En primera persona-i. Autorretratos lógicos








La fascinación del ser humano por el retrato y, específicamente, por el auto-retrato se muestra unida a la capacidad de contemplación y a la conciencia. Quizá, ya antes de que los homínidos fueran capaces de entender, y reconocer, su propia imagen, reflejada, en la quietud del agua estancada, ya sintieron la necesidad de entenderse, de narrarse a sí mismos con ideas y recuerdos. Antes de las primeras plasmaciones pictóricas del cuerpo o el rostro humano. Antes de la primera FIRMA digital (literálmente); la primera huella de una MANO humana, estampada sobre la roca con plena y total intención… Antes de eso, las ideas, los conceptos permitieron a los homínidos la aprehensión de una propia imagen de sí.

Las mujeres y hombres dibujan, entretejen, recogen y toman la realidad mediante palabras y conceptos. Así los primeros autorretratos fueron autorretratos lógicos que, con ideas, asían y dibujaban su propia imagen e historia. En palabras de
Wittgenstein a este tocar la realidad con palabras e ideas le llamaremos 'pintar la realidad' con proposiciones lógicas. Es un autorretratarnos con la lógica; con palabras. Recoger nuestra historia personal con ideas en un modelo, un auto-contarnos a nosotros mismos. Narrarnos. El animal narrador se narra a sí mismo. Narrador narrado. Auto-retratista lógico.
Conocimiento autobiográfico
El conocimiento autobiográfico esta contenido en un modelo-narración del Yo, paradigmáticamente cifrado en Dennett, 1991-1995; donde expone la imagen del Yo como una tela de araña tejida con
palabras y conceptos. La TMM –teoría de los modelos mentales-, de Ph. Johnson-Laird -1983-1996-, acomoda la construcción de narraciones que comprenden y dan sentido a los sucesos delimitados en la memoria episódica y a las relaciones que se pueden dar
entre estos sucesos. Las personas no exponen su “vida” linealmente porque los conocimientos autobiográficos son fragmentarios y re-construidos en función de nuestras intenciones. En los modelos del Yo, el punto de vista de la narración es radicalmente subjetivo, el del “narrador narrado”. Así, la narración está comprometida y vinculada a la justificación de la propia conducta e identidad.
Taxonomía del conocimiento autobiográfico
De acuerdo con la recopilación de Ruiz -2004-, interpretamos la propuesta de Conway -2001- en la comprensión de una narración auto-referida. Conway muestra el conocimiento autobiográfico segmentado. En nuestras biografías hay sucesos marcadores, que son la transición entre un elemento narrativo y el siguiente. P.ej.; el primer día de escuela o de Instituto, o el primer beso, o empleo… Estos marcadores son puntos de inflexión en la narración. La delimitación, relación e inclusión de unos marcadores en otros sigue, también aquí, los principios fundamentales de la Cognición, específicamente, los principios taxonómicos de la categorización (Cfr. Rosch, 1978). Distinguiendo tres niveles de abstracción; de mayor a menor: .periodos vitales, .sucesos generales, y, .sucesos específicos.
.Periodos vitales. P.ej.: durante el bachillerato, cuando yo era chico, o, cuando mis niñas eran pequeñas. También periodos no extensos pero temáticos y de gran significación vital: en el verano del 36, durante la depresión, o durante el armisticio… De naturaleza temática, responden a un título o tópico. El tema es el marcador o clave de recuperación de memoria. Constituyen, así mismo, una guía para generar nuevas claves. Muestran, obviamente, siguiendo el carácter difuso de la categorización natural, un solapamiento temporal y la posibilidad de hallar mala definición; ejemplo de marcadores mal definidos son un nacimiento o un viaje, que como periodos vitales, son categorías que implican un comienzo temporal difuso –no definido- pues necesitan de preparativos previos que habrán de repercutir seriamente en la biografía de las personas (preparar un viaje, o un embarazo o el momento del parto).
