En primera persona-ii. Triple Autorretrato

El "Triple Autorretrato" de Norman ROCKWELL

N.Rockwell.   Triple Autorretrato. El 25 de septiembre, se refirió en este Blog, una entrada sobre las características principales del conocimiento autobiográfico , y, también el 17 de septiembre, sobre los tipos de auto-conocimiento o conocimiento referido a nuestra propia vida e historia. Este conocimiento propio, en las personas, se halla articulado, engarzado, contenido en modelos de memoria referidos a uno mismo: narraciones, retratos lógicos, o con más exactitud, auto-narraciones y auto-retratos lógicos. Esta descripción de tales modelos se apoya en juegos meta-lingüísticos, para identificar a los protagonistas-constructores del modelo. La descripción usa expresiones como: constructor construido, autorretratista, pintor de autorretrato, escultor esculpido, dibujante dibujado, pintor pintado o narrador narrado.

Tales nociones responden y se ordenan en algunas tradiciones gnoseológicas que tocan a la filosofía y a la ciencia. La visión del conocimiento como construcción activa (frente a la visión de copia pasiva de la realidad del empirismo y positivismo) se viene denominando: constructivismo. Recoge hitos en I.Kant. J.Piaget y Vigotski. De formá más específica, la idea de 'pintura lógica': pintura como representación que aprehende hechos reales es de Wittgenstein, la idea de narración como telaraña de palabras proviene de Dennett y la idea de 'modelo mental' de Ph. Johnson-Laird.

El concepto de retrato en pintura siempre tuvo una dimensión interpretativa que recogía el saber mirar del autor. Este caracter, se acentuó con la aparición de la fotografía.

Un autorretrato es la exposición de la visión del propio yo del autor; de un "modelo mental" de sí mismo. Especialmente, el "Triple Autorretrato" de Norman Rockwell, 1960, supone una de las mayores reflexiones s.XX sobre el concepto de autorretrato. Se presenta como triple, siendo en realidad, octuple como mínimo.

Es una continua 'alusión' al autorretrato que se dispone en varios niveles de meta-lenguaje, algunos jerárquicos; no todos.

Aparece:

(1) una realidad: el pintor pintando de espaldas; alusión a Vermeer por lo 'de espaldas' y a los que se representaron a sí mismos pintando,

(2) una realidad reflejo-espejo: refiere a un tema crucial y velazquiano en la historia de la pintura,

(3) una realidad interpretada: el retrato (auto) que el pintor pintado pinta; es su Yo psicológico: más joven, sano y feliz frente al reflejo 'real',

Rockwell.    Triple  autorretrato

 

 

(4) una realidad trabajada-ensayada: los bocetos de su obra-retrato en el lado izquierdo de la composición,

(5) Aparecen también 'citas'. Son la inspiración y el reconocimiento, pero las circunscribe a otros autorretratos célebres en el lado derecho: Durero, Rembrandt, Picaso, Van Gogh. También se considera una 'cita' pictórica al casco romano que aparece central en el autorretrato; representa el imperio y, en pintura, el tema más imperial ha sido el retrato. Es una cita o alusión al propio concepto de retrato,

(6) Rockwell también ha auto-retratado aquí, sus auto- pinceladas psicológicas: al menos el desorden -por doquier-en el que llega a incluir una coca-cola a punto de verterse sobre el material de trabajo, pero también nos transmite el empeño y meticulosidad en su labor y vida,

(7) Auto-retrató, del mismo modo, la identificación con su país. Esto para quien es internacianalmente conocido como estadounidense y transmisor comprometido con la realidad norteamericana y el 'american way of life'. Estos aspectos de identidad nacional en el retrato se advierten, sutiles, además de en el propio Rockwell, en la coca-cola, y sobre todo, en la moldura del espejo donde se adivinan las barras y estrellas junto al águila de la tradición estadounidense,

y, (8) algo de su historia personal: esto se advierte en el central y sobredimensionado TIENTO del pintor, junto al pincel activo y los pinceles y pinturas en desorden. No sólo autorretrata una imagen junto a elementos personales, pues, autorretrata del mismo modo, el mismo acto de auto-retratar. Pero, la historia personal, se halla también en la papelera que refuerza la imagen (auto-imagen) de desorden. La historia propia está en el HUMO que desprende la papelera. En varias ocasiones al pintor le salió ardiendo en su vida real la papelera. No solo ha retratado el desorden también retrata el TABAQUISMO, aquí, como en la triple pipa. Sería el equivalente a la venda en la oreja en alguno de los autorretratos de Van Gogh.

