SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELECTRICAS?

 Cyborg fantasyEste frase, coincidía con uno de los libros de literatura contemporánea de mis clases de EBG allá hace una infinidad. Y  yo pensé, que chorrada. Luego el día que se estrenó ET, decidí pasar de mis colegas e ir a ver Blade Runner, basada en la novela anterior de Philip K.Dirk. Y me quedé enganchado con la estética de Ridley Scott en la peli, de la música de Vangelis, y aún seguía pensando en lo chorra de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?  Ahora con el paso del tiempo, mis colegas reniegan de ET, ya no me llaman rarito por ir a ver Blade Runner, en lugar de rendirme a Steven Spielberg. Bueno, en realidad ni se acuerdan de las discusiones que tuvimos. Pero a mí me sigue llamando poderosamente la cita de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Y ahora que ando con el Yo Digital y las emociones me volvió la frase cuando empecé a analizar la descripción de las emociones por el W3C en el Emotion Markup Language (EmotionML) 1.0. W3C Working Draft 29 July 2010. Este estandar pretende servir, cito textualmente para su uso en tres áreas diferentes: 

  1.  Manual de anotación de la participación de emotividad materiales, tales como la anotación de videos, de grabaciones de voz, de caras, de los textos, etc;
  2. Reconocimiento automático de emociones a partir de sensores, incluyendo sensores fisiológicos, grabaciones de voz, expresiones faciales, etc, así como de-modal de múltiples combinaciones de sensores;
  3. Generación de sistema de respuestas relacionadas con la emoción, que puede implicar el razonamiento acerca de las implicaciones emocionales de los acontecimientos, la prosodia emocional en la voz sintética, las expresiones faciales y gestos de los agentes incorporados o robots, la elección de la música y los colores de la iluminación en una habitación, etc

Yo particularmente me emocione al leer el draft, con sentimientos agridulces. Contento porque al fin se estandarizaban las emociones para su uso en la red, y lo aplicaré en el Yo Digital, y triste porque el draft es muy reciente de hace un par de meses. Cuanto retraso llevamos con Hollywood aun.


monstruo-galletas.jpgEn cuanto a las emociones las clasifica según tres conjuntos definidos por: Paul Ekman (Ekman, 1972, p. 251-252), Cowie et al. (Cowie et al., 1999), Ortony, Clore and Collins (Ortony et al., 1988, p. 19) ,Nico Frijda's  (Frijda, 1986). Lo mejor es ir al draft para verlas y no complicar este post en demasía.

Caben muchas discusiones, cómo si están todas las emociones que son o son todas las que están, serán suficientes, podremos usarlas para recrear nuestros mapas emocionales en el Yo Digital. Ya estoy deseando empezar a trabajar con ellas.

Para empezar como me gustaría que los buscadores me permitiesen buscar imágenes basadas en emociones, como por ejemplo; foto de una reunión, con tintes de aburrida 85 %, enfado, 15 %, … Cuando ahorraría en la elaboración de mis presentaciones ZEN. ¿Me has oído Google?

Pero mientras tanto, me estudiaré mejor el draft, y de vez en cuando pensaré sobre si el Yo Digital soñará con proyecciones eléctricas de Yo biológicos.

Androide

 

 

El arte del olvido

Dos veces se ha cruzado ya con la cuestión de la muerte esta reflexión compartida sobre cómo la tecnología digital está alterando nuestros modos de vivir, de ser y de comprendernos.

Hemos rememorado la voz aciaga del último Nexus 6 anunciándonos que su final es también el de cosas que ni siquiera conocemos: “Yo he visto cosas que vosotros jamas creeríais: naves en llamas mas allá de Orión, rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos recuerdos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

fayoum.jpg

Hemos recordado la “llamada muda” de los difuntos de Fayum: sus ojos clavados en nosotros desde los retratos que decoraban sus sarcófagos, pues, según relatara Herodoto, cuando alguien fallecía “los familiares se quedan con el cuerpo y encargan un cofre de madera, tallado a semejanza de la forma humana, en el que lo meten” y al que adhieren un retrato, luego “conservan ese valioso cofre en una cámara funeraria, donde lo colocan en posición vertical, pegado a la pared”.