.Sucesos generales. Están encaminados a un fin o meta, están enfocados, tienen intención. P.ej.: mientras aprendía a conducir, cuando realizaba la tesis doctoral, o al participar de aquella campaña electoral. Llevan a un éxito (y a su necesidad) o a un fracaso de gran repercusión biográfica. Implican recuerdos muy vívidos.
.Sucesos específicos. Son de gran riqueza sensorial y de detalle. Muestran menor dependencia contextual que los niveles anteriores, por lo que también incrementan su probabilidad de recuerdo o aparición
espontánea. P.ej.: recuerdos
muy concretos y particulares (el recuerdo de una determinada caricia, de un torso o espalda humana concreta…), o recuerdos de infancia, olores (el olor de la goma de borrar del “cole”, el sabor de la merienda), o, la mismísima “magdalena de M.Proust”… Evidentemente, son evocaciones y registros muy, muy vívidos. Estos límites y marcadores autobiográficos ofrecen una consistencia diacrónica al Yo, o más exactamente a nuestro modelo-narración referido a nosotros mismos.
Consistencia diacrónica
La construcción del conocimiento autobiográfico organiza la actividad cognitiva, lingüística y social de la persona en su concepción y proyección pasado-presente-futuro/s. El conocimiento autobiográfico establece condiciones de posibilidad para: (1) La narración de mi-mismo, (2) La narración de la continuidad pasado-presente, y (3) La formulación de metas u objetivos (Cfr. Ruiz, 2004).
.Narración de mi-mismo. Estructurada entorno a mis habilidades y mis deseos.
.Narración de la continuidad pasado-presente. Se han realizado estudios de comparación de conocimientos autobiográficos y estudios de razonamiento autobiográfico.
-Comparación de conocimientos autobiográficos. Los juicios comparativos sobre hechos autobiográficos pueden implicar diferentes dimensiones de juicio: el tiempo, la importancia, el afecto (agrado-desagrado). En la cognición sobre juicios dimensionales hay efectos o sesgos experimentales muy robustos y muy bien documentados que son ubicuos a toda la cognición, sea perceptiva, sea simbólica -memoria y razonamiento-. Ha quedado documentado en: Cech (1995), González Marqués y Gómez Morales (1994), Baranski y Petrusic (1992), Petrusic (1992), Birnbaum y Jou (1990), Cech, Love y Shoben (1990). Por supuesto, que estos sesgos van a aparecer, también, en el conocimiento autobiográfico y en los juicios comparativos sobre hechos autobiográficos –p.ej. Fuhrman y Wyer (1988)-.


Hay dos sesgos ubicuos y robustos que ofrece el sistema cognitivo ante los juicios comparativos y, también, ante las comparaciones autobiográficas: (1).-El efecto de congruencia semántica –ECS-. Expresa el tratamiento diferencial que las personas muestran a la hora de elegir p.ej: entre dos hechos muy importantes de su vida. Si se les pregunta por el más importante, habrá congruencia entre la pregunta y la cantidad de importancia. Resultando los juicios congruentes de menor dificultad para las personas que los juicios incongruentes. Si ante esos dos mismos hechos de su vida, a las mismas personas, les pedimos que elijan el menos importante, este segundo juicio produce desconcierto, es más difícil. Justo, a la inversa de lo expuesto, sucede, si hubiéramos elegido para la realización de la tarea dos hechos poco importantes. (2).-El efecto de distancia simbólica –EDS-. Expresa la mayor dificultad que el sistema cognitivo (sea humano o animal) muestra ante los juicios (sean perceptivos o de memoria) que involucran a objetos o sucesos próximos en la dimensión de juicio. Para el conocimiento autobiográfico se ha comprobado sistemáticamente que dos sucesos autobiográficos próximos en el tiempo, o próximos en importancia, o próximos en afecto, llevan a juicios de mayor dificultad, más lentos, con mayor probabilidad de error.
-Razonamiento autobiográfico. Habermas y Bluck (2000) refieren con este término a la “charla” sobre el pasado personal y su presente en una búsqueda consciente de coherencia personal, búsqueda de coherencia entre los sucesos de mi vida y el Yo. Esta reflexión dialógica, narrativa lleva al surgimiento de una perspectiva biográfica. Se han encontrado 4 dimensiones de coherencia en la narración auto-referida: .temporal, .concepto de biografía, .causal, y .temática.