En primera persona-i. Autorretratos lógicos

Frida  KAHLO_1.   AutorretratoFrida  KAHLO_2.  AutorretratoFrida  KAHLO_3.  Autorretrato
–Taxonomía  del  conocimiento  autobiográfico;
   –Narración  de    mi-mismo; 
    –Narración  de  la  continuidad   pasados-presentes; 
  –Comparaciones   y   razonamiento  autobiográfico;
   –Formulación  de  metas .
Un  YO   en  mosaico

Miles-Davis-EYES-1986biografiaEspinasT.CAPOTE.1948.23 añosAutorretratoMOVIDA   

La fascinación del ser humano por el retrato y, específicamente, por el auto-retrato se muestra unida a la capacidad de contemplación y a la conciencia.  Quizá, ya antes de que los homínidos fueran capaces de entender, y reconocer, su propia imagen, reflejada, en la quietud del agua estancada, ya sintieron la necesidad de entenderse, de narrarse a sí mismos con ideas y recuerdos.  Antes de las primeras plasmaciones pictóricas del cuerpo o el rostro humano. Antes de la primera  FIRMA  digital (literálmente); la primera huella de una  MANO humana,  estampada sobre la roca con plena y total intención… Antes de eso, las ideas, los conceptos permitieron a los homínidos la aprehensión de una propia imagen de sí.

    BUGATTI

Las mujeres y hombres dibujan, entretejen, recogen y toman la realidad mediante palabras y conceptos.  Así los primeros   autorretratos  fueron autorretratos lógicos que, con ideas, asían y dibujaban su propia imagen e historia.  En palabras de  M. GALLETASWittgenstein  a  este tocar la realidad con palabras e ideas le llamaremos  'pintar   la  realidad'  con proposiciones lógicas.   Es un autorretratarnos con la lógica; con palabras.  Recoger nuestra historia personal  con ideas en un modelo, un auto-contarnos a nosotros mismos. Narrarnos. El animal narrador se narra a sí mismo. Narrador narrado. Auto-retratista lógico.

 REMBRANDT_2.  Autorretrato  REMBRANDT_1.  Autorretrato REMBRANDT.3.  Autorretrato    

Conocimiento autobiográfico

El conocimiento autobiográfico esta contenido en un modelo-narración del Yo,  paradigmáticamente cifrado en  Dennett, 1991-1995;  donde expone la imagen del Yo  como una tela de araña tejida con N. Rockwell.   Triple  Autorretratopalabras y conceptos.     La TMM –teoría de los modelos mentales-, de Ph. Johnson-Laird -1983-1996-, acomoda la construcción de narraciones que comprenden y dan sentido a los sucesos delimitados en la memoria episódica y a las relaciones que se pueden dar TEJIENDOentre estos sucesos. Las personas no exponen su “vida” linealmente porque los conocimientos  autobiográficos son fragmentarios y  re-construidos  en función de nuestras intenciones.  En los modelos del  Yo,  el punto de vista de la narración es radicalmente  subjetivo,  el del   “narrador  narrado”.   Así, la narración está comprometida y vinculada a la justificación de la propia conducta e identidad.NARRADOR   NARRADO

Taxonomía  del conocimiento autobiográfico

De acuerdo con la recopilación de Ruiz  -2004-, interpretamos la propuesta de Conway -2001- en la comprensión de una  narración  auto-referida.  Conway  muestra el conocimiento autobiográfico segmentado.  En nuestras biografías hay sucesos  marcadores,  que son la transición entre un elemento narrativo y el siguiente. P.ej.; el primer día de escuela o de Instituto, o el primer beso, o empleo…  Estos marcadores son puntos de inflexión en la narración.   La delimitación, relación e inclusión de unos marcadores  en otros sigue, también aquí, los principios fundamentales de la Cognición, específicamente, los principios taxonómicos de la categorización (Cfr. Rosch, 1978). Distinguiendo tres niveles de abstracción; de mayor a menor: .periodos vitales, .sucesos generales, y, .sucesos específicos.