En el noviembre de 2019 imaginado por Ridley Scott y en la provincia romana de Egipto, entre el siglo I y el IV de nuestra era, la angustia resulta ser la misma: que nuestros recuerdos nos sobrevivan en la memoria de otros.

cargo-containers.jpgParece que no somos los únicos en barruntar que la digitalización del yo cambiará no sólo nuestra forma de vivir, sino también nuestra forma de morir. El proyecto Mission Eternity Sarcophagus, de etoy.CORPORATION, se ha alzado ganador de VIDA 10.0, la X Edición del Premio Internacional de Arte y Vida Artificial convocado por la Fundación Telefónica. Mission Eternity Sarcophagus no es sino “un sepulcro móvil”, del tamaño de un contenedor de carga pero con el interior tapizado de pantallas LED, “que contiene y muestra retratos interactivos de aquellos que desean que sus memorias sean conservadas digitalmente”. Por “retratos interactivos” se entiende una amalgama de “textos, entrevistas, fotografías familiares, etc”. provenientes de los ordenadores interconectados de las personas que forman la red social del difunto, a las que el proyecto bautiza, entre la trascendencia y la ironía, como “Mission Eternity Angels”.

sarcophagus-2.jpg sarcophagus-1.jpg

borges.jpgPero la hipermnesia que encierra para la vida la digitalización del yo impregnaría así también la muerte. Recordando la atormentada condición de Funes el Memorioso, el “vaciadero de basuras” de su memoria, nos hemos preguntado si nos será grata esa proliferación de recuerdos, si querremos hacerlos nuestros o más bien desearemos que nuestras prótesis digitales nos ayuden también, a veces, a olvidar, a desprendernos, como en las hogueras de la noche de San Juan, de lo que ya no deseamos en nuestra vida. ¿Era en verdad un don la memoria total cuyo secreto buscaban Raimundo Lulio, Giordano Bruno, Giulio Camilo o el propio Leibniz, o era una maldición? La misma pregunta –claro- vale para esa vida después de la muerte que ya los héroes homéricoshomero.jpg anhelaban: la pervivencia del recuerdo, que no era para ellos sino la gloria –el único modo de salvar la penosa inmortalidad de las almas en el reino de Hades, desprovistas de todo recuerdo o pasión. La misma pregunta: lo deseamos porque nos falta, pero, si de verdad pudiéramos tenerlo, ¿seguiríamos deseándolo? ¿Querríamos de todo corazón que nuestros seres queridos no nos olvidaran? Al fin y al cabo, ya decía el propio Borges que “no basta ser valiente para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa te desgarra…”. ¿Querremos rituales funerarios digitalizados que entorpezcan nuestra desaparición definitiva, para siempre, “como lágrimas en la lluvia”?

iliada.jpg

 

Como lágrimas en la lluvia

En 1982, el director norteamericano Ridley Scott estrenó una película basada en la novela de Phillip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que habría de convertirse en icono del cine de ciencia-ficción: Blade Runner

blade-runner1.jpg blade_runner.jpg blade_runner_5.jpg

blade13.jpg
Veinticinco años, siete versiones, unas cuantas secuelas y varios documentales después, los cinéfilos todavía siguen embarcados en sesudas discusiones acerca del mensaje filosófico del film, de la verdadera naturaleza de sus personajes, o del significado de cada uno de sus planos.

En mi caso, la primera vez que vi a la dramática historia de los replicantes sentenciados por una exigua fecha de caducidad, yo estaba en segundo de carrera, y la pantalla del salón de actos de la facultad de Psicología de la Complutense donde se proyectaba era demasiado pequeña, de modo que las imágenes se "desbordaban" ligeramente sobre la pared. En cierto modo, a mí me ocurrió algo similar con el mensaje que me transmitían: sabía que había visto algo más que una película de ciencia-ficción, pero no tenía del todo claro qué era.

bladerunner.jpgHace unas semanas asistí a una proyección de Blade Runner: The final cut, la última revisión del director con motivo del cuarto de siglo desde su estreno, en pantalla gigante, sesión nocturna y versión original. Quizá en parte por el entorno, pero sin duda por la predisposición psicológica que ha generado el proyecto del Yo Digital en todo el equipo, esta vez reparé en unas cuantas ideas que no había analizado la primera vez que ví la película y que, aún a riesgo de convertirme en SPOILER para futuras generaciones de espectadores, me voy a permitir el lujo de exponer… Porque a pesar de haber sido rodada en 1982, la filosofía de Blade Runner enlaza directamente con dos de los elementos que hemos empleado en el proyecto Yo Digital para caracterizar la identidad humana: las emociones y la memoria.

Por supuesto, para que este análisis pueda comprenderse en toda su extensión, es imprescindible haber visto el film (recomendado) o al menos, conocer una sinopsis de su argumento.

