vassalo! ¡Si oviesse buen señor!" Esto no cambia. ¿Qué que tiene que ver esto con el YO DIGITAL? Todo, veréis.
No lo esperaba pero sucedió en Siria, quien me iba a decir que resolvería el enigma de Santa Tecla, antigua heroína que los informáticos hicieron patrona, aunque luego ha sido relegada por un sabio mallorquí también santo -Raimundo Llull- inventor de la maquina de computación universal. Me encontré con Santa Tecla en Malula pueblo recóndito acomodado en el fondo de un acantilado pétreo formado por laderas de los montes de Kalamun en Siria.
Cuentan que santa Tecla huyó de casa, no se sabe bien si por conflictos generacionales, o asqueada por la misión del padre, o quizás por ambos motivos, el caso es que se escapó y el padre mandó la tropa tras ella, tampoco se sabe si para hacerla volver y encerrarla en casa ocultándola al posible castigo, o para aplicarselo a su manera y hacer pública gala del cumplimiento del rigor imperial. El caso es que la fugitiva tras penar por el desierto, llegó exhausta a la barrera montañosa del Kalamun y allí se encomendó a Dios porque la tropa le pisaba los talones. Entonces se produjo el milagro: la montaña se abrió y dejó paso a la santa por un angosto desfiladero, cerrándose ante la atónita soldadesca que tuvo que volver frustrada a enfrentarse con el centurión. Santa Tecla siguió por el desfiladero hasta encontrar una cueva donde cayó rendida, pero como tenía sed apoyó su índice sobre la roca y automáticamente manó un agua limpia y cristalina con la que sació su sed y de la que podemos disfrutar hoy tanto los creyentes como los escépticos. No dejé de rociar mi garganta con ese milagro natural fresco y reconfortante, a pesar de las recomendaciones de algunos que alertaban sobre los riesgos de usar un vaso metálico común, quizás de la época de la santa.
¿Accederemos en el futuro a ggg.yodigital.es en lugar de a www.yodigital.es? En noviembre de 2007 Tim Berners-Lee, el padre de la World Wide Web, escribió un
pertenece la persona pero también lugares, vídeos, fotos, documentos, compañías u organismos, etc. El grafo de nuestra vida digital cada vez se va extendiendo más a medida que Internet se va haciendo más imprescindible en nuestras vidas y tendemos a guardar nuestros recuerdos (ya sean personales, laborales o académicos) en formato digital.