 

.Periodos vitales.  P.ej.: durante el bachillerato, cuando yo era chico, o, cuando mis niñas eran pequeñas. También periodos no extensos pero temáticos y de gran significación vital: en el verano del 36, durante la depresión, o durante el armisticio…    De naturaleza temática, responden a un título o tópico. El tema es el marcador o clave de recuperación de memoria. Constituyen, así mismo, una guía para generar nuevas claves. Muestran, obviamente, siguiendo el carácter difuso de la categorización natural,  un solapamiento  temporal y la posibilidad de hallar mala definición; ejemplo de marcadores mal definidos son un nacimiento o un viaje, que como periodos vitales, son categorías que implican un comienzo temporal difuso –no definido-  pues necesitan de preparativos previos que habrán de repercutir seriamente en la biografía de las personas  (preparar un viaje, o un embarazo o el momento del parto).

.Sucesos generales.  Están encaminados a un fin o meta, están enfocados, tienen intención.  P.ej.: mientras aprendía a conducir, cuando realizaba la tesis doctoral, o  al participar de aquella campaña electoral.  Llevan a un éxito (y a su necesidad) o a un fracaso de gran repercusión biográfica. Implican recuerdos  muy vívidos.

.Sucesos específicos.  Son de gran riqueza sensorial y de detalle. Muestran menor dependencia contextual que los niveles anteriores, por lo que también incrementan su probabilidad de recuerdo o aparición BIOGRAFÍA  CON  PATASespontánea.  P.ej.: recuerdosBiografia.2 muy concretos y particulares (el recuerdo de una determinada caricia, de un torso o espalda humana concreta…),  o recuerdos de infancia, olores (el olor de la goma de borrar del  “cole”,  el sabor de la merienda), o, la mismísima  “magdalena de  M.Proust”   Evidentemente, son evocaciones y registros muy, muy vívidos.   Estos límites y  marcadores  autobiográficos  ofrecen una consistencia diacrónica al Yo, o más exactamente a nuestro modelo-narración referido a nosotros mismos.

Consistencia diacrónicaConsistencia  diacrónica

La construcción del conocimiento autobiográfico organiza la actividad cognitiva, lingüística y social de la persona en su concepción y proyección pasado-presente-futuro/s. El conocimiento autobiográfico establece condiciones de posibilidad para: (1) La narración de mi-mismo, (2) La narración de la continuidad pasado-presente,  y  (3) La formulación de metas u objetivos  (Cfr.  Ruiz, 2004).

.Narración de mi-mismo. Estructurada entorno a mis habilidades y mis deseos.

.Narración de la continuidad pasado-presente.   Se han realizado estudios de comparación de conocimientos autobiográficos y estudios de razonamiento autobiográfico.

-Comparación de conocimientos autobiográficos.   Los juicios comparativos sobre hechos autobiográficos pueden implicar diferentes dimensiones de juicio: el tiempo, la importancia, el afecto (agrado-desagrado).  En la cognición sobre juicios dimensionales hay efectos o sesgos experimentales muy robustos y muy bien documentados que son ubicuos a toda la cognición, sea perceptiva, sea simbólica -memoria y razonamiento-. Ha quedado documentado en: Cech (1995), González Marqués y Gómez Morales (1994),  Baranski y Petrusic (1992), Petrusic (1992), Birnbaum y Jou (1990), Cech, Love y Shoben (1990).  Por supuesto, que estos sesgos van a aparecer, también, en el conocimiento autobiográfico y en los juicios comparativos sobre hechos autobiográficos –p.ej. Fuhrman y  Wyer (1988)-.

