Dildónica digital: moral ¿digital?
DILDÓNICA DIGITAL
En la aldea global y digital, en el Yo digital:
—¿Cómo conviven diferentes ordenes morales? ¿Caducarán? ¿O siempre unos grupos querrán imponer su moral o otros? ¿De_generaremos la moral, sin auto-excluirnos, atacarnos, destruirnos?
El ser humano es un animal DILDÓNICO en el más amplio sentido posible, así como en su sentido también literal. Por eso la teledildónica que nos presentaba N.Calderon García-Botey, el 27 de Junio en este blog, intensifica y de_genera digitalmente, la capacidad humana de extender su estimulación sensorial en su aspecto hedónico pero también en el representacional.
Dildónica en un sentido amplio implicaría la esencia humana. Completar, desarrollar, desatar, hacer ficciones, ir más allá de las imágenes _representaciones e interacciones_ que ofrece el medio natural y social. Es decir, la CULTURA como noción antropológica, la mediación simbólica que los humanos hacen en su construcción de la realidad. Incluye el juego y el mismo ‘pensar’.


En un sentido más literal lo dildónico desarrolla el deleite cultural de uno o varios sentidos potenciando notablemente su tono hedónico. La dimensión hedónica (dildónica) humana converge asintóticamente, junto a la dimensión simbólica (representa-cional), en un mismo horizonte: el ARTE .
–Las artes visuales, plásticas, escénicas y decorativas. ¿Cuál es su valor funcional, adaptativo o sobrevivencial para nuestra especie?
–¿No son las melodías, las polifonías y las sinfonías agrupaciones dildónicas de sonidos, desligadas del valor adaptativo-sobrevivencial del sentido del oído?
–¿La gastronomía -ciencia, arte y virtud sublime- no ha desatado la función originaria del sentido del gusto y del hambre y su valor adaptativo sobrevivencial? ¿Tiene sentido ordenar, por su valor de supervivencia, conceptos como ‘risotto fiorentina’, ‘sushi’ o ‘yogurt’? Algunos nutrólogos solo ordenan las
categorías no básicas; aquellas más amplias y comprehensivas. Así, conceden un mayor valor sobrevivencial a la dieta mediterránea y otros a las dietas basadas en el omega 3.
Cuando hacen esto realmente están analizando solo su valor sobrevivencial pero no su valor adaptativo. Estos dos ordenes se distinguen en este punto. Lo que me da más y mejor salud hoy (sobrevivencial) frente a lo que permitió la prosperidad de clanes, etnias y pueblos en el pasado usando adaptativamente de forma óptima los recursos alimenticios de su medio material (las ‘culturas’ gastronómicas; TODAS adaptativas).
–La perfumería. ¡Quizá de forma injusta la menos valorada¡ Al menos en nuestra matriz cultural. En un sentido amplio incluye la aromaterapia. La manipulación intencional de los brillos e intensidades del aroma, de sus tonos y saturaciones; la paletas de olores como expresaba Pilar Gallo el 20 de julio en este blog. Una valoración trans-cultural de este sentido desacredita, per se, cualquier pretensión de presentarlo como crucial para la especie humana, adaptativa y sobrevivencialmente. Muchos consideran además que, particularmente en este sentido, los artefactos humanos, que lo han completado y extendido, han disminuido, incluso, su valor adaptativo.
–El TaCtO, junto al gesto y la expresión corporal y emocional. La exploración y estimulación que diferentes culturas han hecho del sentido del tacto no deja dudas a la tesis desadaptativa del uso dildónico de los sentidos en el ser humano. Desde los distintos masajes orientales de los diferentes orientes, distinguiendo, por supuesto, al masaje de pies del masaje con los pies, hasta la diferente consideración que los pueblos y culturas hacen de lo qué es una temperatura 'ideal' o de una humedad relativa 'ideal'. Añadiendo, con obviedad, las exploraciones desadaptativas que oriente y occidente (religiosos y laicos) han hecho del 'adaptativo' sentido del dolor.
En cuanto a la presentación trans-cultural del sexo y las artes amatorias, es donde de forma más nítida, emerge una Ley antropológica:
La cultura libera los sentidos de su valor adaptativo pero entonces LA MORAL intenta ser el regulador asociándose al poder y a la VIOLENCIA..

Cuando las extensiones culturales y dildónicas de la sensorialidad humana desligan a los sentidos, de su orden en valor de supervivencia y/o adaptativo, entonces la moral intenta ordenar lo que la naturaleza ha desatado en el ser humano.

