Mes: marzo 2008

Mi Yo Social es mío

En mi anterior entrada “Mi Yo Social, ¿es mío?” me preguntaba si toda la información que hay sobre nosotros en la Red y en particular en las redes sociales es nuestra o más bien de los sitios web que la albergan. Tim O’Reilly ya pronosticaba en su artículo sobre la Web 2.0 que en el futuro el poder residiría en los datos y, por tanto, en quien los tuviese. Ya se está viendo esa lucha de titanes en las redes sociales, que cada vez tienen más usuarios y, por tanto, más información, pero todavía no saben cómo rentabilizarla. La...

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Identidades situadas [III]: contextos, roles y grupos

Igual que ocurre en nuestra vida analógica, el ser humano virtual también es un animal social: conversamos con nuestros amigos, familiares y conocidos a través de herramientas como MSN Messenger o Twitter, entramos en relaciones de cooperación/competición en diversos MMORPG, expresamos libremente nuestras opiniones en la blogosfera, y establecemos contactos con nicks y avatares a cuyos propietarios jamás conoceremos personalmente en multitud de foros y chats, ya sean gráficos o visuales, como Habbo Hotel o Second Life… Y en todas y cada una de estas relaciones sólo mostramos aquellas facetas de nuestra identidad que deseamos dar a conocer en ese preciso instante. Así pues, parece que nuestras interacciones virtuales siguen un patrón similar a nuestras relaciones sociales analógicas, en lo que respecta a la presentación social del yo, puesto que seleccionamos aquellos elementos de nuestra identidad que a priori nos resultan más adecuados para cada contexto social, en función del rol que aspiramos a desempeñar en él. Por ejemplo, si entro un foro con intención de actuar como troll y desbaratar el hilo de una conversación, es porque previamente he seleccionado de forma automática -esto es, sin necesidad de hacer primero un ejercicio de reflexión consciente- los elementos de mi identidad que mejor me permiten desempeñar ese papel: sarcasmo, actitudes radicales, agresividad, etc. Sin embargo, es evidente que entre la identidad analógica y la virtual existen diferencias ostensibles en...

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De estratos digitales y de cómo hasta ellos llegar

En el siguiente párrafo de la novela La elegancia del erizo se hace un planteamiento filosófico-literario estrechamente relacionado con el núcleo del diseño del Yo Digital: "Si pongo música por la mañana tampoco es que la razón sea muy original: lo hago porque determina el tono del día. Es muy sencillo y, a la vez, muy complicado de explicar: creo que podemos elegir nuestros estados de ánimo porque poseemos una consciencia con varios estratos y tenemos la manera de acceder a ellos. Por ejemplo. para escribir una idea profunda, tengo que ponerme a mí misma en un estrato muy especial, si no, no me vienen las ideas y las palabras a la cabeza. Tengo que olvidarme de mi misma y a la vez estar super-concentrada. Pero no es cuestión de voluntad, es un mecanismo que se puede accionar o no, como rascarse la nariz o hacer una voltereta para atrás" (La elegancia del erizo. Muriel Barbery. Pp. 170).     Si nuestra mente puede accionar un mecanismo que escoge el estado mental más adecuado sin que la conciencia pueda controlar el proceso, EL YO DIGITAL ES BÁSICAMENTE UN APARATO QUE PERMITE AL USUARIO CONTROLAR LA SELECCIÓN, LA CREACIÓN E, INCLUSO, EL MANEJO SIMULTÁNEO DE ESTADOS DIGITALES (no sólo emocionales, sin también autobiográficos, sociales y todas las posibles combinaciones entre ambos). Consideramos esta dinámica, de un alto nivel de usabilidad,...

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LA VIDA EN ROJO

  La emoción puede penetrar en el yo digital a través de los colores. La posibilidad de colorear aproxima la identidad digital a la biológica. Sobre todo si coloreamos en rojo. En la paleta cromática de la naturaleza el color rojo destaca por su intensidad comunicativa:  "Los hongos rojos, las mariquitas rojas, las amapolas rojas, son peligrosos si se ingieren; pero los tomates rojos, las fresas rojas, las manzanas rojas son buenas. La boca abierta de un mono agresivo es amenazadora, pero las nalgas rojas de una hembra sexualmente receptiva son atrayentes. Las mejillas sonrojadas de un hombre o de una mujer pueden ser indicio de cólera, pero también de placer. Así pues, el color rojo, por sí mismo, no puede hacer más que alertar al espectador, prepararlo para recibir un mensaje potencialmente importante; el contenido de este mensaje se interpretará solo cuando se haya definido el contexto de la rojedad" (The colour currency of nature: En capítulo 12 de Conciousness Regained, N. Humphrey, Oxford University Press, Oxford, 1984) Describiéndolo a partir de los parámetros emocionales que incluimos en el Yo Digital, el color rojo es un índice de nivel de activación sin valencia afectiva. Intensifica tanto lo placentero como lo aversivo. El rojo posee, además, un significado especial para las personas: -Altera el ritmo cardíaco y la actividad cerebral -Ocupa un lugar privilegiado en los sistemas cromáticos de todas las...

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Susana tiene “un temita”

Cuando se nos dio la libertad de desarrollar ideas rompedoras dentro del plan de innovación de Telefónica I+D, no tuvimos ninguna duda de elegir el YO DIGITAL. La idea, tras unas emocionantes reuniones de un muy reducido grupo, se articuló rápidamente, y prendió el interés en las esferas decisorias que otorgan presupuestos y recursos. Nos lanzamos a la aventura. Curiosamente siempre nos guiaron buenos principios a la hora de desarrollarlo. Queríamos crear algo útil a la comunidad digital allá donde esté, sin poner el foco en la rentabilidad económica, con la convicción de que si algo es útil, necesariamente...

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