F.    B A C O N. 1.     Autorretrato      F.   B A C O N  .2.     AutorretratoF.   B A C O N   .3.     Autorretrato

Hay dos sesgos ubicuos y robustos que ofrece el sistema cognitivo ante los juicios comparativos y, también, ante las comparaciones autobiográficas:   (1).-El efecto de congruencia semántica –ECS-. Expresa el tratamiento diferencial que las personas muestran a la hora de elegir p.ej:  entre dos hechos muy importantes de su vida. Si se les pregunta por el más importante, habrá congruencia entre la pregunta y la cantidad de importancia. Resultando los juicios congruentes de menor dificultad para las personas que los juicios incongruentes. Si ante esos dos mismos hechos de su vida, a las mismas personas, les pedimos que elijan el menos importante, este segundo juicio produce desconcierto, es más difícil. Justo, a la inversa de lo expuesto, sucede, si hubiéramos elegido para la realización de la tarea dos hechos poco  importantes.   (2).-El efecto de distancia simbólica –EDS-.  Expresa la mayor dificultad que el sistema cognitivo (sea humano o animal) muestra ante los juicios (sean perceptivos o de memoria) que involucran a objetos o sucesos próximos en la dimensión de juicio.  Para el conocimiento autobiográfico se ha comprobado sistemáticamente que dos sucesos autobiográficos próximos en el tiempo, o próximos en importancia, o próximos en afecto,  llevan a juicios de mayor dificultad, más lentos, con mayor probabilidad de error.

-Razonamiento autobiográfico.   Habermas y Bluck (2000)  refieren con este término a la “charla”  sobre el pasado personal y su presente en una búsqueda consciente de coherencia personal, búsqueda de coherencia entre los sucesos de   mi    vida y  el Yo.  Esta reflexión dialógica, narrativa  lleva al surgimiento de una perspectiva biográfica.  Se han encontrado   4   dimensiones de coherencia  en la narración auto-referida:  .temporal, .concepto de biografía, .causal,  y  .temática.

J A W L E N S K Y.     Autorretrato                    P I C A S O.    Autorretrato

.Formulación de metas u objetivos.   Se consideran objetivos a medio y largo plazo.  En general en la descripción de narraciones-modelos para la construcción de episodios de conocimiento, los  objetivos e intenciones del protagonista de la historia   se han mostrado como una dimensión central en el análisis de la coherencia  de la historia o narración (Cfr. Ruiz, 2004. Op. cit.).   Aquí, en nuestra perspectiva autobiográfica de  “narrador  narrado”  coinciden, obviamente, el protagonista de la narración y el propio sujeto.  Pashupathi -2001-  ha hallado dos principios conversacionales (principio de co-construcción y principio de consistencia) que hacen patente la inmersión social y lingüística de la formulación de objetivos en el Yo-narrado (dialogado). Estos datos están en la misma dirección de los de Hermans (1996).  Muestra como la imaginación,  también altera los recuerdos autobiográficos mediante la modelización de un diálogo entre un modelo-Yo y un modelo Otro-Yo.   Un diálogo interno e   imaginado   que lleva a un Yo dialógico y polifacético, que adopta diferentes puntos de vista en conversación hallando nuevos conocimientos y haciendo predicciones.