Si te has animado a hacer click en el enlace anterior o ya conoces la película, voy a pedirte que traigas a tu memoria la conversación entre Deckard y Mr. Tyrell después de que el primero compruebe mediante el test Voight-Kampff que Rachel, la joven secretaria de Tyrell Corporation, es en realidad una replicante experimental.

  • Pero ella tiene recuerdos… – se asombra Deckardrachel.jpg
  • Todos falsos – corrige Tyrell, para explicar a continuación el motivo de que una replicante albergue narraciones sobre un pasado del que carece.

Uno de los problemas observados a medida que avanzaba el desarrollo de los modelos Nexus -viene a decir el presidente de Tyrell Corporation- es que éstos eran capaces de aprender emociones humanas. Sin embargo, la gestión de esas reacciones superaba sus habilidades cognitivas, lo que les desequilibraba enormemente. Y para evitarlo… se les dota de un soporte racional, que permita integrar tal aprendizaje. Es decir, se les implantan esos "recuerdos".

Cuando comenzamos a definir los elementos que integrarían el modelo psicológico del Yo Digital, el equipo ICIV tuvo muy claro que una de las principales diferencia entre un almacén informático de datos y la memoria humana es que ésta última está teñida de emociones.

Como ya se indicaba en la entrada Cuéntame tu vida, nuestra mente organiza sus recuerdos de forma temporal, pero no siguiendo una secuencia cronológica, sino emocional: aquél suceso que nos impactó, el año malo en que nos mudamos de casa y rompimos con nuestra pareja de toda la vida… ¿Les faltaba eso a los Nexus anteriores a Rachel en Blade Runner? ¡Porque entonces no es de extrañar que fueran incapaces de organizar sus cogniciones!

Sin llegar a la extrema propuesta de replicantes inmortalizados por los guionistas Hampton Fancher y David Peoples, es innegable que todo intento computacional para emular el funcionamiento de la memoria humana debe combinar emociones y narraciones tematizadas, tal y como estamos desarrollando en el proyecto del Yo Digital. Pero no sólo eso.

roy-batty.jpg¿Quién no conoce el monólogo final de Roy Batty -Rutger Hauer- cuando, después de salvar la vida al maltrecho Blade Runner que le persigue para "retirarlo", hace un recuento de todas sus vivencias como esclavo en las colonias exteriores? Porque él ha visto atacar naves en llamas más allá de Orión, y rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser…

Todos esos momentos, dice el replicante, se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

¿Pero por qué Roy Batty salva a Deckard, y le cuenta todos estos recuerdos? ¿Es acaso el blade runner un replicante más -aunque él mismo lo ignora-, y de ahí la piedad de su enemigo? ¿O tal vez es una muestra de bondad del Nexus 6, capaz de manifestar un grado de humanidad superior al del mismísimo género humano?

Aunque ambas hipótesis son discutidas y contrastadas por los expertos en el film, yo tengo mi propia teoría al respecto: ni la naturaleza del blade runner ni la humanidad del replicante tienen importancia para explicar la conducta de éste último.

En mi opinión, Roy no salva a Deckard por piedad hacia un ser inferior -un humano- ni hacia un homólogo replicante, sino por "afán de supervivencia". Él no sólo está irremisiblemente condenado a morir -sus cuatro años de vida tocan a su fin-, sino que tras la caída de sus compañeros Zhora y León, y la de Pris, su pareja, es el último Nexus 6 en la galaxia. ¿Quién recordará entonces su existencia, si no queda nadie que pueda dar fe de ella?A falta de un pasado real y de una red social de familiares y amigos, ¿qué será de esos recuerdos que tan intensamente atesora? Porque la inmortalidad no consiste en vivir físicamente para siempre, sino en dejar una huella en los seres queridos que nos sobreviven.

Por eso Roy salva la vida de Deckard, y le habla de naves en llamas, y de rayos C: para que su recuerdo, su imagen más emocional, se instale en la memoria de otro ser vivo -humano o replicante, qué importa-, permitiéndole alcanzar al fin esa supervivencia que tanto anhela… Aunque sea de un modo virtual.

En cierto modo, el proyecto del Yo Digital se apoya en una filosofía similar, pues si yo almaceno mis recuerdos -mis datos-, mis identidades, e incluso mis proyecciones futuras en un sistema integrado y con estructura similar a la memoria humana… ¿No podrán heredarlo mis descendientes, y tener así una imagen vívida de lo que fue la vida de su antepasado? O, al menos, evitar que mis recuerdos se pierdan en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.