Me emociono, luego vivo (Incluso en la red)

La vida son emociones. Pienso luego existo. Me emociono luego vivo. Y claro está, además vivo, existo y me emociono en la red. Si no estuviese en la red, no existiría, al menos para ti que nunca me has visto. El lema de este blog está en la parte superior derecha. Existo, luego estoy en la red. Y todo el mundo parece aceptarlo. Pero ¿y las emociones? ¿Cómo se plasman en la red? Pues como en la vida misma, no se plasman. Tenemos que intuirlas implícitamente cuando interactuamos con un interlocutor o con nuestros recuerdos. Es decir que tenemos que intuir el humor que tiene con quién chateamos a través de un Whatsapp, ¿Tomamos pistas sobre su personalidad a través de la foto que tiene puesta en su perfil? Seguramente sí. (Y somos bastantes condescendientes) ¿Y con nuestros recuerdos? Que emoción nos despierta cuando visualizamos hoy una foto que guardamos en nuestra memoria virtual de la red hace años. Pues seguramente, nos evocará las emociones que estén asociadas a la persona o paraje en cuestión de la foto, tal como lo sentimos ahora, y no como cuando guardamos la foto. Es decir, si rompimos con la chica de la foto, indiferencia en el mejor de los casos, nada parecido a la lluvia de neurotransmisores, endorfinas, dopaminas, y demás ingredientes del coctel que generó nuestro sistema límbico. ¿Hemos perdido algo?...

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