 -.Referencias.
--Baranski,  J.V.  y  Petrusic,  W.M.  (1992):  The discriminability of remenbered magnitudes.  Memory  and  Cognition  20(3),  254-270
–Birnbaum, M. H.  y  Jou, Jr-Wen (1990): A theory of comparative response times and “difference” judgments.  Cognitive Psychology, 22, 184-210.
–Cech,  C.G.  (1995):  Is Congruity Due to Encoding.  Journal of Experi­mental Psychology: Learning,  Memory and Cognition.  21(5) 1275-1288
–Cech,  C.G.,  Love,  M.  y  Shoben,  E.J.  (1990):  Multiple Congruity Effects in Judgments of Magnitude.  Journal of Experimental Psychology: Learning Memory and Cognition.  16(6).  1142-1152
--Conway, M.A. (2001): Sensory-perceptual episodic memory and its context: autobiographical memory.  En   A. Baddeley, M. Conway   y   J. Aggleton (Coords.), Episodic Memory:  new directions in research.  Pp. 53-70.  Oxford, UK: Oxford University Press.
--Dennett, D.C. (1991): Consciousness Explained. Nueva York: Little, Brown & Co.  (Trad. Española, 1995: La conciencia explicada. Barcelona: Paidós.).
--Fuhrman,  RW.  y  Wyer, RS.  (1988): Event memory: Tem­poral or­der judgments of personal life experien­ces.  Journal of Perso­na­lity and Social Psycho­logy.  Mar 54(3),  365-­384
--González Marqués, J. y Gómez Morales, J. (1994):  Effect of Stimulus Modality on Symbolic Distance in Response to Questions with Comparatives.  Poster presentado en el  V Workshop on Imagery and Cognition.   Saarbrüken, Alemania
           
--Habermas, T. y Bluck, S. (2000): Getting a life: the emergence of the life story in adolescence. Psychological Bulletin, 126, 748-769.
--Hermans, H.J.M. (1996): Voicing the self: From information processing to dialogical interchange.  Psychological Bulletin, 119, 31-50
--Johnson-Laird, P.N. (1983): Mental Models: Towards a cognitive science of language, inference and consciousness. Cambridge, MA: Harvard University Press.
--Johnson-Laird, P.N. (1996): Images, models, and propositional representations. En De Vega et al. Models of visuospatial cognition. Nueva York: Oxford University Press.
--Pasupathi, M. (2001): The social construction of the personal past and its implications for adult development. Psychological Bulletin, 127, 651-672
--Petrusic, W.M.  (1992):  Semantic Congruity Effects and Theories of the Comparison Process.  Journal of Experimental Psychology:  human Perception and Performance,  18(4),  962-986
--Rosch, E. (1978): Principles of categorization.  En   E. Rosch  y  B. Lloyd (Coords.),  Cognition and Categorization.  Pp. 27-48.  Hillsdale, NJ:  Lawrence Erlbaum Associates.
--Ruiz, M. (2004): Las caras de la memoria. Madrid: Pearson educación.     

El Yo en “Auxilio de la Memoria”

-Símbolos densos corporeizados

-El Yo y la cognición corporeizada

-¿Es la memoria humana un almacén?

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El Yo, junto con otras descripciones –modelos- del medio y de los grupos humanos, fue una de las primeras Extensiones de la Memoria biológica. El Yo humano, una vez tejido con palabras y conceptos por el Homo Sapiens, parafraseando a Dennett, se constituyó en una idea (descripción, representación o modelo mental) que junto con otras estaba disponible para ser utilizada en auxilio de la memoria. Para apoyarla y apuntalarla pero también para re-construirla. El Yo, igual que la noción de grupo humano primario, familia o clan, hubo de ser uno de los primeros recursos mnemónicos para organizar y recrear la memoria. Los investigadores de la memoria humana agotan esta tesis distinguiendo entre el yo como herramienta para recordar, y entre el yo como objeto en si mismo de recuerdo. En cuanto al yo como objeto de recuerdo -el conocimiento autobiográfico- hablaremos próximamente en este blog, pues la organización y el conocimiento autobiográfico es una dimensión fundamental del Yo Digital.

En lo referente al Yo como herramienta para recordar -El Yo en auxilio de la memoria-, nos sitúa en el ámbito de la cognición corporeizada. Ahí, además de ésta, aparecerán también más entradas próximas en el blog… Ahora vamos a reseñar:

