Voces digitales
En entradas anteriores de este blog hemos hablado de las diferencias entre la interacción social analógica y la digital, de la exhibición de identidades situadas en el mundo virtual, o de los nuevos escenarios de relación que suponen los metaversos y los MMORPG.
Pero lo cierto es que las posibilidades de crecimiento y exploración que permite la vida digital van mucho más allá
de la simulación de identidades: gracias a la web, no sólo descubrimos competencias y habilidades que jamás habríamos sospechado tener, sino que nos atrevemos a compartirlas con miles de usuarios de cualquier parte del planeta… Y en ocasiones, ¡hasta despertamos la admiración de la comunidad virtual!
El podcasting es un buen ejemplo de la web como "campo de exploración" de destrezas.
En términos generales, un podcast vendría a ser un blog hablado (o con formato de vídeo), susceptible de ser escuchado a través de Internet y con posibilidad de suscripción mediante RSS.
Al igual que ocurre con los blogs, la gracia de un podcast reside fundamentalmente en que sus autores no sean de expertos en Ciencias de la Información ni comunicadores profesionales, sino cibernautas anónimos con ganas de difundir opiniones, noticias o ideas sobre sus propias aficiones, intereses o hobbies particulares.
Los más atrevidos se animan incluso a "crear" personajes e historias -identidades al fin y al cabo-, que les sirven de hilo conductor en cada programa. Valga como ejemplo El Geek Errante, un podcast español sobre tecnología informática que se apoya en los recursos más clásicos de la ciencia ficción y el space opera para desarrollar su contenido en las voces de El Doctor, Mr. Solo, HoloJorge y FuTuR3.
Pero el podcasting no es sólo un fenómeno lúdico, sino que también puede actuar como una potente herramienta pedagógica, como señala Francisco José Ruiz Rey en la entrada "¿Qué es realmente un podcast?" de su blog Internet como recurso educativo.
A finales del curso 2007, el Colegio Universitario Cardenal Cisneros también decidió abrir a sus alumnos al ciberespacio con PsicoQué, un proyecto de radio digital para la divulgación de la psicología, desarrollado en colaboración con Radio Vallekas y la Unión de Radios Comunitarias.
Como era de esperar, el aprendizaje de l@s alumn@s que quincenalmente realizan este espacio no se ha limitado a vincular la tecnología con el conocimiento académico: después de un año de emisión, han desarrollado una verdadera mentalidad de equipo, han renombrado al espacio donde realizan sus grabaciones, e incluso han acuñado sus propios términos para autodenominarse como grupo. Es decir, han creado una identidad virtual, que en ocasiones les lleva a plantearse que no se debe saludar a los oyentes diciendo el consabido "buenos días", ya que sus programas pueden escucharse a cualquier hora del día, en cualquiera de los dos hemisferios.
Afortunadamente, este tipo de iniciativas cada vez cuentan con mayor apoyo institucional en nuestro país, como demuestra el XXVI Premio de Periodismo Radiofónico que el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid ha concedido a PsicoQué el pasado 19 de junio, por su innovadora labor de divulgación de la Psicología.



Si me pidieran una máxima para definir esta primera década del siglo XXI en la que nos encontramos inmersos, yo
me decantaría por reformular la 



información, pero todavía no saben cómo rentabilizarla. La publicidad es la posibilidad más obvia que se baraja fundamentalmente como fuente de ingresos. Sin embargo no todos los usuarios parecen estar muy por la labor de que se use su información para ofrecerles publicidad personalizada o
intenta representar la maleta que aparece en el logotipo de DataPortability, que es la iniciativa en este ámbito que parece tener más probabilidades de triunfar. Se espera que para el verano exista ya una primera versión y los gigantes de Internet y las redes sociales parece que han dicho que lo van a aceptar (habrá que ver la interpretación que hacen de la iniciativa y en qué términos permiten las migraciones de datos).



destacados de la identidad social: autoconcepto y autoestima, autoobservación e identidad situada.


AUTOCONCEPTO Y AUTOESTIMA
IDENTIDADES SITUADAS
inmensidad de la lluvia. Esta es:
Tan solo unos días en la eternidad.



tudio de


Parece que no somos los únicos en barruntar que la digitalización del yo cambiará no sólo nuestra forma de vivir, sino también nuestra forma de morir. El proyecto

Pero la hipermnesia que encierra para la vida la digitalización del yo impregnaría así también la muerte. Recordando la atormentada condición de Funes el Memorioso, el “vaciadero de basuras” de su memoria, nos hemos preguntado si nos será grata esa proliferación de recuerdos, si querremos hacerlos nuestros o más bien desearemos que nuestras prótesis digitales nos ayuden también, a veces, a olvidar, a desprendernos, como en las hogueras de la noche de San Juan, de lo que ya no deseamos en nuestra vida. ¿Era en verdad un don la memoria total cuyo secreto buscaban Raimundo Lulio, Giordano Bruno, Giulio Camilo o el propio Leibniz, o era una maldición? La misma pregunta –claro- vale para esa vida después de la muerte que ya los héroes homéricos
anhelaban: la pervivencia del recuerdo, que no era para ellos sino la gloria –el único modo de salvar la penosa inmortalidad de las almas en el reino de Hades, desprovistas de todo recuerdo o pasión. La misma pregunta: lo deseamos porque nos falta, pero, si de verdad pudiéramos tenerlo, ¿seguiríamos deseándolo? ¿Querríamos de todo corazón que nuestros seres queridos no nos olvidaran? Al fin y al cabo, ya decía el propio Borges que 
Corría el año 1992 cuando Neal Stephenson acuñó el término 









