La teoría de la mente   consiste en atribuir estados mentales (opiniones, intenciones, deseos, y emociones) a otras personas o  entes.  En la red carecemos de la comunicación no verbal para descubrir las emociones  de nuestros interlocutores y para expresar las nuestras. Podemos explicitar nuestro estado, pero no es lo mismo. Al menos se adolece de herramientas sencillas, intuitivas e innatas para expresarnos. ¿Si no captamos las emociones somos un poco autistas?

Esto, nunca fue un problema en la literatura escrita, todos nos hemos emocionado con alguna novela, herramienta mucho más limitada que la red, por eso del entorno multimedia actual esperamos mucho más. Es más, el poner emociones parece ser una característica de todos los individuos. Si un niño ve una animación de un círculo grande acercándose y conteniendo a otro menor, lo podría explicar cómo que el círculo grande se come al pequeño.  ¿Es importante esta habilidad?  Supongo que sí. Miles de años de evolución la sustentan. ¿Nacemos con ella? Si y además Investigadores como Uta Frith opina que se puede adquirir y perfeccionar durante nuestra vida, y de esta manera cada vez somos más capaces de escudriñar las intenciones y emociones de nuestros interlocutores.  De hecho la teoría de la mente se utiliza para explicar y diagnosticar casos de autismo.

¿Pero y en el mundo digital? Bueno, creo que el mundo digital es cambiante, y todos asistimos a  varias evoluciones en nuestra existencia. El qué más y el que menos ha pasado del PC de sobremesa, al portátil, al Smartphone, tableta, y ahora a la era postpc … Verdades inmutables como el doble click parecen no tener sentido en el mundo móvil. Y cómo puede seguir la teoría de la mente a interfaces tan dispares. Sin embargo una exposición prolongada en la red, ¿Puede hacernos menos emotivos? ¿Un poco autistas? Bueno,  empleados de google y yahoo parecen querer educar a sus hijos en instituciones alejadas de la tecnología. Dicen qué “el ordenador no es más que una herramienta” y que “dificulta el aprendizaje“. (Ver  estos enlaces por ejemplo)

¿Cuál es la solución? Yo estoy lo suficientemente atrasado psicológica y económicamente como para arriesgarme a no educar a mis hijos en la tecnología, aunque cada vez considero más importantes mis habilidades adquiridas como homo pre-nativo digital. Considero no obstante que la próxima revolución no será ni la web semántica, ni el  big data, ni nada. La revolución está en las emociones, y esas parece que no se quieren aprovechar. Por ejemplo cuando busco una foto en Google para ilustrar este post, intento buscar una emoción (Vease la primera foto). Pero las búsquedas aun no son emocionales. Por eso escribo en este blog.

Bueno, y mientras tanto, para ganarme la vida voy a meterme en algún proyecto de Big Data, a ver si de paso le saco partido para aflorar los sentimientos de los Yoes Digitales.