1. Símbolos densos y articulados

2. Memoria asociativa. El modelo CHARM

3. Comunicación de símbolos densos y Teoría de la Mente

1. Símbolos densos y articulados. ¿Es la memoria humana un almacén?

Mantener la hipótesis de la memoria como almacén nos llevaría a su necesaria separación de continente (memoria), contenido (símbolos, estructuras y reglas) y procesos (sobre tales contenidos). El hipotético almacén necesita también que los contenidos sean estables. Así, la documentación de experimentos sobre como las claves determinan incluso el contenido del recuerdo (p.ej. en Ruiz, 2004: 25-50), comprometen la naturaleza estable de los símbolos. Los recuerdos se ven ahora, sólo como operaciones, como actividad cognitiva misma. Por esto, cobra significación, ahora, la distinción de Kolers (1973-1984) y Glenberg (1997) entre símbolos densos y articulados. Los símbolos articulados son los que entendemos como símbolos prototípicos (lo que siempre entendíamos por símbolo), analíticos, separables –alográficos- e independientes del continente, son comunicables. Los símbolos densos no son independientes del continente, son autográficos, no se pueden copiar, p.ej. el trazo y textura del pincel en un Tiziano o en un Velázquez es parte de su significado (y de la intención del autor) no reproducible en una fotografía del cuadro

Los símbolos densos están corporeizados. Kolers, expone los contenidos mentales como símbolos densos vinculados a la propia acción de pensarlos, son personales –asociados al Yo-. Son símbolos subjetivos con una historia sobre como se construyen y modifican. Su historia –única- forma parte, también, de su significado, por lo que no son comunicables, y, son inseparables de las circunstancias que permitieron y acompañaron su construcción. El contenido denso es personal, continuo, y analógico (muestra iso-morfismo estructural, su relación con el referente es punto a punto). La sintaxis de los símbolos densos es inseparable de la relación que la persona guarda con los referentes externos. No son –no pueden ser- conocimiento abstracto pues están vinculados a la misma obtención y actividad de conocimiento. En ellos no se puede separar el contenido del proceso, pues tales símbolos también son el proceso. Aquí, el conocimiento es el acto mismo de conocer. Recordar es reactivar los procesos de conocimiento. Se aproxima a la llamada representación sub-simbólica de algunos modelos conexionistas (cfr., p.ej., Smolensky, 1988).

Los símbolos densos no son analíticos –diferenciables-, no hay posibilidad de distinguir lo sintáctico de lo semántico. Son símbolos difusos que establecen relaciones cambiantes entre sí. Inherentemente inestables, son de una persona en una situación concreta.

Estos símbolos densos muestran una gran fidelidad al referente. Son tan específicos, al no tener concepto general, que todo el referente “entra” en el símbolo –en el significante o representación-, cfr. Ruiz -2004-.

lights.jpg melena.jpgPara explicar cómo un procesador de contenido siempre cambiante puede recuperar estados anteriores, desde luego, no nos sirve la hipótesis de la reaparición del modelo del almacén. ¿De dónde proviene la apariencia de “recuperación de información”? Proviene de la semejanza perceptible entre “lo recuperado” y “lo captado” –aprehendido-.

Para explicar “la recuperación” bastará entonces con explicar esa semejanza sin postular un almacén, esto se puede hacer en términos asociativos. Entender la recuperación como una respuesta –reacción- ante un estímulo ya pasado.

Con lo dicho, pareciera que nos referimos a un modelo de aprendizaje E_R, pero estamos en modelos de memoria asociativa, capaces de recuperar lo aprendido sin almacén. Caso, del modelo CHARM (pero no el único modelo) que se apoya en la metáfora de la memoria humana asociativa como un “vector”, como un conjunto de operaciones vectoriales: la convolución y la correlación vectorial. Aquí, el cálculo vectorial y el álgebra lineal hacen posible describir asociaciones y recuperaciones sin almacén, en base a principios holográficos. El holograma como modelo y explicación de la memoria humana: el modelo CHARM.