.Formulación de metas u objetivos. Se consideran objetivos a medio y largo plazo. En general en la descripción de narraciones-modelos para la construcción de episodios de conocimiento, los objetivos e intenciones del protagonista de la historia se han mostrado como una dimensión central en el análisis de la coherencia de la historia o narración (Cfr. Ruiz, 2004. Op. cit.). Aquí, en nuestra perspectiva autobiográfica de “narrador narrado” coinciden, obviamente, el protagonista de la narración y el propio sujeto. Pashupathi -2001- ha hallado dos principios conversacionales (principio de co-construcción y principio de consistencia) que hacen patente la inmersión social y lingüística de la formulación de objetivos en el Yo-narrado (dialogado). Estos datos están en la misma dirección de los de Hermans (1996). Muestra como la imaginación, también altera los recuerdos autobiográficos mediante la modelización de un diálogo entre un modelo-Yo y un modelo Otro-Yo. Un diálogo interno e imaginado que lleva a un Yo dialógico y polifacético, que adopta diferentes puntos de vista en conversación hallando nuevos conocimientos y haciendo predicciones.
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-.Referencias.
--Baranski, J.V. y Petrusic, W.M. (1992): The discriminability of remenbered magnitudes. Memory and Cognition 20(3), 254-270
–Birnbaum, M. H. y Jou, Jr-Wen (1990): A theory of comparative response times and “difference” judgments. Cognitive Psychology, 22, 184-210.
–Cech, C.G. (1995): Is Congruity Due to Encoding. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory and Cognition. 21(5) 1275-1288
–Cech, C.G., Love, M. y Shoben, E.J. (1990): Multiple Congruity Effects in Judgments of Magnitude. Journal of Experimental Psychology: Learning Memory and Cognition. 16(6). 1142-1152
--Conway, M.A. (2001): Sensory-perceptual episodic memory and its context: autobiographical memory. En A. Baddeley, M. Conway y J. Aggleton (Coords.), Episodic Memory: new directions in research. Pp. 53-70. Oxford, UK: Oxford University Press.
--Dennett, D.C. (1991): Consciousness Explained. Nueva York: Little, Brown & Co. (Trad. Española, 1995: La conciencia explicada. Barcelona: Paidós.).
--Fuhrman, RW. y Wyer, RS. (1988): Event memory: Temporal order judgments of personal life experiences. Journal of Personality and Social Psychology. Mar 54(3), 365-384
--González Marqués, J. y Gómez Morales, J. (1994): Effect of Stimulus Modality on Symbolic Distance in Response to Questions with Comparatives. Poster presentado en el V Workshop on Imagery and Cognition. Saarbrüken, Alemania
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--Habermas, T. y Bluck, S. (2000): Getting a life: the emergence of the life story in adolescence. Psychological Bulletin, 126, 748-769.
--Hermans, H.J.M. (1996): Voicing the self: From information processing to dialogical interchange. Psychological Bulletin, 119, 31-50
--Johnson-Laird, P.N. (1983): Mental Models: Towards a cognitive science of language, inference and consciousness. Cambridge, MA: Harvard University Press.
--Johnson-Laird, P.N. (1996): Images, models, and propositional representations. En De Vega et al. Models of visuospatial cognition. Nueva York: Oxford University Press.
--Pasupathi, M. (2001): The social construction of the personal past and its implications for adult development. Psychological Bulletin, 127, 651-672
--Petrusic, W.M. (1992): Semantic Congruity Effects and Theories of the Comparison Process. Journal of Experimental Psychology: human Perception and Performance, 18(4), 962-986
--Rosch, E. (1978): Principles of categorization. En E. Rosch y B. Lloyd (Coords.), Cognition and Categorization. Pp. 27-48. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.
--Ruiz, M. (2004): Las caras de la memoria. Madrid: Pearson educación.
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