2. Memoria asociativa. El modelo CHARM

En términos asociativos la recuperación es una respuesta –reacción- ante un estímulo expuesto al sistema cognitivo humano. Los modelos asociativos clásicos, y, referentes centrales sobre los que se han desarrollado otros posteriores son, p.ej., el modelo TODAM de Murdoch (1982), Theory of Distributed Associative Memory, y el TODAM2 Murdoch (1993-1997), o el Minerva II de Hintzman (1983-1990). Describen la recuperación de lo aprendido sin almacén. Representan la memoria asociativa como un vector (o también, como en Pike 1984, o en Humphreys, et al., 1989, en una matriz), como un conjunto de operaciones vectoriales, específicamente, la convolución y la correlación vectorial. El cálculo vectorial y el álgebra lineal posibilitan la descripción de las asociaciones y las respuestas-recuperaciones sin almacén.

El modelo CHARM de J.M. Eich 1982-1985 que, en base a principios holográficos, propone el holograma como modelo, da explicación de la memoria humana. El CHARM, Composite Holographic Associative Recall Model, permite recuperar un contenido concreto e individualizado de donde no está presente como tal. Esto se puede expresar así, considerando que el estímulo-presente transforma (convoluciona) al procesador (asociador) para ofrecer una respuesta-futura que pueda “parecer” -desde un punto de vista externo- que estuviera “almacenada”. Delimitamos un contexto de aprendizaje de pares asociados A-B, representativo de las tareas de memoria. Ante una clave asociada anteriormente con una respuesta, el motor asociador ofrece la “misma” respuesta, incluso ante una clave que se le asemeje.

Los elementos se representan en un vector, como una serie, donde el orden no es arbitrario sino totalmente relevante. La asociación se produce por la operación convolución entre dos vectores. La convolución es una síntesis interactiva de los elementos de dos vectores cualesquiera.esquemaconvolucion.jpg

Lo que resulta de mayor interés, en el modelo, es que en el vector resultante de la operación de convolución, los valores de todas, y cada una, de las dimensiones están determinados por todas las dimensiones de los vectores originales. Este carácter interactivo, es en sí, la propiedad formal de un holograma (véase figura). La convolución no lleva a una relación directa entre el orden de los vectores originales y el del vector resultante. Cada una de las unidades obtenidas en el vector convolución es resultado de la participación (disolución) de varias unidades de las señales (o contexto) originales. En el nivel de análisis simbólico, esto, nos lleva a la des-localización del significado. El vector convolución es, simultáneamente, representación distribuida y asociación. El significado de sus elementos no se relaciona con el significado de los elementos originales. Hay representación, y asociación, pero no hay simbolismo, por ello, Smolensky 1988, ha hablado de representación sub-simbólica.

Para una descripción completa y analítica con el detalle de las ecuaciones puede consultarse Ruiz, 2004, Las caras de la memoria. Madrid: Pearson-Preantice Hall.

CHARM aprende acumulando experiencias en un vector memoria, M, que es una suma vectorial de convoluciones, el vector M está indexado temporalmente Mt.

La representación de los vectores originales, no se almacena en el vector memoria, sino que se diluyen en él. En el vector memoria no se distinguen sus aportaciones, ni siquiera, son distinguibles las diferentes convoluciones que se hayan acumulado. Se hace patente que la memoria no es un conjunto de elementos en un almacén (Ruiz 2004: 61), sino que es un solo elemento asociador –matriz- cuya forma y disposición intrínseca es resultado de acumular asociaciones interactivas entre elementos del medio. Un patrón interactivo resultante de asociar “casi todo” con “casi todo”, en incontables acumulaciones de asociar “cada” elemento con “casi todos” los demás. La convolución vectorial expresa esto paradigmáticamente. Un vector, y una matriz, es un ente formal–matemático, único, singular, no plural, que expresa propiedades emergentes de las partes que han contribuido en su formación, pero sin que estas partes componentes puedan ser reconocibles ni separadas, esas partes no están, se han diluido en una estructura singular en un nivel de análisis diferente: el de la matriz o memoria asociativa.

Un vector memoria en un instante t, no contiene ni más ni menos elementos que en un instante previo, t-1 ó t-n. No hay diferencia de cantidad ni de capacidad de almacenamiento. Los vectores, como otros entes formales se distingue por pasar por estados diferentes, procesuales, no se distinguen por cantidad. Luego no tiene sentido hablar de capacidad de almacenamiento en las memorias biológicas, cfr. Ruiz, op.cit.

Bajo estas condiciones de los sistemas no-supervisados, como las memorias o motores asociativos, la imagen del “almacén” simbólico e individualizado se torna inoperante y poco clarificadora. Surge, sin embargo, la imagen de la memoria asociativa como “una estructura de datos” distribuida y dinámica, capaz de aprender y ofrecer respuestas semejantes ante lo aprendido. Un “recogedor" (recoger, aprehender) no_supervisado de la redundancia y covariación informativa del medio. Pero el “recogedor” no sólo recoge, pues también es un “completador” o un “re-constructor”; cuando se encuentra con trocitos de realidad, segmentos del medio, puede completarlo con los trocitos y segmentos que le faltan. Pero este “completado” no se realiza recuperando de un almacén, sino reconstruyendo –respondiendo con- las claves de asociación, respondiendo con el contexto de aprendizaje. Para la implementación de estas estructuras, cfr., las redes de memoria retroasociativa de Hopfield 1982, o, los mapas de características autorganizativos de Kohonen 1984-2001.

Consecuencia de lo anterior, es que la re-construcción de las claves de aprendizaje -la respuesta-, no es literal e idéntica como ocurriría en la recuperación desde un almacén de símbolos, sino que es una aproximación dinámica -una segregación, una emergencia- sobre un fondo de ruido.

La correlación de un contexto -clave- sobre una memoria acumulada ofrece una respuesta-recuperación, del estímulo aprendido en ese contexto, sobre un fondo de ruido. Según la memoria-vector incluya más aprendizajes ortogonales con el contexto de prueba, más aumentará el ruido de fondo (varianza error). Esto es lo que sucede con los aprendizajes biológicos.

La discriminación, o rescate de la respuesta (recuperación), sobre un fondo de ruido nos coloca en todos los trabajos y estudios existentes sobre análisis de la señal y discriminación de señales, tanto en los desarrollos aplicados en las ingenierías, como en la descripción psicológica (atención, psicofísica, percepción y memoria, y teoría de la decisión), como en ciencia cognitiva. El marco de la descripción científica y formalizada de la discriminación nos sitúa en la Teoría de Detección de Señales; para una exposición canónica de la TDS, cfr. Fdez. Trespalacios 1997.

En los modelos de memoria asociativa como el CHARM, la reacción del sistema al estímulo contiene –no_segregada- la respuesta. Desde mediados del siglo pasado los acercamientos a esta cuestión han incluido el término resonancia “resemblance”, como Neisser 1967-1975. La resonancia del sistema es la aproximación a la respuesta, que será buena mientras la varianza error se mantenga a raya. La información no está almacenada, sino que sólo es una posibilidad reconstruida que tendrá que ser “discriminada” sobre ruido.

Esto es: el recuerdo como posibilidad. Si cambian las condiciones de recuperación, las claves ofrecidas al sistema, la respuesta será otra, y, si la historia de aprendizaje del asociador no es muy “ortogonal” la respuesta también será otra.

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3. Comunicación de símbolos densos y Teoría de la Mente

Puesto que hemos expuesto los símbolos densos como únicos y personales e históricos, ¿cómo pueden permitir la comunicación? La salida a este enigma, sólo puede abordarse, al modo cuasi-Chomskyano, apelando a nuestra constitución biológica resultado de las necesidades adaptativas en la evolución. En los límites de la Teoría de la Mente, p.ej., Riviere 1991-2003, ó Dennett 1991-1995, podemos entender los contenidos mentales de otros por analogía con los nuestros. Los símbolos densos pueden ser entendidos aunque no comunicados. Son empáticamente atribuidos a los otros.

Los símbolos articulados posibilitan la comunicación, el pensamiento simbólico y la representación del mundo. Los símbolos personales, les llamemos como les llamemos, densos o corporeizados (Kolers 1984 ó Glenberg 1997), o lenguaje “privado” como los identificó Wittgenstein 1953: PI, representan nuestra realidad interior, personal, mi historia y mi relación con el mundo físico y social.